
Si
sois amantes de la egiptología o
un poco curiosos con lo relacionado con
el antiguo Egipto, os gustará el
tema elegido por Paula y Natalia.
De las múltiples características
que hay en este amplio tema, comentaremos
sobre cómo los egipcios trataban
el tema de la muerte, prolongación
de su vida terrena, el Más allá
y el significado de las pirámides.
Comencemos por la momificación.
A
partir de la dinastía cuarta, fue
una técnica que utilizaban al principio
sólo para los faraones, porque creían
que eran los únicos dignos para poder
pasar al Más Allá, más
adelante consideraron que también
podían los nobles y los altos jerarcas.
Para los egipcios esta práctica era
muy importante porque era la creencia en
la inmortalidad del espíritu humano,
preservar la integridad de los cuerpos de
los difuntos y la identidad del individuo
en la vida futura, de acuerdo con sus costumbres.

EL PROCESO: los intestinos eran retirados,
excepto los riñones y el corazón,
y la cavidad corporal tratada con una sal
blanca, translucida, cristalizable y eflorescente
llamada: natrón; después el
cuerpo era completamente cubierto también
con natrón pulverizado.” La
persona encargada de efectuar el corte inicial
del cuerpo con un cuchillo de piedra, a
un lado del abdomen, era elegida en la ceremonia
y posteriormente sometido a un ritual de
persecución y lapidación,
ya que era una ofensa dañar el cuerpo
del faraón, incluso después
de su muerte física.” Después
de extraerlo del natrón, el cuerpo
era recubierto, tanto por dentro y por fuera,
con resina para preservarlo, se envolvía
con vendajes de lino, engarzando “escarabeos”,
amuletos y otros talismanes religiosos.
En el caso de la realeza, eran colocados
dentro de una serie de ataúdes jerarquizados,
siendo el exterior un sarcófago de
piedra, normalmente. Los intestinos, pulmones,
hígado y estómago eran preservados
por separado y almacenados en unos vasos
que servían para guardarlos denominados:
vasos canopos, quedando protegidos así
por los cuatro hijos de Horus.

Se han encontrado dos papiros que describen
el ritual del embalsamamiento, aunque de
forma incompleta. El conocido como "Papiro
3 de Bulaq", el más extenso,
en el Museo Egipcio de El Cairo, y el papiro
número 5.158, que se encuentra en
el Museo del Louvre.
Había criaturas que se consideraban
encarnaciones vivientes de los dioses siendo
embalsamados también: ibis, cocodrilos,
gatos, babuinos, toros, serpientes y percas
del Nilo.
La residencia más apropiada para
estos cuerpos embalsamados eran las construcciones
funerarias. Junto a Tholos y Mastabas, el
gran centro religioso de estos enterramientos
eran las pirámides.
Es una de las dos construcciones religiosas:
las tumbas y los templos. La tumba tenía
dos misiones principales: la primera, proteger
al cuerpo de la intemperie y la segunda,
de los ladrones que se sintiesen atraídos
por el tesoro guardado en su interior. Cuánto
mayor era el rango de la persona, mayor
era su tumba, y puesto que según
la tradición después de muertos
los faraones se convertían en dioses,
sus tumbas fueron las mejores. Sus cuatro
caras triangulares, que representaban los
rayos de luz que unían al faraón
con el dios Sol, confluyen en un vértice.
Sobre el lado oriental se alzaba el templo
con una falsa puerta por la que entraba
y salía el ka: que era el doble espiritual.
La distribución de la pirámide
de Keops es un ejemplo para explicar la
disposición interna del conjunto
de pasajes y cámaras sepulcrales:
Conductos de ventilación: Son estrechos
corredores o pasadizos que comunican las
cámaras funerarias con el exterior
de la pirámide.
Cámara del Rey: Contenía un
sarcófago de granito donde se colocaban
los restos del faraón. La estructura
del techo compuesta por nueve losas de piedra
separadas por espacios huecos está
diseñada para soportar el peso de
la pirámide que se eleva sobre ella.
Cámara de la Reina; esta estancia
estaba destinada, originariamente, para
albergar el cuerpo del faraón. Cuando
comenzó a construirse la cámara
del rey esta quedó sin acabar.
Gran galería: La gran galería
que conduce a la cámara del rey mide
46,5 metros de longitud por 8,5 de anchura.
Sus paredes están cubiertas por bloques
de piedra caliza pulimentada.
Cámara funeraria subterránea:
Nunca llegó a terminarse. El corredor
sin salida que se dirige hacia el exterior,
probablemente conducía a una segunda
cámara que no llegó a construirse.
Pasaje de entrada: el pasaje de entrada
de esta pirámide desciende unos 18
metros por debajo del nivel del suelo. El
acceso exterior estaba sellado con unas
losas de piedra que lo hacían invisible.

Pero, ¿Por qué era necesario
momificar?. Era necesario momificar a los
cuerpos para que las almas pudieran existir
en el más allá. Si un cuerpo
no era momificado, la persona sencillamente
no podía existir. En el caso de los
Faraones, fue común en algunos periodos
que se los enterrara juntos a funcionarios
de estado y sus esposas, para que pudieran
seguir gobernado en ultratumba.
La muerte era el comienzo de una nueva vida
en otro mundo y que todo hombre además
de su cuerpo poseía un alma (ba)
y un doble espiritual (ka). Al morir la
persona, el ba seguía viviendo en
la tierra y de noche descansaba en su cuerpo.
El ka, iba y venía entre la tierra
y el otro mundo. Tanto ba como ka debían
reconocer su propio cuerpo y por ello lo
momificaban. Como esta nueva vida podía
durar eternamente, los más poderosos
se hicieron construir grandes y suntuosas
tumbas de piedra.
Los antiguos egipcios concebían el
más allá como un reino situado
al Este de Egipto, gobernado por el dios
Osiris, fundador mitológico de Egipto
y Rey del Aaru, el reino paradisíaco
de los muertos que se trataba de un lugar
paradisíaco con campos eternamente
fértiles, con mucha comida y para
realizar actividades como la caza y la pesca.

Vasos
canopos
El fallecido era conducido por Anubis, dios
de la momificación frente al tribunal
presidido por Osiris. El juicio consistía
pesar el corazón del juzgado con
una pluma que simbolizaba la justicia, la
verdad y la armonía cósmica
como comparación. El alma de los
difuntos se convertía en una estrella
que viaja a través del cielo, aunque
la vida después de la muerte también
era tenida por una continuación de
la vida en la Tierra. Si ambas cosas pesaban
lo mismo le era permitido entrar en el Aaru.
Si por el contrario, el corazón pesaba
más, significaba que había
sido injusto y malvado en la vida, entonces
un dios monstruo conocido como Ammit, se
comía el corazón y la persona
dejaba de existir definitivamente.