
San
Pedro del Vaticano
Nuestros
compañeros de La Paz inician esta
semana un viaje de ensueño a la ciudad
de Roma, el motivo es la ceremonia de canonización
de Damian de Molokai. Por ello te ofrecemos
hoy una pequeña guia de viaje que
les aproxime a lo mas interesante de esta
gran ciudad, donde podran comer, el ambiente,
la historia y el espiritu de la vieja Europa.
Roma
es una ciudad de tres millones de habitantes
que ocupa una extensión de 1.500
km2 en el centro de Italia. Se halla casi
en la misma latitud que Barcelona, por lo
que su clima es muy parecido. Es la capital
de la Republica Italiana y un importante
nudo de comunicaciones de la Peninsula Italiana
y del Mar Mediterraneo. La ciudad se asienta
sobre siete colinas, en medio del valle
del Laccio, rodeada de pantanos y el rio
Tiber, que la comunican con el puerto mediterraneo
de Ostia. Posee dos aeropuertos y está
a unas dos horas de avión de Madrid;
además de estar conectada a Europa
por vía férrea, se encuentra
en el centro de la principal red de carreteras
de Italia y de centro europa, estando algunos
tramos trazados según el diseño
de las antiguas calzadas romanas.
La
Historia.

Roma se fundó hace más de
2.700 años. Como sede primero del
Imperio Romano y después de la Iglesia
Católica, ha ejercido siempre una
gran influencia en el resto del mundo: numerosas
lenguas proceden del latín y muchos
sistemas políticos y judiciales siguen
el modelo romano. La herencia que hemos
recibido de Roma es abrumadora.
La ciudad empezó como un asentamiento
de la edad de hierro a mediados del siglo
VIII A.C. En el año 616 A.C. los
etruscos se hicieron con el poder, pero
fueron expulsados en el 509 A.C. y Roma
se convirtió en república.
Conquistó casi toda Italia y ya en
el siglo I a.C. dominaba España,
África del Norte y Grecia, pero la
corrupción y las ambiciones individuales
provocaron la caída de la democracia.
Julio César gobernó durante
algún tiempo como dictador, y su
hijo Augusto se convirtió en el primer
emperador de Roma. Jesucristo nació
bajo su mandato y, aunque los cristianos
fueron perseguidos durante cuatro siglos,
la nueva religión acabó por
implantarse.
En la Edad Media comenzó la decadencia
de Roma; sin embargo, a mediados del siglo
XV empezó su florecimiento, y por
espacio de 200 años fue la cuna de
los más grandes artistas del Renacimiento
y del barroco. Por fin, en 1870 Roma se
convirtió en la capital de la Italia
unificada por los piamonteses, que introdujeron
la monarquia unificada en la casa de Victor
Manuel de Saboya.
La
gastronomia romana
Roma es un autentico paraiso culinario,
de calidad y sabroso, pero algo caro. Su
cocina se basa en los productos frescos
de temporada, tales como verduras, frutas,
queso y carne, procedentes de la campiña
cercana, más el pescado del Mediterráneo.
El plato rey, como en toda Italia es la
pasta. Una de las especialidades mas populares
son los spaghetti a la carbonara, creados
en Roma. Muchos platos de carne, genuinamente
romanos, se basan en el llamado quinto quarto
(cabeza, vísceras, rabo, etcétera)
que, bien sazonados, con aceite de oliva,
hierbas, panceta y manteca de cerdo, se
convierten en una auténtica delicia
culinaria. El pescado procedente del Mediterráneo
es excelente. En temporada, las setas y
alcachofas se sirven de mil maneras diferentes.
La misticanza resulta también buena
en la época apropiada; consiste en
una ensalada a base de rughetta o lechuga
encarnada y puntarelle (brotes de endivia
a menudo acompañados de anchoas).
De postre, helado o el clásico tiramisu.
Especialmente recomendables son:
Las bruschetta, pan tostado
frotado con ajo y tomate.
