El Che en la ya famosa
foto de Albert Korda
Ernesto
Guevara de la Serna nació en 1928
en Rosario, Argentina, en el seno de una
familia acomodada, de carácter terrateniente.
Desde muy niño padeció graves
dolencias provocadas por un asma persistente.
Eso llevaría al joven Ernesto, a
la edad de cuatro años, a la ciudad
de Altagracia, de donde saldría en
1947, para iniciar sus estudios de medicina
en la ciudad de Buenos Aires.
Pese a su privilegiado origen social, recibió
una educación abierta, tolerante
y, podría decirse, transgresora,
al menos para aquella época. Contribuyo
a ello, de forma decisiva, el talante d
sus padres, casados cuando su madre se encontraba
embarazada de tres meses, algo insólito
en la época entre las familias de
postin, y que revela la posición
moral de sus progenitores.
Con 24 años, el joven Ernesto inicio
un autentico viaje iniciativo que le llevaría
por Argentina, Chile, Perú, Colombia
y Venezuela en compañía de
su amigo Alberto Granados.
Ya licenciado en medicina, Guevara abandona
Argentina en 1953, para asentarse a Venezuela,
país al que nunca llegara. En su
viaje, y en sus lecturas, Ernesto se ha
introducido en círculos revolucionarios
del incipiente movimiento socialista latinoamericano,
y su sensibilidad hacia los graves problemas
de naciones como Bolivia y Perú le
hacen abandonar su vida fácil y trocar
su destino por la revolución
En la navidad de ese año, Guevara
llega a Guatemala, donde conocerá
a uno de los integrantes de la revolución
cubana, Antonio Ñico López,
hombre cercano a Fidel Castro, y con el
que ha intentado un golpe revolucionario
en Cuba (el asalto al cuartel de Moncada),
que ha fracasado, condenando a los insurgentes
al penoso destierro de Sierra Maestra, acosados
por el ejercito cubano. Esta amistad fortalecerá
la convicción del Che de apostar
por la revolución. Pero sus planes
sufren otro giro. Un golpe de estado acaba
con el gobierno democrático de Jacobo
Arbenz, en Guatemala, por lo que el Che
se desplaza a México.
Lo que ha oído de Castro le fascina
y en 1955 finalmente le conoce. Su personalidad
y sus sueños le atraen tanto que
se une a él, como médico,
en la expedición que prepara para
asaltar la isla y tomar el poder en Cuba.
Ernesto sale del puerto de Tuxpan el 25
de noviembre de 1956 rumbo a Cuba. Tras
un desembarco accidentado, los guerrilleros
inician una carrera victoriosa para acabar
con el régimen corrupto de Batista.
Tras las victorias de La Plata y el cuartel
del Uvero, el gobierno queda tocado. Guevara
ayuda entonces a la construcción
del nuevo estado, aunque la guerra aun no
ha acabado. En El Hombrito crea una escuela,
una fábrica de zapatos, una talabartería,
una armería, una hojalatería,
una herrería y un horno para hacer
pan. Su leyenda ya ha comenzado, convirtiéndose
en 1958 en jefe militar de las milicias
castristas que combaten en la provincia
de Las Villas. Sus victorias en Camagüey
y Santa Clara resultaran decisivas, hasta
el punto de que el 31 de diciembre de ese
año cae la Habana, la Revolución
ha triunfado.
En los años siguientes, Ernesto se
involucra en la construcción del
estado socialista. Nombrado ciudadano cubano
por decreto, en 1959 es nombrado presidente
del Banco Nacional de Cuba. Son los años
en los que el mito crece y se desarrolla,
por sus hechos y sus gestos. Es el 4 de
marzo de 1960, Guevara acude al acto en
homenaje de las victimas del sabotaje al
barco francés “Coubre”,
allí, el fotógrafo Albert
Korda realizara la foto que le convertiría
en un icono. El solo, con su pelo enredado
en el viento, delante de un cielo gris y
nebuloso, en una atmósfera casi mística,
creada por lo enrarecido del día
y por los rayones en la lente, de su vieja
cámara leica.
Pero el trabajo de despacho no esta pensado
para Guevara. Ese año inicia un largo
viaje que le llevara al mundo socialista,
necesita aire fresco. Visita Checoslovaquia,
la Unión Soviética, Alemania
Oriental, Hungría, China y Corea
del Norte. Tras ese viaje, y los conocimientos
tomados, el gobierno castrista le nombra
Ministro de Industrias. Pero la acción
es lo que le realiza, la dirección
de sus tropas para rechazar el intento de
desembarco contrarrevolucionario de Playa
Giron, le saca de su letargo, y le hace
ver su destino.
