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11.
Taifas y beberes, el final
de Al Andalus |
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Introducción
eolapaz.es
Abordamos
hoy el ocaso de la España musulmana,
dividida y enfrentada, sujeta a la arbitrariedad
y la pobreza cultural de los reinos bereberes
africanos que la defienden, este es su final.

1.LOS
REINOS DE TAIFAS
Los dos primeros siglos de la Alta Edad
Media, estuvieron caracterizados por un
abrumador predominio musulmán, bajo
el mando de los primeros califas Omeyas,
que, sin embargo, no pudieron convertir
su hegemonía política, económica
y cultural, en un dominio real de la Península
Ibérica.
Poco después de la muerte de Almanzor
(1002),la anarquía hizo presa de
Al-Andalus, como hemos visto en los temas
anteriores. La aristocracia árabe
y los distintos grupos étnicos que
formaban parte del ejército cordobés
(eslavos, bereberes), se enzarzaron en una
agotadora lucha por el poder, elevando y
derribando califas a su antojo, al tiempo
que el nacionalismo mozárabe y las
revueltas sociales muladíes desgarraban
el país. Finalmente, la crisis desembocó,
en el año 1031, en el fraccionamiento
del califato en casi medio centenar de pequeños
reinos o taifas gobernados por dinastías
locales, y de diferente origen étnico
en cada reino.

2.LOS
ALMORAVIDES
Ante
esa situación los progresos cristianos
fueron considerables, ocuparon taifas, reconquistaron
tierras fértiles del Ebro y el Duero
e impusieron parias a varios estados.
El avance incontenible ,sobre todo la toma
de Toledo, alarmaron a los taifas, por lo
que el importante rey Al-Motamid de Sevilla
llamo en su auxilio a los almoravides norteafricanos.
Al mando de Yusuf Ben Texufin, el Imperio
Berebere envió a la Península
un importante cuerpo expedicionario que
derrotó a la coalición cristiana
liderada por Alfonso VI en Zalaca, arrancó
territorios a los reinos del Norte y unificó
las taifas bajo el mando berebere de Fez.
Los almorávides son fiel exponente
de la crisis interna que vivía el
Islam y de su división internacional,
de la que era ejemplo el califato de Córdoba.
Constituían un movimiento religioso,
de carácter integrista, y base racial
bereber, que predicaban la pureza y el rigor
de los creyentes, la guerra santa y la unidad,
y que constituyeron un imperio militar considerable
en el norte de Africa y hasta el valle del
Níger, y por el este hasta las tierras
del Indo. Aportaron estabilidad, revitalizaron
la economía al controlar las rutas
de caravanas y aliviaron la presión
fiscal al acabar con las parias. Sin embargo,
debieron enfrentarse con el poder creciente
de los cristianos (derrotas en el valle
del Ebro ante Alfonso I), la guerra en África
contra sus enemigos ( y también integristas)
los almohades y sobre todo con la oposición
de los andalusíes.
El fanatismo y la intolerancia religiosa
de los almoravides produjo una reacción
del mismo signo entre los cristianos, que
iniciarian ahora un gigantesco movimiento
de cruzada, ( la Reconquista), en la que
destacarían importantes lideres de
la posterior mitologia española,
como el Cid Campeador, señor de Valencia.
Una revuelta interna en 1145 acabó
con su presencia en nuestro país,
surgiendo una nueva división en taifas.