Suple, o croquetas de arroz
fritas rellenas de queso mozarella que se
toman a modo de tapa.Filetti
di baccala, es una especialidad
de origen judio, consistente en filetes
de bacalao frito, delicioso
Coda a la vaccinara, o
rabo estofado con tomate

Los
gnocchi
Gnocchi alla romana, son
boilitas de patata y harina con salsa de
tomate y mantequilla
Saltimbocca alla romana,
ternera con jamon de parma y salvia que
se sirve en forma de rollitos.

Tiramisu
Y a parte del tiramisu
(bizcocho borracho de queso mascarpone,
cafe y chocolate) y los quesos no te pierdas
un postre romano muy especial la crosta
de ricota, tarta de queso romana rellena
de ricota, marsala y limon. Una delicia.
Para
ver
El
Vaticano
El Vaticano es un estado soberano desde
Febrero de 1929, y es gobernado por el Papa.
Aquí radica el centro de poder para
todos los católicos del mundo. En
este estado dentro de otro estado, Ud. encontrará
lugares como la Iglesia Católica
de San Pedro, la Plaza de San Pedro, los
museos del Vaticano, la Capilla Sixtina,
las habitaciones de Rafael y el Castel Snat'Angelo.
Iglesia Católica de San Pedro.
Este es el centro de la fe Católica
Romana, atrayendo peregrinos desde todos
los confines del mundo. El domo diseñado
por Miguel Angel, aunque no fue terminado
en vida de este, mide 435 pies de altura,
y ofrece una vista espectacular de la plaza
sobre la cual se eleva. En algunas ocasiones
especiales, el Papa se muestra en el balcón
para bendecir a las multitudes.
La Capilla Sixtina
Esta es la capilla más importante
en el Palacio del Vaticano. Los frescos
que adornan las paredes fueron pintados
por algunos de los más grandes artistas
de los siglos XV y XVI, incluyendo a Miguel
Angel, Botticelli y Perugino. El cielorraso
de esta capilla fue pintado por Miguel Angel
entre 1508 y 1512, e incluye su obra "La
Creación de Adan". La última
obra de Miguel Angel, "El Ultimo Juicio",
fue completada en 1541, y es el gran fresco
que está situado detrás del
altar.
Las Habitaciones de Rafael
Rafael fue escogido por el Papa Julio II
para redecorar sus apartamentos privados.
Rafael y sus alumnos pintaron encima de
obras de artistas más conocidos que
ellos mismos. Sus creaciones enaltecieron
su reputación como uno de los artistas
máas grandes de Roma. El trabajo
tomó 16 años, y el propio
Rafael falleció antes de que fuera
completado.
Castel Sant' Angelo
Esta fortaleza comenzó en 139 AD
como Mausoleo del Emperador Adrian. Desde
entonces, ha sido utilizada como ciudadela
y prisión. Tambien ha sido utilizada
como residencia de los Papas en tiempos
de desasosiego político. Actualmente
es un museo que conteniene reliquias militares
y obras de arte.
El Coliseo (Colisseum)
En el año 72 AD, el Emperador Vespasiano
ordenó su construcción, siendo
en aquel entonces el mayor anfiteatro de
Roma. El Emperador, conjuntamente con los
ciudadanos mas ricos, organizaban combates
mortales entre gladiadores, así como
peleas de animales salvajes en este lugar.
El Foro
Este era el centro de la vida pública
en Roma, y hoy día está formado
por las ruinas de templos, basílicas,
y más, incluyendo el Arco de Septimio
Severo, y los templos de Saturno, Castor
y Pollux. El templo de Cesar, que fue erigido
en el lugar en que Cesar fue cremado, y
una reconstrucción de la Curia, que
ha sido edificada donde estaba ubicada la
Cámara del Senado Romano. Las excavaciones
en esta área aún continúan.
Palacio de los Conservadores (Palazzo
dei Conservatori)
Situado enfrente al Palacio Nuevo, ésta
fue la primera sede de los magistrados durante
la Edad Media Tardía. Sus salones
aún son utilizados ocasionalmente
para reuniones políticas. La planta
baja es actualmente una oficina de registro
municipal. El museo alberga mayormente esculturas
en el primer piso y galerías de arte
en el segundo piso. Entre las obras que
aquí se pueden apreciar está
el San Juan Bautista pintado por Caravaggio.