Tras participar en la Conferencia del Consejo
Interamericano, vuelve a la acción,
en octubre se ha desatado una grave crisis
internacional, provocada por la negativa
estado unidense a permitir la colocación
de misiles balisticos rusos en Cuba. Se
teme una guerra nuclear entre las dos potencias.
Guevara dirige las labores de defensa ante
una posible invasión, que no llegara
a producirse.
Es 1966, el Che soporta cada vez menos la
tediosa vida de la burocracia, sus viajes
le han hecho tomar conciencia de la necesidad
de extender la revolución. El 3 de
octubre, Fidel lee carta de despedida del
Che ante el Comité Central del Partido
Comunista de Cuba. Su destino es la revolución,
y su trinchera América, escribirá.
Su primera parada es Bolivia. Con el nombre
de Adolfo Mena González y pasaporte
uruguayo, llega a La Paz para dirigir el
movimiento revolucionario de ese país,
arde en deseos de revivir su experiencia
cubana, pero nada va a ser igual. Incorporado
a la guerrilla, en 1967 publica "Mensaje
a los pueblos del mundo a través
de la Tricontinental".
La falta de compromiso político de
sus correligionarios, la falta de apoyo
popular y la traición, hacen que
caiga herido en la Quebrada del Yuro, siendo
poco después asesinado en el pueblo
de Higuera. Sin que los movimientos revolucionarios
de American muevan un dedo por él.
Se habia vuelto incomodo.

Preso
en la Higuera, Bolivia, poco antes de ser
asesinado
Quizá
por la influencia de sus viajes, quizá
por no haberse sentido nunca de ningún
sitio, y a la vez de todos, quizá
por la influencia de las ideas comunistas
del medico peruano Hugo Pesce, Che creía
que la división de América
en nacionalidades inciertas e ilusorias
era completamente ficticia. “Constituimos
una sola raza mestiza, que desde México
hasta el estrecho de Magallanes presenta
notables similitudes etnográficas.
Por eso, tratando de quitarme toda carga
de provincialismo exiguo, brindo por Perú
y por América Unida”, escribiría
antes de llegar a Cuba. Sin duda México,
tras la amarga experiencia del derrocamiento
por la CIA del gobierno democrático
guatemalteco de Arbenz, seria el lugar donde
Guevara solidificaría sus ideas de
revolución social, inspiradas en
parte por la revolución mexicana
de 1910-1917, la primera revolución
social triunfante de la historia americana,
en parte en una reacción profunda
al macartismo americano y al colonialismo
de esta nación, y e parte al choque
emocional que le produjo en sus viajes,
el conocer de primera mano las profundas
desigualdades sociales y económicas
de la América de su tiempo.
Eso,
probablemente le proporciono, ayudado por
su formación universitaria, una visión
radical e internacionalista del conflicto
social americano que le frustro, al chocar
frontalmente con los partidos comunistas
de la época que se negaban a extender
el conflicto armado para sacar del atolladero
a toda América. Frustración
que se acrecentaría cuando pudo ver
en primera persona el fracaso de las expediciones
e intervenciones cubanas en África,
a donde se pretendía exportar la
revolución. Llegando a escribir “La
falta de conocimiento del idioma swahili
y las costumbres, las múltiples fracciones
internas y externas de los grupos revolucionarios,
la desorganización y falta de disciplina
de las tropas, y finalmente el cese del
apoyo de Tanzania, llevaron a una derrota
tras otra en nuestro intento de revolución
en Congo”.
El Che desarrollo su propio pensamiento
político, muy influyente en los movimientos
revolucionarios de la segunda mitad del
siglo XX, el llamado "guevarismo".
Su pensamiento se basaba en antiimperialismo,
el marxismo y el comunismo como elementos
de base, pero con reflexiones sobre la forma
de realizar una revolución y crear
una sociedad socialista que le dieron identidad
propia.
Guevara otorgaba un papel fundamental a
la lucha armada, desarrollando una teoría
sobre el uso de la guerrilla, que el dio
en llamar foquismo. Si se daban "condiciones
objetivas" para una revolución,
un pequeño "foco" guerrillero
podía crear las "condiciones
subjetivas" y desencadenar un alzamiento
general de la población.
Para el Che existía un vínculo
estrecho entre la guerrilla, los campesinos
y la reforma agraria, pensamiento que le
distinguía del comunismo europeo
y soviético, más urbanita.
Otorgaba un papel básico a la ética
individual, tanto del guerrillero durante
la revolución, como del ciudadano
en la sociedad socialista. Era el concepto
del "hombre nuevo socialista",
al que veía como un individuo fuertemente
movido por una ética personal que
lo impulsa a la solidaridad y el bien común,
sin interés material.