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Guia rápida y distinta de Roma
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Erika Álvarez Castro
Estudiante de biologicas
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San Pedro del Vaticano

Nuestros compañeros de La Paz inician esta semana un viaje de ensueño a la ciudad de Roma, el motivo es la ceremonia de canonización de Damian de Molokai. Por ello te ofrecemos hoy una pequeña guia de viaje que les aproxime a lo mas interesante de esta gran ciudad, donde podran comer, el ambiente, la historia y el espiritu de la vieja Europa.

Roma es una ciudad de tres millones de habitantes que ocupa una extensión de 1.500 km2 en el centro de Italia. Se halla casi en la misma latitud que Barcelona, por lo que su clima es muy parecido. Es la capital de la Republica Italiana y un importante nudo de comunicaciones de la Peninsula Italiana y del Mar Mediterraneo. La ciudad se asienta sobre siete colinas, en medio del valle del Laccio, rodeada de pantanos y el rio Tiber, que la comunican con el puerto mediterraneo de Ostia. Posee dos aeropuertos y está a unas dos horas de avión de Madrid; además de estar conectada a Europa por vía férrea, se encuentra en el centro de la principal red de carreteras de Italia y de centro europa, estando algunos tramos trazados según el diseño de las antiguas calzadas romanas.

La Historia.



Roma se fundó hace más de 2.700 años. Como sede primero del Imperio Romano y después de la Iglesia Católica, ha ejercido siempre una gran influencia en el resto del mundo: numerosas lenguas proceden del latín y muchos sistemas políticos y judiciales siguen el modelo romano. La herencia que hemos recibido de Roma es abrumadora.
La ciudad empezó como un asentamiento de la edad de hierro a mediados del siglo VIII A.C. En el año 616 A.C. los etruscos se hicieron con el poder, pero fueron expulsados en el 509 A.C. y Roma se convirtió en república. Conquistó casi toda Italia y ya en el siglo I a.C. dominaba España, África del Norte y Grecia, pero la corrupción y las ambiciones individuales provocaron la caída de la democracia.
Julio César gobernó durante algún tiempo como dictador, y su hijo Augusto se convirtió en el primer emperador de Roma. Jesucristo nació bajo su mandato y, aunque los cristianos fueron perseguidos durante cuatro siglos, la nueva religión acabó por implantarse.
En la Edad Media comenzó la decadencia de Roma; sin embargo, a mediados del siglo XV empezó su florecimiento, y por espacio de 200 años fue la cuna de los más grandes artistas del Renacimiento y del barroco. Por fin, en 1870 Roma se convirtió en la capital de la Italia unificada por los piamonteses, que introdujeron la monarquia unificada en la casa de Victor Manuel de Saboya.

La gastronomia romana



Roma es un autentico paraiso culinario, de calidad y sabroso, pero algo caro. Su cocina se basa en los productos frescos de temporada, tales como verduras, frutas, queso y carne, procedentes de la campiña cercana, más el pescado del Mediterráneo. El plato rey, como en toda Italia es la pasta. Una de las especialidades mas populares son los spaghetti a la carbonara, creados en Roma. Muchos platos de carne, genuinamente romanos, se basan en el llamado quinto quarto (cabeza, vísceras, rabo, etcétera) que, bien sazonados, con aceite de oliva, hierbas, panceta y manteca de cerdo, se convierten en una auténtica delicia culinaria. El pescado procedente del Mediterráneo es excelente. En temporada, las setas y alcachofas se sirven de mil maneras diferentes. La misticanza resulta también buena en la época apropiada; consiste en una ensalada a base de rughetta o lechuga encarnada y puntarelle (brotes de endivia a menudo acompañados de anchoas). De postre, helado o el clásico tiramisu.
Especialmente recomendables son:


Las bruschetta, pan tostado frotado con ajo y tomate.
Suple, o croquetas de arroz fritas rellenas de queso mozarella que se toman a modo de tapa.
Filetti di baccala, es una especialidad de origen judio, consistente en filetes de bacalao frito, delicioso
Coda a la vaccinara, o rabo estofado con tomate

 


Los gnocchi


Gnocchi alla romana, son boilitas de patata y harina con salsa de tomate y mantequilla
Saltimbocca alla romana, ternera con jamon de parma y salvia que se sirve en forma de rollitos.

 


Tiramisu


Y a parte del tiramisu (bizcocho borracho de queso mascarpone, cafe y chocolate) y los quesos no te pierdas un postre romano muy especial la crosta de ricota, tarta de queso romana rellena de ricota, marsala y limon. Una delicia.

 

Para ver

El Vaticano

El Vaticano es un estado soberano desde Febrero de 1929, y es gobernado por el Papa. Aquí radica el centro de poder para todos los católicos del mundo. En este estado dentro de otro estado, Ud. encontrará lugares como la Iglesia Católica de San Pedro, la Plaza de San Pedro, los museos del Vaticano, la Capilla Sixtina, las habitaciones de Rafael y el Castel Snat'Angelo.

Iglesia Católica de San Pedro.

