| Los
Vikingos llegan a America
eolapaz.com
Juan
Sanchez, Teresa Álvarez
Estudiantes
de secundaria, Colegio La Paz, Torrelavega (Cantabria)
www.eolapaz.com


El
descubrimiento de América está
fechado en el año de nuestra era
de 1492, con la llegada fortuita de Cristóbal
Colón y su posterior colonización.
Sin embargo, está documentado históricamente
que a finales del siglo X, a inicios de
la Edad Media, varias partidas de exploradores
vikingos llegaron a las tierras heladas
de Groenlandia e incluso hasta las costas
de la actual Canadá.
Se puede considerar como uno de los grandes
exploradores vikingos a Erik El Rojo (cuyo
sobrenombre procede del supuesto color de
su cabello), nacido en Noruega hacia el
año 950 de nuestra era, junto con
sus dos hijos, Leif y Thorvald Eriksson,
quienes a su muerte continuaron su labor
de exploradores.
Su casual descubrimiento se debe en parte
a problemas en su tierra natal, donde el
padre de Erik no era muy bien recibido:
tuvo que huir bajo pena de muerte y destierro.
Se estableció junto con su familia
en Islandia, de donde posteriormente fue
exiliado debido a su conducta temeraria.
Poco tiempo después, llegaron noticias
a Islandia del reciente descubrimiento de
lo que parecía ser una franja de
tierra situada al oeste de la isla. Joven
e intrépido como era, junto con uno
de sus compañeros, decide iniciar
una expedición, a inicios del año
982. El resultado de la misma es el descubrimiento
de la “Tierra Verde”, la actual
Groenlandia.
Erik pasó allí los tres años
de su exilio, ya que la parte de la costa
en la cual se había establecido estaba
prácticamente libre de hielo, con
lo que las condiciones eran favorables tanto
para el desarrollo económico como
para el de la agricultura.
A términos finales del exilio, regresó
a Islandia, la Tierra del Hielo, traía
consigo historias maravillosas de la Tierra
Verde, nombre con el que bautizó
a la isla para atraer así a colonos
islandeses y lograr que se estableciesen
allí bajo su autoridad. Muchas personas
se unieron a Erik en su deseo de viajar
a Groenlandia, incentivadas por las palabras
del caudillo, a la espera de grandes prados,
buena temperatura y mejor calidad de vida,
así como prosperidad económica.
En verano del 985, Erik, con un buen número
de colonos, partieron hacia Groenlandia.
Una vez allí, se establecieron en
la costa suroccidental: los Establecimientos
Oriental y Occidental, que resultaron ser
las únicas zonas del continente en
donde la agricultura era posible.
Durante el verano, cuando el clima era más
benévolo, los colonos enviaban grupos
de guerreros hacia el norte, en dirección
a la Bahía Disko, sobre el Círculo
Polar Ártico, a cazar.
Probablemente durante estas expediciones
entablasen contacto con los Inuit, aunque
no está históricamente documentado.

