Hoy
es un día muy señalado y triste
para la escritura y la literatura. Y lo
decimos, porque José Saramago, escritor
portugués, falleció hoy alrededor
de las dos menos cuarto (hora peninsular
española) a los 87 años de
edad en su domicilio de Tías (Lanzarote).
Días antes de su muerte, el Premio
Nobel, batallaba en su nueva novela, Alabardas,
Alabardas, espirgadas, espirgadas. Ese título
recogía la historia de un obrero
de una fábrica de armas. Según
sus editores llevaba escritas alrededor
de 30 páginas.
Además,
la editorial Alfaguara llevaba a cabo la
traducción de José Saramago
en sus palabras, un trabajo encomendado
por Fernando Gómez Aguilera, donde
se recogía las opiniones sobre política
y literatura del propio autor portugués.
Como
su obra, José Saramago era un hombre
muy polifacético con infinidad de
sabiduría demostrado en su puño
y letra. Unido al periodismo con los tres
factores presentes (pobreza, poesía
y novela) se dictaminará la unión
entre la preocupación de la sociedad
y su exigencia estética que ha resaltado
la obra del único Premio Nobel de
lengua portuguesa hasta nuestros días.
De
familia de campesinos sin tierra, Saramago
nació en Azinhaga, Ribatejo, a unos
100 kilómetros de Lisboa. Con sólo
tres años, su familia se marchó
a la capital, en momentos donde la escasez
rural se trasladó igualmente a la
ciudad. Se forjó en la biblioteca
pública de su barrio a la vez que
trabajaba en un taller después de
retirarse de la escuela para sustentar en
una casa donde su hermano Francisco mayor
que él había fallecido instantes
después de su traslado.
Las
pequeñas memorias es el título
que Saramago decidió escribir de
una infancia siempre presente la aldea que
había emigrado. Su novela Levantando
del suelo enumera las experiencias de varias
generaciones de campesinos del Alentejo.
Aunque no fue su primera novela, implicó
su primera consolidación después
de que Manual de pintura y caligrafía
rompiera su misterio de casi 30 años.
Levantado
del suelo continuó Memorial del Convento,
en 1982, y dos años después,
El año de la muerte de Ricardo Reis.
Con estas dos últimas novelas, le
vino la fama internacional escrita con una
rara magnitud poética en la que que
supo equiparar todas las relaciones de la
narrativa moderna.
Durante
ese tiempo, la labor de Saramago se vuelve
desenfrenada. Una tarea que le ha unido
hasta su muerte con una escritura persistente
de novelas, diarios, obras de teatro y hasta
de un blog (http://cuaderno.josesaramago.org/).

En
el Lenguaje según Jesucristo (1991),
su postura heterodoxa del mesías
cristiano trajo polémica cuando el
gobierno de su país no permitió
presentar el libro al Premio Literario Europeo.
Lastimado por esa actitud, Saramago decidió
alojarse en Lanzarote con Pilar del Río,
su segunda mujer y una traductora. La polémica
volvió a instaurarse en José
Saramago con la publicación de una
novela estimada ofensiva por la diócesis
católica lusa, Caín.
La
publicación en 1995 de Ensayo sobre
la ceguera inició una nueva etapa
en la obra de José Saramago. Novelas
como La caverna, El hombre duplicado, Ensayo
sobre la lucidez o Las intermitencias de
la muerte arrastran al terreno narrativo
pensamientos sobre el consumo, la sociedad
de masas o el sistema democrático.
En
las últimas semanas José Saramago
casi no podía hablar, pero se reía.
Pilar del Río, su mujer, con la que
vivió durante 20 años, le
preparaba cenas y desayunos . A pesar de
su desmejorada salud, la felicidad siempre
le invadía. Ha sido, y siempre sera,
un ejemplo a seguir.
Deja
aqui tu opinión

Comparte
con nosotros tu opinión y tu información.
Te rogamos que lo hagas de forma razonada
y respetuosa. Esta web permite los comentarios
sin ser usuario registrado, pero te sugerimos
que te identifiques, como una forma de crear
comunidad y compartir ideas. En el menu
de la derecha tienes otros espacios de eolapaz
donde opinar, mostrar y compartir información
y compartir tus inquietudes.