Este es el centro de la fe Católica Romana, atrayendo peregrinos desde todos los confines del mundo. El domo diseñado por Miguel Angel, aunque no fue terminado en vida de este, mide 435 pies de altura, y ofrece una vista espectacular de la plaza sobre la cual se eleva. En algunas ocasiones especiales, el Papa se muestra en el balcón para bendecir a las multitudes.

La Capilla Sixtina

Esta es la capilla más importante en el Palacio del Vaticano. Los frescos que adornan las paredes fueron pintados por algunos de los más grandes artistas de los siglos XV y XVI, incluyendo a Miguel Angel, Botticelli y Perugino. El cielorraso de esta capilla fue pintado por Miguel Angel entre 1508 y 1512, e incluye su obra "La Creación de Adan". La última obra de Miguel Angel, "El Ultimo Juicio", fue completada en 1541, y es el gran fresco que está situado detrás del altar.

Las Habitaciones de Rafael

Rafael fue escogido por el Papa Julio II para redecorar sus apartamentos privados. Rafael y sus alumnos pintaron encima de obras de artistas más conocidos que ellos mismos. Sus creaciones enaltecieron su reputación como uno de los artistas máas grandes de Roma. El trabajo tomó 16 años, y el propio Rafael falleció antes de que fuera completado.

Castel Sant' Angelo

Esta fortaleza comenzó en 139 AD como Mausoleo del Emperador Adrian. Desde entonces, ha sido utilizada como ciudadela y prisión. Tambien ha sido utilizada como residencia de los Papas en tiempos de desasosiego político. Actualmente es un museo que conteniene reliquias militares y obras de arte.

El Coliseo (Colisseum)

En el año 72 AD, el Emperador Vespasiano ordenó su construcción, siendo en aquel entonces el mayor anfiteatro de Roma. El Emperador, conjuntamente con los ciudadanos mas ricos, organizaban combates mortales entre gladiadores, así como peleas de animales salvajes en este lugar.

El Foro

Este era el centro de la vida pública en Roma, y hoy día está formado por las ruinas de templos, basílicas, y más, incluyendo el Arco de Septimio Severo, y los templos de Saturno, Castor y Pollux. El templo de Cesar, que fue erigido en el lugar en que Cesar fue cremado, y una reconstrucción de la Curia, que ha sido edificada donde estaba ubicada la Cámara del Senado Romano. Las excavaciones en esta área aún continúan.

Palacio de los Conservadores (Palazzo dei Conservatori)

Situado enfrente al Palacio Nuevo, ésta fue la primera sede de los magistrados durante la Edad Media Tardía. Sus salones aún son utilizados ocasionalmente para reuniones políticas. La planta baja es actualmente una oficina de registro municipal. El museo alberga mayormente esculturas en el primer piso y galerías de arte en el segundo piso. Entre las obras que aquí se pueden apreciar está el San Juan Bautista pintado por Caravaggio.

El Palacio Nuevo (Palazzo Nuovo)

Este museo, situado en la Colina Capitolina, frente al Palacio de los Conservadores, está dedicado fundamentalmente a esculturas. La fachada del edificio fue diseñada por Miguel Angel, como parte de la Renovacióon de la Plaza de Campidoglio. Aquí Ud. puede encontrar obras como el Discobolo y Marco Aurelio.

El Panteon

Esta iglesia es famosa por su domo interior. La altura y diametro de la rotonda son iguales a 140 pies. La apertura en la parte superior del domo provee la única iluminación. Adentro se encuentra la tumba de Rafael.

Los Pasos Españoles

Construídos entre 1720 y 1726, estos magníficos pasos combinan líneas rectas, curvas y terrazas, creando uno de los lugares mas distintivos de Roma. Los Pasos llevan a la Iglesia de la Trinidad del Monte (Trinita dei Monti).


Fontana de Trevi



La Fuente de Trevi

Diseñada por Nicola Salvi, esta fuente fue terminada en 1762. La figura central de Neptuno esta flanqueada por dos tritones: uno de ellos tratando de domar un voluntarioso caballo de mar, y la otra conduciendo un animal dócil, describiendo de este modo los contrastantes estados de ánimo del mar. Se dice que si Ud. lanza una moneda dentro de esta fuente, ello garantiza su retorno a Roma.

Fuente de los Ríos (Fontana dei Fiumi)

La Fuente de los Ríos fue develada en 1651. Cada una de las cuatro figuras que aparecen en esta fuente representa uno de los cuatro ríos conocidos en esa época: el Ganges, la Plata, el Danubio y el Nilo.

La Fuente de la Nayades (Fontana delle Naiadi)

La Fuente de la Ninfas. La inauguración de esta sensual fuente de bronce en 1901 causó un gran escándalo.

Fuente de la Tortugas (Fontana delle Tartarughe)

Esta escultura del Renacimiento es una de la fuentes mas secretas de Roma, muestra unos jovenes ayudando a unas tortugas a entrar en un tazón.

