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31.
El franquismo
(1939-1975) |
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Introducción
Alumnos
y profesores
del IES Casasa Viejas, Cádiz
Compañeros del IES Federica Montseny
de Madrid
El
inicio de la rebelión degeneró
en una guerra civil al final de la cual
desapareceria la república democratica
y apareceria la dictadura franquista.

1.
EL FRANQUISMO POLITICO
1.1.
INTRODUCCION
En
1939 terminaba en España la Guerra
Civil, dejando tras de si un país
arruinado social, demográfica, económica
y moralmente, iniciándose uno de
los periodos más terribles de la
historia España, marcados por una
profunda y persistente represión.
La dictadura que ahora se iniciaba ha tomado
el nombre de franquismo, por el nombre de
su protagonista, el general Franco.
El nuevo periodo se acomoda a las características
de los gobiernos autoritarios de aquella
época, y , por tanto de un fuerte
carácter personalista, aunque con
un cuerpo ideológico poco claro y
muy heterogéneo. El franquismo es
un periodo fundamentado en el concepto militar
de la vida, los valores tradicionales españoles
y el catolicismo más rancio, sostenido
en un numeroso y variopinto conjunto de
familias políticas y grupos de presión,
supuestamente unidos en un partido único,
denominado “El Movimiento Nacional”,
y con una capacidad de adaptación
a los tiempos que resultaría asombrosa.
Salvo en los años iniciales, y debido
a la influencia de la Segunda Guerra Mundial,
el franquismo no es claramente una dictadura
fascista. Su larga duración, mucho
mayor que otras como la Rumania de Antonescu,
la Francia de Vichy, la Austria de Dollfuss,
la Hungría de Horty, el populismo
de Perón en Argentina, las dictaduras
brasileñas o dominicanas o cubanas,
también se explica en parte por el
control ideológico y una extrema
despolitización de las clases populares.
A
diferencias de otras, la dictadura de Franco
fue un régimen de carácter
personal, con tintes fascista, militares
y totalitarios, en la que sorprende la inexistencia
de un partido político, como en las
fascistas, que impusiera su dominio total,
sin una política uniforme, pues las
decisiones políticas, económicas
y religiosas no siempre iban en paralelo,
sin una ideología clara
1.2.
PRINCIPIOS IDEOLOGICOS
De
origen militar, un primer elemento ideológico
fue el llamado nacional patriotismo, una
visión unitaria y tradicionalista
de España, que da importancia a la
jerarquía, la disciplina, la austeridad,
el autoritarismo y la virilidad y que justifica
la fuerte represión. De carácter
anticomunista, se baso en la unidad nacional
y del orden público.
Inicialmente
el franquismo siguió el fascismo
italiano como modelo y, por tanto, la falange,
el partido fascista español, fue
la base doctrinal. Suyas son ideas como
el híper nacionalismo, la ética
de la violencia y represión, machismo,
la idea de España como un Imperio,
la exaltación del líder, la
dirección paternalista de la sociedad,
la organización sindical en sindicatos
verticales y el adoctrinamiento político
de la juventud (OJE) y la mujer (Sección
femenina)
Quizá
el rasgo más distintivo del franquismo
sea el nacional catolicismo, entendido como
la defensa de la religión y de la
moral católica en sus versiones más
tradicionales, como algo consustancial a
España. El catolicismo conservador
es, quizás, la fuente ideológica
que más surtió al franquismo.
De ahí provino la moral, el tradicionalismo,
el anticomunismo y el antiliberalismo. En
la forma de vestir, de salir, de relacionarse,
de casarse o de la educación o las
relaciones sexuales se impuso la moral católica
más conservadora. Este catolicismo
ultraconservador buscó su legitimación
histórica en el ambiente místico
e inquisitorial del Imperio y en la Iglesia
de la Contrarreforma.
Para
los franquistas los males de España,
especialmente los republicanos, eran la
consecuencia de ideologías no españolas
que habían invadido nuestro país.
Esa es la causa del rechazo al liberalismo,
nacionalismo, marxismo o anarquismo, que
debían ser sustituidas por otras
propiamente españolas, que son las
que hemos citado en las líneas anteriores,
y otras aun más rancias como el carlismo,
que aportaba el ultracatolicismo y una concepción
corporativa y arcaizante de la sociedad.
De ellos proviene el convertir a la religión
católica en elemento aglutinador
del estado, como con los Reyes Católicos
y los Austrias, convertidos en la época,
como periodos y personajes modelitos e idealizados,
y de los que surgia esa idea romántica
y semi fascista de pueblo elegido por Dios
y el destino para preservar los valires
eternos de la cristiandad a través
de la idea del Imperio.
Los falangistas también culpaban
al liberalismo y al movimiento obrero de
la situación durante la república
y la decadencia de España. Los militares
aportaron los principios de orden, jerarquía,
disciplina y sobre todo nacionalismo español.
Culpaban al liberalismo de la desmembración,
según ellos, que se había
producido en España por culpa de
los nacionalismos. Así se formó
el nacionalismo español durante la
dictadura, una "España, grande
y libre"; grande, unida a la idea de
imperio y libre de las ideologías
"extranjerizantes" (judíos,
masones y comunistas) y todo ello dentro
de una España tradicional donde su
seña de identidad era el catolicismo,
"España, como reserva espiritual
de occidente".
De este concepto anti liberal surge un sistema
político sin partidos políticos,
sin elecciones, sin división de poderes,
sin parlamento y sin las instituciones y
características de un sistema liberal.
De esa concepción de agresión
de las ideologías extranjeras surge
el odio al judaísmo, la masonería
y el comunismo (la conspiración judeo
masónica de la que hablaba siempre
el régimen). Un obsesión que
impregnaba incluso el lenguaje, hasta extremos
surrealistas, como el de contar a los niños
el cuento de “caperucita encarnada”,
o contar a la gente que Franco no era un
dictador, sino el caudillo, el parlamento
las cortes, las leyes donde se recogían
los derechos no eran constituciones sino
fueros o los partidos políticos eran
el movimiento nacional.

1.3.LOS
GRUPOS POLITICOS O FAMILIAS
En
su planteamiento anti liberal, Franco no
permitía hablar de partidos, sino
de familias, y tampoco quiso seguir la senda
del partido único, sosteniendo su
poder en la división entre sus partidarios,
de ahí el hecho raro de una dictadura
con varias corrientes
1.
Los católicos.
Estaban
divididos en dos familias. Los católicos
tradicionalistas y los del OPUS DEI. Controlaron
siempre ciertos ministerios como Educación
y Asuntos Exteriores. Los tradicionales
fueron el grupo dominante de 1943 a 1957,
siendo sustituidos en la influencia sobre
Franco por un grupo de técnicos altamente
cualificados, de buena familia y a políticos,
vinculados a la orden conservadora del OPUS
DEI. Fueron los causantes del desarrollo
económico, dominado España
en los años sesenta.
2.
Falange
Fue
el grupo hegemónico en los años
40, controlando áreas populistas
como Agricultura y Trabajo). De este grupo,
el primer cimiento ideológico del
régimen, surgirían dos grupos,
el bunker o partidarios de no cambiar nada,
y los aperturistas liderados por Solís
y Fraga.
3.
El ejercito
Causante
de la victoria en la guerra, estuvo siempre
firmemente controlado por Franco y subordinado
a su persona. Pese a su constante presencia
en el gobierno (entre 5 y 7 ministros),
no fueron un grupo de presión. Estaban
divididos en dos tendencias: carlistas y
donjuanistas. Los carlistas, en línea
con el tradicionalismo católico y
conservador, recibieron importantes cargos
públicos (generalmente la cartera
de Justicia), los segundos, monárquicos
y partidarios del regreso inmediato a la
monarquía en la persona del infante
Juan de Borbón, tuvieron problemas
con Franco a partir de la segunda guerra
mundial y el manifiesto de Laussana, en
el que el padre del rey Juan Carlos demando
la corona y el fin de la dictadura, llegando
a reclamar la intervención aliada
en España
1.4.
BASES SOCIALES
No
se puede considerar una base ideológica,
pero lo cierto es que el régimen
contó el apoyo de la inmensa mayoría
de una sociedad española agotada.
Claro que a ello contribuyeron la brutal
represión y la despolitización
social, la falta de ningún sistema
de representación, organización
o concienciación que pudiera movilizar
a las masas. Solo a partir de los años
sesenta aparecen grupos de oposición
a la dictadura, surgidos de la industrialización
del país, el contacto con el exterior
y la aparición de nuevas generaciones
más formadas, a parte de por una
iglesia, cada vez más alejada del
régimen desde l Vaticano II.
Los apoyos mayoritarios provinieron de la
oligarquía terrateniente, financiera
e industrial, el pequeño propietario
agrícola de la mitad norte y la masa
de funcionarios y beneficiados por el régimen..
Las clases medias, que conocieron su eclosión
a partir de la década desarrollista,
apoyaron mayoritariamente al régimen,
presentando un matiz conservador bastante
fuerte, al contrario de lo que había
sucedido en España en el siglo XIX
y primera mitad del XX. Como estábamos
en una época muy jerarquizada, eso
garantizaba la obediencia de todo el resto
de la sociedad.
1.5.
LAS INSTITUCIONES
Tres
instituciones fueron clave para el mantenimiento
del régimen, la iglesia, ele ejercito
y el Movimiento nacional.
Los militares tenían una gran importancia.
Participan en todo tipo de tribunales, actos
públicos y sociales. Controlaban
la represión, dirigían la
policía, participaban en la política
económica y aportaron muchos símbolos
y claves ideológicas del Régimen.
Pese a estar mal pagados eran muy fieles
a Franco, orgullosos de su victoria y de
los honores que el dictador les dispensaba.
Como la guerra había sido una cruzada,
la iglesia aportó legitimidad interior
y exterior al régimen, además
de ser un buen instrumento de propaganda.
Junto a su prestigio social, la iglesia
recuperó el control de la educación
y de la cultura. El idilio duro hasta el
Concilio vaticano II, en el que la nueva
doctrina social abrió un abismo entre
Roma y Franco.
El tercer pilar del régimen era falange,
el partido político fundado por José
Antonio Primo de Rivera, pero que quedó
diluido al integrarlo dentro del movimiento
nacional, junto con los tradicionalistas
carlistas y las JONS. Su papel fue ser la
cantera de mando o dirigentes, siempre que
le prestaran fidelidad inquebrantable. Su
papel tambien era del de la organización
y adoctrinamiento de las masas, mediante
instituciones como los sindicatos verticales,
el SEU, la sección femenina, el frente
de juventudes o la OJE.
1.6.
LAS LEYES
Por
su carácter antiliberal, Franco nunca
doto a España de una constitución,
sino, siguiendo la terminologia de la España
imperial, de un conjunto de normas o fueros,
que regulaban de forma inconexa y desorganizada
la vida nacional. Estas fueron esas 8 leyes
o fueros
Fuero
del trabajo. 1938
Regula las relaciones laborales y prohíbe
el derecho a la huelga. Estamos dentro de
la guerra civil. Constituye la primera ley
fundamental e intento de institucionalización
del régimen. La victoria estaba cerca
y su autoridad dentro del bloque nacionalista
era incontestable.
La
ley de Cortes 1942
Se crean las cortes, a las que se les asigna
un papel consultivo, pero que no tienen
iniciativa parlamentaria. Es un intento
serio de institucionalizar el régimen
creando una institución tradicional
en España; Las cortes.
