
Desde
el principio de los tiempos, han existido
intentos de acabar con la vida de aquellas
personas que destacan en algún campo,
bien sea político, social o religioso.
Los motivos son de diversos tipos, pero
los más frecuentes son las discrepancias
de un grupo amplio de personas contra una
determinada ideología o contra una
decisión importante que les afecta
directamente. Sin embargo, en otros casos
la razón que impulsa a acabar con
la vida de un alto cargo son los celos,
la envidia y especialmente de un tiempo
a esta parte, la gran repercusión
que puede causar el asesinato.
Son muchos los atentados que conocemos,
bien sea porque los hemos estudiado como
hechos fundamentales en la historia o porque
se difunden en los medios de comunicación.
Normalmente, son las organizaciones terroristas
las que suelen estar detrás de los
atentados, ya que no es frecuente que una
sola persona actúe por su propia
mano. Estos grupos reciben este nombre ya
que su objetivo principal es causar el terror
y la conmoción en la población.
Las más importantes organizaciones
terroristas, tales como la ETA en España
o las FARC en Colombia, tienen a su disposición
todo tipo de armamentos y suelen seguir
un plan minuciosamente trazado antes de
llevar a cabo un atentado, especialmente
si es contra un miembro de las “altas
esferas”. Este tipo de atentados suelen
recibir el nombre de magnicidios.
El terrorismo ha estado presente a lo largo
de los siglos. Una de sus más famosas
acciones fue a principios del siglo XX,
concretamente el 28 de Junio de 1914, cuando
el Archiduque Francisco Fernando, el heredero
al trono del Imperio Austro-Húngaro
fue asesinado. La repercusión de
este suceso fue tan grande que se le considera
el detonante de la Primera Guerra Mundial.
El atentado contra el aristócrata
se llevó a cabo en Bosnia, que había
sido anexionada al Imperio Austro-Húngaro
en 1908. Un sector de la población
no había aceptado esta unión,
ya que deseaban que Bosnia se uniera a otros
países eslavos como Serbia, por lo
que a partir de esta fecha, se empezaron
a crear grupos que conspiraban contra las
autoridades.
El grupo que acabó con la vida del
Archiduque Francisco Fernando se hacía
llamar “Joven Bosnia” y estaba
formado por un grupo de estudiantes anarquistas.
Esta organización, estaba a las órdenes
de otra mayor llamada “La mano negra”
(terrorismo serbio), que fue la que facilitó
las armas a la primera y el cianuro para
que los terroristas lo ingirieran después
de matar al Archiduque. La fundación
de estas organizaciones data de 1911, aunque
no fue hasta 1914 cuando planearon el atentado
contra el Archiduque de la casa de Habsburgo,
aprovechando su visita a Sarajevo, la capital
de Bosnia.
Para muchos grupos nacionalistas, la elección
de la visita el día 28 de Junio era
una provocación, puesto que en esa
misma fecha se produjo la derrota de los
turcos en la Batalla de Kósovo, algo
que no hizo más que caldear los ánimos.
Por otro lado, muchas de las autoridades
bosnias se negaron a proteger al cortejo,
ya que alegaban que la esposa del Archiduque,
Sofía Chotek (quien también
acudió a la visita), no era de sangre
real y según se cuenta, muchos de
los altos cargos políticos de Serbia
también colaboraron con el atentado.

Durante el desfile del Archiduque y su corte
por Sarajevo, hubo varios intentos fallidos
de atentado contra el noble, que mataron
a algunas personas que estaban allí
presentes. Se calcula que los terroristas
que se disponían a asesinar a Francisco
Fernando eran siete. Tras el fracaso de
las ofensivas, los movimientos de la muchedumbre
impedían dar el golpe final a los
terroristas, muchos de los cuales huyeron
creyendo que las explosiones podrían
haber alcanzado al noble. Sin embargo uno
de ellos, Gavrilo Princip no se alejó
y cuando vio llegar el carruaje, disparó
a los Archiduques, quienes murieron poco
después de ser trasladados a la casa
del gobernador. Por su parte, el terrorista
Princip fue capturado y encarcelado. Cabe
destacar que a ninguno de los terroristas
les hizo efecto el cianuro proporcionado,
debido a que era de muy baja concentración.