La Galeria Doria Pamphili

Las pobladas paredes de esta galería están representadas por algunos de los nombres más grandes del Renacimiento, incluyendo a Raphael, Filippo Lippi Caravaggio, Tiziano y Claudio Lorrain.

Museo Borghese

En la planta baja de esta galería se encuentran esculturas de la Antigua Grecia y la Antigua Roma, así como las obras maestas tempranas de Bernini, tales como su David.

Obelisco de la Plaza de San Giovanni

Este es el obelisco mas viejo de Roma, y data del siglo XV A.C. Fue traído a Roma en el año 357 A.D. por órden de Constantino II.

Obelisco de Santa Maria sopra Minerva

Este obelisco egipcio data del siglo VI A.C. Lo sostiene un elefante esculpido en marmol por Bernini.

Palacio Barberini

Las obras de arte que se hallan en este museo pertenecen a los siglos XIII al XVI.

Palacio Corsini

En esta galería pueden encontrarse obras de Caravaggio, Rubens y Van Dyck. Ademas hay uno de los escasos retratos del escultor Bernini pintado por Baciccia entre los años 1639 y 1709.

Plaza de la Fuente de la Boca de la Verdad (Piazza della Bocca della Verita Fountain)

Esta es una fuente del siglo 18 con dos Tritones aguantando un caracol. Fue construida por Carlo Bizzaccheri para el Papa Clemente XI.

Villa Giulia

Esta bella villa renacentista contiene muchos tesoros etruscos pertenecientes a los primeros días de la historia de Roma.

 

La Roma monumental

Ya te hemos indicado en las lineas anteriores cual es esa ristra de lugares de ensueño que entre color, yeso y piedra, entre las nubes de turistas esconde Roma. Durante los últimos dos años, el gobierno municipal y el estatal han hecho un esfuerzo gigantesco para adecentar y lustrar en toda su belleza a la Roma mas clásica y mas de foto. Que pena que no hayan sabido solucionar el tráfico, el desorden urbano, la falta de aceras. Preparate a ver lo mas mágico y fascinante, en medio del bullicio, el caos y la humanidad latina en su máxima expresión. El contraste entre las vetustas fachadas palatinas y cristianas y los autobuses eléctricos reptando por el centro como orugas cibernéticas. Te encontraras en medio de un mar formado por miles de visitantes que toman literalmente las calles: familias de bien en busca de la bendición papal, parejas acarameladas en plena luna de miel y amantes obnubilados que no se enteran de casi nada. Un turismo, en general, clásico y madurito. Todos los paseantes convergen en el corazón histórico, apiñándose en tomo a las fuentes de la Piazza Navona y en los alrededores del Panteón. Como si no hubiera otro espacio para el asueto. Empecemos nuestro viaje.

 


Piazza Nabona

 

PIAZZA NAVONA

Roma es una ciudad de a pie. Es prácticamente inútil contar con los transportes públicos o tratar de aparcar el coche. Los conductores son incivilizados, y el metro, insuficiente y claustrofóbico. Aquí no se puede crear una infraestructura subterránea que alivie la circulación. Donde se clave un pico, surge un pedrusco de la época romana. Soterrada bajo la ciudad, late otra urbe milenaria que nadie se atreve a despertar.
Caminando sin dificultad, se recorre ese centro histórico que se distribuye en tomo a la Piazza Colonna, la Piazza Navona y el Campo dei Fiori. Un tejido de opulencia renacentista y barroca, que se extiende a ambos lados del rio Tíber, y en el que uno destapa el frasco de las sensaciones, en un primer encuentro con la ciudad de las Siete Colinas.



FONTANA DI TREVI


Como te henmos contado, la fuente de Mastroiani es la fuente del color y el agua. Es lo primero que salta a la vista. El color Renacimiento de las fachadas, embellecidas por cascadas de hiedra verde, y el agua, fria, buenísima, que brota ininterrumpidamente de las fuentes que surgen tras cada esquina. Fuentes de hierro fundido, pero también fuentes monumentales que son la voz de la ciudad. A través de ellas, Roma expresa el amor, el mito, las intrigas barrocas. Fontane históricas, cinematográficas, que del negro zaino han pasado al blanco tiza en cuestión de unos años, convenientemente empolvadas para la ocasión.
Un lugar para rellenar la cantimplora, sujetar la cartera, ligar, hacer fotos y quedarse embelesados mientras admiras desde la escalinata de la plaza de España, la silueta del Panteon, el edificio que alberga a todos los dioses.

VIA DEL CORSO

Detrás de la Piazza Navona, la calle de la Pace, con sus terrazas instaladas sobre la calzada sin que nadie parezca molestarse por ello (sólo circulan vehículos de residentes). En el café de Il Fico crece una higuera que se retuerce entre los adoquines, y allí pasa la tarde la gente guapa romana. Abundan también las trattoria y las heladerías, insertadas con discreción entre calles y edificios silenciosos, cuya grandilocuencia se adivina tras los portones y patios privados llenos de verde y de tonos arena. No lejos de allí está el barrio del Tridente, un meollo comercial dentro del propio casco antiguo: Via Frattina, Via del Corso, Via Condotti... con esas tiendas que tiranizan al paseante con su lujosa puesta en escena. Allí, tomarse un café en una terraza puede costar 6 €, y no digamos si se trata del mítico Caffé Greco de 1760, que frecuentaron tanto Goethe como Stendhal, D' Annunzio o Modigliani. En este barrio hay romanos de rostro afilado, gomina, perilla y camiseta ajustada. Y romanas erguidas sobre tacones interminables.