Fuero
de los españoles 1945
Típica declaración de derechos
y deberes de los ciudadanos, pero estos
pueden ser suspendidos cuando el gobierno
lo considere oportuno. Las potencias del
eje han sido derrotadas. El aislamiento
del régimen es un hecho manifiesto.
Con estas leyes el régimen pretende
otorgarle al régimen una cierta apariencia
democrática; "democracia orgánica".
Ley
de Referéndum Nacional 1945
Por la que se podrán someter a referéndum
aquellas cuestiones que el jefe de Estado
considere oportunas.
Ley
de Sucesión 1947
"España es un estado católico
social y representativo que de acuerdo a
su tradición histórica se
constituye en un Reino" Otro intento
más de conseguir la legitimación
exterior basándose en el catolicismo
y en la monarquía. Don Juan reaccionaría
con el manifiesto de Laussana.
Principios fundamentales del movimiento
1958
Se sustituye el contenido falangista por
el del "Movimiento" más
neutro y ambivalente. Se está abandonando
la autarquía que va a ser sustituida
por el desarrollo económico. Domina
el carácter burocrático y
técnico
Ley
orgánica del Estado. 1966
Recopilo todas las leyes anteriores, definía
a España como una democracia orgánica,
reconociendo una forma leve de participación
ciudadana para elegir a una parte de las
cortes. El problema fundamental es ya el
de la sucesión de Franco, se trata
de perpetuar el régimen, aunque algunos
tímidos intentos de apertura.

Serrano Suñer
en Berlín
1.7 LAS ETAPAS
DEL FRANQUISMO
1.7.1.
LA ETAPA AZUL. EL RÉGIMEN TOTALITARIO.
1939-1945
El
primer gobierno de la dictadura siguió
las normas de todos los gobiernos de Franco,
con participación de todas las familias,
aunque con gran predominio de falange, lógico
debido la situación internacional,
marcada por la hegemonía nazi, y
la reciente guerra civil. El hombre fuerte
de esa etapa es Serrano Súñer,
cuñado de Franco. La organización
social y los medios de comunicación,
responden por ello a un sistema fascista.
El 17 de julio de 1942 se promulgó
la Ley de Cortes, la segunda de las Leyes
Fundamentales (la primera, el Fuero del
Trabajo, era de 1938). Eran una especie
de Cortes Corporativas, al modelo de la
Asamblea Nacional de Primo de Rivera, cuyas
funciones eran más técnicas
que políticas, siendo una fuerza
de legitimación y apoyo.
En 1940, tras acabar la guerra civil y comenzar
la segunda guerra mundial, Franco abandona
la neutralidad y declara la no beligerancia,
un eufemismo de apoyo a Hitler. En octubre
Franco se reúne con Hitler en Hendaya,
acordando que España declararía
la guerra a Gran Bretaña para recuperar
Gibraltar y ocupar territorios en el norte
de África, pero la difícil
situación española, las elevadas
exigencias de Franco, la soberbia de Hitler
y el desarrollo de la guerra hizo que esa
entrada no se hiciera efectiva. España
enviaría tropas al frente ruso (división
azul) y minerales y repuestos a los nazis.
A partir de 1942 con la entrada de EEUU
en la guerra la derrota nazi se presentía,
Franco empieza a cambiar de postura, ante
el peligro que suponía apoyar a Alemania.
En 1943, se vuelve a la neutralidad y además
empiezan una serie de cambios trascendentales
para adaptarse a la nueva situación
internacional y salvar su gobierno, como
es el fuero de los españoles. En
enfrentamiento entre falangistas y carlistas,
que provocaria muertos en el Santuario de
Begoña, con un general (Varela) herido,
fur la disculpa de Franco para cambiar el
reparto de poder entre las familias, iniciándose
el declive de falange, y el ascenso de los
católicos.
1.7.2. EL NACIONAL CATOLICISMO. 1945-1957
La
derrota de las potencias del Eje suponía
una verdadera amenaza para la supervivencia
de la dictadura. Para salir del paso, relega
a un segundo plano a los fascistas, entrega
gran poder a los católicos, modifica
las instituciones y realiza un gran despliegue
diplomático. Eso, unido a su importancia
estratégica en la Guerra Fría,
propiciara el acercamiento a Estados Unidos
y la salvación del régimen.
Después de la segunda guerra mundial
se inició una campaña internacional
que dejó aislada a España
del mundo exterior. Los motivos no eran
solamente la posición española
en la segunda guerra mundial, sino también
la propia guerra civil y, sobre todo, el
régimen autoritario que existía
en España.
Se retiraron los embajadores (sólo
permanecieron los de Argentina, Portugal
y el Vaticano), España quedó
fuera del Plan Marshall, de la ONU y Francia
cerró la frontera con España.
A principios de los años cincuenta
llegó el tan ansiado reconocimiento
internacional, motivado fundamentalmente
por las circunstancias creadas por el enfrentamiento
entre EEUU y Rusia; la guerra fría.
En este contexto el catolicismo y el anticomunismo
del régimen franquista le valieron
para salir de ese aislamiento.
Volvieron
los embajadores en 1951, España ingreso
en la ONU y sus organismos especializados
(FAO, UNESCO, etc.) y, sobre todo se firmo
el Concordato con la Santa Sede en 1953,
que regulaba las relaciones Iglesia-Estado,
y el Acuerdo Hispanoamericano por el que
EEUU utilizaría de forma conjunta
una serie de bases militares a cambio de
ayuda económica.
En 1945 se promulgó la tercera ley
fundamental; el Fuero de los Españoles.
Era un intento de asemejarse a una democracia,
en términos de la época, una
democracia orgánica. Aunque se recogían
una serie de derechos, no se articulaba
un sistema que las garantizase y además
se contemplaba la posibilidad de que el
gobierno suspendiera temporalmente esos
derechos.
La cuarta ley fundamental fue la Ley de
Referéndum Nacional, de contenido
plebiscitario. La quinta fue una de las
más importantes; la Ley de Sucesión
a la Jefatura del Estado; España
se definía como un Estado católico,
social y representativo, declarándose
constituido como Reino. La primera estrategia
del Régimen para adquirir legitimidad
había sido acentuar sus características
católicas, la segunda sería
hacer mayor uso del monarquismo. Además
se creaban el Consejo del Reino y el Consejo
de Regencia. En esta ley, Franco quedaba
como Jefe del Estado vitalicio y podía
proponer a las Cortes su sucesor. Don Juan
rechazó esta ley, pero en 1948 llegó
con Franco al acuerdo de que Don Juan Carlos
se educara en España.
1.7.3.
LA CRISIS DE 1956 Y EL ASCENSO DE LOS TECNÓCRATAS
AL PODER
A
finales de la década de los cincuenta
la Iglesia empezó a dejar de apoyar
en bloque a Franco. Un grupo de intelectuales
católicos liderados por Ruiz Giménez
reivindicaban apertura y libertad de pensamiento,
mientras los curas obreros y nacionalistas
se integraban en la oposición al
régimen.
Los tecnócratas del Opus Dei, que
accedieron de la mano de Carrero Blanco,
eran sólo una opción dentro
de la Iglesia, un sector opuesto al que
citábamos en el párrafo anterior,
y que iba a dominar España hasta
el final de Franco. Las figuras claves fueron
López Bravo, López Rodó,
Alberto Ullastres y Navarro Rubio.
Desde finales de los años cincuenta
España sufrio el desarrollo económico
y con él la transformación
social. El cambio político no se
produjo pese a ciertas transformaciones
sufridas. Si en la etapa azul la idea fundamental
era la instauración de un régimen
de corte fascista y en la segunda etapa;
el nacional-catolicismo todo giro en torno
al intento de reconocimiento internacional;
esta tercera etapa va a estar marcada por
los intentos de preparar el régimen
para el futuro. Así, temas como un
cierto pluralismo político y la sucesión
de Franco se van a convertir en el eje del
periodo, ante los que aparecen dentro de
las familias del régimen posturas
diferenciadas. Pese al dominio de los tecnócratas,
apareció una corriente proveniente
del movimiento, la antigua falange, que
era partidario de un mayor aperturismo.
Esta lucha entre tecnócratas y aperturistas
va a ser otra de las claves del periodo.
Los tecnócratas pusieron en marcha
entre 1957 y 1965 una amplia reforma de
la administración pública.
Se trataba de adaptar la administración
a las nuevas circunstancias de desarrollo
económico. Fue una reforma técnica
que pretendía garantizar mínimamente
los derechos de los administrados y conseguir
un mayor grado de eficacia y racionalidad.
Aunque el dominio político de esta
etapa corresponde a los tecnócratas
surgen otros grupos que se enfrentan a ellos,
dentro del contexto de los cambios económicos
y sociales que se estaban produciendo y
sobre todo ante la perspectiva de un régimen
sin Franco. Dentro de estos grupos destacan
los inmovilistas o bunker (sector duro del
movimiento que pretendía volver a
un régimen totalitario) y los aperturistas,
provenientes del movimiento y liderados
por Fraga y Solís. Desde 1957 la
política exterior franquista se fijó
como objetivos el acercamiento a la Europa
comunitaria, el mantenimiento de una estrecha
relación con los americanos y recuperar
Gibraltar. El objetivo en parte se consiguió,
al alcanzase una notable aceptación
internacional, que desaparecería
en los últimos años del Franco,
bajo la represiva presidencia de Arias Navarro.
Mediante
referéndum se aprobó la última
de las leyes fundamentales del Estado; la
ley orgánica del Estado. Ésta
abordaba el tema central del periodo; el
intento de asegurar el futuro del régimen.
Separó los cargos de Jefe de Estado
y de presidencia del gobierno, asentó
la institución monárquica,
pero sobre todo abrió las Cortes
a una cierta participación popular,
creándose la figura de los procuradores
representantes de la familia, elegidos de
forma directa por los cabezas de familia
y las mujeres casadas. No obstante, la mayoría
de los procuradores seguían siendo
miembros natos designados por Franco o indirectamente
por las corporaciones.
Una de las cuestiones más importantes
del periodo fue la Ley de sucesión
de Franco, ya que afrontaba las dos grandes
cuestiones del periodo; la preparación
del futuro y las distintas posiciones políticas
existentes. Entre los distintos pretendientes
que optaban al cargo, Franco optó
por el candidato de Carrero Blanco y los
tecnócratas; Don Juan Carlos de Borbón.
La elección fue muy madurada y lenta
e implicaba saltarse la línea dinástica
con el objetivo de garantizar el funcionamiento
de las instituciones después de la
muerte del dictador, naciendo el sucesor
de las mismas entrañas de la dictadura.
Junto a ello, otro ministro, Solís,
intento imponer su idea de que el desarrollo
económico y social demandaban cambios
políticos importantes. Así,
intenta sacar hacia adelante una ley de
asociaciones políticas que permitiera
un pluralismo limitado y la denominada "democracia
sindical" que consistía en la
integración en los sindicatos oficiales
del nuevo movimiento obrero. Ambas disposiciones
aunque tuvieron ciertos resultados, estos
fueron muy limitados debido a la oposición
de los tecnócratas que eran más
partidarios de la burocratización
y no de los cambios políticos.
Algo parecido ocurrió con la ley
de Prensa de 1966 promovida por el ministro
de Información y Comunicación
Manuel Fraga. La nueva ley abolió
la censura previa y concedió una
cierta libertad de prensa con la que la
oposición incrementó su capacidad
de expresarse. Pero también tenía
bastantes limitaciones, por ejemplo era
delito criticar al Jefe del Estado, los
principios del Movimiento, las Leyes Fundamentales,
la seguridad nacional y el orden público.
