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Manuel
Azaña,
retrato del presidente de
la República |
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Biografias
contemporaneas
Luís
Vellido, estudiante de secundaria. Colegio
La Paz, Torrelavega (Cantabria)

Manuel
Azaña, fue un político y a
la vez escritor español, que nació
el 10 de enero de 1880. Este señor,
fue presidente del Gobierno de España,
del 1931 al 1933, y el 1936, y también
presidente durante la segunda República
en España, (1936-1939), puesto que
ocupó durante la Guerra Civil que
sufrió España, que se desencadenó
con la victoria del General Francisco Franco
y la dictadura en España.
Pero a parte de ser uno de los políticos
más importantes en la historia de
nuestro país, fue un importante escritor,
que ganó el Premio Nacional de Literatura
en el año 1926. Y escribió
novelas como: “Memorias políticas
y de guerra”, “ La Velada de
Benicarló”...
Manuel Azaña, nació en la
ciudad de Alcalá de Henares en 1880.
Se licenció en derecho, el año
1897, por la Universidad de Zaragoza, y
desde muy joven, comienza a trabajar como
funcionario, y a la vez como escritor en
diversos periódicos. Años
más tarde, dirigió en España
diversas revistas, y años después
de dirigir esas revistas, fundó la
Acción Republicana, era el año
1925. Agrupación política,
progresista y republicana, y que el año
1930 se instauró como partido político.
Este partido político, participó
en el Pacto de San Sebastián, en
el que participaron todas la corrientes
republicanas, que se llevó a cabo
para establecer la República en España,
y así terminar con la Monarquía
del Rey Alfonso XIII.
En
1930, entra a formar parte del Comité
Revolucionario, que un año después,
ayudaría a establecer la 2ª
República en España.
Los cinco primeros años de República
en España, fueron gobernados Niceto
Alcalá- Zamora, un abogado y político
español, nacido en Córdoba
el año 1877, y que fue el 1º
presidente de la 2ª República
y que gobernó desde 1931 hasta el
año 1936. Año en el que comenzó
el gobierno de Manuel Azaña.
Durante el gobierno de Niceto Alcalá,
Manuel Azaña, se encontraba en la
oposición, y durante este periodo,
Azaña, fue elegido presidente del
nuevo partido, “Izquierda Republicana”.
Cuando se instauró la República
en España, en el año 1931,
Manuel Azaña, entró en el
gobierno como Ministro de la Guerra.
Durante su gobierno, Azaña impulsó
un amplio programa de mejoras y reformas:
reformó el ejército, legalizó
el matrimonio civil, y el divorcio, puso
en marcha una nueva política agraria.

En 1934, Manuel Azaña, fue arrestado
por estar implicado en diversos sucesos
revolucionarios en Asturias, y en Cataluña.
Por este arresto, fue encarcelado en una
prisión de Barcelona. Participó
en la Revolución de Octubre, que
fracasó, contra el gobierno fascista
de Gil Robles, en el año 1934. Al
salir de la cárcel, Manuel Azaña
se integró en un Frente Popular,
de izquierdas.
Esta formación, triunfó en
las elecciones de febrero de 1936, lo que
le devolvió a Azaña la jefatura
del Gobierno. Enseguida retomó el
programa reformista de su primer gobierno.
Pero, en julio de 1936, se inició
la Guerra Civil.
Azaña, durante esta guerra civil,
intentó mantener a los republicanos
unidos, pero no pudo y estos, se fueron
dispersando, y él se quedó
aislado y solo, nadie le apoyó y
no pudo mantener el orden entre los suyos.
Cuando perdieron la guerra, Azaña
se exilió en Francia, y dejó
la Presidencia, en 1939, año en el
que comenzó la Dictadura.
Así fue como acabó la andadura
de Azaña en el gobierno de España.
Manuel Azaña fue un hombre importante
para España, un político que
vivió los peores años de nuestro
país, unos tiempos difíciles,
con una política inestable, con muchos
cambios, y por desgracia la guerra civil,
que enfrentó a personas que, aunque
todos ellos fuesen españoles, tenían
diferentes creencias y opiniones políticas.
Tres años en los que españoles
de una misma familia o amigos se vieron
enfrentados, malos tiempos, y peores para
los que perdieron, que siguieron creyendo
en la República, y no apoyaron la
Dictadura de Franco, que fueron perseguidos
durante muchos años, y algunos se
vieron obligados a abandonar el país,
para no volver jamás.