Millvina
Dean, la última superviviente del
Titanic, ha muerto el 25 de octubre a los
97 años. Millvina tenía tan
sólo nueve semanas de vida cuando
el trasatlántico más famoso
del mundo naufragó al chocar contra
un iceberg en las gélidas aguas del
Oceano Atlántico. Era el 15 de abril
de 1912, y el Titanic, uno de los barcos
más lujosos de la época, estaba
cubriendo su trayecto inaugural, con origen
en el puerto de Southampton y destino final
en Nueva York. Según
siempre contó, su familia se embarcó
en el Titanic con destino a América,
donde pensaba empezar una nueva vida y abrir
una tienda de tabaco en Kansas. Viajaba
en un camarote en tercera clase. La madre
de Dean y dos de sus hermanos también
sobrevivieron para contarlo. Pero su padre
engrosó la larga lista de fallecidos
en aquella fatídica jornada para
la navegación europea.
Golpeada por el infortunio, la familia no
tuvo más remedio que volver a Southampton,
donde Dean no vivió nada semejante
el resto de su vida.
Pese a su total ausencia de recuerdos, siempre
mantuvo que el accidente le condicionó
la vida, porque su destino era criarse en
Estados Unidos y no volver a Reino Unido.
"Si no fuera porque el barco se fue
a pique, yo sería ciudadana de América",
solía decir con frecuencia.
Millvina nunca se cansó de contar
la historia. "Me gusta porque me ha
permitido viajar a muchos sitios y conocer
a mucha gente. Nunca me hartaré de
ello", admitía.
¿Pero
cual fue su historia, que paso?.

El
llamado buque de los sueños, Titanic,
es probablemente el barco más famoso
de la historia. Lo que empezó como
un gran sueño para muchos, el tener
la oportunidad de encontrarse en el primer
grupo de pasajeros que viajaría en
el mayor trasatlántico de la época
al que se le consideraba insumergible, terminó
siendo una gran pesadilla, convirtiéndose
en una de las mayores tragedias del mundo
de la navegación.
Ismay y Pirrie fueron los productores de
este ambicioso proyecto basándose
en el diseño del Olympic, el mayor
buque construido hasta la fecha. Más
tarde, la compañía Harland
& Wolf se interesaría en esta
idea, logrando llevarla a cabo en un periodo
de dos años.
La construcción se inició
el 31 de Marzo de 1909, con la colocación
de la estructura en el astillero de dicha
compañía. Tras dos años(31
de mayo de 1911) de duro y continuo trabajo,
finalizó la obra siendo trasladado
al puerto Southamton. Aunque hasta el 10
de Abril de 1912, no se iniciaría
el viaje que tendría como destino
Nueva York.
El sábado 6 de abril de 1912 se eligió
a la tripulación, al mando del capitán
E.J. Smith, junto con su principal ayudante
H.T. Wilde. Un total de 101 personas serían
los encargados de este buque, que zarparía
cuatro días más tarde.

El crucero transcurrió con normalidad
los cuatro primeros días.
• Miércoles 10. El gran buque
se hizo a la mar a las 12 de la mañana,
haciendo escala esa tarde en Cheubourg(Francia).
• Jueves 11. Llega a Queentown, una
ciudad situada al suroeste de Irlanda.
• Viernes 12 y sábado 13. El
viaje continuó con normalidad sin
incidentes destacables. Durante estos dos
días, el barco se encontraba navegando
por aguas atlánticas.
• Domingo 14. La mañana transcurrió
tranquila y sin alteraciones hasta la llegada
del primer mensaje enviado del Caronia advirtiendo
de la posible aparición de masas
de hielo. Seguido de este, el Noordam envía
un aviso declarando: “mucho hielo”.
Por la tarde, el Baltic informa: “grandes
cantidades de hielo” a unas 250 millas
enfrente de él.
El siguiente mensaje procedía del
navío alemán Amerika, indicando
la presencia de un gran iceberg, aunque
el puerto de mando no recibe este mensaje.
Poco después, el capitán Smith
modifica ligeramente la ruta hacia el este,
como precaución para evadir el posible
encuentro con masas de hielo. Aunque la
velocidad no fue moderada, al contrario,
aumentó.
A las 7.30 pm, tres insistentes avisos son
enviados desde el Californian, indicando
que los icebergs se situaban a escasas 50
millas de su posición.
La tripulación no le dio la importancia
necesaria, dando únicamente el capitán
órdenes a los vigías de que
permanecieran atentos, como era habitual.
A las 9.40, los vigías recibieron
un nuevo mensaje de grandes cantidades de
hielo e icebergs, por parte del buque Mesaba,
pero al estar estos muy atareados resolviendo
los problemas de los pasajeros, no hicieron
llegar el mensaje a los oficiales.
Sobre las 10.00, el Californian se detiene
a causa del hielo, y envía avisos
a todos los barcos de la zona, al que el
Titanic responde: “¡Fuera!,
¡Callate!, estás estropeando
mi señal, estoy trabajando”
Tras esto, el Californian apaga su trasmisor
por la noche.
En ese momento, el Titanic puso en uso 24
de sus 29 calderas, adquiriendo una velocidad
de unos 22 nudos.