TRASTEVERE

Pero luego está esa Roma más popular e igualmente bella que respira en torno al Campo dei Fiori, algo más cerca del río Tíber. Mercado vecinal por la mañana, punto de encuentro al atardecer de jóvenes pandilleros que descargan su plétora a base de guitarrazos y de litronas, en especial en la Piazza Farnese, justo detrás. Y el barrio de Trastevere, del otro lado del río. Tranquilo y humilde de día, alternativo y divertido de noche. Bares de copas, pizzerías de las buenas (las pizzas sólo se toman a la hora de cenar), cafés y hasta librerias. Eso sí, para encontrar vida y locales abiertos hasta tarde, habrá que esperar al viernes, sábado o, como mucho, al jueves. Los romanos son meridionales, exuberantes y... más pacatos de lo que cabría esperar. La ciudad se acuesta temprano, como el resto de Europa. Roma está situada en mitad de la bota, en el país mediterráneo de polaridad más acusada. Sus pies pisan el Sur, sus ojos miran al Norte.

 

La Roma desconocida

Hay tanto que ver en Roma, que una parte de su belleza permanece oculta. Todo el mundo conoce o visitara Villa Borghese y los palacios Barberini o Doria Pamphili -donde se encuentra el famoso retrato del papa
Inocencio X de Velázquez-.Y es preciso vistarlos. Sin embargo, hay otras colecciones y lugares imprescindibles y menos conocidas que también tienen tesoros espectaculares. Son pequeñas casas-museo, desperdigadas por distintos barrios de la ciudad, ideales para pasar un rato maravilloso sin sentir que se esta en la rutina del turista e idoneos para pisar la Roma real, la Roma oculta.

 


Galeria Colonna

Galería Colonna

La más impactante es la Galería Colonna (vía de la Pilotta, 17), una joya que eleva el significado de la gloria de Roma. Abre sólo los sábados por la mañana. Desde la calle se atraviesa una entrada normal y corriente; luego se sube por una sencilla escalera de caracol y entonces se abren las puertas del cielo. La inmensa sala sobrecoge. Parece una trampa visual por su tamaño y riqueza. Aunque sólo sea por los suelos de mármoles de colores, ya vale la pena visitar este lugar. Al alzar la vista, lo que no es dorado, esta pintado; incluso los espejos parecen cuadros. Alberga pintura renacentista, manierista y barroca, tesoros en cada rincón y el increíble y recargado conjunto. Dos obras inolvidables de Bronzino, que representan las dos corrientes de la historia del arte romano -lo pagano y lo católico-, con una coqueta Venus y Cupido con sátiro, y una tierna Virgen y Niño con santos. También, obras importantes de Annibale Carracci, Salvator Rosa y Pietro de Cortona.

Palacio Braschi

Cerca de la plaza Navona, huyendo de las multitudes, espera el Museo di Roma -Palacio Braschi (vía de San Pantaleón, 10)-. Construido por un sobrino de Pío VI, en el siglo pasado fue la sede del Partido Fascista. A través de esculturas, cuadros, dibujos, fotos, elementos decorativos y vestidos históricos desfila la vida romana desde el siglo XVII hasta el XIX. Recién reformado, el edificio también merece atención, especialmente su escalera principal, que marca un paso adelante del barroco al neoclasicismo.

 

Galería Spada

Una joya muchas veces pasada por alto es la Galería Spada (plaza Capo di Ferro, 13), que normalmente recibe sólo 70 visitas diarias. Parece increíble porque este museo posee piezas estrella, como La muerte de Dido, de Guercino; el hermoso Retrato de un violinista, de Tiziano; el potente David con la cabeza de Goliat, de Orazio Gentileschi, y dos óleos -incluida la bella Santa Cecilia de su hija Artemisia Gentileschi-, que cuenta hoy con numerosos devotos. En un patio del palacio se encuentra un ingenioso trompe l'oeil obra de Borromini, el arquitecto barroco rival de Bernini. La trampa visual hace pensar al visitante de estos escasos nueve metros que se encuentra en una arcada de más de 30.

 

Palacio Corsini

Al otro lado del Tiber , camino del Trastevere, se encuentra el Palacio Corsini (via de la Lungara, 10). Base de la reina Cristina de Suecia y su corte en la Roma del siglo XVII. El palacio fue reformado posteriormente por la familia del cardenal Lorenzo Corsini, convertido en el papa Clemente XII entre 1730-1740. Sus ocho salas están atestadas de esculturas y cuadros preciosos, como Salomé, de Guido Reni; San Sebastián, de Rubens; Venus y Adonis, de Ribera; La Sagrada Familia, de Fra Bartolomeo, y El
joven san Juan, de Caravaggio -un milagro del naturalismo barroco-.