El Palacio Nuevo (Palazzo Nuovo)
Este museo, situado en la Colina Capitolina,
frente al Palacio de los Conservadores,
está dedicado fundamentalmente a
esculturas. La fachada del edificio fue
diseñada por Miguel Angel, como parte
de la Renovacióon de la Plaza de
Campidoglio. Aquí Ud. puede encontrar
obras como el Discobolo y Marco Aurelio.
El Panteon
Esta iglesia es famosa por su domo interior.
La altura y diametro de la rotonda son iguales
a 140 pies. La apertura en la parte superior
del domo provee la única iluminación.
Adentro se encuentra la tumba de Rafael.
Los Pasos Españoles
Construídos entre 1720 y 1726, estos
magníficos pasos combinan líneas
rectas, curvas y terrazas, creando uno de
los lugares mas distintivos de Roma. Los
Pasos llevan a la Iglesia de la Trinidad
del Monte (Trinita dei Monti).

Fontana
de Trevi
La Fuente de Trevi
Diseñada por Nicola Salvi, esta fuente
fue terminada en 1762. La figura central
de Neptuno esta flanqueada por dos tritones:
uno de ellos tratando de domar un voluntarioso
caballo de mar, y la otra conduciendo un
animal dócil, describiendo de este
modo los contrastantes estados de ánimo
del mar. Se dice que si Ud. lanza una moneda
dentro de esta fuente, ello garantiza su
retorno a Roma.
Fuente de los Ríos (Fontana
dei Fiumi)
La Fuente de los Ríos fue develada
en 1651. Cada una de las cuatro figuras
que aparecen en esta fuente representa uno
de los cuatro ríos conocidos en esa
época: el Ganges, la Plata, el Danubio
y el Nilo.
La Fuente de la Nayades (Fontana
delle Naiadi)
La Fuente de la Ninfas. La inauguración
de esta sensual fuente de bronce en 1901
causó un gran escándalo.
Fuente de la Tortugas (Fontana delle
Tartarughe)
Esta escultura del Renacimiento es una de
la fuentes mas secretas de Roma, muestra
unos jovenes ayudando a unas tortugas a
entrar en un tazón.
La Galeria Doria Pamphili
Las pobladas paredes de esta galería
están representadas por algunos de
los nombres más grandes del Renacimiento,
incluyendo a Raphael, Filippo Lippi Caravaggio,
Tiziano y Claudio Lorrain.
Museo Borghese
En la planta baja de esta galería
se encuentran esculturas de la Antigua Grecia
y la Antigua Roma, así como las obras
maestas tempranas de Bernini, tales como
su David.
Obelisco de la Plaza de San Giovanni
Este es el obelisco mas viejo de Roma, y
data del siglo XV A.C. Fue traído
a Roma en el año 357 A.D. por órden
de Constantino II.
Obelisco de Santa Maria sopra Minerva
Este obelisco egipcio data del siglo VI
A.C. Lo sostiene un elefante esculpido en
marmol por Bernini.
Palacio Barberini
Las obras de arte que se hallan en este
museo pertenecen a los siglos XIII al XVI.
Palacio Corsini
En esta galería pueden encontrarse
obras de Caravaggio, Rubens y Van Dyck.
Ademas hay uno de los escasos retratos del
escultor Bernini pintado por Baciccia entre
los años 1639 y 1709.
Plaza de la Fuente de la Boca de
la Verdad (Piazza della Bocca della Verita
Fountain)
Esta es una fuente del siglo 18 con dos
Tritones aguantando un caracol. Fue construida
por Carlo Bizzaccheri para el Papa Clemente
XI.
Villa Giulia
Esta bella villa renacentista contiene muchos
tesoros etruscos pertenecientes a los primeros
días de la historia de Roma.
