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2
de mayo, un pueblo en armas |
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Temas
contemporáneos
Ernesto
Valle, Jose Antonio Uribarri
El
levantamiento del 2 de mayo de 1808 es el
nombre de la rebelión del pueblo
madrileño contra la ocupación
francesa de la ciudad. Es el origen de la
Guerra de la Independencia.
Escribimos estas lineas para recordar las
vidas de aquellas personas que murieron
en ese trágico día, aprovechando
que el 2 de mayo de este año se celebrará
su bicentenario. No solo esto, creemos que
es nuestra obligación como pueblo
recordar en todo momento a quienes entonces,
y más tarde, ha puesto su vida a
disposición de todos quienes ahora
vivimos en libertad, gracias a ellos.

Iremos
por orden cronológico, empezando
por los antecedentes, continuando por los
hechos y finalizando con las consecuencias.
Todo
comenzó con la entrada de las tropas
francesas en España de camino a Portugal,
y el Motín de Aranjuez. La ciudad
de Madrid fue ocupada por el general Murat
(noble y militar francés).
Fernando VII se vio obligado a abdicar,
y tomo el poder José Bonaparte, hermano
del proclamado emperador Napoleón
Bonaparte.
El 27 de abril Murat solicitó el
traslado a Bayona de la reina Etruria, hija
de Carlos IV.
Tras esto, el pueblo madrileño comenzó
a reunirse delante del Palacio Real gritando
"que nos lo llevan", y penetrando
en el susodicho palacio.
Murat, aprovechando el caos, y con idea
de acabar con el tumulto, ordeno que los
granaderos que formaban la Guardia Imperial
atacasen con artillería al pueblo
madrileño. Esto provocó que
las ansias de vengar la muerte de sus compañeros,
se uniesen a las de impedir que trasladasen
a los infantes y a la de deshacerse de los
franceses. La rebelión había
comenzado.
Los
madrileños descubrieron que su mejor
arma contra las tropas francesas era la
lucha callejera, impidiendo la llegada de
refuerzos a la ciudad, ocupando las puertas
de esta. Pero nada pudieron hacer contra
los hombres de Murat, que rompieron las
defensas del pueblo (aunque con más
dificultades de las que previó el
noble francés).
Poco a poco la resistencia fue debilitándose,
soldados franceses, mamelucos y lanceros
aumentaron la crueldad contra el pueblo
madrileño, crueldad que se refleja
en el cuadro de Goya titulado “La
carga de los Mamelucos”.
Cientos de personas, de los dos bandos murieron
ese día, la parca no hacia distinción
entre hombres y mujeres...

Grandes
figuras de esta batalla (considerados hasta
héroes) fueron Luis Daoíz
y Torres, y Pedro Velarde Santillán
nacido en Muriedas, Cantabria.
El primero asumió el mando de los
insurrectos por ser el más veterano
y junto a Velarde, idearon un plan de levantamiento
popular general, que finalmente fracasó.
El 2 de mayo, se produjeron los primeros
ataques de los solados imperiales contra
el pueblo madrileño. Daoíz
y sus hombres les hicieron frente en una
lucha cruel que duró unas tres horas.
La desigualdad entre los dos bandos hizo
que el bando francés tuviese la batalla
ganada desde su comienzo, aún así,
el foco español no se rindió.
Luis Daoíz, aunque herido de un muslo,
siguió luchando, hasta que falleció
debido a heridas más graves recibidas.
En esa misma batalla, Pedro Velarde murió
por un disparo a quemarropa de un oficial
de la guardia polaca.
Se pueden encontrar monumentos de estas
dos personas en distintos puntos de España,
Velarde conserva su imagen en una estatua
situada en Santander y uno de los leones
que decora la entrada del Congreso de los
Diputados en Madrid lleva su nombre. A su
vez, el otro león posee el nombre
del militar Daoíz.
Tras
estos considerados héroes, también
vuelan en el olvido grandes heroínas
que murieron defendiendo su vida, como bien
podría ser la de las dos mujeres
llamadas Manuela Malasaña o Clara
del Rey.
La primera de profesión bordadora,
que como muchos otros jóvenes, se
reveló contra las tropas francesas.
Fue arrestada y ejecutada bajo la acusación
de que poseía armas, estas armas
eran unas tijeras. Su retrato se puede encontrar
en la Sala de las Heroínas del Museo
del Ejército. No solo esto, si no
que un barrio de Madrid conserva su nombre,
una calle y una línea de metro, en
honor a esta joven tejedora de 17 años.
La segunda, Clara del Rey, estuvo animando
a las tropas españolas junto a su
marido y sus tres hijos. Se supone que murió
por la metralla de una bala de cañón
que le alcanzó la frente. Esta heroína
consta como una de las víctimas del
2 de mayo, en el Archivo Municipal de Madrid,
también consta que parece que murió
su marido y dos de sus tres hijos en esa
batalla.
En la fachada de la iglesia de la Buena
Dicha, tiene Clara del Rey una lápida
conmemorativa, además de poseer una
calle su nombre en Madrid.
No
solo estas fueron las personas que murieron
ese trágico día, como ya hemos
comentado, cientos de personas anónimas
fallecieron, pero las muertes continuarían
hasta el siguiente día (3 de mayo
de 1808), hechos que vamos a comentar seguidamente.
Murat
no conforme con haber acabado con el levantamiento
español, se planteó tres grandes
objetivos: controlar la administración
y el ejercito español, aplicar un
riguroso castigo a los rebeldes y afirmar
que era el quien gobernaba España.
Se condenó a sentencia de muerte
a todos aquellos que hubiesen sido cogidos
con armas en la mano, y se declaró
ilícita cualquier posesión
de arma, ya fuesen blancas o de fuego, además
de prohibirse las reuniones en sitios públicos.
El número de personas fallecidas
aumento con los fusilamientos provocados
por estas ideas.
Esto se puede observar en el cuadro de Goya
de nombre “Los fusilamientos en la
montaña del Príncipe Pío”.
Murat
pensaba convencido que había acabado
con los levantamientos revolucionarios de
los españoles tras haber infundido
un miedo pavoroso, pero este derramamiento
de sangre provocó una mayor unificación
de los españoles, tras oír
las noticias de los supervivientes de ese
día que escaparon de la capital,
y la lucha contra los invasores darían
comienzo en todo el país. Se llamó
a las armas a todos los españoles
para el socorro de la ciudad de Madrid.
Esto
es un resumen de lo ocurrido antes y después
del trágico 2 de mayo de 1808, esperamos
que con este bicentenario las vidas de los
que lucharon no sean borradas de nuestra
historia.