Villa Farnesina

Un poco más arriba del Palacio Corsini , en la misma calle, se encuentra la conocida Villa Farnesina (vía de la Lungara, 230), con gloriosos frescos, como El triunfo de Galatea, de Rafael.

 

Palacio Altemps

Los dos laberínticos pisos del Museo Nazionale Romano -Palacio Altemps (plaza Sant' Apollinaire, 48)- contienen ejemplos extraordinarios de la antigua escultura romana que proceden de las colecciones históricas de las familias Boncompagni-Ludovisi, Altemps y Mattei, entre otras. Entre las piezas, muy bien expuestas, aparecen señaladas algunas esculturas antiguas que fueron recompuestas en el siglo XVII por Bernini y Algardi. Aquí se encuentra el famoso Trono Ludovisi y el dramático Suicidio de un galo. El palacio, con su propia iglesia -algo muy raro en una casa privada-, abrió sus puertas como museo en 1997, y se han conservado muchos de los frescos decorativos originales.

Centrale Montemartini

Un poco más lejos del centro, los amantes del arte antiguo disfrutan de un anexo del Museo Capitolino en la Centrale Montemartini (vía Ostiense, 106). Conviene ir en taxi y pedir en la taquilla un taxi de vuelta. Allí están las esculturas romanas sobrantes del Capitolino. Los restos de la colección (400 maravillas de cuerpos, torsos y bustos) hacen reflexionar sobre la rique¬za artística romana. El edificio fue la primera central eléctrica de Roma y en él reposan las blancas esculturas de los dioses alIado de enormes turbinas negras.

Museo Canova Tadolini

Y para finalizar -a parte de tomar un delicioso postre en la cafetería-, el Museo Atelier Canova Tadolini (vía del Babuino, 1.50 A-B). Más muestrario que museo, es un conjunto casi excesivamente denso de cientos de esculturas, estudios y modelos en bronce, mármol y escayola realizados por Antonio Canova (1757-1822) y sus discípulos. El museo tiene una buena cafetería con mesas en las salas. Las obras de arte cubren toda la superficie disponible con bustos, máscaras, brazos, piernas, patas de caballos y dedos pegados a las paredes. Si tomas alli una bebida, te sentiras como un explorador en otro siglo.

 


Plaza de España

 

Villa Adriana

Pero nadie se puede ir de Roma sin sumergirse en su epoca clasica, en plena vida senatorial. En plena campiña romana, Tívoli fue lugar de veraneo desde la época clásica. La pasión del emperador Adriano por el arte brilla en su legendario dominio, y el Renacimiento se palpa en la cercana Villa d'Este.
Conquistada definitivamente por Roma en 338 antes de Cristo, Tívoli, Tibur en época romana, fue, gracias a sus condiciones naturales, un lugar de retiro cercano a la capital. Cátulo y Horacio tuvieron allí villas. También Bruto, el asesino de César. En su casco antiguo destacan algunas casas e iglesias medievales. La Rocca Pia, el voluminoso castillo del siglo XV, fue lugar de veraneo de los papas y sus invitados, entre ellos Miguel Ángel y Rafael. Pero Tívoli es famosa por Villa Adriana (distante unos seis kilómetros) y Villa d'Este.


