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7.
Al-Andalus, de los origenes
al califato |
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Introducción
eolapaz.es
El
tema aborda la llegada de los musulmanes
a la Península Ibérica, las
causas de esta llegada y su evolución
en los primeros tiempos hasta la formación
del poderoso Califato de Córdoba.
Nos movemos ya en plena Edad Media, entre
los siglos VIII y XI, y solo desde la perspectiva
de la España sur o musulmana.
1.
LOS ORIGENES
A
mediados del siglo VII, Arabia era un lugar
inhóspito, marginal en el desarrollo
histórico del Mediterráneo.
Pero en estos años, la predicación
en las ciudades de Medina y La Meca de un
joven profeta, Mahoma, cambiaría
el curso de la historia. Seducidos por una
religión nueva, sencilla, próxima
al hombre, ausente de grandes contenidos
teológicos, prometedora del paraíso
y comprensible, miles de hombres siguieron
a aquel líder, para crear el reino
de Allah (Dios) en la tierra. Agotados por
interminables guerras, y hartas sus poblaciones
de absurdas querellas religiosas, los grandes
imperios orientales (Persas y Bizantinos)
sucumbieron ante la marea verde que se extendía
desde Arabia. A comienzos del siglo VIII,
el Islam, el mundo de los seguidores de
Mahoma, se había extendido por el
norte de África y Próximo
Oriente, y se acercaba a las fronteras de
España. Los seguidores de Mahoma
habían incorporado a la nueva fé
las poblaciones pobres y nómadas
del norte de África (Beréberes),
creando provincias y estados dependientes
del nuevo imperio religioso. En medio de
ese avance incontenible, que unía
a todas las tierras del Mediterráneo
bajo un nuevo credo y una nueva fe, el reino
visigodo aparecía como una presa
fácil:
- accesible con solo cruzar el Estrecho
de Gibraltar,
- débil ante sus conflictos internos
- agotado por siglos de guerras y enfrentamientos
religiosos entre católicos y arrianos
que habían desesperado a la población
La petición de ayuda de los seguidores
de Julian, gobernador visigodo de Ceuta
era un invitación para los musulmanes,
no a intervenir en España, sino a
quedarse con ella en su intento de extender
la "verdadera fe".
Con todo, atraídos por el fácil
botín que ofrecía el reino
visigodo, el desmoronamiento de la estructura
política hispana y la colaboración
espontánea de buena parte de la población,
permitió a un ejercito berebere de
12.000 soldados, al mando de los gobernadores
Tariq y Muza desembarcar en Andalucía,
derrotar a Rodrigo, dar buena cuenta de
los witizanos, y bajo la apariencia de apoyar
a un nuevo rey (Oppas), controlar la mayoría
del territorio peninsular.

El éxito, por tanto de esta fulgurante
victoria hay que buscarlo en
-
la falta de solidez de las creencias religiosas
de la población ,
- la falta de identidad de la población
hispano-romana con el reino visigodo (tras
dos siglos de separación legal)
- y el cansancio de guerras, abusos e impuestos,
que se creía quedarían superados
con las formas de gobierno del invasor.
Hasta
el año 732 los musulmanes desembarcaron
en la Península cuantiosas tropas
dedicadas al sometimiento, junto a los visigodos
colaboradores o capitulados (visigodos convertidos
o no que a cambio de ayudar al invasor podían
mantener su status y su riqueza), del territorio
y al intento de penetración en Europa
a través de Francia.
A esto ayudaría la conversión
masiva al Islam de miles de españoles
(muladies), de poca base religiosa y que
veían en la conversión una
manera de medrar, de mejorar con los nuevos
amos, o simplemente una fe mas convincente.
La muerte de Oppas (último miembro
de la familia real visigoda y colaborador
de los musulmanes) ,la creación de
núcleos estables de resistencia,
que rompía la apariencia de armonía
entre cristianos y musulmanes y la derrota
ante los francos en Poitiers, hicieron
cambiar esta ambigua política de
asentamiento por una ocupación mas
clara.
España fue convertida en una provincia
más (emirato) del Islam y sujeta
a las leyes musulmanas. La capitalidad fue
fijada en Córdoba, mientras una política
de asentamiento masivo de árabes
y bereberes, y el reparto entre estos de
tierras y propiedades provocaba un nuevo
cambio étnico en la Península.
Estos cambios crearon los primeros problemas
a los ocupadores. De un lado, los invasores
no eran un grupo homogéneo.
Los bereberes eran la mayoría y habían
servido fielmente en los ejércitos
de conquista, pero estaban siendo asentados
en las frías tierras de la meseta,
en las zonas mas en vanguardia con los cristianos
del norte.
Los árabes, la aristocracia del Islam,
coparon las ricas tierras del sur, el comercio
y la administración.
Los mercenarios y jenízaros eslavos,
por su parte ambicionaban el control del
ejercito y parte de la administración.