Ya establecidos definitivamente en las colonias
groenlandesas, y a la edad aproximada de
veinte años, Leif Eriksson, hijo
de Erik el Rojo, incentivado por los descubrimientos
de su padre y con aires renovados de aventura,
pues era la viva imagen de su padre durante
su juventud, se lanzó al descubrimiento
de nuevas tierras. Había escuchado
historias maravillosas de labios su padre
y de sus compañeros de viajes, que
hablaban sobre unas misteriosas tierras
situadas al oeste de Groenlandia. Tras ganarse
el favor de los nobles, reclutó una
tripulación veterana y embarcó
rumbo al oeste desde Groenlandia.
Lo primero que se encontraron los hombres
de Leif tras varias semanas de navegación
fue una tierra helada, sin árboles
ni pasto, a la que llamaron Geluland, la
“tierra de las rocas planas”.
En otra de sus expediciones descubrieron
una zona de grandes bosques que llegaban
hasta el mar, algo inaudito para unos viajeros
procedentes de una tierra en la que un árbol
no era más alto que un hombre. Desembarcaron
y Leif la bautizó como Margland,
“tierra de bosques”, tierras
que estuvieron recorriendo y explorando
durante más de una jornada.
Una vez vistas las Tierras de Bosques, Leif
y sus hombres embarcaron de nuevo y decidieron
continuar con su travesía, llegando
así a una nueva región. Los
textos de la época cuentan que tales
campos estaban plagados de vides y árboles
frutales. No había nieve, estando
como estaban en invierno, y el Sol se mantenía
alto en el firmamento la mayor parte del
día; lo cual resultó desconcertante
para los exploradores procedentes de los
hielos del norte, donde la noche duraba
más de seis meses y las nieves eran
perpetuas. Este nuevo territorio fue conocido
como Vinland.
Los textos vikingos revelan que los viajes
a Vinland desde entonces fueron continuos.
Muchos de los familiares de Leif se mudaron
a estas nuevas tierras. Pero poco tiempo
después, el padre de Leif, Erik el
Rojo, murió debido a una plaga traída
por inmigrantes islandeses que buscaban
refugio en la Tierra Verde, y Leif volvió
a Groenlandia para asumir la vacante del
puesto de Jefe Absoluto de Groenlandia.
Aún así, los descubrimientos
no terminaron. Thorvald Eriksson, hermano
de Leif, viajó hasta la nueva colonia
en Vinland para hacerse cargo del poblado
en ausencia de su hermano. Bajo su autoridad,
realizó pequeñas incursiones
al interior del continente, y entabló
el primer contacto con los indígenas.
Sin embargo, las relaciones no siempre marcharon
bien: en cierta ocasión, Thorvald
atacó a nueve nativos mientras dormían:
logró matar a ocho, pero uno de ellos
huyó.
Y no tardaron en devolver el golpe.
Rápidamente, la noticia de la muerte
de Thorvald llegó a L’Anse-aux-Meadows
y los habitantes del poblado huyeron a Groenlandia,
aunque los viajes con fines económicos
se siguieron realizando durante muchos siglos.
A mediados del siglo XIX, muchos científicos
se plantearon la misma pregunta: ¿existieron
las legendarias tierras de Vinland, Geluland
y Margland, o eran sólo historias
de taberna? Los investigadores pensaron
primero en Rhode Island e incluso en Nueva
York; más tarde, otros propusieron
el Golfo de San Lorenzo o las costas de
Nueva Escocia como posibles localizaciones
de Vinland. Existen una serie de libros
escritos por el Erik el Explorador, pero
la información contenida en los mismos
es un tanto ambigua, no deja entrever ni
quién, ni cuándo, ni qué
es exactamente lo que se encontró
durante la expedición. Muchos siguieron
pensando que Colón era el verdadero
descubridor de América.
Un matrimonio de científicos noruegos
recreó la ruta de Leif basándose
en sus mapas. Pronto descubrieron que la
ubicación de Vinland debía
de estar mucho más al norte de lo
que hasta entonces se pensaba. Tras muchos
meses de viaje, se hallaron en la península
de Terranova, la legendaria tierra de Vinland.
Una vez allí preguntaron a la población
del lugar por antiguos restos de origen
desconocido. En uno de los pueblos que visitaron,
alguien les habló sobre un poblado
semienterrado.
Visitaron el emplazamiento y en unas horas
descubrieron pruebas irrefutables de que
se trataba de un pueblo vikingo. Tras mil
años, sólo se había
depositado un metro y medio de tierra sobre
las casas. Se trataba del poblado vikingo
de L’Anse-aux-Meadows, el asentamiento
de Leif.
La datación por Carbono 14 fechó
tal descubrimiento en torno al año
mil, que es justamente cuando, al parecer,
Leif Eriksson desembarcó en tales
costas. El misterio estaba ya resuelto:
la isla de Baffin era Geluland, y Labrador,
Margland.
Así pues, Leif había puesto
el pie en América quinientos años
antes que Cristóbal Colón.
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Historia
Medieval

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