Además se controlaban las noticias
extranjeras a través de la agencia
EFE, se podía cerrar medios de comunicación
y se controlaban la mayoría de los
medios informativos. En definitiva, la prensa
que se había configurado con la ley
de Fraga no era una prensa libre, pero tampoco
la de los primeros tiempos de la dictadura.
Las relaciones con EEUU estuvieron marcadas
por los pactos bilaterales y las sucesivas
prorrogas. España basó su
política exterior en estos acuerdos
y aunque pedía más colaboración
americana a cambio de las bases, no lo consiguió.
En esas dos últimas décadas,
España, obsesionada con la recuperación
del peñón, aíslo Gibraltar,
una medida equivocada que alejo a aquella
población de España. Junto
a ello, fueron hechos clave la independencia
de Guinea Ecuatorial, la cesión de
Ifni a Marruecos y la entrega del Sahara
a Marruecos y Mauritania, en el lecho de
muerte del dictador.

1.7.4. LA CRISIS DEL FRANQUISMO
En
1969 estalla el escándalo Matesa,
un tema de corrupción financiera
e industrial en que estaban implicadas personas
pertenecientes a los tecnócratas
y al Opus. El enfrentamiento entre los aperturistas
y los tecnócratas estalló
definitivamente. Fraga y Solís maniobraron
para que el asunto se conociera a través
de la prensa, desprestigiando a sus adversarios
políticos. Franco no tenía
la capacidad de maniobrar entre las distintas
familias políticas de su primera
época, y con limitados conocimientos
de politica formó un nuevo gobierno,
pero en este caso de una sola familia, con
personas adictas a Carrero Blanco. La división
entre las familias franquistas era ya un
hecho consumado, fue el llamado gobierno
monocolor.
En 1973, Franco nombró presidente
del gobierno a Carrero Blanco, siendo la
primera vez que se separaba la jefatura
de estado y la de gobierno. Los gobiernos
cosecharon éxitos en economía,
llevaron a cabo la reforma de la Educación
con la ley de 1970 de Villar Palasí.
Pero mantuvo un notable inmovilismo político
y frenó los pequeños avances
aperturista, por ejemplo aplicando de forma
más restrictiva la ley de Prensa.
En definitiva, los gobiernos de Carrero
Blanco y López Rodó representaban
el continuismo y la preparación del
régimen como una monarquía
autoritaria para después de la muerte
de Franco. Estos planes fueron cortados
de raíz y la crisis se agudizó
cuando el 20 de noviembre de 1973 Carrero
Blanco muere como victima de un atentado
de ETA (operación Ogro).
Con la muerte de Carrero, Franco, más
bien su familia, elige a Arias Navarro como
presidente del gobierno. Este inicio su
andadura política con un discurso
aperturista "el espíritu del
12 de febrero" donde se avanzaban pasos
hacia un sistema de más libertad.
Pero la práctica diaria fue todo
lo contrario. El Bunker o los inmovilistas
fueron imponiendo sus posturas. El aparato
represivo que se había relajado durante
los años sesenta volvió a
emplearse con dureza y no solo no se dieron
pasos hacia un aperturismo sino que ocurrió
todo lo contrario. A todo ello debemos añadir
la crisis económica, la presión
de ETA y la oposición. El 20 de noviembre
de 1975 moría Franco, la crisis se
agravaba aun más si cabe.
II.
LA EVOLUCION ECONOMICA
2.1.
LA AUTARQUIA
La
autarquía es una política
económica que tiene como objetivo
alcanzar el mayor grado de autoabastecimiento
y autosuficiencia sin depender del exterior,
prescindiendo de artículos importados
susceptibles de ser producidos en España.
Para conseguirlo se estableció una
fuerte intervención del Estado en
la economía, constituyendo la segunda
característica de la autarquía.
Su programa de política económica
era nacionalista y estatal, intentando fomentar
un rápido desarrollo dentro de una
estructura de propiedad privada, pero bajo
un fuerte control del Estado y hasta cierto
punto, de propiedad pública.
Tres son las causas que explican la autarquía;
el estado catastrófico de la economía
española después de la guerra
civil; el aislamiento internacional (estas
dos aducidas por el régimen) y la
apuesta política del régimen
por una economía fascista, siguiendo
el modelo de Alemania o Italia; fundamentos
ideológicos como el híper
nacionalismo, la recuperación del
imperio español, la intervención
total y paternalista del estado se hicieron
evidentes.
La política proteccionista e interventora
del estado no era nueva en España,
a finales del XIX se estableció y
en la primera mitad del XX se fue consolidando,
teniendo con Primo de Rivera un grado bastante
alto. Pero la autarquía significaba
llevar esta política a un grado extremo.
Este proteccionismo e intervencionismo del
Estado iba a durar hasta 1959, con el plan
de estabilización. A partir aquí
continuaría, pero en un grado mucho
menor. En 1986 España entró
en la UE con cuyos países mantiene
relaciones comerciales sin ningún
tipo de control u obstáculo. No obstante,
en la actualidad, todavía España
es un país proteccionista, para los
países que no son miembros de la
UE.
En
estos primeros años se produce una
vuelta al campo, el mundo rural como depositario
de los valores tradicionales de España.
Ahora bien, en cuanto a la intervención
económica el mundo agrario se dejo
en un segundo lugar, centrándose
el gobierno en la industria.
La primera medida del gobierno fue anular
las medidas colectivizadoras del gobierno
de la república, promulgando una
reforma agraria de carácter técnico
de pobres resultados, destacando sobre todo
la puesta en marcha de una política
de creación de pantanos muy intensiva.
El SNT (Servicio Nacional del Trigo) creado
por Franco durante la guerra tuvo su máximo
protagonismo en esta etapa. Los productores
estaban obligados a vender el trigo a un
precio impuesto a esta institución
y ella lo vendía a otro precio impuesto
o tasado. Esto produjo reducción
en la producción y sobre todo la
aparición del mercado negro. Durante
una década de racionamiento y condiciones
muy duras fue necesario que este país
esencialmente agrario utilizará sus
escasas divisas para importar alimentos
de primera necesidad.
La autarquía tuvo dos grandes ejes
de actuación. El primero fue la reglamentación
del comercio y el segundo fue el fomento
industrial orientado a asegurar la independencia
militar, política y económica
de España.
En
Industria la primera ley que se promulgó
otorgaba una amplia gama de incentivos,
deducciones de impuestos y licencias especiales
para una serie de industrias que se especificaban
claramente; las llamadas de interés
nacional o estratégicas; las de guerra
y las que producían bienes de extrema
necesidad. En 1941 se creó el INI,
siguiendo el modelo italiano. El INI Doc
5.- iba a ser un gran holding industrial
de propiedad estatal dedicado a la fabricación
de armas, barcos, acero, coches, aviones...
Así el estado se convertía
en el primer empresario industrial del país.
Empresas como ENASA, ENDESA, ASTILLEROS,
BAZÁN, SEAT, CASA, PEGASSO, RENFE,
IBERIA, TELEFÓNICA, etc. han sido
de titularidad pública hasta hace
muy pocos años. La industría
hidroeléctrica y la siderurgia conocieron
un gran desarrollo, mientras que la textil
disminuyó bastante su producción.
En
lo que se refiere al comercio debemos distinguir
entre el exterior y el interior. Importaciones
y exportaciones pasaron a estar completamente
intervenidas, siendo necesario contar con
una autorización administrativa para
realizarlas. Con esta medida, se pretendía
determinar los productos fundamentales y
los que no lo eran: La consecuencia fue
una gran escasez de bienes imprescindibles.
En lo que se refiere al comercio interior,
la legislación autárquica
sustituyó el funcionamiento de los
mercados por la fijación arbitraria
de los precios. La fijación de los
precios por debajo del mecanismo de la oferta
y la demanda condujo al desabastecimiento
de alimentos y a la generalización
del mercado negro y el racionamiento.
Fue
una de las épocas de más pobreza
y miseria de nuestra historia. La producción
agraria no abastecía las necesidades
de la población, se produjo un retroceso
de la producción industrial, estrangulada
por falta de materias primas, capitales
y tecnología, un descenso del nivel
de vida, la existencia de bajos salarios
y hambre generalizada. El régimen
respondió con el racionamiento, lo
que a su vez motivó el mercado negro
o el estraperlo. Ante la escasez de alimentos
y productos de primera necesidad para la
industria como el petróleo o el carbón,
se reguló el racionamiento de estos
productos, creando las cartillas de racionamiento.
El racionamiento, la escasez y la multiplicidad
de organismos destinados a controlar el
comercio interior, hizo que apareciera el
mercado negro o estraperlo, a donde se dirigía
una gran parte de la producción y
la demanda, los que podían, satisfacían
sus necesidades. Pero este mercado negro
propiciaba grandes beneficios creando una
clase media afecta al régimen que
ingresaba sus beneficios en los bancos,
los otros grandes beneficiados -aumentaron
un 700% sus beneficios. Por supuesto, los
grandes perjudicados fueron las clases populares.
Se produjo un descenso de la renta per cápita,
un aumento galopante de la inflación,
debido a la excesiva emisión de moneda
para financiar la deuda estatal y las importaciones
necesarias y un elevado déficit comercial,
provocado por la nula competitividad exterior
de los artículos industriales españoles.
A
principios de los años 50 comenzó
una fase de lenta recuperación económica
coincidiendo con el inicio del fin del aislamiento,
la obtención de ayuda norteamericana
y un cambio lento en la orientación
de la política económica.
La liberalización de la economía
y la apertura al exterior fue, en esta etapa,
muy lenta, ya que se encontraba con la oposición
del núcleo duro del régimen
que pensaba que ello significaba romper
con los privilegios económicos que
aportaba a ciertos sectores y con los principios
ideológicos que la inspiraban.
Aunque el crecimiento y la liberalización
fueron notorias, en 1957 la economía
española se encontraba al borde de
la banca rota. La inflación, el déficit
de la balanza de pagos y la escasez de reservas
hacían insoportable la situación.
Este mismo año Franco efectuó
importantes cambios en el gobierno nombrando
a nuevos ministros como López Rodo,
Navarro Rubio y Alberto Ullastres, procedentes
del OPUS, dispuestos a solucionar el problema
liberalizando y racionalizando la economía
española; era lo que se conoció
por la tecnocracia. Ello significaba también,
soltar lastre y abandonar la política
autárquica nacionalista, sustituyéndola
por la tecnocracia y el desarrollo económico.
El 1959 se dio el gran paso; el plan de
estabilización. A partir de aquí
la economía conocería un gran
desarrollo y expansión, produciéndose
en la década de los sesenta la verdadera
y completa industrialización; la
modernización de España.

Franco
recibe al presidente americano D. Eisenhower
en Madrid
2.2.
EL DESARROLLO ECONOMICO
En
1959 se aprueba el Plan de Estabilización,
considerada la operación económica
más importante del franquismo. Se
trataba de hacer funcionar nuestra economía
dentro de los mecanismos del mercado, limitando
la intervención del gobierno en economía.
Se
trataba de acabar con las restricciones
a las exportaciones e importaciones, permitir
la entrada de inversiones extranjeras y
eliminar las trabas al comercio interior,
así como reducir el intervencionismo
del Estado. Es decir, otorgarle el protagonismo
al mercado, continuando con la economía
mixta y el proteccionismo comercial. Se
estableció como objetivo el ajustar
el gasto público a los ingresos,
para lo que se aumentaron los impuestos
indirectos y se restringieron los gastos.
Se subieron los tipos de interés
y se fijo un techo al crédito bancario.