Frente a estas tensiones, los muladies y
mozárabes veían con preocupación
como a pesar de su colaboración quedaban
relegados a un papel social muy secundario,
se recortaban peligrosamente sus derechos
y se mermaban sus propiedades vía
impuestos o expropiaciones.
Las luchas derivadas de esta situación
turbaron Al Andalus hasta mediados de siglo,
en que ante una grave crisis de subsistencia
la mayoría de los bereberes abandonaron
la Península en dirección
al Norte de África. El hecho, empero,
alivio parte de los problemas, pero creo
otros, al generar un gran desierto demográfico
en el valle del Duero, que sería,
aprovechado por los cristianos para su lento
avance hacia el sur o presura.

2.EL
EMIRATO INDEPENDIENTE
Por
estas fechas, en Oriente, en el corazón
del Islam, tenían lugar acontecimientos
que cambiarían el destino de Al Andalus.
En el 749, un golpe de estado protagonizado
por Abul Abbas, descendiente de un tío
del profeta Mahoma, acabo con la vida de
todos los miembros de la familia reinante,
los omeyas, convirtiendose así en
nuevo califa. No era solo una lucha entre
familias, pues tras el golpe se escondía
el deseo de la nobleza persa de desbancar
del poder a los árabes. Solo el joven
príncipe Omeya Abd ar-Rahman
escapó a la matanza, llegando, tras
un largo peregrinar, a la provincia de Al-Andalus.
A su llegada, y dado que la mayoría
de los ocupantes eran árabes, no
le resultaría difícil levantar
en armas la provincia proclamando la independencia
de esta. No se proclamó, sin embargo,
jefe político y espiritual (califa)
sino solo político (emir independiente),
evitando así caer en actuaciones
blasfemantes que le podrían haber
hecho perder apoyos.
Sus sucesores, los emires omeyas independientes
de Córdoba, continuaron esta línea
pero manteniendo fuertes vínculos
comerciales y espirituales con el Islam,
lo que fortaleció Al Andalus, al
convertirla en la puerta comercial de Europa.
Un estado rico y prospero basado en la intermediación
exterior y la pluralidad interna. Así
la cultura islámica se desarrolló
de tal modo que comenzó a eclipsar
a la latina representada por los mozárabes
Junto a este hecho, el gobierno musulmán,
con el fin de uniformizar un territorio
excesivamente fragmentado en lo racial,
comenzó a elevar los impuestos especiales
aplicados a los no creyentes, a fin de animarles
a la conversión. La dureza económica
que sufrían los mozárabes
se comenzó a complicar con la difusión
por Al Andalus de sectas (malequies)
que predicaban la necesidad de pureza religiosa
en el seno de la sociedad, el recorte de
la libertad religiosa y el recelo hacia
los cristianos, hermanos de los que desde
los reinos del norte atacaban Al Andalus.
Contra la asfixia cultural, la presión
fiscal y los atropellos de que eran objeto,
muchos mozárabes reaccionaron con
la rebeldía, la propagación
de su fe o el martirio (también en
este caso para llamar la atención
de aquellos mozárabes que cedían
a la presión y se convertían)
en los últimos años de reinado
del emir Abd ar-Rahman II y en los primeros
de Muhammad I. En la segunda mitad de este
siglo, el descontento ante la intransigencia
religiosa prendió entre las comunidades
de muladíes, provocando amplias y
sangrientas revueltas de tinte nacionalista
en Toledo, Meseta y Ebro, que llevarían,
incluso, a la creación de efímeros
estados independientes que redujeron, a
fines del siglo IX, el poder de los emires
al valle del Guadalquivir.

3.
LOS ORIGENES DEL CALIFATO.
Tras
la llegada de los musulmanes a la Penisula
Ibérica, esta habia pasado por una
fase de dependencia del Imperio Islámico
(Waliato o emirato dependiente), proclamando
posteriormente su independencia, tras la
purga de la familia Omeya (emirato Independiente).
A mediados del siglo X, los emires (reyes)
de Al-Andalus, decidieron romper lazos con
el Islam y alcanzar la autonomía
religiosa, lo que les elevaría al
máximo grado de soberanía,
esta actitud ha y que buscarla en varias
razones:
1-El
caos interno,con rebeliones, provincias
rebeldes al gobierno central y alzamientos
militares, lo que exigía un poder
fuerte.