Cuando se celebró el juicio, uno
de los terroristas dijo que muchas armas
les habían sido proporcionadas por
parte del Gobierno serbio, algo que enfureció
al Imperio Austro-Húngaro y bastó
para declararle la guerra a Serbia. En este
conflicto intervinieron otros muchos países
como Rusia (aliada de Serbia) o el Imperio
Alemán que actuó a favor de
Austria. El enfrentamiento de las grandes
potencias mundiales surgido tras el asesinato
del Archiduque Francisco Fernando (a pesar
de que ya existían numerosos antecedentes
conflictivos), acabó con el estallido
de la guerra el 4 de Agosto de 1914.
Este atentado fue posiblemente el que más
consecuencias trajo para el panorama mundial,
puesto que con la guerra se desolaron completamente
multitud de regiones.
Otro importante atentado que nos toca más
de cerca fue el perpetrado en el año
1973 contra el entonces Presidente del Gobierno
franquista Luis Carrero Blanco. Carrero
Blanco fue uno de los máximos aliados
de Franco durante el Régimen e incluso
anteriormente en la Guerra Civil. A partir
del establecimiento de la dictadura franquista
en el año 1939, Carrero empezó
a ocupar importantes cargos en el Gobierno.
Ya en el año 1940, le aconsejó
al Caudillo no participar en la Segunda
Guerra Mundial, puesto que eso podría
traer consecuencias desoladoras para España
y aún más recién acabada
la Guerra Civil.
En el año 1967, Carrero fue nombrado
Vicepresidente y ya en Junio de 1973 se
convertía en el nuevo Presidente
del Gobierno. Durante su mandato, trató
de limitar la influencia del sector más
falangista en el Gobierno y apoyó
la sucesión de Juan Carlos I. Sin
embargo, su presidencia sería muy
breve, ya que durante ese año se
pondría en marcha la conocida “Operación
Ogro”, en el que la banda terrorista
ETA planeó acabar con la vida de
Carrero. Los medios que se emplearon para
llevar a cabo este asesinato fueron enormes,
ya que se construyó un gran túnel
subterráneo donde se colocaron unos
cien kilogramos de explosivos. Toda esta
operación se llevó a cabo
tal y como había sido planeada, ya
que el 20 de Diciembre de 1973, cuando Carrero
Blanco iba en su coche tras haber acudido
a misa, se produjo una enorme explosión
que elevó el vehículo hasta
la azotea de un edificio.
La organización terrorista ETA en
ningún momento negó la autoría
del asesinato e incluso alegó que
Carrero Blanco representaba al sector más
franquista del Régimen y que debía
ser eliminado.
Éste ha sido uno de los atentados
más conocidos y recordados en la
historia de España e incluso se llegó
a decir que algunos miembros del gobierno
de los Estados Unidos habían estado
implicados debido a que Carrero se negó
a entrar en la OTAN y a que el ejército
estadounidense entrara en territorio español.
Otros casos de magnicidios en territorio
español fueron los que se llevaron
a cabo contra el General Prim o contra Cánovas
del Castillo.
En el primero de los casos, el atentado
contra el General Prim, que por aquel entonces
era Presidente del Gobierno, se perpetró
en el año 1870. Prim fue un golpista
que junto con el General Serrano, preparó
la Revolución de 1868 por la que
se expulsó a la legítima Reina
Isabel II de Borbón del trono español
y se inició el llamado Sexenio Democrático.
Todo tuvo lugar el 30 de Diciembre de 1870,
cuando Prim se dirigía al palacio
presidencial en su carruaje. Cuando el cochero
vio a dos extraños frente al vehículo
ya fue demasiado tarde, puesto que las balas
acribillaron al General. Pese a todo, el
cochero consiguió golpear a los terroristas
y huir hacia el Ministerio de Guerra, donde
Prim fue atendido y se le extrajeron siete
balas. Los cuidados médicos fueron
rápidos, aunque la infección
de las heridas causaría la muerte
de Prim unos pocos días después.