Se fijo un tipo de cambio único y
realista para la peseta. Todas estas medidas
iban dirigidas a reducir la inflación
y por tanto racionalizar y sanear la economía
española.
Los
efectos del plan de estabilización
fueron inmediatos, provocando una crisis
y paralización de la economía.
Mejoró la balanza de pagos, se estabilizaron
los precios bajando la inflación
y se contrajo el gasto y la inversión.
Ello provoco una disminución de la
actividad y un aumento considerable del
paro. Esta recesión, que duró
poco, permitió sanear la economía
española y ponerla en condiciones
para tener un gran desarrollo económico.
Ahora bien, eso no solo fue posible por
el plan de estabilización, sino también
por la buena coyuntura económica
internacional por la que se atravesaba.
El paro aceleró la emigración
exterior, que se estimuló. Las inversiones
extranjeras aumentaron considerablemente,
al igual que el turismo. Estaban puestas
las bases para que se produjera la época
de mayor crecimiento económico en
la historia de España.
2.2.1.
LOSA PLANES DE DESARROLLO
A
partir de 1962 se creó la Comisaría
del Plan de Desarrollo, para planificar
el crecimiento económico, al mando
de López Rodó. La finalidad
de esta planificación, a imitación
de lo que se estaba haciendo en Francia,
era conseguir el apoyo exterior, incrementar
el crecimiento económico y paliar
los desequilibrios territoriales. A este
fin se crearon los polos de desarrollo,
lugares donde el establecimiento de las
empresas tenían bonificaciones y
rebajas fiscales. Los tres planes de desarrollo
que se hicieron tuvieron dos partes; una
de carácter orientativo y otra de
carácter vinculante. La planificación
centró su interés en el sector
industrial y propició una serie de
actuaciones para mejorar la estructura de
las empresas y solucionar los desequilibrios
sectoriales y regionales. Pese a cierto
crecimiento del tejido industrial, los planes
no tuvieron mucha trascendencia ya que no
corrigieron los desequilibrios territoriales
y no se cumplió lo previsto con carácter
vinculante.
Las
medidas establecidas por el Plan de estabilización
ponen de manifiesto que, tras un breve periodo
de recesión, permitieron, en una
coyuntura internacional muy favorable, un
crecimiento intenso y prolongado de la economía
española. Como dice Rostow "España
consiguió todo a la vez" en
referencia a la industrialización
completa, a la modernización de la
economía, a la aparición de
la sociedad consumista y al acercamiento
en el desfase con respecto a Europa. Todo
eso se produjo a la vez y , la gran característica,
en un corto periodo de tiempo - una década
aproximadamente- España se situó
entre las diez potencias industriales del
mundo y conoció tasas de crecimiento
superiores al resto de los países,
situándose dentro de los cinco países
del mundo con mejores resultados económicos
durante la década. A este gran crecimiento
se le denominó "El milagro español".
El cambio de la estructura de la población
activa, del PIB, del aumento de la balanza
de pagos indican que España se instaló
en una década en la sociedad desarrollada
postindustrial.
El
sector agrario sufrió un gran cambio,
es lo que se ha denominado la crisis de
la agricultura tradicional. El motor de
esa crisis fue el éxodo rural a las
ciudades industrializadas de España
o al extranjero. Ello provocó el
aumento de los salarios y la mecanización
consiguiente, en un proceso de retroalimentación
mutua. Como resultado de este proceso se
produce la verdadera revolución agraria
en el campo los factores físicos,
la energía biológica, la orientación
de la producción al autoconsumo y
el abono natural dejaron paso a la mecanización,
tecnificación, concentración
de la propiedad 8sobre todo en las áreas
minifundistas) y a la orientación
de la producción al mercado. Pero
el gran cambio, se produjo con la pérdida
de una gran parte de su población
activa.
2.2.3.
EL PROTAGONISMO DE LA INDUSTRIA
La
industria fue el motor del crecimiento económico,
encontrándonos ante el principal
esfuerzo modernizador de toda la historia
contemporánea española. El
crecimiento industrial se explica a la vez
por la existencia de una gran demanda en
el mercado interior y por la apertura al
exterior de la economía española.
Siderurgia, metalurgia, cemento, química,
fabricación de automóviles,
construcción naval y fabricación
de electrodomésticos y aparatos electrónicos
se situaron a la cabeza de la industria.
También aumentó el peso de
los sectores productores de bienes de equipo,
una de las carencias tradicionales de la
industria española hasta la fecha.
Pero a diferencia de la primera o la segunda
revolución industrial, en este caso
se va a producir una industrialización
completa; además de los núcleos
tradicionales - País Vasco, Madrid,
Cataluña y Asturias - la industrialización
se extendió por el Valle del Ebro
(Zaragoza y Navarra), el levante (Tarragona,
Valencia...) y enclaves concretos como Valladolid,
Burgos, Sevilla, Málaga... No obstante,
persistieron los desequilibrios territoriales.
El continuado avance de la productividad
(propiciada por las importaciones en tecnología)
hizo posible el aumento de las exportaciones.
Por primera vez en la historia de España,
los productos industriales arrebataron el
primer lugar a los agrícolas. Al
mismo tiempo que las exportaciones aumentaban
por seis.
2.2.4.
EL CRECIMIENTO DEL SECTOR TERCIARIO
El
sector servicios también sufrió
una importante transformación a la
vez que tuvo un intenso crecimiento. En
dicho crecimiento predominaron los sectores
tradicionales, especialmente los que conllevaban
un uso intensivo del factor trabajo (comercio,
bancos, administración pública...),
los cambios en este sector se producirán
más tarde. El sector transporte y
de las comunicaciones también creció
bastante. Se electrificó el ferrocarril
y aumentaron espectacularmente las carreteras,
siguiendo la estructura radial. En estos
años se dio una asociación
entre el aumento del nivel de vida, el proceso
de urbanización y el acceso de amplios
sectores a la posesión de un automóvil.
En torno a este, no sólo se desarrolló
gran parte del crecimiento industrial, sino
también gran parte de las transformaciones
sociales. Pero el subsector que más
creció fue el turismo.
2.2.5.
LOS MOTORES DEL CRECIMIENTO.
Tres
fueron los motores del gran crecimiento
económico; las inversiones extranjeras,
el turismo y la emigración exterior.
Las divisas aportadas por estos sectores
financiaron las importaciones necesarias
y aseguraron el equilibrio de la balanza
de pagos. El peso del exterior fue básico.
Además de estos tres sectores tenemos
que tener en cuenta que del extranjero llegaron
las importaciones que trajeron la tecnología
y la maquinaria.
En lo que se refiere a las inversiones extranjeras
el plan de estabilización fue el
que las permitió. La procedencia
del capital fue americano, francés,
suizo, alemán y británico.
El capital extranjero acudió a España
al hilo de los bajos salarios, un mercado
en expansión, de la escasa conflictividad
y de la permisividad del gobierno en lo
que se refería a contaminación.
Las inversiones industriales contrarrestaron
el déficit de la balanza de pagos.
En los años sesenta el turismo se
convirtió en la primera industria
nacional. A los extranjeros no sólo
los motivaba el sol y los monumentos, también
el bajo nivel de precios.
El papel del turismo resulta fundamental
para la balanza de pagos española
porque lograba equilibrar una balanza de
pagos netamente deficitaria. Además
de los efectos económicos del turismo
hay que tener en cuenta los sociales y los
medioambientales, menos positivos. Otro
motor de la economía española
fue la emigración de mano de obra
a Europa. Su comienzo fue una consecuencia
del Plan de Estabilización, retroalimentándose
progresivamente hasta el 73, con el beneplácito
del gobierno. El origen fue la España
interior y agraria y el destino Alemania,
Francia, Suiza...
La importancia económica de la emigración
fue tremenda; las divisas enviadas por los
emigrantes contribuyeron a financiar las
importaciones, actuó de válvula
de escape ante la presión demográfica
y el paro y provocó la modernización
de la agricultura. En el otro lado hay que
situar las penalidades de los inmigrantes
en su proceso de adaptación.
2.3.
LA CRISIS ECONÓMICA
En
1973 estalla la crisis mundial debido a
la subida vertiginosa de los precios del
petróleo. Si la crisis del 29 iba
a afectar poco a la economía española
debido a su grado de protección,
la del 73 los efectos si fueron muy importantes,
ya que el crecimiento anterior se había
basado en el turismo, las inversiones extranjeras
y la emigración; tres variables internacionales
que se interrumpieron con la crisis internacional.
Hasta tal punto, que España fue uno
de los países del mundo que más
se vio afectado por esta crisis. La situación
económica que se produjo fue la estanflación;
es decir, cuando coinciden paro e inflación.
Además esta crisis económica
se unió con la crisis política
que estaba viviendo el franquismo.

3.
LA SOCIEDAD ESPAÑOLA EN EL FRANQUISMO
Desde el inicio del siglo XX se estaban
desarrollando una serie de transformación
en la sociedad española que culminaron
en la segunda república. En esta,
la sociedad española es laica, o
lo pretende, el poder político reside
en las clases medias y obreras, o eso parecía,
se intenta universalizar la educación
y otros servicios sociales, la mujer obtiene
un protagonismo inaudito en la historia
de España, la moral y las costumbres
sociales se urbanizan y se europeízan...En
definitiva, estamos ante una sociedad laica,
moderna y progresista, pero a estos cambios
tan radicales que habían dejado atrás
la vieja y tradicional española no
le había acompañado el consiguiente
desarrollo económico. Muchos historiadores
opinan que la España de la segunda
república no estaba preparada para
esas transformaciones tan profundas.
Lo cierto es que la guerra civil y la dictadura
rompieron esas tendencias e impusieron una
sociedad conservadora, tradicional y católica.
Pero este tipo de sociedad que se impone
en la autarquía con el nacional-catolicismo
no va a perdurar estática a lo largo
del amplio periodo de la dictadura. A partir
de los años sesenta, al hilo del
desarrollismo económico, se van a
producir grandes transformaciones sociales
hacia un tipo de sociedad urbana, moderna
y laica. No obstante la profundización
de esos cambios no fue total, ya que junto
con el desarrollo económico y social,
asistimos al continuismo político
del franquismo. Una vez muerto Franco y
consolidada la democracia, esas transformaciones
sociales nos llevaron a una sociedad urbana,
pluralista y avanzada como la actual. Parecida
a la propuesta de la España republicana,
pero más madura, menos politizada
y con unas bases económicas más
consolidadas. Por todo ello el análisis
y el conocimiento de la evolución
de la sociedad en el franquismo cobra tanta
trascendencia.
Ganada
la guerra civil, se traba de crear un nuevo
estado, una nueva sociedad; para ello era
necesario destruir cualquier secuela o resto
de la anterior. En una primera etapa; la
represión y propaganda adquiere tintes
durísimos no sólo se desmantela
la oposición, sino también
la moral y la forma de vida de la España
republicana. En el desarrollismo la represión
se relajó debido a la seguridad que
ya tenía el régimen, pero
este desarrollismo económico y social
crearon nuevas condiciones políticas
y sociales y así en la crisis del
franquismo vuelve aparecer una represión
bastante dura. No obstante, durante todo
el periodo persistió la transmisión
de un pensamiento y moral única;
nacional-católica y la represión
de cualquier otra que no se integre en ella.
