
En
el año 822, tras la muerte de Carlomagno,
nace una niña llamada Juana en un
pueblo alemán. Su padre era un predicador
Sajón de la aldea. Ella vivió
en un ambiente muy duro, él era muy
estricto tanto con su mujer, que rezaba
todavía a Odin, como con sus hijos.
Juana era la única niña de
tres hermanos. Desde muy pequeña
ya muestra un gran interés por aprender
latín y por la lectura de la Biblia,
hasta el punto de conseguir viajar a Dorstadt,
para poder recibir las enseñazas
auspiciada por el obispo, el cual queda
sorprendido por sus conocimientos y su carácter.
En este viaje, según cuenta esta
historia, recibirá el apoyo de Lamberto
de Sajonia (esto no se sabe si realmente
es cierto). Se cree que siendo adolescente
la esposa de este último concertó
la boda de Juana, la cual no se llevo a
cabo por la sangrienta matanza que en ese
momento efectúan los Normandos.
Juana escapa y adopta la identidad de su
hermano (asesinado por los Normandos), haciéndose
llamar Johannes Anglicus. Ingresa en un
monasterio benedictino donde todos quedan
sorprendidos por sus conocimientos de las
hierbas que pueden curar enfermedades.
Juana se supone vestía como un hombre
y llevaba su pecho envuelto en telas para
que no se notara, pero en el monasterio
surge un brote de una enfermedad infecciosa,
lógicamente tiene que huir ayudada
por un hermano que conocía su identidad,
ya que se hacía obligatoria una exploración
corporal.
Su siguiente destino no está muy
claro porque se cree que viajó a
diferentes países, pero nos vamos
a centrar en su viaje más importante,
que fue a la ciudad de Roma.

Allí se convierte en una especie
de médico o curandera, hasta el punto
que llega a oídos del Papa, que padece
gota, y a partir de ese momento se convierte
en su médico personal (incluso se
cree que consiguió curarle su enfermedad).
Más tarde, llegará a ser el
maestro de ceremonias, sin revelar nunca
su identidad.
Al tiempo Lotario, el emperador, se enfrenta
al Papa porque este no le había pedido
que confirmara su elección. Con Lotario
se cree que viajaba Lamberto de Sajonia,
y es allí donde se reencontrará
con Juana. Según los comentarios
medievales, hubo entre ellos una historia
de amor. En esta época, Anastasio
(el antipapa), conspira contra el Papa,
con el apoyo de Lotario. El Papa muere en
circunstancias no determinadas, y esto hace
en un principio, que Juana suponga que será
Anastasio el próximo Papa, pero,
según esta historia, es ella la elegida,
como Juan VIII. Aquí entramos en
un conflicto, pues la Iglesia dice que su
sucesor fue Benedicto III después
de destituir a Anastasio, que se habría
autoproclamado Papa y hubiese sido excomulgado
y desterrado, pero volviendo al tema que
nos ocupa, Juana será Papa durante
dos años largos. Su pontificado será
benefactor para los más desfavorecidos.
Se cree, curiosamente, que ella desconocía
el tiempo que duraba un embarazo, y en la
procesión de Semana Santa, cuando
sale por las calles de Roma, en un estado
ya muy avanzado, da a luz en las escaleras
de la Iglesia de San Clemente, aquí
no se sabe si la dejaron desangrarse o por
el contrario, el pueblo enfurecido la lapidó,
en cualquiera de los dos casos, ya no contaba
con la ayuda de Lamberto, su supuesta pareja
y jefe del Séquito Papal, pues había
sido mandado asesinar ese mismo día,
por Anastasio.
Muchos años después, un obispo
llamado Arnaldo, habla en sus escritos de
ella, esto en contraposición a lo
que escribió Anastasio en su destierro,
en un libro llamado “Liber Pontificalis”
en el que hace una lista de Papas entre
los cuales no figura Juan VIII (Juana).
La
historia, fuera de la leyenda, dice que
a León IV le sucedió Benedicto
III.
¿Sería Benedicto III o Juan
VIII?
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