
Estamos
de enhorabuena, algunas veces los grandes
premios literarios del circuito en nuestra
lengua, hacen justicia merecida, pero pocas
veces estos fallos son de manera tan unánime
celebrados por los escritores y el público
en general. Nos encontramos en el FIL, Feria
Internacional del Libro de Guadalajara,
Jalisco (México). La exposición
de negocio editorial más importante
en el mundo dedicada a la lengua castellana.
Allí, el pasado día 30 de
noviembre una llamada telefónica
despertó al poeta para darle la noticia.
Se le acababa de conceder el premio Cervantes,
el Nobel hispano, “por su uso lingüístico
implacable, la profundidad y libertad de
sus pensamientos y un distanciamiento irónico
de la realidad cuando es necesario”,
declaró la ministra de cultura Ángeles
González-Sinde al anunciar el acierto.
Según
se iba conociendo la noticia en el FIL,
todo el mundo se congratulaba como si el
premio fuera para cada uno. La gente, los
escritores, raro decirlo, estaban contentos
y de acuerdo con la concesión. Esto
se debe a la estima y el cariño que
todo mundo profesa a José Emilio
Pacheco (México, 1939). Su manera
sencilla y atractiva de mostrarse a los
demás, le hace ser reconocido por
todos, no sólo como poeta sino como
persona. Autor de culto de la poesía
latinoamericana del siglo XX, reconoce haber
encontrado, “por suerte y desde hace
muchos años, la mayor generosidad
por parte de los poetas españoles”,
pero tampoco deja de apuntar que “no
es culpa de ellos que el público
lector de España no me conozca. ¿Cómo
me va a conocer si somos tantos en tantos
países de la misma lengua?”.
Para
mi han sido unos días llenos de emoción
y sentimientos encontrados. Volví
a mis años en México D.F.
cuando descubrí a la Generación
de los cincuenta; autores como, Carlos Monsivías,
Sergio Pitol y Emilio Pacheco. Con la poesía
de Pacheco; clara, estricta, rabiosamente
actual, pero tierna y sutil, comprendí
y amé más a mi querida megalópolis.
Leí los poemarios “No me preguntes
como pasa el tiempo” y “Desde
entonces”, además de la novela
“Las batallas en el desierto”
y, ya para siempre ha sido uno de mis referentes
literarios.
La
neta (la verdad), como se dice en México,
después de haber recibido el Premio
Reina Sofía de Poesía Iberoamericana,
tanto Pacheco como yo, en la distancia,
suponíamos que el premio más
importantes de nuestra lengua iba a ir dirigido
a otro autor latinoamericano. Por tradición
no escrita, el galardón de 120.000
euros, va de un lado del charco a otro cada
año. Este año tocaba allá
y la cantidad de plumas que pueden ganarlo
es bastante amplia. De hecho a nuestra lengua
le pasa lo que a otras, que han trascendido
sus fronteras de origen. Se hace literatura
de altos vuelos, en todas sus versiones,
de manera más frondosa, amplia y
renovadora en los antiguos virreinatos que
a este lado del Atlántico. Y, para
colmo, como dice Pacheco no nos conocemos
entre nosotros. La falta de comunicación
entre países hermanos viene de antiguo.
Cuando en la época imperial se prohibió
comerciar entre sí, ya que todo tenía
que pasar por la Casa de Contratación
de Sevilla. Así que, las relaciones
literarias entre países iberoamericanos
son hoy discretas, al igual que con España.
Esperemos que poco a poco esto vaya mejorando.
Pacheco
fue amigo de Octavio Paz (premio Nobel de
Literatura en 1990), tuvo relación
con Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, Luis
Cernuda o Max Aub. También fue discípulo
de Ramón Xirau o Vicente Rojo. Sus
influencias son tantas como sus lecturas
y cuando es preguntado por ellas suele decir
que “son tantas y durante tantos años
los que me han ayudado que su enumeración
parecería un intento servil de congraciarse”.
José
Emilio Pacheco, poeta de la lengua, no sólo
escribe versos. El mimo y cuidado de la
palabra, pues cuesta el mismo trabajo escribir
mal que bien, lo ha llevado al territorio
del cuento, el ensayo, la historiografía,
el periodismo o la política. Es especialista
en la literatura mexicana del XIX, conocedor
profundo de Borges, autor de un magnífico
ensayo sobre Malcom Lowry escritor de “Bajo
el volcán”, traductor de Tennessee
Williams, Samuel Beckett, Oscar Wilde o
T.S. Eliot. Pero no todo queda en el papel,
ha sido profesor en la UNAM (Universidad
Autónoma de México), recién
galardonada con el Príncipe de Asturias
de Comunicación y Humanidades, donde
fue estudiante. También ha impartido
docencia en Universidades de USA, Canadá
o Inglaterra. Y ahora ha recibido el homenaje
de la ciudad de México por su legado
a las letras.

Pero
volvamos a su territorio, la poesía.
En élla se enmarca su preocupación
ética y reflexiva por la vida real
y cotidiana. En una entrevista concedida
en noviembre de este año a un medio
español Pacheco decía: “Sólo
puedo escribir sobre lo que me afecta y
me preocupa”. De hecho en México
hay un poema que se ha convertido en todo
un símbolo para la juventud de nuestro
país, “Alta traición”
y dice así:
“No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas,
-y tres o cuatro ríos.”
Inquirido
en otro medio por el significado de ser
poeta en esta época, Pacheco responde:
“La posibilidad del silencio, un diálogo
íntimo entre dos personas que no
se conocerán nunca.” Por lo
tanto la poesía es “una forma
de resistencia contra todo”. Sin embargo,
para Pacheco escribir un buen texto es algo
“casi imposible”. “Cada
vez que uno se pone a escribir es absolutamente
la primera, de nada sirve la práctica”.
Esta forma de resistencia dialoga muy bien
con las nuevas tecnologías y hace
que la poesía se encuentre en un
buen momento. Sobre todo la poesía
joven, como dice nuestro galardonado “de
los que son nativos de este siglo y no de
nosotros los inmigrantes que llegamos de
otra época y otro mundo”. La
nueva poesía que transita por las
redes de todo el mundo cumpliendo con su
labor de entusiasmo y comunicación
íntima es parte del legado del autor
de “Como la lluvia”. Felicidades
Pacheco, felicidades a todos.
Por
cierto, si alguien desea acercarse a los
poemas de Emilio Pacheco puede ir al sitio
http://
amediavoz.com, ahí encontraréis
una serie de poemas significativos de nuestro
autor. Amediavoz, es un portal dedicado
a poetas y poesía sin ánimo
de lucro. Ahora toca lo más interesante
leerle y disfrutar con su voz.
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