
Desde
tiempos inmemoriales muchos han sido los
pueblos que han pasado por Palestina y se
han disputado esta tierra. Su situación
estratégica y privilegiada, de paso
obligado entre África y Asia con
salida al mar Mediterráneo la convirtió
en fuente de conflictos.
El primer pueblo que sabemos habitó
esta tierra fue el Cananeo. Se establecieron
allí durante el tercer milenio a.
C. y fundaron varias ciudades estado, una
de las más importantes fue Jericó.
Entre ellos nació en judaísmo.
Ya entonces la región sufrió
la dominación de sus vecinos egipcios,
lo que no la libró de otras invasiones,
etnias como los amorreos, hititas y hurritas
pasaron por allí, pero Egipto se
impuso a todos. Cuando el imperio egipcio
se empezaba a debilitar, a partir del siglo
XIV a. C. aparecieron los hebreos procedentes
de Mesopotamia y los filisteos, de origen
indoeuropeo.
Los hebreos derrotaron a los cananeos y
se establecieron en el área montañosa.
A su vez los filisteos establecieron un
Estado propio en la costa meridional. Mejor
organizados militarmente y gracias al uso
de armas de hierro, los filisteos derrotaron
a los hebreos en el 1050 a. C. Esto hizo
que todos los pueblos israelitas se unieran
para establecer un reino. Aquí aparece
David, el gran rey israelita que derrotó
a los filisteos alrededor del año
1000 a. C.
El reino de David se hizo grande e independiente
y Jerusalén fue su capital. A la
muerte de David, su hijo, Salomón,
le sucedió y el país tuvo
un periodo de paz. Pero en el 922 a. C,
murió Salomón y el reino fue
dividido en dos: Israel, al norte, y Judá,
al sur, debilidad que aprovecharon sus vecinos.
Asiria conquistó Israel y los babilonios
Judá, destruyendo Jerusalén.
En el 539 a. C. Ciro el Grande de Persia
conquistó Babilonia, y permitió
a los palestinos regresar a Judea por lo
que pudieron reconstruir Jerusalén.
Las invasiones se sucedían, a los
persas le siguieron los griegos, Alejandro
Magno conquistó la región
en el 33 a. C., y en el 63 a. C. fue Pompeyo
el Grande quien la conquistó y la
convirtió en una provincia romana
gobernada por judíos. Fue en este
periodo, durante el reinado de Herodes el
Grande, cuando nació Jesucristo.
Durante la dominación romana hubo
dos grandes revueltas judías que
fueron duramente reprimidas. Se destruyó
otra vez Jerusalén, hubo grandes
represalias para los judíos que se
vieron obligados a huir hacia otras regiones.
A partir de entonces Judea se llamó
Palestina.
Los romanos siguieron en Palestina que cobró
una gran importancia al convertirse el emperador
Constantino I al cristianismo. Jerusalén
fue meta de las peregrinaciones cristianas
y volvió a vivir una época
de prosperidad. No obstante, durante este
periodo hubo una breve ocupación
de los persas (613 a 629). En el año
638 fueron los musulmanes los que conquistaron
Jerusalén dando por terminada la
época romana y bizantina.
Los árabes estuvieron 1.300 años
en Palestina, y la llamaron Filastin. Para
los musulmanes también era esta una
tierra sagrada porque el profeta Mahoma
había designado Jerusalén
como la primera Gibla. En 1517, después
de varias dinastías de califas árabes,
los turcos otomanos conquistaron Palestina
donde gobernaron hasta 1917, con alguna
interrupción.

En el siglo XIX, las potencias europeas
buscando materias primas y nuevos mercados,
llegaron a Oriente Medio, y todavía
bajo el dominio turco, a partir de 1880,
colonos europeos, alemanes sobre todo, e
inmigrantes judíos se establecieron
en la zona llevando maquinaria moderna y
aportando dinero para el desarrollo económico
de la región.
A medida que en Europa iban cobrando auge
los nacionalismos y, en especial el antisemitismo,
fue creciendo el número de judíos
europeos que huía hacia la "tierra
prometida". En 1897, Thodor Herzl fundó
la "Organización Sionista Mundial".