2-la fragmentación política
del mundo islámico
3- Las tensiones entre abbasies y omeyas,
dirigentes del Islam y Al-Andalus respectivamente
4- la crisis económica
5- el avance cristiano desde Asturias y
Aragón
Todo
ello tendría su punto final con la
llegada al poder del príncipe omeya
Ab-del-Rahman III, que iniciaría
una época de esplendor con la creación
del califato, cuya capital se encontraría
en la ciudad de Cordoba. El joven emir:
- rompió sus vínculos con
el resto del Islam (salvo en lo concerniente
al comercio) proclamandose enviado de Dios
y guía de creyentes (califa)
- corto la intolerancia religiosa, sabedor
del debilitamiento económico que
producía la persecución de
los comerciantes y pequeños agricultores;
- recuperó los territorios independizados;
- reestructuró la administración
dotándola de profesionales y eliminando
la entrega de cargos y puestos que podía
haber conducido a una incipiente feudalización;
- repartió tierras entre los campesinos;
- inició la intervención económica
del estado,
- afrontó con éxito los ataques
vikingos
- e inició una política de
mano dura y feroz agresividad contra los
reinos del norte que los llevaría
al colapso militar y económico (victorias
de Valdejunqueras, Osma y Simancas, además
de innumerables razzias, entre las que se
cuentan la destrucción de Oviedo,
Santiago o San Millán de la Cogolla).A
mitad de su reinado, el califato cordobés
era ya la primera potencia militar, económica
y cultural de Europa. Embajadores de todo
Occidente viajaban a Córdoba para
rendir pleitesía y firmar acuerdos
de paz, mientras decenas de artesanos, artistas
y científicos, buscaban la protección
del califa.

4
.LAS FORMAS DE VIDA DE AL ANDALUS
4.1-La
organización política.
a.
El poder musulmán es teocrático
y se concentra totalmente en manos del califa.
b. A fin de evitar la feudalización,
el poder es mantenido por el califa en sus
manos ejerciéndole a través
de una importante administración
profesional. Ello va asociado a un fuerte
desarrollo de las universidades, al cobro
de impuestos y a la unión social
en torno a su fé.
c. El jefe de la administración central
es el visir. Otros cargos importantes son
los administradores de las coras o provincias
(walis) y los alcaldes (cadi),junto al resto
de los funcionarios.
d. Hasta la llegada de la secta malequí,
los visigodos capitulados y las comunidades
mozárabes fueron respetadas y pudieron
gozar de ciertas libertades, respeto y cierto
poder (los terratenientes en sus tierras).
4.2-La
organización económica.
a.
La economía andalusí fue una
economía diversificada, de carácter
urbano y no autosuficiente.
b. El sector mayoritario fue el comercial,
especialmente el comercio internacional
de intermediación, para el que Al
Andalus era un auténtico cruce de
caminos entre Africa, Europa y Oriente.
Junto a ello destacaron la artesanía
(armas, barcos, curtidos, textiles de consumo
y lujo, madera y orfebrería),la agricultura
selectiva de regadío y la ganadería
(ovina bereber y caballar).
c. La propiedad estaba muy repartida, predominando
el minifundio, tanto artesanal (mozárabe
y árabe), comercial (judio y árabe)
y agrícola (bereberes, árabes
y muladies principalmente. La gran propiedad
se circunscribía a la artesanía
estratégica (estatal) y a los grandes
latifundios estatales, de la nobleza árabe
y mozárabe, estos hasta el siglo
XI.
d. Para mantener los servicios comunes y
las infraestructuras económicas existía
un notable nivel fiscal, mas alto para los
no musulmanes que para los creyentes. Existían
dos tipos de impuestos, los de renta y los
de patrimonio (Azaque).
4.3-La
organización social.
a.
Hasta el siglo XI en que los malequies y
las invasiones norteafricanas iniciarían
una oleada de fanatismo e intolerancia fue
una sociedad multiétnica y plural.
b. Los principales grupos eran los árabes,
mozárabes, bereberes, judios, eslavos
y muladíes. La jerarquia era tanto
étnica como económica y las
relaciones de base jurídica, salvo
en los latifundios mozárabes.
En
resumen, durante esta época Al-Andalus
alcanzó por tanto:
a-una
organización politica teocratica
y centralizada
b-una sociedad libre y tolerante alejada
de los principios feudales y con fuerte
presencia del estado como garante, donde
la preminencia de los arabes frente a bereberes,
mozarabes o judios no era un signo de existencia
de estamentos.
c-una fuerte economia basada en las parias
(tributos cobrados a los cristianos, la
agricultura de regadio, la artesania, la
existencia de amplias capas de pequeños
propietarios y el comercio internacional
de intermediación
5.
EL FINAL DE CALIFATO.
A
su muerte, los reinados de Al Hakem II y
Hixem II mantuvieron la misma línea.
El poder, sin embargo, fue estructurado
de forma muy personal, por lo que tras el
paso de estos califas de fuerte autoridad
Al Andalus habría de regresar en
la inestabilidad. Así durante el
periodo amiri (el gobierno del genial visir
y general Almanzor), la hegemonía
árabe comenzaría a apuntar
a la decadencia ante
-
la falta de nuevos califas con capacidad
de mando.
- Las tensiones sociales entre bereberes,
árabes y eslavos
- La decadencia del comercio con oriente
- El rebrote de los movimientos de intransigencia
religiosa (malequies que exhoratban a la
perseción contra mozarabes y judios
)
- La progresiva maduración de los
estados del norte
- La oposición de la nobleza árabe
al creciente poder de funcionarios como
los amiries ( Almanzor y su familia), en
detrimento de la nobleza tradicional.