Pasear por las ruinas de Villa Adriana (o Villa Tiburtina), entre petirrojos, árboles centenarios, restos de magníficos mosaicos, fragmentos caídos de cúpulas, cariátides, estanques y columnas, es un privilegio que permite evocar el esplendor de una época irrepetible.
Adriano fue el segundo emperador hispano-romano. Era un erudito, compuso versos y aspiró a la gloria literaria. Entre sus celebradas definiciones, la de la paz: una libertad tranquila. Su pasión por el joven bitinio Antinoo y el sacrificio de éste fueron recreados por Marguerite Yourcenar en su conocida novela Memorias de Adriano. Deificado por el emperador, el culto a Antinoo originó un nuevo ideal de belleza escultórica, caracterizado por la expresión de tristeza serena.
Adriano dejó numerosos edificios. En Roma, su mausoleo, sobre el que ahora se eleva el castillo de Sant'Angelo, y la reconstrucción del contundente panteón de su nombre (o de Agripa) se deben a él. Sus viajes por el imperio le inspiraron Villa Adriana, construida entre 118 y 134 después de Cristo. Desde la entrada, enormes olivos, cipreses y pinos impresionan. Cerca de ella, una maqueta ayuda a imaginar la grandeza de la villa. Paneles en italiano e inglés identifican in situ las ruinas e informan sobre ellas. Su complejidad es tal que lo que sigue no es sino un somero esbozo.
Tras pasar las imponentes murallas, lo primero que vemos es el estanque del Pecile, llamado así por el pórtico de Atenas, la Stoa Poikilé -de donde tomaron su nombre los estoicos- que admirara a Adriano. Forman el núcleo de la villa el Teatro Marítimo, el Patio de las Bibliotecas (griega y latina), el palacio propiamente dicho y la Piazza d'Oro, asíllamada por la riqueza de mosaicos y estatuas allí encontradas. Un poco más apartado, el Estadio y las Termas. A continuación, al sur, el Canopio. Más alejada aún quedaba la Academia, donde se encontró el hermosísimo mosaico de las palomas bebiendo, que por sí solo justifica visitar los Museos Capitolinos de Roma.
El Teatro Marítimo (que no era tal), un canal de agua verde rodeado por un pórtico de columnas jónicas, conforma una pequeña isla circular, compartimentada por unos muros. Su belleza, ligada a la fascinación del agua, atrapa. El patio del palacio conserva aún algunos mosaicos en blanco y negro, de dibujos geométricos. Restos de suelos de mármol y de pinturas, o los mosaicos de colores en la sala de las tres naves, dan idea del lujo con el que se rodeó Adriano, un lujo debido no sólo al tamaño y la riqueza de la villa, sino también al buen gusto.
El Canopio, homenaje a Antinoo, un estanque de 119 metros por 18, es de visita obligada. En invierno, congelado, presas en el hielo las hojas caídas de los robles que lo flanquean por un lado, su belleza se hace aún más misteriosa y sugerente. Con los calores del estío, es una promesa de alivio y frescor. Debe su nombre a Canope, ciudad unida a Alejandría por un canal de 20 kilómetros.
Las cuatro cariátides y los dos silenos originales se guardan en el museo adyacente. Aparte del campo y los jardines, otras muchas construcciones completaban la villa, en la que existía incluso una reproducción de los infiernos, allídonde terminaba la red de túneles de servicio. En las bóvedas de los subterráneos del Criptopórtico, junto a la Peschiera (otro estanque), se distinguen firmas de visitantes.
Restaurada por Diocleciano en el siglo lB, Villa Adriana sufrió después el abandono, el saqueo y la devastación. Esculturas suyas se reparten por diversos museos, como los Capitolinos o los Vaticanos.


Villa d'Este


El cardenal Ippolito d'Este (1509-1572) era hijo de Alfonso I Y de Lucrecia Borgia. Gobernador de Tívoli desde 1549, fracasados sus simoniacos intentos de convertirse en Papa, se consoló construyendo la villa
que le haría famoso, como a su arquitecto, Pirro Ligorio. Sus sucesores, los cardenales Luis y Alejandro d'Este, continuaron las obras. La villa conoció posteriormente la decadencia. En 1918 pasó a ser propiedad del Estado, que la restauró.
En el patio de entrada al palacio, en una fuente, una Venus recostada exhibe su exuberante cuerpo: ya desde el primer momento se nos avisa de su carácter mundano. El palacio, hoy casi tan desnudo como esa Venus (sólo le quedan las pinturas), estuvo lleno de esculturas clásicas, de las que Hipólito era un compulsivo coleccionista.
Hubo que expropiar casas, realizar desmontes y reconducir el Aniene para construir el costosísimo jardín diseñado por Giacomo della Porta. A este modelo de jardín italiano, que Fragonard pintó y que inspiró a Liszt, se desciende a través de senderos flanqueados por setos de mirto. Las avenidas, perpendiculares a los estanques y a las Cien Fuentes, pretendían crear una perspectiva que, desde la antigua entrada principal, enfrente del Bicchierone atribuido a Bernini (la fuente en la que un gran cáliz es sostenido por una enorme concha) y la fuente de los Dragones, centrara el palacio, un poco desplazado, y aumentara la sensación de profundidad. Desde las dos logias del palacio, o desde el jardín, se abarca toda la llanura lacial, con Roma al fondo.
Cada cual es aquí libre de buscar su rincón, fuente o estatua preferido: el Pegaso, sobre la Sibila de la fuente del Oval; la Centaura, de cuyos voluminosos pechos salen dos chorros de agua, o las grutas, ejemplos de naturaleza domesticada: cariátides, mosaicos, bóvedas de crucería, dialogan con la roca, la
vegetación y el agua. Yo estuve varios minutos en la terraza superior mirando cómo se elevaba el agua de la fuente de Neptuno, blanca y cambiante, contra el sol: como mirar a su contrario, el fuego, era algo que no cansaba. Fácil resultaría coincidir en el gusto por el espectacular y romántico camino de los Cien Caños, que va de la fuente del Oval a la Pequeña Roma. Las fuentes, de las que D'Annunzio escribió que "hablan suave y despacio como bocas femeninas", estaban revestidas de mármoles; hoy, el musgo y las plantas les dan un encanto diferente.
Hipólito consiguió eternizar el nombre de su familia en parte por algo que no imaginaba: el tamaño alcanzado por algunos de los árboles. Los cipreses pasan por ser los más altos del mundo, aunque, sin ir más lejos, los de Villa Adriana no les andan a la zaga. También es cierto que si ha ganado ese atractivo, ha perdido otros: la fuente del Órgano tenía un órgano hidráulico que llenaba de música el jardín; en la de los Pájaros aparecían regularmente un búho que ululaba y unos pájaros que cantaban; había otra, en fin, de apariencia inofensiva, que de pronto salpicaba a los mirones... Divertimentos, por otra parte, que contribuyen a imaginar el mundo frívolo y hedonista de este alegre cardenal. Olvidemos sus pecadillos, y agradezcámosle el que, si nos acercamos a Tívoli, podamos disfrutar por unas horas del murmullo y la fascinación del agua, de las fuentes, surtidores, estanques y cascadas que sufragó para su placer y mayor gloria de la ferraresa casa de Este.
Para quien ya conozca la Ciudad Eterna, estas dos villas se convierten en una de esas tentaciones en las que lo imperdonable sería no caer.