Los encargados de activar esos mecanismos
fueron los grupos que habían apoyado
y apoyaron a Franco; El ejército
y las fuerzas del orden público;
la Iglesia y "el movimiento nacional"
encabezado por la falange. El ejército
y las fuerzas del orden público se
van a encargar de la represión, mientras
que la Iglesia y la falange se encargarían
de la propaganda; es decir, de transmitir
una única verdad absoluta, una sólo
forma de entender la vida, una única
moral; la del Movimiento Nacional; la del
nacional-catolicismo. La censura se extendió
a todos los ámbitos de la vida y
a las costumbres ciudadanas. Se vigilaba
la moralidad en cines, bares, restaurantes,
cafés, teatros... La Iglesia opinaba,
y casi legislaba, sobre el vestir, los baños,
los bailes, las fiestas, las relaciones
sexuales...
3.1. LOS MEDIOS
DE COMUNICACIÓN DE MASAS
El
control de la censura sobre la prensa fue
estricto y riguroso y se rigió por
ley de 1938, que se mantuvo vigente hasta
1966, permitiendo que durante esos seis
lustros la prensa sufriera una persecución
implacable. La censura sobre la prensa seguía
varios pasos: la autorización para
editar, la designación del director
por la Administración, el control
de periodistas y las numerosas consignas
a los periódicos. En 1966 se promulgó
la ley de prensa de Fraga, con ella desaparecía
el régimen de censura previa, pero
el Estado se reservaba el derecho de inspeccionar
a los diarios y controlaba las noticias
del extranjero a través de la agencia
EFE; asimismo podía recurrir a la
sanción o al secuestro o suspensión
de una publicación. A pesar de sus
limitaciones, la Ley de Prensa tuvo un efecto
muy positivo.
La radio se convirtió en un instrumento
para el escapismo de la sociedad de posguerra.
Las canciones de moda, las telenovelas o
la música dedicada era el centro
de los corrillos de personas que se formaban
para escucharla. El Diario hablado de RNE,
con el que estaban obligadas todas las cadenas
a conectar, era el único servicio
informativo que se podía escuchar.
También estaban la BBC o Radio España
Independiente, pero escucharlas estaba prohibido
en ambos casos. La televisión apareció
en 1956 y es en los años 60 cuando
se consolida. Rápidamente se convirtió
en uno de los máximos instrumentos
de propaganda del régimen. El fútbol
y los toros actuaron como válvula
de escape de las tensiones sociales "pan,
fútbol y toros" y fueron ampliamente
utilizadas por el régimen. Así
el fútbol se convirtió en
un magnífico instrumento de propaganda
(gol de Marcelino a Rusia, triunfos internacionales
del Real Madrid...) o sirvió para
contrarrestar huelgas como el adelanto a
Viernes de un Real Madrid-Barcelona para
ocultar una concentración obrera
en la Casa de Campo de Madrid.
3.2.
LA ESPAÑA NACIONAL CATOLICA (1936-1957)
La
moral y las costumbres públicas estuvieran
dominadas por los valores tradicionalistas
que la Iglesia defendía, en su objetivo
de recristianizar el país, después
del laicismo que quiso imponer la segunda
república.
Las prácticas religiosas tomaron
el carácter de actos públicos:
procesiones, novenas, "misiones"
populares, misas obligatorias en determinados
cuerpos, etc. Los ritos religiosos se introdujeron
en todos los aspectos de la vida. Esta nueva
sacralización de la vida española
afectó a casi todos los asuntos públicos
e instituciones. Se promulgaron las "normas
de decencia cristiana" que establecían
cómo tenían que ser los trajes
de baño, los vestidos y la censura
en los espectáculos públicos,
teatros, cines y medios de comunicación
en general. Hasta se dieron indicaciones
sobre la longitud de las mangas, los escotes
y las faldas. La vida, en definitiva, se
organizó en torno a las Iglesias,
cuyos párrocos ejercían una
gran influencia en la sociedad.
Se volvió al modelo tradicional de
familia patriarcal en la que la mujer tenía
un papel muy subordinado al hombre, no existían
ni el divorcio, ni la coeducación,
se controlaban los usos amorosos, etc. A
lo largo de la dictadura el papel de la
mujer va a afirmarse como el de portadora
de los valores morales, guardiana del hogar
y puntal de la familia. La mujer debía
dedicarse al matrimonio y la procreación
y se incentivó la natalidad, estableciendo
premios a las familias numerosas. Se quiso
sacar a la mujer del trabajo productivo.
La educación católica subraya
este papel. Y en esta línea se orienta
la labor de la esposa, el ama de casa y
la madre dedicada a las tareas del hogar,
a sus labores...
El
nacional-catolicismo quedó definitivamente
consolidado en el Concordato de 1953. En
este se recogía la confesionalidad
del estado, se reconocía el matrimonio
canónico, se establecía como
obligatoria la implantación de la
enseñanza religiosa en todos los
niveles educativos, se aseguraba la presencia
de la Iglesia en las instituciones del estado
y en los medios de comunicación y
se preveía su financiación
con fondos públicos.
En un principio se crearon organizaciones
e instituciones de encuadramiento político
e ideológico. La organización
juvenil fue el Frente de Juventudes u OJE,
de pertenencia teóricamente obligatoria,
que organizaba campamentos, concentraciones
y ciclos educativos de formación
política. El régimen introdujo
en la enseñanza clases obligatorias
de Formación Política en las
que se exponían los principios más
básicos de la doctrina falangista.
La escuela primaría jugó un
papel esencial en este adoctrinamiento y
en ella se aprendía las primeras
ideas sobre el régimen. En la enseñanza
secundaria se adoctrinaba a la juventud
a través de asignaturas específicas
y de la enseñanza de una versión
histórica creada a tal efecto. La
enseñanza universitaria estaba controlada
a través del SEU.
A nivel político, la educación
y la formación de las mujeres quedaba
encomendada a la Sección Femenina
de la Falange.
La Sección Femenina de la Falange
adquirió una particular importancia,
presidida por Pilar Primo de Rivera, en
cuyos centros se daba una educación
encaminada a formar "buenas amas de
casa". Toda información sexual
quedó prohibida. Esta encuadró
a la mujer a través del control de
la educación obligatoria y del servicio
social, por el cual había de pasar
cualquier mujer que pretendiera conseguir
un trabajo, un certificado o una licencia
de conducir. Entre sus tareas estaba bordar
camisas, visitar a los presos, llevarles
la comida, casarse con miembros de su partido
o visitar a los enfermos. El resto de los
sectores se adoctrinaban y encuadraban a
través del movimiento nacional; sus
militantes encontraban en él una
gran seguridad y la posibilidad de escalar
puestos y favores políticos.
3.3.
IGLESIA Y FRANQUISMO
La
iglesia católica española
sufrió una represión y persecución
durante la república y la guerra
civil (en la zona republicana) sin igual
en la historia de España y en los
países del entorno en aquellos momentos.
Terminada la guerra civil, se convirtió
en uno de los pilares básicos del
régimen. A raíz de 1945 el
régimen intensificó su carácter
católico para diferenciarse del fascismo
y conseguir el tan deseado reconocimiento
internacional. A cambio las prerrogativas
de la Iglesia fueron inmensas y a través
de la organización Acción
Católica controlaban casi todo el
aparato del régimen. Los ministerios
de Justicia y Educación se reservaron
para ellos, para que las normas religiosas
se introdujeran en el sistema legal y educativo.
En la Organización Sindical se eligió
un consejero eclesiástico y se establecieron
consejerías religiosas similares
bajo otros ministerios e instituciones estatales.
Además tenían un papel fundamental
en la educación, disfrutaba de subsidios
económicos y exenciones de impuestos,
se renovaron y ampliaron los seminarios,
la Iglesia tenía infinitas posibilidades
de hacer propaganda, pudiendo obligar jurídicamente
a que se cumplieran las normas católicas,
y contaba con procedimientos jurídicos
específicos para los miembros del
clero. Lógicamente el número
de personas que entraban en la Iglesia aumentaba
paulatinamente.
A partir de los años 50 surgieron
distintas sensibilidades dentro de la Iglesia
católica que acabarían con
la homogeneidad y la unión total
con el régimen de la etapa anterior.
De acción católica surgirían
el JOC y la HOAC que en los años
sesentas se significarían como organizaciones
sindicales de carácter católico
y que lucharon dentro del movimiento obrero
para mejorar las condiciones de vida de
los trabajadores. Otra sensibilidad fue
la institución secular católica
del OPUS DEI, creado por José María
Escrivá de Balaguer. La misión
del OPUS es la santificación del
mundo secular y la forma de extender los
valores espirituales a través de
profesiones clave de la sociedad industrial,
tales como la enseñanza universitaria,
los negocios, las finanzas y los niveles
más altos de gestión. En los
años cincuenta sus miembros desembarcaron
en este tipo de profesiones y a partir de
1957 dominaron los diversos gobiernos hasta
1973. Ello, junto con el carácter
secretista de sus miembros y su moral tradicional,
hicieron crecer la fama de elitista a esta
organización. Por otra parte, a finales
de los años cincuenta, miembros de
la iglesia vasca y catalana empezaron a
manifestarse a favor del hecho diferencial
de estas nacionalidades. Después
del Concilio de Vaticano II las relaciones
de la Iglesia y el Estado se resquebrajaron
bastante, teniendo la jerarquía eclesiástica
un papel importante en la llegada de la
Democracia en los tiempos finales del franquismo
y en el inicio de la transición.
3.4.
LOS GRUPOS SOCIALES
Esta
oligarquía estaba compuesta por los
grandes propietarios de tierras, la alta
burguesía financiera, industrial
y comercial y las altas jerarquías
de la iglesia, la falange y el ejército.
Estos grupos recuperaron rápidamente
el poder económico, social y político
que las reformas de la II República
y el proceso revolucionario abierto en su
zona durante la guerra civil habían
eliminado o al menos puesto en un serio
peligro. Su composición es bastante
plural. En el mundo rural estaban adscritos
a este sector los pequeños y medianos
campesinos propietarios. La utilización
de un discurso por parte del régimen
en el que se acentuaban los valores tradicionales
y la vida rural hizo que mayoritariamente
apoyaran al régimen, al igual que
la política proteccionista utilizada.
En el mundo urbano, pertenecían a
las clases medias los comerciantes e industriales
enriquecidos por el mercado negro - lo que
también aseguraba su alineación
con la dictadura- las pequeñas burguesías
urbanas, compuestas por administrativos,
pequeños comerciantes e industriales...adscritas
al régimen por la labor de adoctrinamiento
realizada por la falange y la iglesia. Además
pertenecían a este sector los cargos
medios del movimiento, la Iglesia y el ejército.
No obstante, la importancia cuantitativa
y cualitativa de las clases medias era inferior
al periodo republicano anterior y al desarrollista
posterior. Este sector estaba compuesto
por los jornaleros campesinos y los obreros
industriales y comerciales. Es decir, por
todos los asalariados. Su adscripción
al régimen no era tan clara como
los otros sectores sociales pero en ningún
momento en esta etapa se opusieron abiertamente
al régimen. La "apolitización"
de estas masas trabajadoras fue consecuencia
de la represión, la propaganda y
la conciencia de que habían perdido
la guerra.
Desde los inicios del régimen se
llevó a cabo una política
de sometimiento de las clases trabajadoras,
donde su subordinación era manifiesta.
El régimen prohibió las organizaciones
sindicales y las sustituyó por los
sindicatos verticales, quitó el derecho
de huelga y suprimió la representación
obrera en las empresas. Hasta 1958 que apareció
la ley de Convenios Colectivos la fijación
de las condiciones laborales era una función
que recaía exclusivamente sobre el
Estado. A cambio de esta situación
de indefensión el régimen
amplio las garantías de estabilidad
en el puesto de trabajo y llevo a cabo una
amplia política de protección
social de claro carácter paternalista.
