Venalidad
Practica
habitual en el gobierno español desde
el siglo XVI. Consistia en el nombramiento
de cargos publicos a cambio de dinero, lo
que implicaba su venta. En algunos casos
era una forma de cesión de privilegios
a nobles afines, en la mayoria una forma
de obtener fondos. Supuso una corrupción
generalizada, la perdida de rentas y del
control de la administración, puesto
que los cargos entregados escapaban al control
de los monarcas.
Apareció ya en reinados anteriores,
pero fue Felipe II quien comenzó
a utilizarla de forma alarmante. Se vendían,
sobre todo, cargos de regidores de las ciudades,
escribanías y otros oficios menores,
pero también llegaron a venderse
puestos en los mismos Consejos. Quienes
compraban un cargo lo hacían en régimen
hereditario, por lo que el rey cedía
en la práctica parte del poder de
nombrar a sus funcionarios. Pese a las protestas
que suscitaba tal práctica, todos
los reyes del siglo XVII la mantuvieron.