La Roma de cine

Roma no es solo la ciudad de los cristianos, la sede del imperio, la cuna de una civilización, sino, ademas, un inmenso escenario cinematografico. Hoy te contamos la Roma cinematografica, los rincones que podras revivir en tantas peliculas, de quien mejor la supo retratar, el director Federico Fellini, en peliculas como "La dolce vita" y "Las noches de Cabiria".
Estos son los siete lugares que deberas visitar para sentir una Roma de pelicula, tal como la recreo Fellini, en, como el dijo, un juego de espejois.

Largo Federico Fellini .

Saliendo de Porta Piciana, detrás de los jardines de Villa Borghese, se encuentra esta pequeña plaza que el Ayuntamiento de Roma bautizó con el nombre del director. Ahí comienza la Via Veneto, que "La dolce vita " (1960) haría famosa en todo el mundo. Via Veneto ya había servido antes de escenario en "Las noches de Cabiria" (1957).

 


Via Veneto

Via Veneto

Una de las calles más famosas de la historia del cine. Sus locales nocturnos, cafés y restaurantes fueron reconstruidos al milímetro en Cinecitta para La dolce vita. La calle la ocupan casi por entero hoteles de lujo como el Excelsior, donde Anita Ekberg volvia al alba tras una noche loca con Marcello Mastroiani en "La dolce via". Sigue siendo el cartel del espiritu bohemio de la ciudad, aunque ha perdido parte de ese clima disipado que le conferian por nobles aburridos, divas del mundo del espectáculo y, sobre todo, paparazzi (término inventado por el director que se convertiría en universal) que Fellini retrato en su película. Aunque reformados, siguen en pie los dos símbolos de Via Veneto: el Café París y enfrente el Café Doney. En este último se puede pedir el cóctel favorito del director, el Doney, la especialidad de la casa; paradójicamente, no aparece escrito en la carta, pero los camareros lo siguen preparando para los habituales. Sólo un detalle de la Via Veneto ha permanecido intocable desde los sesenta. Se trata de una pequeñísima fuente, en el número 66, para uso exclusivo de los perritos de compañía de las señoras.
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La Fontana di Trevi

Las aglomeraciones de turistas durante el día hacen preferible la visita a la famosa fuente por la noche, cuando está desierta. Aqui se produjo la famoisa escena en la que Silvia (Anita Ekberg) se bañña vestida ante los ojnos de Marcello, en la secuencia más célebre de La dolce vita. Es un majestuso monumento de fines del XVIII, en el que hoy esta prohibido depositar monedas. Pero la foto es obligada. Ocupa casi toda la plaza, por lo que para conseguir una buena foto, situate en la esquina izquierda del edificio que la alberga, al final de la via delle muratte, la calle que desemboca en la plaza. Tras la foto puedes visitar la Academia Nazionale sde San Luca, donde podras admirar obras de sus antiguos alumnos, como Canova y Kauffman.
Si te colocas con la fontana a tu espalda podras ver a tu izquierda la gran fachada de San Vicenzo e Anastasio, una magnifica iglesia barroca

Via Margutta



Andando desde Piazza di Spagna a Piazza del Popolo - Fellini la consideraba su "cuarto de estar" - se encuentra la Via Margutta, una calle en L, estrecha y adoquinada, cuya calma contrasta con el bullicio de la superpoblada Piazza di Spagna. En el número 10 vivió el director con su mujer, la actriz y protagonista de muchas de sus películas, Giulietta Masina. Via Margutta es uno de los lugares con más encanto de Roma. Es la calle de anticuarios, galerías de arte y tiendas de alta costura. Entre tanta sofisticación, llama la atención una pequeña marmolería que hace pensar en la Roma Antigua. Deja el arbolado de Piazza Spagna a tu espalda, vete a tu izquierda, al llegar a una fuente gira a la derecha, estas en via condotti, la calle de las tiendas mas elegantes de la ciudad. A la espalda de esa fuente tendras la casa del poeta ingles Keats, un romantico fallecido en 1821. Si sigues por la calle de esa fuente (via inmaculata) podras observar una gran estatua sobre una columna, es la Inmaculada Concepción.