Así a través del Instituto
Nacional de Previsión se gestionaban
los subsidios de vejez, el seguro obligatorio
de enfermedad o las prestaciones por accidente
de trabajo.
La
conflictividad social fue mínima
en esta etapa. La conciencia de haber sido
derrotados en la guerra civil, la fuerte
represión y las malas condiciones
de vida llevaron a la mayoría de
la clase trabajadora a mantener una actitud
de pasividad y desmovilización, actitud
que era fomentada por el régimen,
a través de la falange, la iglesia
y los espectáculos de masas (radio,
toros, fútbol...). Salvo algunas
huelgas, esporádicas y puntuales,
en Asturias, Barcelona y País Vasco,
la conflictividad social no existió
en esta etapa hasta 1956. A partir de los
incidentes universitarios en Madrid el protagonismo
de los movimientos sociales iba a ser la
clave para el aumento de la conflictividad
social que hubo en la época del desarrollismo.
3.5. LOS CAMBIOS
SOCIALES
A
partir de los años sesenta, una vez
que se había desmantelado a la oposición
del interior y en plena crisis la exterior
y que el régimen había conseguido
romper el aislamiento internacional y en
pleno desarrollo económico y social
la represión se relajó y el
gobierno quiso dar muestras de cierta apertura
y flexibilización. En este contexto
podemos hacer referencia a la ley Orgánica
del Estado o la ley de prensa. También
se dulcificó la legislación
laboral, reconociendo los convenios colectivos,
contemplando el seguro de desempleo y tolerando
el derecho de huelga. Se creó la
Seguridad Social, pretendiendo incorporar
a la totalidad de la población activa
en ella, distinguiendo dos regímenes;
el general y varios especiales (autónomos,
trabajadores del campo, artistas...) . Además
se habían eliminado los tribunales
militares, siendo sustituidos por un tribunal
de orden público. Pero, a partir
de 1969, el franquismo entra en crisis y
el régimen reacciona volviendo a
utilizar de nuevo la represión e
intentando dejar "atado" una dictadura
continuista con rey como forma política,
una vez que Franco muriera. España
entra definitivamente en la sociedad comunista
debido al desarrollo económico; el
aumento de los salarios produjo un aumento
de la demanda de bienes de consumo, y debido
al proceso de urbanización. El consumismo
se produjo primero en las ciudades, seguido
a gran distancia del mundo rural. Las clases
medias fueron las grandes protagonistas
de este fundamental cambio; el porcentaje
de los ingresos dedicado a la alimentación
disminuyó drásticamente y
aumentó el dirigido a la adquisición
de la vivienda -el pisito-, del automóvil
- el seillas- los electrodomésticos,
la ropa - la minifalda-, los espectáculos
de masas - el fútbol o el cine-,
el ocio - los bares y restaurantes- o las
vacaciones - Benidorm -...
Este
consumismo de las clases medias va a ser
fundamental en los cambios que acarreó
en el terreno de la moral, de la familia,
de la juventud o de la economía ...
Estos cambios vienen acompañados
de la modificación sustancial de
las características propias de una
sociedad tradicional como la española,
en la que habían predominado las
formas culturales y las pautas de comportamiento
de tradición rural. En poco más
de una década la sociedad se hizo
mucho más moderna, más secularizada,
abierta y tolerante.
Aunque
el régimen ejercía un férreo
control sobre las pautas socioculturales,
se fue implantando una nueva mentalidad,
también en el terreno religioso.
Se reivindicó la libertad de pensamiento
y disminuyó la práctica religiosa.
Se produce un lento fenómeno de laicización,
la religión católica va perdiendo
progresiva y lentamente poder social. La
familia empezó a experimentar cambios
que se profundizarían en el futuro.
La familia se consolida como nuclear (padre-madre
e hijos), el carácter patriarcal
empieza a discutirse (sólo un conato
de inicio) por parte de los hijos y de la
mujer. La juventud se lanza a dos procesos;
el consumista que los homogeniza y la politización...
Durante los sesenta aumentó sistemáticamente
la población escolarizada y aumentaron
las inversiones del Estado en el sistema
educativo. El analfabetismo disminuyó
de una forma importante. La familia empezó
a pasar de unidad de producción a
consumo. Esta situación se consolidó
y amplio con la ley de Villar Palasí.
En 1970 aparece la Ley General de Educación
. El espíritu de la reforma respondía
a dos ideas centrales: el fomento del desarrollo
económico a través de la inversión
en educación y la igualdad de oportunidades
en el acceso a la misma. Esta ley, tuvo
como consecuencia el acceso a la educación
de importantes sectores que antes no habían
tenido posibilidades y, por añadidura,
la pérdida de la hegemonía
de la iglesia en el sector educativa, recogiéndolo
el estado.
3.6.
CAMBIOS DEMOGRAFICOS Y URBANOS
Debido
a las mejoras en la alimentación
y en la sanidad la tasa de mortalidad baja
espectacularmente, convirtiéndose
en una de las más bajas de Europa
- debido a la dieta y a la estructura de
la población-. La tasa de natalidad,
debido al clima de optimismo reinante sube
bastante, produciéndose el fenómeno
conocido como el "baby boom".
El crecimiento demográfico, por tanto,
es bastante significativo. A principio de
los setenta, debido a la profundización
del desarrollo empieza a bajar la tasa de
natalidad.
Pero
los cambios demográficos más
importantes se producen con los movimientos
migratorios. La emigración empieza
siendo exterior (a Francia, Alemania, Suiza...)
el mismo año del plan de estabilización,
para luego consolidarse la interior a Cataluña,
Madrid, País Vasco, Comunidad valenciana,
Navarra...En cuanto a la extracción
social y profesional de este proceso, primero
son los jornaleros los que emigran, después
los pequeños propietarios muy pobres.
Esta emigración interior fue tan
alta que estamos ante un éxodo rural,
produciéndose dos consecuencias de
gran alcance. Ello supuso una profunda intensificación
del fenómeno urbanizador, así
como una variación de la estructura
sectorial de la población activa,
pasando en poco tiempo de ser un país
rural a otro urbano, y de tener una economía
de base agrícola a otra industrial
y de servicios. Lo que llama la atención
de los citados cambios es la aceleración
con que se llevan a cabo. En primer lugar,
las zonas receptoras tienen problemas para
albergar a esa gran cantidad de emigrantes,
produciéndose chabolismo en un principio
y después la gran expansión
de la ciudad con la creación de barrios
obreros y ciudades dormitorios. Si en la
autarquía el gran problema fue el
hambre, en los años sesenta y siguientes
el problema será la vivienda. Debido
a que la expansión urbanística
fue tan grande y rápida se produjo
de forma descontrolada, apareciendo fenómenos
especulativos, falta de equipamientos urbanos,
atentados urbanísticos, etc. La otra
gran consecuencia del éxodo rural
fue la concentración de la población,
fenómeno que había comenzado
en el siglo XVIII con el reformismo ilustrado,
pero que es ahora cuando tiene lugar su
gran consolidación. Aparecieron dos
realidades contrapuestas; una España
que tiende hacia la congestión y
otra a la desertización; una que
atrae y otra que repele población.
El interior, oeste y el sur -relativamente
este último- se vacían y la
población se concentra en el norte
y este, con las excepciones del valle del
Ebro y Madrid. Además este éxodo
rural aportó la mano de obra necesaria
para la industrialización en los
focos más desarrollados y desencadenó
el proceso de la crisis de la agricultura
tradicional.

Carrero Blanco, ministro
de Franco en la última etapa, miembro
del sector más reaccionario de la
iglesia
3.7.
LA TRANSFORMACION DE LA ESTRUCTURA SOCIAL
El
paso de una sociedad agraria a otra de tipo
industrial y de servicios en la que al mismo
tiempo se había generado un enriquecimiento
generalizado y también una considerable
desigualdad, se basaba en una estructura
social mucho más diversificada y
dinámica que la de la etapa anterior.
El desarrollo económico produjo importantes
cambios en la estratificación social.
Debemos primero tener en cuenta los cambios
sufridos en la estructura de la población
activa que están muy relacionados
con los sufridos en la del PIB. De 1,2,3
de una sociedad agraria; pasamos al 3, 2
,1 propia de una sociedad postindustrial;
ahora bien el peso del sector agrario siguió
siendo muy fuerte, bastante más que
en los países occidentales.
En
las clases altas pierden protagonismo los
grandes propietarios agrarios, ganándolo
la alta burguesía industrial y financiera.
Siguen teniendo el poder político
y económico. Seguían formando
parte de ellas la oligarquía terrateniente
y financiera, los grandes empresarios de
la industria y servicios, los cuerpos de
elite de la administración del Estado
y los mandos superiores del ejército
(garantes de la pervivencia del régimen).
Las clases medias son las que sufren mayor
transformación, aparecen unan nuevas
clases medias compuestas por funcionarios,
profesiones liberales, obreros muy cualificados,
técnicos medios... que van a tener
el protagonismo cuantitativo y cualitativo.
Se definen las clases medias como aquellas
compuestas por personal que sus ingresos
son suficientes para dedicar una parte a
la cultura y el ocio. El proceso de mesocratización
(dominio de las clases medias) de la sociedad
española, tan ansiado por el régimen,
no se produjo en el forma que habían
proyectado, con un crecimiento de las viejas
clases medias (pequeños propietarios
de los tres sectores económicos)
, pues en realidad éstas decrecieron,
aumentando en cambio las nuevas clases medias
urbanas, que acabaron desempeñando
un papel de impulso y dinamización
de los procesos de modernización
y de cambio socio-político. En las
clases bajas también se producen
dos fenómenos característicos;
pérdida del protagonismo campesino
y gran crecimiento de la clase obrera. En
el campo desaparecen los jornaleros, salvo
en Extremadura y Andalucía donde
la agricultura tuvo un proceso menor de
modernización, los pequeños
propietarios disminuyen y aumentan las propiedades
medias debido a la concentración
en busca de la rentabilidad económica.
Salvo Andalucía la explotaciones
agrarias se convirtieron en familiares o
en pequeñas empresas. En la clase
obrera se produce un gran aumento, sobre
todo en las áreas industriales y
al mismo tiempo aparece un aumento de los
asalariados y de la cualificación.
Otro cambio fundamental fue la incorporación
lenta y paulatina de la mujer al trabajo.
No obstante, la tasa de empleo femenino
es la más baja de Europa.
3.8.
LOS MOVIMIENTOS SOCIALES DE OPOSICIÓN
AL REGIMEN
La
oposición social tuvo tres motores
fundamentales que se fueron relevando con
el transcurso del tiempo, al menos en cuanto
a su influencia relativa. La Iglesia se
distanció del régimen, siendo
constantes, a partir de entonces, las fricciones
con el mismo. Una parte de la Iglesia católica,
cada vez más numerosa, no sólo
se distanciaba del régimen, al hilo
de lo apertura acordada en el Concilio Vaticano
II, sino que también lo critica y
pide cambios. Son los años de la
HOAC , del JOC y USO, años en que
las iglesias sirven de refugio a los obreros
y estudiantes, años en los que es
habitual la figura del "cura rojo".
Estos sindicatos de inspiración católica
van a servir de lanzadera del movimiento
obrero. En el mundo universitario se generalizaron
las protestas contra el régimen.