La
Roma monumental
Ya
te hemos indicado en las lineas anteriores
cual es esa ristra de lugares de ensueño
que entre color, yeso y piedra, entre las
nubes de turistas esconde Roma. Durante
los últimos dos años, el gobierno
municipal y el estatal han hecho un esfuerzo
gigantesco para adecentar y lustrar en toda
su belleza a la Roma mas clásica
y mas de foto. Que pena que no hayan sabido
solucionar el tráfico, el desorden
urbano, la falta de aceras. Preparate a
ver lo mas mágico y fascinante, en
medio del bullicio, el caos y la humanidad
latina en su máxima expresión.
El contraste entre las vetustas fachadas
palatinas y cristianas y los autobuses eléctricos
reptando por el centro como orugas cibernéticas.
Te encontraras en medio de un mar formado
por miles de visitantes que toman literalmente
las calles: familias de bien en busca de
la bendición papal, parejas acarameladas
en plena luna de miel y amantes obnubilados
que no se enteran de casi nada. Un turismo,
en general, clásico y madurito. Todos
los paseantes convergen en el corazón
histórico, apiñándose
en tomo a las fuentes de la Piazza Navona
y en los alrededores del Panteón.
Como si no hubiera otro espacio para el
asueto. Empecemos nuestro viaje.

Piazza
Nabona
PIAZZA
NAVONA
Roma es una ciudad de a pie. Es prácticamente
inútil contar con los transportes
públicos o tratar de aparcar el coche.
Los conductores son incivilizados, y el
metro, insuficiente y claustrofóbico.
Aquí no se puede crear una infraestructura
subterránea que alivie la circulación.
Donde se clave un pico, surge un pedrusco
de la época romana. Soterrada bajo
la ciudad, late otra urbe milenaria que
nadie se atreve a despertar.
Caminando sin dificultad, se recorre ese
centro histórico que se distribuye
en tomo a la Piazza Colonna, la Piazza Navona
y el Campo dei Fiori. Un tejido de opulencia
renacentista y barroca, que se extiende
a ambos lados del rio Tíber, y en
el que uno destapa el frasco de las sensaciones,
en un primer encuentro con la ciudad de
las Siete Colinas.
FONTANA DI TREVI
Como te henmos contado, la fuente de Mastroiani
es la fuente del color y el agua. Es lo
primero que salta a la vista. El color Renacimiento
de las fachadas, embellecidas por cascadas
de hiedra verde, y el agua, fria, buenísima,
que brota ininterrumpidamente de las fuentes
que surgen tras cada esquina. Fuentes de
hierro fundido, pero también fuentes
monumentales que son la voz de la ciudad.
A través de ellas, Roma expresa el
amor, el mito, las intrigas barrocas. Fontane
históricas, cinematográficas,
que del negro zaino han pasado al blanco
tiza en cuestión de unos años,
convenientemente empolvadas para la ocasión.
Un lugar para rellenar la cantimplora, sujetar
la cartera, ligar, hacer fotos y quedarse
embelesados mientras admiras desde la escalinata
de la plaza de España, la silueta
del Panteon, el edificio que alberga a todos
los dioses.
VIA
DEL CORSO
Detrás de la Piazza Navona, la calle
de la Pace, con sus terrazas instaladas
sobre la calzada sin que nadie parezca molestarse
por ello (sólo circulan vehículos
de residentes). En el café de Il
Fico crece una higuera que se retuerce entre
los adoquines, y allí pasa la tarde
la gente guapa romana. Abundan también
las trattoria y las heladerías, insertadas
con discreción entre calles y edificios
silenciosos, cuya grandilocuencia se adivina
tras los portones y patios privados llenos
de verde y de tonos arena. No lejos de allí
está el barrio del Tridente, un meollo
comercial dentro del propio casco antiguo:
Via Frattina, Via del Corso, Via Condotti...
con esas tiendas que tiranizan al paseante
con su lujosa puesta en escena. Allí,
tomarse un café en una terraza puede
costar 6 €, y no digamos si se trata
del mítico Caffé Greco de
1760, que frecuentaron tanto Goethe como
Stendhal, D' Annunzio o Modigliani. En este
barrio hay romanos de rostro afilado, gomina,
perilla y camiseta ajustada. Y romanas erguidas
sobre tacones interminables.