El Jardín de los Naranjos

El Aventino es el lugar ideal donde hospedarse en Roma. La cadena Aventino Hotels ha convertido varias de las antiguas villas de esta zona residencial en hoteles acogedores y no demasiado caros. Su punto panorámico privilegiado es el célebre Jardín de los Naranjos, escenario de Las noches de Cabiria. Atravesando la avenida Aventino se llega a las termas de Caracalla, una imponente construcción en ruinas del siglo III que hospeda fundamentalmente dos cosas: prostitutas por la noche y ocasionalmente espectáculos de ópera en los meses de verano. Allí trabajaba la protagonista de Fellini, que no era sino su esposa haciendo de prostituta romana. Ten cuidado en esa zona, sobre todo con la cartera y las camaras.

Puente de Sant'Angelo y el Vaticano



Punto de referencia de la cultura barroca y ejemplo del gusto escenográfico de la época de los sesenta, la zona del Vaticano y sus alrededores han servido de escenario a muchísimas producciones cinematográficas. En el Puente de S. Angelo, entrada perfecta para dar un paseo por la Roma vaticana, Fellini ambiento la escena de una de sus primeras películas, El jeque blanco (1952). Su protagonista, Wanda (Brunella Bovo), está de luna de miel en la Ciudad Eterna y busca desesperadamente al hombre de sus sueños, protagonista de la fotonovela El jeque blanco (Alberto Sordi), con el que se da cita en la plaza de San Pedro. Después de conocerlo, se lleva tal desilusión que, atormentada por los sentimientos de culpa que siente hacia su marido, se tira al Tévere inducida por la pureza de los angelotes de Bernini del puente de Sant'Angelo.
Las escaleras que llevan a la cúpula del Vaticano fascinaban a Fellini: "Que digan lo que quieran, pero seguir a una mujer que avanza moviendo las caderas mientras que el campanario de San Pedro difunde campanadas castigadoras y amenazantes es una de las visiones que siguen fascinándome". En una secuencia de La dolce vita, para la que reconstruyó la cúpula de Miguel Ángel, el director escenificaria su fantasía.

EUR

En esta zona de monumentales construcciones fascistas se encuentra el Palazzo della Civilita del Lavoro, edificio al que los romanos han apodado el Coliseo Cuadrado y que Fellini convertiría en un escenario surrealista para Las tentaciones del doctor Antonio (1962), uno de los episodios que conforman la película Boccaccio '70. Las geometrias y los vastos espacios desiertos de esta zona residencial spsrecemn en "La dolce vita, como metáfora del malestar metropolitano. Es famoso en la zona el restaurante panorámico conocido, por su forma de champiñón, como Il Fungo, en la plaza de Pakistán.

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Cafe Gotico (06 68 13 65 25)
Via della Estela 7.
Pasta

Opera ( 06 68 80 99 27)
Via del Leone 23, cerca de Fontana Borghese. Excelente pizzeria

L´insalata rica (06 68 30 78 81)
Piazza Pasquino 72
Muy buenas ensaladas y pasta

Roberto Ciarla (06 588 43 77)
Piazza San Cosimato 40
Para comder pescado. Bueno pero caro.

 

CAFES

 

Il Fico
(06 686 52 05)
Piaza del Fico 26/28
Tiene terraza en la Pace

Di Renzo
( 06 686 90 97)
Piazza del Panteon 8/9

Antico cafe Greco
( 06 678 54 74)
Via condoti 86
Maravilloso cafe del XVIII, merece la pena ir a verle

 

VISITAS

 

Villa Adriana y Villa Déste
(07 74 31 20 70)
abierto de martes a domingo de 8,30 a 18,30. Villa Adriana tambien en lunes
7 €

Galeria Colonna
00 39 066 79 43 62
www.galleriacolonna.it
Vista de Pilotta 7
sabados de 9 a 1,30

Museo Nacional romano
/ Palacio de Attemps

00 39 066 83 35 66
Piazza de St. Apollinare 48
martes a domingo
de 9,00 a 19,45

Museo de Roma
/Palacio Braschi

www.museodiroma.commune.roma
00 39 066 71 08 346
San Pantaleon 10
cierra los lunes. de 9,00 a 19,00

Galeria Spada
00 39 06 68 74 893
www.galleriaborghese.it
Capo di Ferro 13
cierra lunes. de 8,30 a 19,30

Museo Atelier Canova Tadolini
06 32 11 07 02
Via de Balbuino 150 A-B

Palacio Corsini
00 39 066 88 02 323
www.galleriaborghese.it
Lunaga 10
martes a domingo 8,30 a 19,30

Villa Farnesina
00 39 06 68 02 72 68
lungara 30
lunes a sabado 9,00 a 13,00

Museo nacional romano
/Cripta Balbi

00 30 06 678 01 67
Botteghe Oscure 31
Martes a domingo 9,00 a 19,45

Sistema muser capitolini
/centrale montemartini

00 39 06 574 80 42
www.centralemontemartini.org
Via ostiense 106
martes a domingo
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