
Al
norte muy al norte de nuestro planeta, se
asienta una civilización que no pertenece
a ninguna nación o país, pero
que ocupan un territorio de más de
cinco mil kilómetros, una civilización
que vive rodeada de hielo y nieve, la cual
se somete a temperaturas hasta de 50 grados
bajo cero. Inuit, es un término quizás
no muy frecuente, un término que
abarca una cultura, una forma de vida y
unas personas con costumbres diferentes.
Esquimal, es un término adoptado
por los europeos, un término que
mucha gente le valora como “los extranjeros”,
“los otros” o “los devoradores
de carne cruda”. La palabra inuit,
en su idioma inuktitut, significa justo
lo contrario; “nuestro pueblo”.
Se llamaban esquimales hasta hace poco,
pero hoy son los inuit. Es una comunidad
formada por 150.000 personas, que viven
en Groenlandia, Alaska y en las regiones
polares de Rusia y Canadá. Tienen
un aspecto parecido al de los mongoles,
son de estatura pequeña, con piel
oscura, ojos achinados y pelo largo y oscuro.
Viven en la tundra y no tienen muchos materiales
para construir sus casas, en este tipo de
lugares no crece vegetación por lo
tanto no disponen de madera para hacer sus
viviendas, pero como durante la mayor parte
del año hace frio, hay una gran cantidad
de nieve, y la utilizan como material de
construcción para hacer los iglúes.
En verano cuando la nieve se derrite, usan
unas chozas realizadas a partir de pieles
de animales. Como ya anteriormente he destacado,
en la tundra no crecen las plantas, por
lo tanto su dieta diaria consiste casi siempre
en los animales, facilitados a través
de la caza y la pesca. Cazan sobre todo
animales marinos como la foca, la ballena,
las morsas, etc.; también destaca
la caza de caribús. Se desplazan
a través de trineos realizados por
huesos y pieles de animales, transportados
por perros, deslizándose por el hielo,
y para ir por el agua, usan los llamados
“kayak”.

La religión de los inuit es animista
(toda cosa material –animado o inanimado-
tiene un espíritu y forman parte
natural del mundo) y chamánica. Ellos
no quieren que un nombre desaparezca después
de la muerte asique, cuando una persona
fallece, el nombre de dicha se le pone al
primer niño que nazca. El nombre
del muerto no es pronunciado directamente
sino que se producirá una relación,
la cual mantenía con otras personas.
Además de esto, el niño que
nace no solo recibe el nombre del difunto,
también la posición social
que tenía mientras vivía.
Creen que los animales tienen un alma, y
que ellos no los cazan, sino que los animales
se dejan cazar por ellos. Para ellos las
personas tienen un alma, una parte de la
cual cuando alguien muere, se dirige al
infierno o al cielo. Viven en sociedad,
pero no disponen de jefe, son muy familiares,
y no tienen propiedad individual, todas
las casas son habitadas por diferentes familias.
Creen en diferentes dioses, por ejemplo:
Sedna (protegía a las focas y a las
morsas), Luna (controlaba de esterilidad
y fecundidad de la mujer, los animales y
las mareas) y Viento (era un Dios que aseguraba
la caza). Tienen una serie de tabúes
muy peculiares; como por ejemplo: si empezabas
una cacería de focas no podías
empezar una de caribús o que si una
mujer tenía la menstruación,
quedaba totalmente prohibido orinar en la
nieve. Incluso en algunos sitios está
prohibido comer carne y pescado al mismo
tiempo, y al marido, durante el periodo
de regla de su mujer le queda prohibido
dormir con ella, ni tampoco antes de empezar
una caza de ballena.
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