A las 11.30, los vigías de turno
observan una “pequeña cosa”
ante ellos, de la que uno de los vigías
informa a las 11.40, cuando el iceberg se
encuentra a escasos metros.
• Madrugada lunes 15. Comienzan a
inundarse las calderas y la cancha de squash,
las partes mas inferiores del barco. El
Titanic comienza a mandar señales
de auxilio que son recibidas por barcos
que se encuentran a escasa distancia de
la zona. Sin embargo otros como el Californian
no le dieron gran importancia.
En el interior del barco Wallace Herny Hartley
y su banda comienzan a tocar alegres melodías
que no cesarán hasta el hundimiento
de este.
El capitán Smith da la orden de evacuar
a los pasajeros, comenzando por las mujeres
y los niños, en botes con una capicdad
de 65 personas, que al principio eran sólo
ocupados por 28 personas, aunque cuanto
más se acercaba el completo hundimiento
del buque, más incrementaba la cifra
de personas por barca.
A la 1.15 am, la palabra Titanic que se
hallaba inscrita en la proa, había
sido alcanzada por el agua, y la inclinación
de la cubierta comienza a ser más
pronunciada.
El grado de pánico de los pasajeros
aumenta de tal modo que un oficial es obligado
a disparar tres tiros para calmar la situación.
El pánico se refleja cada vez más
en los mensajes enviados por Philips: “Nos
estamos hundiendo rápido, “no
podemos durar más”.
A pesar de todo esto, seguía habiendo
una sociedad clasista dentro del barco.
Un ejemplo de ello, fue Benjamín
Guggenheim, quien regresó a su camarote
junto a su sirviente y se vistieron con
sus mejores galas; “Nos hemos arreglado
con lo mejor, y estamos preparados para
morir como caballeros”, alegaron.
A estas alturas, la cubierta delantera es
totalmente invadida por el mar.

Ya eran las 2.00 de la madrugada cuando
el agua se encontraba a 10 pies de la cubierta.
Smith entra en la cubierta de mando y ordena
a los oficiales retirarse de sus puestos
de trabajo diciendo: “Sálvese
cada hombre por sí mismo”.
La calma y confusión que producía
la muerte llegó a los centenares
de pasajeros que permanecerían a
bordo del Titanic. La proa se hundía
y los pasajeros no perdían la fe,
siguiendo las oraciones del padre Thomas
Byles. Posteriormente las luces se apagaron,
quedando el navío sumido en la gran
oscuridad de la noche. El barco se encuentra
ya completamente perpendicular, posición
que mantiene durante varios minutos, hasta
producirse el final hundimiento a las 2.20,
en una escena llena de gritos desesperados
y llantos.
Esta gran catástrofe se llevó
consigo 1523 vidas, la gran mayoría
hombres de tercera clase o pertenecientes
a la tripulación. Con menor importancia
aunque no por esto sin valor, hubo una gran
pérdida económica, que produciría
más adelante, posteriores reclamos
de los supervivientes.
Lo que comenzó como una travesía
de ensueño y una oportunidad para
empezar una nueva vida para las clases bajas,
terminó siendo la mayor pesadilla
inimaginable, y una de las mayores catástrofes
náuticas de la historia.