
Era
de esperar que, como todo aquello que se hace con prisas,
las reforma educativas derivadas de la aplicación
del Espacio Bolonia iban a traer secuelas permanentes.
La última tiene relación con la adaptación
de las pruebas de acceso a la universidad (PAU) a la realidad
de que los alumnos proceden de varias vías (principalmente
del bachillerato y de los módulos de grado superior.
El pasado año, ante la premura de la situación
y las meteduras de pata en otros campos (se cambio de
pronto la vinculación de itinerarios de bachillerato
y grados, de manera que los alumnos matriculados en ciencias
sociales, de pronto no podían acceder a psicología,
o los de técnicas a magisterio, entre otros errores),
se decidió mantener un sistema que beneficiaba
a los alumnos de módulos superiores, que no debían
realizar las PAU y accedían a la universidad en
el mismo cupo que los alumnos de bachillerato, computándose
las notas de su ciclo formativo. La desventaja era tan
evidente, que un decreto de 8 de mayo regulaba esta circunstancia.
En resumen, los alumnos procedentes de ciclos formativos
superiores podrán desde este año seguir
accediendo a la universidad, en competencia directa con
los alumnos de bachillerato, y en su mismo cupo general.
Su nota de ciclo será el equivalente a la prueba
general de los otros, y a ello se le sumara la prueba
específica, como a los demás. Un decreto
de 17 de diciembre ha regulado, además, la vinculación
de ciclos y familias con grados, como ya esta establecida
entre estos e itinerarios de bachillerato. Con todo ello,
la mayoría de autonomías han paralizado
la preparación de las pau de este año, ante
su falta de previsión. A día de hoy, poco
se sabe de como serán las pruebas de este año,
a cinco meses vista
Ahora la cuestión se ha convertido en otra. ¿No
se podía haber buscado una manera más equitativa,
más consensuada y menos radical?. Y es que es este
tema de la legislación educativa se nos ha olvidado
hace tiempo algo importante. La seguridad jurídica,
el mantenimiento de reglas que podamos comprender todos
y que nos permitan a todos jugar a lo mismo y con claridad.
Hay alumnos que se matricularon hace dos años en
un bachillerato, con intención de alcanzar luego
una formación y que se encontraron con que a mitad
de sus estudios, los itinerarios y las reglas de acceso
cambian. Ahora estamos haciendo lo mismo con los de FP,
con el agravante de que estos son, dicen, el objetivo
prioritario del ministerio. Pues vaya.
El
problema ahora radica en que las autoridades autonómicas,
encargadas de confeccionar estas pruebas no lo habían
previsto. ¿Puede examinarse un alumno de modulo
formativo de áreas de bachillerato que nunca ha
cursado (no existían cuando hizo bachillerato o
el no procede de bachillerato) o que, en el mejor de los
casos, curso hace dos años?. ¿Por que si
los profesores de bachillerato intervienen en todo el
proceso de pau (coordinaciones didácticas, son
correctores, opinan sobre temarios, interviene en los
tribunales), los de módulos no?. Ese es el tema,
entre otras pegas.
Y
es que el Boletín Oficial del Estado ha determinado
que el contenido de la fase específica de la prueba
de acceso a la universidad que podrán realizar
quienes estén en posesión de un título
técnico superior de formación profesional,
de técnico superior de artes plásticas y
diseño o de técnico deportivo superior y
equivalentes, se corresponda con los currículos
de bachillerato. Pero se hace ahora, cuando estos alumnos
ya han acabado sus módulos, unos módulos
que ellos, cuando empezaron, les daban acceso directo
a la universidad.
Lo que resulta difícil de comprender es como una
nueva normativa de acceso y matricula en la universidad
pública que se estableció en 2008, haya
sido corregida ya tantas veces (corrección de errores
de marzo de 2009, otra corrección de la corrección
en julio de 2009, una modificación de la orden
anexos en junio 2009, otra orden que modificaba la orden
anterior en febrero de 2010, una modificación parcial
de lo mismo publicada en el Real Decreto 558/2010, de
8 de Mayo, y ahora esta orden del BOE de 17 de diciembre
de 2010 que modifica parcialmente este último real
decreto y modifica las normas de acceso), y eso sn tener
en cuenta las aclaraciones, prorrogas del sistema anterior
y modificaciones de la CRUE, la Aneka y los rectorados.
Resultado, los alumnos que se matricularon en primero
de Bachillerato en septiembre de 2008, antes del primer
decreto no sabían que transcurridos dos cursos,
el número de plazas al que podrían optar
en grados universitarios demandados iba a ser notablemente
inferior como consecuencia de que competirían en
un mismo cupo con los estudiantes procedentes de ciclos
formativos de grado superior. Ni tampoco los alumnos que
se matricularon en el primer curso de un Ciclo Formativo
de grado superior en septiembre de 2009 sabían
que transcurridos dos cursos tendrían que realizar
una prueba específica para subir nota y garantizarse
la admisión en determinados grados, lo mismo que
les ha pasado a los que se inscribieron en el primer curso
de un Ciclo en septiembre de 2010, pues no conocían
cuál era el contenido de la citada prueba específica
que, solo algunos, creían que estaría relacionado
con los módulo de su ciclo. Si a eso unimos el
cambio en el sistema de créditos de los master,
ya tenemos la tragedia completa.
Como
explicaba recientemente el rector de la Universidad de
Sevilla, estamos obligando a competir por la misma plaza
a alumnos cuyas notas se calculan de forma diferente.
"Un alumno brillante de Bachillerato que obtenga
un 10, aportará a su nota de admisión un
6 (60%), y los otros ocho puntos, hasta los 14, los tendrá
que obtener realizando la Selectividad completa (parte
general obligatoria y parte específica voluntaria).
Mientras que un alumno brillante procedente de Ciclo Formativo
que cuente con un 10, aportará a su nota de admisión
un 10 (100%), y los otros 4 puntos los podrá obtener
desarrollando la parte específica voluntaria de
la prueba", lo cual discrimina a ambos, pues el estudiante
de modulo realiza una prueba especifica para la que no
esta preparado, y el de bachillerato debe jugarse a un
examen, el doble de nota que su competidor. Quizá,
de momento, lo más razonable hubiera sido que el
nuevo sistema de acceso y de admisión, bueno o
malo, no hubiese afectado a los estudiantes que ya estaban
dentro del sistema. Pero esto es España
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