
Gregori
Efimovich, a quién más tarde
se le llamó Rasputín, nació
el 22 de Enero de 1869 en Tumén (Siberia).
Su familia era de origen campesino y ya
desde pequeño sentía que la
Virgen María le llamaba y hablaba
con él, además también
predecía el futuro. Con doce años
perdió a su hermano y años
más tarde a su madre y a su granja
en un incendio por lo que se fue de su tierra
natal buscando trabajo, descubrió
el éxito que entre las mujeres tenía
de ese modo su vida se convirtió
en trabajo, sexo y bebida. Pero por ese
entonces entro en contacto con un moje el
cuál lo convenció para que
formase parte de su orden debido al los
grandes conocimientos de Rasputín
en materia religiosa, pero no satisfecho
en la clausura del convento regresó
a su tierra y se casó con Proskovia
Fyodorovna con la que tuvo cuatro hijos,
a los que después abandonó
para viajar a Grecia y a tierra Santa para
formarse junto a monjes ortodoxos. Aprendió
a hipnotizar a la gente con solo mirarla
a los ojos y de este modo hacer que realizasen
todo aquello que el quisiera, por ello,
muchas personas dejaron todo lo que tenían
para seguirle, como si fuese el propio Jesucristo,
al que el mismo buscaba parecerse.
Pero de él nada sabríamos
de no ser porque creyéndole con poderes
especiales fue llamado al palacio de san
Petesburgo para curar al zarevich Alexis
de la gran enfermedad que su salud minaba
y que hubiese acabado con el pequeño
por entonces heredero del gran imperio ruso,
esta enfermedad era la hemofilia, cómo
aquél hombre logro curar este problema
sanguíneo del pequeño es un
misterio, o quizá fruto de sus supuestos
poderes, ya que ningún otro médico
antes lo había logrado.
Desde ese momento paso a mantener una estrecha
relación con la familia del Zar,
en especial con su señora la emperatriz
Alexandra con la que se dice mantuvo varios
idilios también. Poco a poco y gracias
a su fuerte carácter, al terror que
ejercía sobre los demás, y
a su capacidad de convicción llegó
a tener tanto poder dentro del gobierno
y el palacio de Zar que cualquier decisión
que en este se tomara pasaba por su revisión
o era por él dictaminada. Rasputín
dominaba al Zar Nicolás II quién
no era de carácter demasiado fuerte
según decían pues solo realizaba
cambios o dictaminaba nuevas leyes o decisiones
en la medida que la zarina lo aceptara,
y puesto que Alexandra confiaba ciegamente
en Rasputín podríamos decir
que el endiablado hombre dominaba el gobierno
de Rusia, hecho que molestaba a la aristocracia,
quienes lo veían como una gran amenaza
para el imperio, y que alimentaba la rabia
de los revolucionarios, ya de por sí
en contra del régimen zarista. Las
descripciones que a nuestros días
han llegado lo pintan como un hombre monstruoso
que irradiaba terror con su mirada, diabólico,
feroz, despiadado y con ansia de pecado.
Sus actuaciones, palabras e intenciones,
estaban siempre rodeadas de cierto misterio
que cegaba cualquier oposición ya
que su mirada penetrante, sus facciones
angulosas, su larga barba oscura que acostumbraba
a acariciar y su imponente figura de bravura
hacía temerle y pensar que algo místico
se escondía dentro de él.

Además bien conocidas eran sus espectaculares
cenas y banquetes que solían desembocar
en grandes orgías. Según su
filosofía Rasputín sería
capaz de consumar cualquier pecado pues
él mismo decía que para Dios
el mayor placer era perdonar a los más
grandes pecadores, recordemos que como monje
que decía ser creía en Dios
y actuaba en su nombre, algo que resulta
chocante con la vida de libertades y pecado
que llevaba.
Muchos aristócratas planearon e intentaron
en vano asesinar a este monstruoso hombre,
pero tras tantos intentos fallidos se llegó
a pensar que era inmortal. Pero en el año
1916 el 28 de diciembre, se desarrollo al
fin un perfectamente calculado plan para
que la figura de Gregori Efimovich, su verdadero
nombre, desapareciese. El conocido príncipe
Félix Yusupov fue el encargado junto
a varios amigos de la hazaña. Invitó
a Rasputín a visitar su palacio y
visitase a una sobrina del zar que se encontraba
indispuesta, y le condujeron al sótano
donde se encontraba preparada un gran cena
para el deleite de Rasputín cuyo
punto débil era la gula, los ricos
manjares y bebidas estaban todos envenenados
por cianuro, pero en vista de que nadie
comía ni bebía en principio
el invitado hizo lo mismo. Pero acabó
tomando unas copas de vino y más
tarde unos dulces con los que ingirió
la cantidad de veneno suficiente como para
voltear a un regimiento. Abatido por el
veneno se derrumbo y fue disparado por el
príncipe, quien creyéndole
muerto se acerco a él, pero el supuesto
fallecido se levantó e intentó
huir del palacio hasta caer desplomado sobre
la nieve del exterior y volviendo a ser
tiroteado por Yusupov y su séquito.
Una vez muerto tiraron su cuerpo al río
Neva y cuando se encontró su cadáver,
dicen que le quisieron extraer su corazón
y que se sirvieron de su miembro inferior,
el cual fue guardado y se expone ahora en
un museo erótico en la ciudad de
San Petesburgo del cuál es la mayor
atracción, sus medidas son 28,5 cm.
En sus últimas visiones avisó
a la familia del Zar de que pronto se produciría
el fin de la dinastía Romanov, del
régimen zarista y que todos morirían.
También comentó que viendo
cerca su final que si él muriese
a manos del pueblo, el Zar seguiría
reinando así como sus descendientes
pero que si muriese a manos de la aristocracia,
la vida monárquica en el país
tenía los días contados. Ambas
cosas resultaron ser ciertas y de este modo
comenzó la Revolución Rusa
en 1917 y Lenin se hizo con el poder.
Muchos son los que afirman que Rasputín
poseía verdaderos poderes mentales,
sin embargo otros discrepan y opinan que
tan solo era mera actuación y capacidad
para convencer, lo cierto es que este campesino
en principio insignificante en el colosal
imperio ruso se ha convertido en toda una
figura de la historia, es recordado como
uno de los más diabólicos
personajes de la historia, y se le llama
también en ocasiones profeta. Muchas
películas y libros tratan la historia
de este peculiar hombre, una selección
de ellos son:
Películas: “Rasputín”
de Don Sharp (1966), “Rasputín”
de Elem Klimov (1976), “Rasputín”
(1996) y “Rasputín” el
musical norteamericano con John Hurt.
Libros: “Rasputín” de
Gilbert Maire (2004), “Rasputín”-
Ensayo de Edvard Radzinsky, “Rasputín.
Los archivos secretos” de Edvard Radzinsky,
“Rasputín- Diario secreto”
de Alexandr Kotsiubinski & Danil Kotsiubinski
y “Locos de la historia” de
Alejandra Vallejo-Nájera.
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