
La
reencarnación es la creencia consistente
en que cuando el cuerpo muere el alma no
muere con él, sino que vuelve a renacer,
tomando a través de sucesivas vidas
un cuerpo diferente. Dependiendo de las
acciones buenas o malas, el alma se reencarna
en una existencia superior, intermedia o
inferior. El alma pasará por cientos
o millones de reencarnaciones hasta que,
al final, consiga romper el ciclo y llegar
a la liberación y la unidad con lo
divino.
Muchas culturas de los pueblos antiguos
se han sentido fascinadas por la idea de
la reencarnación, sobre todo las
de tradición oriental, como el hinduismo
y el budismo. Pero también fue una
creencia común entre los egipcios,
la tradición griega de Pitágoras
y Platón, y todas las culturas del
mundo clásico y antiguo. Incluso
en el cristianismo, que ahora rechaza la
reencarnación de manera mayoritaria
por considerarla una doctrina contraria
a la Biblia, hubo grupos entre los primeros
cristianos, como los gnósticos, que
asumían la creencia en la reencarnación
por la influencia de la cultura clásica.

Sin embargo, hay que diferenciar las diversas
formas de creencia ya que cada escuela de
pensamiento o religión varía
la forma en que el alma logra la liberación
final del ciclo de la reencarnación.
La mayoría están de acuerdo
en que sólo desde la forma humana
se puede lograr la unidad con lo divino,
pero unas encuentran la iluminación
a través del conocimiento y la meditación,
otras creen que la liberación llega
por medio de la fe y el servicio a una deidad,
y otras enseñan que la liberación
se encuentra a través de la disciplina
y las buenas obras.
Investigadores como el Dr. Ian Stephenson
jefe del departamento de Neurología
y Psiquiatría de la Universidad de
Virginia, creen que puede haber evidencias
a favor de la reencarnación, y dan
cinco pruebas: la regresión hipnótica,
el dêjà vu, la xenoglosia,
las marcas de nacimiento y la Biblia.
Para la regresión hipnótica
se citan ejemplos de personas que dan descripciones
precisas de individuos, lugares y sucesos
que la persona no podría haber conocido
antes. Sin embargo, los datos obtenidos
de esta manera son muy cuestionables ya
que está demostrado que bajo hipnosis,
los pacientes son influidos fácilmente
por preguntas capciosas, e incluso se sabe
que algunas personas han mentido bajo hipnosis.
El déjà vu es una sensación
de que uno ha estado en un lugar o ha realizado
algo antes. Los defensores de la reencarnación
lo atribuyen a una vida anterior, pero hay
otras explicaciones. En el subconsciente,
muchas veces relacionamos un suceso presente
con uno pasado que la mente consciente no
recuerda, con lo que nos puede parecer haberlo
experimentado eso antes. También
se ha demostrado que los datos que llegan
al ojo a veces tardan un microsegundo en
llegar al cerebro, por lo que podemos pensar
que ya lo hemos visto antes.
La xenoglosia es la capacidad de hablar
un idioma que nunca se ha aprendido, y por
tanto indicaría que es un idioma
hablado en una vida anterior, pero la criptomnesia
puede explicar este fenómeno. En
la criptomnesia, una persona olvida información
que fue aprendida anteriormente y la recuerda
posteriormente, sin saber su origen.
La cuarta prueba es la aparición
de marcas de nacimiento únicas parecidas
a las que tiene una persona fallecida. Sin
embargo, la similitud no demuestra igualdad,
y es difícil probar alguna conexión.
Y en cuanto a la Biblia, los defensores
de la reencarnación la citan como
prueba de su afirmación, pero la
Biblia refuta la idea. Enseña que
vivimos una vez, morimos una vez y luego
entramos en el estado eterno porque, según
el Nuevo Testamento, Cristo pagó
por los pecados una vez por todas con su
sacrificio. El hombre está destinado
a morir una vez, y luego enfrentarse al
juicio ante Dios para determinar el destino
eterno de su alma. Una vez realizado el
juicio, la Biblia no da ninguna evidencia
de que los pecados puedan ser expiados en
otro momento de vida en la tierra.
Sin embargo, y a pesar de lo dicho, hay
casos que son muy difíciles de explicar
sin acudir a la idea de la reencarnación,
Uno de ellos, quizás el más
conocido por lo espectacular, es el caso
de Shanti Devi. Este caso resultó
tan impresionante que se formó un
comité de personas prominentes, incluyendo
a Mahatma Gandhi, varios miembros destacados
del gobierno de la India y un equipo de
investigadores científicos, para
investigarlo. El comité llegó
a la conclusión que Shanti sabía
cosas de las que era imposible que tuviera
conocimiento, y por tanto todas la evidencias
daban como cierta la reencarnación.

La historia es así: En 1902, nació
una niña en la ciudad de Mathura,
India. Su nombre era Lugdi. Cuando Lugdi
tenía 10 años la casaron con
Kedarnath Chaube, un comerciante de la misma
localidad, una práctica común
en la India del 1900. Lugdi murió
de parto a la edad de 23 años.
Un año después, en Nueva Delhi,
nacía otra niña que recibió
el nombre de Shanti Devi. Una niña
totalmente normal hasta que un día
rechazó la comida que su madre le
ofrecía diciendo: “no como
esto porque yo soy brahmani y esta comida
es de los chatrias” (los chatrias
pertenecían a una clase inferior).
La madre no le dio importancia, tenía
cuatro 4 años.
A partir de ese momento, Shanti comenzó
a hablar acerca de personas a las que se
refería como su marido y su hijo,
y a mencionar detalles que sorprendieron
a sus padres. Decía que su marido
se llamaba Kedarnath y que su casa estaba
en Mathura.
Los padres empezaron a llevarla a médicos,
y en presencia de ellos, Shanti dio aún
más datos de su otra vida, la dirección
exacta de su casa, detalles de su embarazo,
incluyendo que había muerto de parto,
e incluso hablaba el dialecto que se habla
en la ciudad de Mathura.
Cuando tenía 8 años, y había
sido examinada por media docena de médicos,
uno de sus maestros, por curiosidad, decidió
escribir a la dirección que la niña
daba, al poco recibió la respuesta
confirmando que todos los datos que Shanti
Devi daba eran ciertos.
El marido viudo, creyendo que le estaban
engañando, se negó a entrevistarse
con la niña, y envió a un
primo en su lugar, la niña lo reconoció
de inmediato y lo llamó por su nombre.
Shanti le preguntó además
por su hijo y le describió las habitaciones
de la casa.
El equipo de investigadores científicos,
que trabajaba bajo condiciones estrictas
para garantizar que Shanti no pudiera conseguir
su información de cualquier otra
fuente, acompañó a la niña
a Mathura. Ella reconoció todos los
lugares y los guió a la casa de sus
padres, Contó información
íntima de los miembros de la familia
que nadie, fuera de la familia, podría
haber sabido. Reconoció a su marido
en una habitación llena de gente,
y le recordó detalles de su vida
matrimonial que él reconoció.
Al llegar al dormitorio de la casa, la niña
dijo: "Aquí escondí mi
dinero. Si miráis debajo de las baldosas
encontraréis un cofre con 150 rupias".
El marido, confirmó que el dinero
no estaba ahí porque él mismo
lo había cogido.
El caso es uno de los más conocidos
internacionalmente. Fue estudiado por muchos
investigadores y la mayoría de ellos
parecen convencidos de que no hay una explicación
normal para sus recuerdos.
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