En esa época los árabes palestinos,
que entonces eran el 95% de la población,
empezaron a verse amenazados por la gran
cantidad de judíos que iban llegando
comprando terrenos y reivindicando derechos
ancestrales. Empezaba ahí la oposición
al sionismo.
Gran Bretaña, con falsas promesas
de independencia, consiguió echar
a los turcos entre 1917 y 1918, pero nunca
cumplió sus promesas, y ya en un
tratado secreto con Rusia y Francia, en
1916, se habían repartido la región.
Gran Bretaña necesitaba el apoyo
económico de los judíos y
por eso garantizó un "hogar
nacional" judío en Palestina
en la declaración Balfour (1917)
Durante el mandato británico (1922-1948)
hubo ataques antisionistas en Jerusalén
y Jaffa, lo que obligó a Gran Bretaña
a rechazar las pretensiones de los judíos
sobre todo Palestina y limitar la inmigración
judía, a los que, aún así,
seguía apoyando.
El conflicto árabe - judío
ya estaba abierto, y cuando la emigración
aumentó exageradamente al llegar
Hitler al poder en Alemania (1933), casi
62.000 judíos llegaron a Palestina
en 1935, el temor a la dominación
judía fue la causa de la revuelta
árabe de 1936.
Cuando acabó la II Guerra Mundial,
fueron muchos los miles de judíos
que, entraron en Palestina ilegalmente ante
el beneplácito mundial, horrorizado
por los crímenes del nazismo.
El problema se había vuelto casi
irresoluble, todos los planes de conciliación
que Gran Bretaña proponía
eran rechazados por ambas partes, hasta
que en 1947 los británicos traspasaron
el poder y el problema a las Naciones Unidas.
Se preparaba el enfrentamiento.
Los palestinos eran más, pero no
tenían medios y la mayoría
de sus dirigentes estaban en el exilio.
Los judíos tenían un ejército
preparado, medios económicos, estaban
organizados y tenían un líder:
David Ben Gurión. La ONU propuso,
en 1947, dividir el país en dos.
Los judíos aceptaron pero los árabes
no. Estalló el enfrentamiento y los
judíos vencieron.
El 14 de mayo de 1948 fue proclamado el
Estado de Israel. Los países árabes
limítrofes acudieron en ayuda de
los palestinos, y atacaron Israel inmediatamente,
pero los árabes volvieron a caer
derrotados e Israel aumentó su territorio,
aunque Jordania se hizo con la orilla oeste
del Jordán y Egipto ocupó
la franja de Gaza. La guerra hizo que 780.000
palestinos se tuvieran que exiliar distribuyéndose
por los países vecinos, aunque manteniendo
su identidad nacional. En 1967 estalló
la Guerra de los Seis Días entre
Israel y los países árabes,
Israel recuperó la franja de Gaza
y, además, conquistó Cisjordania.
Los conflictos bélicos siguieron
sucediéndose hasta 1993, en que los
dos bandos aceptaron firmar un acuerdo de
paz. Los protagonistas fueron Yasir Arafat,
líder de la Organización para
la Liberación de Palestina, y el
primer ministro israelí, Isaac Rabin.
Con este acuerdo se daba autonomía
a los territorios ocupados por Israel. En
1994 los israelíes se retiraron de
la franja de Gaza y de Jericó, y
los palestinos lo ocuparon. Ese mismo año
Rabin firmó un acuerdo de paz con
Hussein de Jordania. En 1995 se reanudaron
las conversaciones de paz con Siria para
llegar a un acuerdo sobre los altos del
Golan.
A finales de 1995 los extremistas judíos
asesinaron a su primer ministro, Isaac Rabin,
y el grupo palestino Hamas empezó
en 1996 con sus atentados constantes e indiscriminados
en todo Israel. Estos hechos unidos a la
política llevada a cabo por el primer
ministro israelí Benjamín
Netanyahu, consiguieron poner en grave peligro
el proceso de paz iniciado en 1991.
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