En febrero de 1965 hubo una serie de manifestaciones
contra la falta de libertad en la universidad
que en algunas ocasiones fueron encabezadas
por profesores, los cuales fueron separados
de la cátedra, otras veces esas revueltas
estudiantiles coincidieron y se unieron
a las obreras como en 1969 lo que llevó
al régimen a proclamar el estado
de excepción La estructura política
autoritaria del régimen de Franco
era incapaz de resolver armónicamente
la alta conflictividad que una sociedad
en transformación acelerada estaba
generando: surgió un sindicalismo
ajeno al oficial - primero de carácter
religioso; HOAC y JOC, después sindicatos
de clase como CCOO que se infiltró
en los sindicatos verticales y aumentó
la conflictividad laboral, las huelgas.
Las huelgas obreras se multiplicaron y al
final del periodo tuvieron especial importancia
las denominadas "huelgas por solidaridad"
que rebasaban el campo de los estrictamente
laboral para significar que el principal
factor de conflictividad no era el trabajo,
sino el régimen político.
Al
principio de la década de los cincuenta
había llegado al ministerio de Educación
Joaquín Ruiz Giménez, procedente
de Acción Católica, pero muy
relacionado con los intelectuales de la
época. Este promovió una línea
aperturista en la Universidad; ese aperturismo
fue declarado culpable de los disturbios
universitarios de 1956. La muerte de Ortega
y Gasset fue la ocasión para celebrar
un congreso de estudiantes, al margen del
sindicato universitario oficial (SEU), controlado
por la falange. El enfrentamiento entre
ambos grupos degeneró en conflictos
callejeros. Como consecuencia de ello fueron
detenidos algunos dirigentes universitarios
pero de familias falangistas (Victor Pradera,
Ramón Tamames, Enrique Múgica...
que luego van a desempeñar un importante
papel político en la transición).
Junto a ellos fueron detenidos otros falangistas
como Rafael Sánchez Mazas o Dionisio
Ridruejo. Los incidentes de 1956 son considerados
un punto de inflexión en la conflictividad
del régimen. A partir de aquí,
la verdadera oposición al régimen
la van a ejercer los movimientos sociales.

Reunión de
la platajunta, que agrupaba a todas las
fuerzas democráticas de oposición
IV.
LA OPOSICION AL FRANQUISMO
La
dictadura de Franco, como toda dictadura,
se caracteriza políticamente por
la concentración de poderes en el
Caudillo, la prohibición de los partidos
políticos y sindicatos de clases
y la ausencia de derechos y libertades para
los ciudadanos. Terminada la guerra no llegó
la paz, sino la victoria, siendo el gran
objetivo del franquismo eliminar los aspectos
políticos y sociales que había
representado la segunda república.
Dentro de este contexto la eliminación
de la oposición tuvo un papel importante.
Para llevar a cabo esa labor y neutralizar
a la oposición se siguen dos instrumentos;
la represión y la propaganda, combinándolos
siempre, pero con el protagonismo de uno
sobre el otro dependiendo de las circunstancias.
La alternativa democrática que representaba
la segunda república para resolver
los viejos problemas españoles, desde
un punto de vista regeneracionista, y de
paso conseguir la modernización de
España fracasó en una situación
fuertemente polarizada que nos condujo a
la guerra civil. Ésta es ganada por
los autodenominados nacionales, estando
al frente de la dictadura instaurada cerca
de cuarenta años. (1939-1975).
4.1.
CARACTERÍSTICAS GENERALES
Las
características y el tono general
de la oposición al franquismo va
a ir cambiando a lo largo de los cerca de
cuarenta años que dura el régimen.
Si en un primer momento el protagonismo
va a recaer en la oposición exterior,
la que se encontraba en el exilio, los partidos
que habían formado parte de la república,
a partir de 1951 está va perdiendo
fuerza y va a ser sustituida progresivamente
por la interior, además de tener
más protagonismo los movimientos
sociales que los propios partidos políticos.
La respuesta del régimen va a seguir
un proceso paralelo; hasta la década
de los cincuenta la represión va
a ser durísima, para relajarse a
partir de aquí, hasta el final del
régimen que vuelve a recrudecerse.
No
obstante, la oposición va a presentar
algunas características invariables
a lo largo del periodo. Por un lado, la
división y las tensiones internas
son muy frecuentes, al igual que había
pasado en la época de la república,
estableciéndose dos grupos diferenciados
claramente, uno liderado por el PCE que
intenta aglutinar a toda la oposición
y otro liderado por el PSOE que intenta
excluir al PCE y restarle protagonismo.
Por otra parte, desde el principio se va
a establecer una dicotomía clara
entre la oposición del interior y
la del exterior, triunfando la primera.
4.2.
1939-1951. MAQUIS Y REPRESIÓN
Son
los años de la autarquía,
de la miseria, la pobreza, el estraperlo,
las cartillas de razonamiento y de la brutal
represión. Franco somete a la oposición
a una represión durísima con
un carácter militar, de tal forma
que Paul Preston llama a esta etapa la del
"terror estatal". Por otra parte,
la oposición tiene la esperanza que
primero la segunda guerra mundial y después
el aislamiento internacional sean las circunstancias
propicias para acabar con el régimen.
Es delito no sólo participar en un
partido o asociación que no estuviera
integrado en el movimiento, sino también
la crítica a la iglesia, al régimen
o la participación en huelgas o manifestaciones.
Estos delitos políticos son juzgados
por los tribunales militares. En el interior
aparecen "Los Topos" y guerrilleros
que huyen de la represión del régimen
y albergan la esperanza de su derrota, refugiándose
en la montaña; los maquis. Estos
maquis van a sufrir posteriormente un proceso
de degeneración acercándolos
a formas de bandolerismo. A partir de 1951
fueron erradicados pero entre 1939 y 1951
hubo unos 10.000 maquis en España
fundamentalmente en las zonas montañosas
de Asturias, León, Sistema Ibérico
y Andalucía. En 1944 el PCE organizó
una especie de ejército con maquis
y guerrilleros que pretendían invadir
y "liberar" a España entrando
por los Pirineos desde Francia. La operación
fracasó y fueron derrotados en el
Valle de Aran. Fundamentalmente, comunistas
y anarquistas fueron las fuerzas que en
los años cuarenta tomaron parte en
la resistencia armada al régimen
franquista.
En lo que respecta a la fuerzas que apoyan
al régimen hubo poca disidencia.
Algunos brotes en los falangistas que se
oponían a su absorción dentro
del "movimiento nacional" que
fueron cortado de raíz y el intento
de los monárquicos agrupados en torno
a D. Juan de Borbón de volver a una
monarquía constitucional, opción
apoyada por las potencias internacionales
y hecha pública a través del
Manifiesto de Laussana, en 1945. En Agosto
de 1945 se nombra en México un nuevo
gobierno republicano. Pero pronto surgieron
divisiones internas, el tema central de
discusión era si la oposición
al general Franco debía plantearse
desde unas premisas estrictamente republicanas
o no. La estrategia del PSOE llegaba, incluso,
a contemplar la posibilidad de una colaboración
con los monárquicos, como querían
las potencias democráticas.
4.3.
1961-1962. LA OPOSICION DE TRANSFORMA
Las
circunstancias internacionales cambian bruscamente
la situación interior. La guerra
fría hace que progresivamente se
vaya acabando el aislamiento internacional
de España y por tanto la esperanza
de que las potencias internacionales obligaran
a Franco a abandonar la dictadura militar.
La represión también se relaja,
los tribunales militares son sustituidos
por tribunales de orden público (TOP).
La hegemonía de falangistas y católicos
tradicionales dejan paso a los tecnócratas
del Opus Dei. El año de 1956 se considera
como el punto de inflexión en la
oposición al régimen. A partir
de ese momento se evoluciona hacia formas
más sociales, centrándose
en la movilización de sectores católicos,
el mundo universitario, además de
la participación de los intelectuales,
los trabajadores, y algunos sectores del
nacionalismo periférico, por este
orden. En 1956 ocurren disturbios y manifestaciones
en el mundo universitario. El movimiento
obrero expresará su disconformidad
con el régimen por medio de la actividad
huelguística. El plan de estabilización
empeoró las condiciones de vida de
los trabajadores y en 1962 hay un rebrote
de huelgas mineras en Asturias; la lucha
obrera iniciaba su andadura. En Cataluña
y en el País Vasco fueron las zonas
donde la oposición fue más
activa. En 1959 y 1960 hubo protestas en
Barcelona; Jordi Pujol fue detenido y se
convirtió en la figura más
destacada del catalanismo. En el País
Vasco apareció ya en estas fechas
una actitud contestaria en el clero y el
nacionalismo se radicalizó profundamente,
en 1959 nace ETA como una escisión
del PNV.
Pero, insistimos, la novedad más
importante en lo que se refiere a la oposición
durante estos años fue la aparición
de nuevos grupos en la segunda mitad de
los años cincuenta, como consecuencia
de los sucesos universitarios de 1956, empezando
a ganar protagonismo la oposición
interior de carácter social y perdiéndolo
los partidos políticos y, sobre todo,
la oposición en el exilio.
La
izquierda, el PCE sobre todo, acuñaron
en esta etapa el concepto de “Reconciliación
nacional”, a la vista de su fracaso
militar. Este término significa que
había que superar el franquismo y
tras un gobierno provisional, llegar a una
democracia con la participación de
todas las fuerzas y superando el enfrentamiento
surgido en la guerra civil. Esta idea es
expresada por Azaña en su famoso
discurso de Barcelona en 1938; el de las
tres "P"; paz, piedad y perdón.
Luego el PSOE en la década de los
cuarenta intentó llevarlo a cabo
y llegó a establecer conversaciones
con los monárquicos de D. Juan, pero
también fracaso. El PCE lanzó
esta idea a partir de la década de
los cincuenta y la quiso plasmar en una
llamada jornada de Reconciliación
nacional que tuvo lugar el 5 de mayo de
1958. La iniciativa resultó un rotundo
fracaso. Habría que esperar hasta
la llegada de la transición para
que esta idea se impusiera en la sociedad
y en la política española.
El partido comunista, surgido de una escisión
del PSOE en la década de los veinte,
empezó a tener protagonismo en la
guerra civil, gracias a sus relaciones con
la URSS y al apoyo que ésta le prestó
a la República española. Durante
la dictadura fue el partido hegemónico,
el más activo y el que consiguió
movilizar a un número mayor de ciudadano.
Las adhesiones venían no solo del
mundo comunista, sino de casi todos los
sectores opositores al franquismo. Su predominio
fue tal que durante la última etapa
del franquismo, se le llamaba "El partido".
Durante la transición jugó
un papel muy importante y su concepto de
"reconciliación nacional"
lo llevó a la práctica. No
se puede entender la transición española
sin el apoyo y la moderación del
PCE. No obstante, en esta transición
perdió la batalla por la hegemonía
de la izquierda con el PSOE. Ello se explica
entre otras causas, por la pérdida
de influencia y de prestigio del comunismo
en la escena internacional, por la mayor
moderación del PSOE y por el mayor
acercamiento de este a las clases medias.
En la actualidad es el partido hegemónico
de IU; la segunda fuerza de izquierdas en
la política española.
4.4. 1962-1973.
LA OPOSICION DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES
Es
la década del gran desarrollo económico,
pero también de los grandes cambios
sociales, culturales y políticos.
El régimen que cambia el lastre del
nacionalismo católico por el desarrollismo
no está dispuesto a abrirse políticamente
a formas más acorde con este desarrollo
económico, social y cultural. La
oposición, por tanto, conoce un desarrollo
espectacular. Las tendencias que se apuntaron
en los años cincuenta se consolidan.
