
Es
probable que los hayas visto en el cine,
o hayas oído hablar de ellos por
la tele, pero, ¿Quiénes son
realmente los amish?...Mientras que la revolución
tecnológica es para nuestra sociedad
un pilar fundamental que marca nuestro modo
de vida, los amish se aferran a las costumbres
del pasado. Conozcámoslos un poco
más.
Los amish son un grupo étnico, ya
que descienden de alemanes, holandeses y
suizos de la parte alemana. Depositan sus
creencias en una rama anabaptista del cristianismo.
En el siglo XVI, algunas congregaciones
religiosas del centro de Europa, se independizaron
de la iglesia católica. Al ser perseguidos,
decidieron emigraron a Estados Unidos en
busca de la paz y la libertad, y formaron
sociedades en las que parece que el tiempo
se ha detenido. También se exiliaron
a Sudamérica, pero en la actualidad
solo están presentes en E.E.U.U.
Son aproximadamente 200.000, repartidos
en 22 asociaciones, principalmente en los
estados de Ohio, Pensilvania, Indiana y
también en Ontario (Canadá).
Creen en el nuevo testamento y en un modo
de vida fraternal. Interpretan su religión
de manera muy radical, lo que les hace aislarse
del resto de la sociedad moderna. Una doctrina
principal del anabaptismo es la llamada
“no resistencia” es decir, el
rechazo estricto de la violencia, llegando
a tal extremo que en algunas sociedades
está prohibido el uso de botones
o bigotes, por estar relacionados con disciplinas
militares. Quien no siga el principio de
no violencia puede ser expulsado, aunque
durante la adolescencia este comportamiento
suele ser perdonado.
Hablan un lenguaje llamado Deitsch, también
conocido como alemán de Pensilvania,
un tradicional lenguaje que deriva de las
lenguas alemanas y holandesas.

Están regulados por un conjunto de
normas no escritas llamado Ordnung, que
marca la vida de las comunidades. El Ordnung
no es colectivo, esto quiere decir que puede
no siempre ser el mismo. Las sociedades
están formadas por familias, con
una amplia descendencia, ya que la religión
es contraria a usar métodos anticonceptivos.
Cada comunidad está dirigida por
un consejo formado por los más ancianos
de las familias. Creen en la monogamia y
en la idea de familia tradicional.
Los “niños amish” reciben
la educación en su propia sociedad,
hasta los 14 años. Se les enseña
inglés, alemán culto, matemáticas,
medicina, geografía, historia y conocimientos
bíblicos. Además ayudan desde
jóvenes en los oficios de la comunidad,
convirtiéndose en unos manitas.
Cuando alcanzan los 16, comienza la “Rumspringa”,
un periodo de adolescencia en el cual se
les ofrece la alternativa de probar el modo
de vida del mundo exterior, y es entonces
cuando eligen bautizarse convirtiéndose
en adultos y seguir siendo amish o pasar
a tener una “vida normal”.
Entre las colonias acostumbran a hacerse
visitas, ya sean temporales o permanentes.
De esta manera evitan también la
endogamia, un problema bastante frecuente.
Viven en pequeñas colonias agrícolas
sin electricidad, gas, ni tecnología.
Si bien, es cierto que existen comunidades
amish más flexibles, que realizan
asambleas para permitir la adaptación
de algunos elementos. Es evidente que no
tienen coches, se desplazan en carruajes
tirados por caballos. Las actividades principales
son la agricultura y la ganadería,
las cuales realizan mediante métodos
tradicionales. Son excelentes granjeros
y artesanos. Construyen sus casas con madera
que ellos mismos trabajan. Los amish son
famosos por fabricar muebles y edredones
de muy buena calidad, los cuales suelen
vender para conseguir moneda.
Lo que más suele llamar la atención
son sus ropas. Los hombres acostumbran a
llevar trajes oscuros, camisas blancas o
azules con tirantes y sombreros de paja.
Las mujeres llevan vestidos, faldas y delantales,
y se las prohíbe usar joyas.

También son conocidos por sus barbas.
Mientras un amish sea joven, debe ir afeitado,
pero cuando complete la Rumspringa o se
case (dependiendo de la comunidad), comenzará
a dejarse una larga barba. Las mujeres amish
no se cortan el pelo, sino que lo recogen
a modo de moño.
Es destacable la gran unión comunitaria
que poseen, ante cualquier problema (como
un incendio) todos actúan unidos
de forma muy eficaz para solucionarlo. En
algunas sociedades, no existe la propiedad
privada. Además entre ellos se apoyan
mutuamente.
Dentro de las distintas colonias amish,
existen tanto pequeñas como inmensas
diferencias. Mientras que algunas son ultraconservadoras,
otras aceptan usar baterías eléctricas,
cultivar semillas modificadas genéticamente
o contratar seguros médicos.
El problema de los amish es a que pesar
de vivir aislados y diferir con la cultura
occidental, abonan impuestos y poseen la
nacionalidad del estado al que pertenecen.
Esto suele conllevar problemas jurídicos
en cuanto al servicio militar, la educación,
o las leyes sobre la explotación
infantil. Además la mayoría
de ellos son descendientes de los primeros
fundadores así que acaban acarreando
dolencias genéticas, que en algunas
comunidades se permiten tratar.
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