
Una
de las grandes preocupaciones de los estudiantes este
verano esta siendo la entrada de las facultades de medicina.
Aunque el sistema de puntuación ha cambiado en
la PAU, y ahora los expedientes pueden llegar a 14 puntos,
es evidente que no se ha mantenido la proporcionalidad,
y que si aplicamos una simple regla de tres nos daremos
cuenta que las notas requeridas este año son, de
momento, más elevadas que en años anteriores.
A mi modo de ver hay múltiples causas que explican
esta situación. Es cierto que la crisis económica
esta empujando a más gente al sistema de formación,
y que medicina es una carrera de prestigio y bien remunerada.
Pero los estudiantes que intentan ahora su ingreso iniciaron
el itinerario correspondiente de bachillerato hace dos
años, algunos, según la comunidad, desde
cuarto de secundaria.
Un elemento que ha sido distorsionador ha sido el cambio
en el sistema de ingreso de los alumnos de FP a la universidad
que les ha permitido entrar con más facilidad que
los de bachillerato. No vamos a discutir si eso es justo
o no, porque su ventaja arranca de una supuesta mejor
formación previa tras dos años de estudios
y experiencia laboral, pero es así. Ahora bien,
ese hecho no esta influyendo decisivamente en medicina,
si enfermería.
Entonces, ¿donde esta el problema?. En parte en
el desastre de la administración. Sabiendo además
los problemas que se nos venían encima, no resulta
ningún disparate plantear en medicina, y en otras
carreras, un distrito único de adjudicación
o, al menos, una unificación de los calendarios
de admisión y matricula. Lo que permitiría
que una vez publicadas las notas, y avisados los alumnos
de mejor nota admitidos en el cupo de plazas determinado,
su matricula o renuncia, abriría plazas de forma
inmediata en las demás facultades españolas.
Este año más que nunca, ante el alarmismo
desatado en prensa e institutos, se ha producido un efecto
poco conocido, la solicitud masiva de todos los estudiantes
de plazas en todas las universidades. Pero como las listas
no han salido a la vez en toda España, muchos no
han podido eliminarse del sistema, manteniendo saturados
los cupos, con el consiguiente desconcierto. A ello se
une lo decimonónico del sistema de gestión,
en muchos casos presenciales o por correo ordinario. Teniendo
en cuenta que aspectos tan relevantes cono las becas o
la preinscripción se realizan a través de
Internet, lo que agiliza la gestión, no se entiende
porque no se puede hacer de la misma forma la matriculación
y la gestión de listas.
Pero lo más decisivo en los problemas de este año
ha sido sin duda el nuevo sistema de pau, con su famosa
prueba específica.

El problema se corregirá, creo, dependiendo mucho
de Andalucía, la comunidad con más población
universitaria y con calendarios más adelantados,
lo que influye en las otras. Cuando Andalucía baje
sus notas de corte, que será pronto y mucho, todos
los demás distritos verán como sus listas
adelgazan y sus notas se reducen. Pero es difícil
saber a estas alturas de septiembre como y cuando, dado
que la curva de distribución normal de este año
es distinta a la del año pasado, al no poderse
equiparar las medias aritméticas de este año
con los anteriores.
La adjudicación de plazas, como sabe cualquier
estudiante de segundo de bachillerato de biosanitarias
responde a una campana de Gauss. Pero este año
nos encontramos ante una modificación de sus colas.
Ambas se han ampliado. ¿Por que?. La existencia
de una prueba muy común como ocurría antes
y igual número de notas, uniformizaba al alumnado.
Este año los alumnos pueden sumar a sus notas generales
1, 2 o 3 notas más, lo que empieza a establecer
diferencias. Antes apenas había distancia de nota
entre un alumno que en química obtuviese un 4,9
y otro con un 5. Hoy el primero no ha sumado nada a su
expediente, y el segundo un punto entero. La fase específica
a favorecido a los alumnos brillantes (cola derecha) pero
ha perjudicado a los alumnos mediocres (cola izquierda).
La traducción ha sido notas muy elevadas en el
primer corte (el que incluía a la cola derecha,
la de los expedientes soberbios) y ha bajado rápidamente
a medida que progresábamos en la campana. Un ejemplo
es Galicia, por no citar más, donde en un orquilla
intermedia, entre 11,47 y 11,25 hay 210 personas, la mitad
que el año pasado.
Frente a los casi 13 puntos necesarios para entrar en
el primer corte, en las listas de media España,
en este momento en que escribo, Cataluña, la última
esperanza tradicionalmente ronda ya el 11,17, Galicia
el 11,41 o Asturias el 12,13, con lo que todo alumno con
expediente de 11,40 es claro que encontraran plaza este
curso. Ya se que son razones puramente matemáticas,
pero ciertas y comprobables.
¿Y cual es la conclusión?, diréis.
Lo primero no perder la esperanza. Si esta es vuestra
vocación, no rendiros. Lo segundo inscribiros con
matricula provisional, o en grados similares como enfermería,
y seguir a la espera de los movimientos de listas, pendientes
continuamente de las novedades. Una buena forma de informaros,
a demás de esta web es el portal de los estudiantes
de medicina www.casimedicos.com, allí, en sus foros
y noticias podéis encontrar toda la información
actualizada del proceso.
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