El protagonismo de la oposición interior
es abrumador. El régimen se hace
más permisivo, más seguro
como está en esta época de
bonanza económica, pero sobre todo
se pasa definitivamente de una oposición
de carácter político a otra
con un carácter más social.
Una oposición cuyos miembros no tenían
nada que ver con los vencidos en la guerra
civil.
Por
lo que se refiere a las fuerzas políticas
siguen destacando el PCE y el PSOE. El PCE,
el más activo, utilizó a CCOO
y las huelgas obreras como elemento desestabilizador
del sistema y la estrategia de "reconciliación
nacional"; unir a todo el país
bajo un gobierno provisional que convocase
elecciones para decidir el sistema de gobierno.
En 1963 su militante Julian Grimau fue ejecutado,
sería la última víctima
mortal de la represión, a partir
de aquí la represión se hizo
más legal como el proceso 1001 en
el que numerosos dirigentes de CCOO fueron
condenados a la cárcel. La desestalinización
en Rusia, la invasión de Hungría,
el eurocomunismo... provocaron una profunda
división en su seno y la expulsión
de destacados dirigentes, siguiendo Santiago
Carrillo como líder claro. El PSOE
también sufrió una profunda
división. La dirección del
partido, residente en el exterior, mantenía
posiciones ancladas políticamente
en la Segunda República y en la guerra
Civil. El sector del interior era más
realista propugnando la colaboración
con todos los grupos políticos y
la monarquía parlamentaria como opción
más viable. El triunfo del sector
del interior (Felipe González, Guerra,
Redondo...) sobre el del exterior (Llopis)
se producirá en en 1974, en el Congreso
de Surennes. Los nacionalismos periféricos,
sobre todo el catalán y vasco, unieron
sus reivindicaciones nacionalistas con las
demandas democráticas. En el centro
político aparecieron partidos como
los democristianos de Gil Robles, los liberales
de Dionisio Ridruejo, los monárquicos
de D. Juan, los socialdemócratas
de Ruiz Giménez...Por otra parte,
empezaron a aparecer grupos terroristas
que cometían acciones de ese tipo
como ETA, FRAP, GRAPO...La clase media en
un proceso denominado "fascismo de
consenso" por Renzo, mezcla de conformismo
y adaptación que la caracterizó
desde mediados de los cincuenta, no se sumó
a ninguno de los partidos de la oposición.
4.4.1.
EL CONTUBERNIO DE MUNICH
Denominador
común de todos los grupos opositores
va a ser el europeismo de todos sus componentes.
El tratado de Roma se ha firmado en 1959
y se ha creado la CEE, Europa se presentaba
entonces como un ideal de convivencia democrática.
La reunión de Munich de un centenar
de personas procedentes del exilio y del
interior fue el acto más sonado de
oposición política en los
años sesenta. Su objetivo era debatir
una resolución sobre "España
y Europa", pero tuvo una significación
especial no sólo para demostrar que
los propósitos de la oposición
resultaban coincidentes con las instituciones
de la Europa que está naciendo, sino,
sobre todo, porque por vez primera se daba
la impresión de que había
cicatrizado definitivamente la Guerra Civil
entre los españoles. Los tres personajes
más importantes en la reunión,
Rodolfo LLopis, Joaquín Ruiz Giménez
y Salvador de Madariaga, procedían
de mundos políticos distintos y simbolizan
un primer intento de coincidencia entre
los socialistas y los monárquicos,
que luego no va a tener continuidad, pero
sobre todo representa un intento de superar
el franquismo por el consenso y la moderación;
la vía que quince años más
tarde será la utilizada. El partido
comunista y el FELIPE no acudieron. La reacción
del franquismo no se hizo esperar y pareció
desproporcionada. Se suspendió parcialmente
el fuero de los españoles y los asistentes
procedentes de España fueron obligados
a exiliarse o fueron confinados, mientras
que se organizaban manifestaciones contra
esta supuesta injerencia exterior con la
colaboración interna, importante
fue la de la plaza Oriente, que como siempre,
se volvieron escuchar justificaciones del
tipo "conspiración judeo-masónica-comunista".
La prensa oficial y el aparato propagandístico
del régimen calificó lo sucedido
de "contubernio" .
4.4.2. LOS MOVIMIENTOS SOCIALES.
Mayor
importancia aún que la reunión
de Munich lo tuvo el relevo de la oposición
política por la oposición
de carácter social, tendencia ya
apuntada en la anterior etapa. La oposición
social tuvo tres motores fundamentales que
se fueron relevando con el transcurso del
tiempo, al menos en cuanto a su influencia
relativa. La Iglesia se distanció
del régimen, siendo constantes, a
partir de entonces, las fricciones con el
mismo. Una parte de la Iglesia católica,
cada vez más numerosa, no sólo
se distanciaba del régimen, al hilo
de lo apertura acordada en el Concilio Vaticano
II, sino que también lo critica y
pide cambios. Son los años de la
HOAC , del JOC y USO, años en que
las iglesias sirven de refugio a los obreros
y estudiantes, años en los que es
habitual la figura del "cura rojo".
Estos sindicatos de inspiración católica
van a servir de lanzadera del movimiento
obrero. En el mundo universitario se generalizaron
las protestas contra el régimen.
En febrero de 1965 hubo una serie de manifestaciones
contra la falta de libertad en la universidad
que en algunas ocasiones fueron encabezadas
por profesores, los cuales fueron separados
de la cátedra, otras veces esas revueltas
estudiantiles coincidieron y se unieron
a las obreras como en 1969 lo que llevó
al régimen a proclamar el estado
de excepción La estructura política
autoritaria del régimen de Franco
era incapaz de resolver armónicamente
la alta conflictividad que una sociedad
en transformación acelerada estaba
generando: surgió un sindicalismo
ajeno al oficial - primero de carácter
religioso; HOAC y JOC, después sindicatos
de clase como CCOO, liderada por Marcelino
Camacho, que se infiltró en los sindicatos
verticales y aumentó la conflictividad
laboral, las huelgas. Las huelgas obreras
se multiplicaron y al final del periodo
tuvieron especial importancia las denominadas
"huelgas por solidaridad" que
rebasaban el campo de los estrictamente
laborales para significar que el principal
factor de conflictividad no era el trabajo,
sino el régimen político.
4.4.3.
LA OPOSICION DE LA IGLESIA
El
Concilio Vaticano II, celebrado en la década
de los sesenta, conmovió las estructuras
y las conciencias del mundo católico.
En este concilio se abogaba por los principios
de tolerancia y por el respeto de las libertades
y derechos personales. Franco nunca comprendió,
ni compartió los principios de Vaticano
II. La iglesia española, prácticamente
unánime en su apoyo a la dictadura
durante los años cuarenta y cincuenta,
se dividió en la década de
los sesenta. Una parte seguía siendo
partidaria del nacional-catolicismo, de
continuar la tarea de recristianización
de España en contraposición
a la política llevada a cabo por
la segunda república. Pero hubo otra
parte, que asumió el espíritu
de Vaticano II y que progresivamente se
iba a imponer. La avanzadilla fueron el
JOC y la HOAC. Esta segunda línea
se aproximaba más a los problemas
del mundo obrero, apoyando reivindicaciones
sociales y nacionalistas (sobre todo en
Cataluña y País Vasco). La
figura más destacada de esta segunda
línea fue Monseñor Enrique
y Tarancón, que llegó a ser
presidente de la Conferencia Episcopal española.
Él presidió la Asamblea conjunta
de obispos y sacerdotes en 1971, de la que
salió una petición a las autoridades
sobre la concesión de libertades
políticas y sindicales, se abogaba
por la paz y la reconciliación nacional
y se pedía perdón por el papel
de la Iglesia desde la guerra civil a la
actualidad. Desde entonces la consigna del
bunker fue "Tarancón, al paredón".
En el mes de marzo de 1974 surgió
el conflicto más importante entre
la Iglesia y las autoridades franquistas
por el caso Añoveros. Este era obispo
de Bilbao y pronunció una homilía
en la que aludía a las peculiaridades
históricas y personalidad diferenciada
del pueblo vasco. Las autoridades reaccionaron
radicalmente y pretendieron expulsarlo de
España. Esta expulsión fue
frenada ante la amenaza de excomunión
del propio Franco por parte de la Iglesia.
Franco, al fin, cedió, pero la ruptura
moral con una parte de la Iglesia estaba
prácticamente consumada. Y es que
la Iglesia española, cuyas cúpulas
dirigentes se habían rejuvenecido,
habían realizado ya su propia transición
cuando llegó el momento de la transición
política al morir Franco. De hecho
en la transición, la Iglesia española
apostó decididamente por un sistema
democrático. El viejo problema de
la religión en España estaba
empezando a solucionarse.
4.5.
1973-1975 EL PROTAGONISMO DE LOS PARTIDOS
POLÍTICOS
Es
la etapa de la crisis del franquismo, donde
la crisis económica y la política
(Franco se encontraba anciano y enfermo)
coinciden. El fin del franquismo se ve cerca
y toda la oposición se prepara y
realiza movimientos para estar preparados
para la llegada del nuevo sistema que la
sociedad demandaba. ETA asesina a Carrero
Blanco en 1973 con lo que se corta la posible
continuidad del régimen, éste
reacciona endureciendo su postura y volviendo
a una represión durísima.
Dentro del régimen aparecen dos posturas
claramente diferenciadas; los aperturistas
y el bunker. La situación de protesta
se generalizó alcanzando desde la
Universidad a las fábricas, y las
manifestaciones y las huelgas se sucedieron
por doquier. Además de conflictos
obreros -la represión fue más
dura, como el Proceso 1001 contra CCOO-,
hubo un incremento de los atentados terroristas
y de lucha callejera de extrema derecha
protagonizada por el Bunker, y sobre todo,
por Fuerza Nueva. El terrorismo de izquierdas
de ETA, FRAP o el GRAPO aparece con mucha
fuerza. La sociedad dominada por las clases
medias, desarrolladas y cultas demandaba
cambios democráticos. En Junio de
1974 se constituyó la Junta Democrática
que estaba liderada por el PCE de Santiago
Carrillo e integró al partido socialista
popular de Tierno Galván, Comisiones
Obreras y otros partidos de menor importancia
y personas independientes (carlistas, García
Trevijano...). Poco después se creo
la plataforma para la convergencia democrática
que estuvo liderada por el PSOE y en ella
se integraron también el PNV, algunos
partidos regionalistas, Izquierda Democrática
de Ruiz Giménez y Unión Social
Demócrata del antiguo falangista
Dionisio Ridruejo. Las reivindicaciones
eran las mismas, salvo que la Plataforma
tenía un carácter más
federalista y sus reivindicaciones nacionalistas
eran más profundas. Al final se unieron
en "la Platajunta" . Pero no dio
tiempo a nada, porque Franco moría
el 20 de noviembre de 1975.
El
20 de noviembre de 1975 murió Franco,
dos días mas tarde era coronado don
Juan Carlos I como rey de España.
En esas circunstancias la transición
española va a resultar especialmente
difícil, pero se va a llevar a buen
puerto gracias al espíritu de consenso
que caracterizó a esta etapa, como
lo prueba por ejemplo los pactos de la Moncloa
o la misma Constitución. Por un lado,
los cambios sociales y económicos
producidos en la década de los sesenta
con la aparición de una mayoritaria
clase media demandaban un sistema democrático,
por otro, la memoria histórica de
los españoles recomendaba que ese
cambio o transición se hicieran de
una forma pacífica y basada en el
consenso para no repetir los errores del
pasado.