3.LOS
ALMOHADES
La
inestabilidad existente a mediados del siglo
XII por el enfrentamiento entre las ciudades
sublevadas de Al-Andalus con lo que quedaba
del poder almorávide, fue aprovechado
por los almohades para hacer su aparición
en el escenario peninsular dos años
después. La nueva potencia bereber
del norte de Africa que habia derrotado
y sustituido al imperio almoravide ocupó
Al Andalus, unificó sus reinos (
con la oposición de sus habitantes,
que preferian ser libres y pagar impuestos
a los cristianos que encontrarse bajo la
autoridad de estos fanaticos) y se enfrentó
con éxito a los cristianos (derrota
cristiana de Alarcos)
Al igual que los almorávides, los
almohades comenzaron como un movimiento
de reforma religiosa que predicaba la vuelta
a los preceptos originales del Islam. Su
fundador, Ibn Tumart (1080-1130), rechazaba
la excesiva radicalidad de los almorávides
en el cumplimiento de la ley islámica
olvidando otros aspectos más espirituales
de la religión. Igualmente, predicaba
la vuelta al principio fundamental del Islam
de la unidad en torno a un mismo Dios, por
encima de diferencias doctrinales, rituales
o de jerarquia (ya entonces, el islam se
habia comenzado a dividir en varias corrientes,
especialmente Sunnies y Shiies) . De ahi
reciben su nombre: los unitarios (almohades).
A su llegada a la Península se encontraron
con los reinos de taifas enfrentados con
las últimas fuerzas almorávides
y con los reinos cristianos igualmente enfrentados
entre sí, por lo que no les fue difícil
imponer su dominio tras unas pocas batallas.
Al igual que los almorávides, los
almohades impusieron en las tierras conquistadas
de la Península una estricta observancia
del la moral religiosa, lo que implicó
que las comunidades religiosas no musulmanas,
cristianos y judíos, fueran perseguidos
con especial saña. Igualmente las
artes fueron estrictamente vigiladas, sin
embargo, hubo un florecimiento de la actividad
intelectual: son los años de madurez
de Averroes y Maimonides. Las ciudades de
Andalucía, como Sevilla, vivieron
durante estos años un periodo de
esplendor. Sevilla fue erigida capital de
los dominios almohades en la Península
y se convirtió en un importantísimo
centro comercial a nivel internacional.
De la época almohade datan , por
ejemplo, la Torre del Oro y la Giralda,
( que era el minarete de la mezquita).
A pesar de todo, al igual que pasó
con el imperio almorávide, los almohades
fueron perdiendo apoyo popular y, además
terminaron sufriendo serias derrotas ante
los ejércitos de los reinos cristianos.
En las Navas de Tolosa (1212), la derrota
del ejército almohade ante las tropas
unidas de los reyes de Castilla, Navarra,
Aragón y Portugal, se iniciaría
el final de la presencia almohade en Al-Andalus.
Después de ello, unos nuevos reinos
de taifas volvieron a surgir; sin embargo,
su capacidad de resistencia ante los ejércitos
cristianos, decididos ya a completar la
conquista de las tierras musulmanas, era
muy limitada, como las conquistas castellano-aragonesas
del siglo XIII evidenciaron. Un nuevo intento
bereber de acudir en auxilio de estos reinos
(la invasión benimerin) fracasaria
en la batalla de El Salado.
4.EL REINO
NAZARITA DE GRANADA.
Los
nazaritas eran una dinastía de origen
sirio, que establecio un reino vasallo de
los reyes de Castilla en la Andalucia oriental,
desde donde colaboraron con los castellanos
en la derrota de los almohades, lo cual
explica su pervivencia, junto a:
- sus condiciones naturales inmejorables
para la defensa
- su posición privilegiada en las
rutas de comercio
- su poderosa agricultura y artesanía
- las guerras civiles cristianas que paralizarían
la reconquista.
Fueron
durante su existencia la puerta de entrada
a Castilla de las mercancias de Oriente
y basaron su fortaleza en la modernidad
de su estado, su alto nivel cultural, las
condiciones orográficas que favorecian
su defensa y su alto nivel productivo en
los sectores artesanal y de agricultura
de regadio.
A fines del siglo XV, a los problemas económicos
derivados de la aparición de una
nueva potencia comercial en el Mediterraneo
oriental (los turcos) se unieron las divergencias
entre los abencerrajes (partidarios de la
convivencia con Castilla y la vida urbana)
y los zegries (de mayor rigor religioso
y defensores de la total oposición
a los cristianos). En ese clima enrarecido,
los últimos emires (Boabdil) sucumbieron
ante el empuje militar y la astucia de los
Reyes Católicos. El 2 de enero de
1492, Al Andalus ya formaba parte de la
historia.