TRASTEVERE
Pero luego está esa Roma más
popular e igualmente bella que respira en
torno al Campo dei Fiori, algo más
cerca del río Tíber. Mercado
vecinal por la mañana, punto de encuentro
al atardecer de jóvenes pandilleros
que descargan su plétora a base de
guitarrazos y de litronas, en especial en
la Piazza Farnese, justo detrás.
Y el barrio de Trastevere, del otro lado
del río. Tranquilo y humilde de día,
alternativo y divertido de noche. Bares
de copas, pizzerías de las buenas
(las pizzas sólo se toman a la hora
de cenar), cafés y hasta librerias.
Eso sí, para encontrar vida y locales
abiertos hasta tarde, habrá que esperar
al viernes, sábado o, como mucho,
al jueves. Los romanos son meridionales,
exuberantes y... más pacatos de lo
que cabría esperar. La ciudad se
acuesta temprano, como el resto de Europa.
Roma está situada en mitad de la
bota, en el país mediterráneo
de polaridad más acusada. Sus pies
pisan el Sur, sus ojos miran al Norte.
La
Roma desconocida
Hay tanto que ver en Roma, que una parte
de su belleza permanece oculta. Todo el
mundo conoce o visitara Villa Borghese y
los palacios Barberini o Doria Pamphili
-donde se encuentra el famoso retrato del
papa
Inocencio X de Velázquez-.Y es preciso
vistarlos. Sin embargo, hay otras colecciones
y lugares imprescindibles y menos conocidas
que también tienen tesoros espectaculares.
Son pequeñas casas-museo, desperdigadas
por distintos barrios de la ciudad, ideales
para pasar un rato maravilloso sin sentir
que se esta en la rutina del turista e idoneos
para pisar la Roma real, la Roma oculta.

Galeria Colonna
Galería
Colonna
La más impactante es la Galería
Colonna (vía de la Pilotta, 17),
una joya que eleva el significado de la
gloria de Roma. Abre sólo los sábados
por la mañana. Desde la calle se
atraviesa una entrada normal y corriente;
luego se sube por una sencilla escalera
de caracol y entonces se abren las puertas
del cielo. La inmensa sala sobrecoge. Parece
una trampa visual por su tamaño y
riqueza. Aunque sólo sea por los
suelos de mármoles de colores, ya
vale la pena visitar este lugar. Al alzar
la vista, lo que no es dorado, esta pintado;
incluso los espejos parecen cuadros. Alberga
pintura renacentista, manierista y barroca,
tesoros en cada rincón y el increíble
y recargado conjunto. Dos obras inolvidables
de Bronzino, que representan las dos corrientes
de la historia del arte romano -lo pagano
y lo católico-, con una coqueta Venus
y Cupido con sátiro, y una tierna
Virgen y Niño con santos. También,
obras importantes de Annibale Carracci,
Salvator Rosa y Pietro de Cortona.
Palacio
Braschi
Cerca de la plaza Navona, huyendo de las
multitudes, espera el Museo di Roma -Palacio
Braschi (vía de San Pantaleón,
10)-. Construido por un sobrino de Pío
VI, en el siglo pasado fue la sede del Partido
Fascista. A través de esculturas,
cuadros, dibujos, fotos, elementos decorativos
y vestidos históricos desfila la
vida romana desde el siglo XVII hasta el
XIX. Recién reformado, el edificio
también merece atención, especialmente
su escalera principal, que marca un paso
adelante del barroco al neoclasicismo.