Algunos rumores más tarde señalaron
al General Serrano, quien era el Regente
del Reino, como posible instigador del asesinato
de su camarada, aunque a día de hoy
no se ha descubierto quién fue el
verdadero precursor del asesinato.
En cuanto a Cánovas del Castillo,
él fue uno de los políticos
más brillantes de la Historia de
España y en contraposición
a Prim, fue el precursor de la vuelta de
los Borbones a España, en la figura
de Alfonso XII.
Cánovas fue además el autor
de la Constitución de 1876, que contentaba
tanto a liberales como a conservadores y
por otro lado, instituyó el turno
pacífico, que consistía en
la alternancia del poder entre ambos sectores
ideológicos. Por lo tanto, fue Presidente
del Gobierno en numerosas ocasiones.
Su muerte estuvo perpetrada el 8 de Agosto
de 1897, cuando Cánovas se encontraba
en un balneario. El autor del atentado fue
el anarquista italiano Michelle Angiolillo
quien disparó tres veces al Presidente.
Antes de ser ejecutado en el garrote vil,
el terrorista alegó como motivo del
magnicidio, la muerte de los anarquistas
que atacaron la procesión del Corpus
el año anterior.
Después de estos casos de atentados
que cumplieron con su objetivo, existen
muchos otros que fracasaron en sus intentos.
Un claro ejemplo de ello han sido los numerosos
atentados perpetrados contra el anterior
Papa Juan Pablo II. Se calcula que los ataques
contra su persona superan la decena, aunque
todos ellos fueron fallidos. Sin embargo,
el más famoso de todos ellos fue
el dirigido por el turco Ali Agca, quien
ya había cometido otros crímenes
en diversas organizaciones.

Todo ocurrió el 13 de Mayo de 1981
cuando el Sumo Pontífice se desplazaba
por la Plaza de San Pedro, en la Ciudad
del Vaticano. Juan Pablo II iba en un vehículo
descubierto y el terrorista aprovechó
esa ocasión para disparar contra
él, ante el horror de los allí
presentes. Dos balas alcanzaron al Papa
y le hirieron de gravedad, aunque consiguió
salvar la vida.
Cabe destacar, que años después,
el Papa acudió a la prisión
donde estaba el terrorista y lo perdonó.
A día de hoy, los motivos que causaron
este atentado no han sido del todo aclarados.
Cabe destacar que desde aquel atentado,
el papamóvil o vehículo donde
se desplaza el Papa, está compuesto
por cristales blindados.
Por último, uno de los atentados
en las altas esferas más recientes
en nuestro país, fue el que organizó
la ETA contra el por aquel entonces Presidente
del Gobierno José María Aznar.
Se dice que fueron tres los ataques fallidos
que se llevaron a cabo contra Aznar en el
año 2001. Todos ellos intentaron
derribar el avión en el que Aznar
se dirigía al País Vasco.
Sin embargo, el más conocido tuvo
lugar seis años antes, concretamente
el 19 de Abril de 1995, cuando aún
no era Presidente del Gobierno. Se cree
que también fue la ETA quien llevó
a cabo este intento de asesinato que finalmente
no cumplió su objetivo debido a que
el vehículo en el que Aznar se desplazaba
estaba ampliamente blindado.
Pese a que hemos citado algunos de los atentados
más importantes que se perpetraron
contra altos cargos políticos o religiosos,
existen incontables ejemplos de ellos, especialmente
el asesinato del Presidente de los Estados
Unidos John Fitzgerald Kennedy (sobre el
que circularon ríos de tinta e incontables
especulaciones), el asesinato de los zares
rusos, el del pacifista Mahatma Gandhi o
el de Martin Luther King. Por otro lado,
existen numerosos rumores de otras muertes
que supuestamente estuvieron planificadas,
como la del Papa Juan Pablo I, quien tan
sólo estuvo 33 días en el
cargo de Sumo Pontífice.
No cabe duda de que mientras sigan existiendo
las organizaciones terroristas, habrá
riesgo de atentados contra las altas personalidades
y en todos los casos, seguirán causando
el caos y el terror en la población.
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