Galería
Spada
Una joya muchas veces pasada por alto es
la Galería Spada (plaza Capo di Ferro,
13), que normalmente recibe sólo
70 visitas diarias. Parece increíble
porque este museo posee piezas estrella,
como La muerte de Dido, de Guercino; el
hermoso Retrato de un violinista, de Tiziano;
el potente David con la cabeza de Goliat,
de Orazio Gentileschi, y dos óleos
-incluida la bella Santa Cecilia de su hija
Artemisia Gentileschi-, que cuenta hoy con
numerosos devotos. En un patio del palacio
se encuentra un ingenioso trompe l'oeil
obra de Borromini, el arquitecto barroco
rival de Bernini. La trampa visual hace
pensar al visitante de estos escasos nueve
metros que se encuentra en una arcada de
más de 30.
Palacio
Corsini
Al otro lado del Tiber , camino del Trastevere,
se encuentra el Palacio Corsini (via de
la Lungara, 10). Base de la reina Cristina
de Suecia y su corte en la Roma del siglo
XVII. El palacio fue reformado posteriormente
por la familia del cardenal Lorenzo Corsini,
convertido en el papa Clemente XII entre
1730-1740. Sus ocho salas están atestadas
de esculturas y cuadros preciosos, como
Salomé, de Guido Reni; San Sebastián,
de Rubens; Venus y Adonis, de Ribera; La
Sagrada Familia, de Fra Bartolomeo, y El
joven san Juan, de Caravaggio -un milagro
del naturalismo barroco-.
Villa
Farnesina
Un poco más arriba del Palacio Corsini
, en la misma calle, se encuentra la conocida
Villa Farnesina (vía de la Lungara,
230), con gloriosos frescos, como El triunfo
de Galatea, de Rafael.
Palacio
Altemps
Los dos laberínticos pisos del Museo
Nazionale Romano -Palacio Altemps (plaza
Sant' Apollinaire, 48)- contienen ejemplos
extraordinarios de la antigua escultura
romana que proceden de las colecciones históricas
de las familias Boncompagni-Ludovisi, Altemps
y Mattei, entre otras. Entre las piezas,
muy bien expuestas, aparecen señaladas
algunas esculturas antiguas que fueron recompuestas
en el siglo XVII por Bernini y Algardi.
Aquí se encuentra el famoso Trono
Ludovisi y el dramático Suicidio
de un galo. El palacio, con su propia iglesia
-algo muy raro en una casa privada-, abrió
sus puertas como museo en 1997, y se han
conservado muchos de los frescos decorativos
originales.
Centrale
Montemartini
Un poco más lejos del centro, los
amantes del arte antiguo disfrutan de un
anexo del Museo Capitolino en la Centrale
Montemartini (vía Ostiense, 106).
Conviene ir en taxi y pedir en la taquilla
un taxi de vuelta. Allí están
las esculturas romanas sobrantes del Capitolino.
Los restos de la colección (400 maravillas
de cuerpos, torsos y bustos) hacen reflexionar
sobre la rique¬za artística romana.
El edificio fue la primera central eléctrica
de Roma y en él reposan las blancas
esculturas de los dioses alIado de enormes
turbinas negras.
Museo
Canova Tadolini
Y para finalizar -a parte de tomar un delicioso
postre en la cafetería-, el Museo
Atelier Canova Tadolini (vía del
Babuino, 1.50 A-B). Más muestrario
que museo, es un conjunto casi excesivamente
denso de cientos de esculturas, estudios
y modelos en bronce, mármol y escayola
realizados por Antonio Canova (1757-1822)
y sus discípulos. El museo tiene
una buena cafetería con mesas en
las salas. Las obras de arte cubren toda
la superficie disponible con bustos, máscaras,
brazos, piernas, patas de caballos y dedos
pegados a las paredes. Si tomas alli una
bebida, te sentiras como un explorador en
otro siglo.

Plaza de España
Villa
Adriana
Pero
nadie se puede ir de Roma sin sumergirse
en su epoca clasica, en plena vida senatorial.
En plena campiña romana, Tívoli
fue lugar de veraneo desde la época
clásica. La pasión del emperador
Adriano por el arte brilla en su legendario
dominio, y el Renacimiento se palpa en la
cercana Villa d'Este.
Conquistada definitivamente por Roma en
338 antes de Cristo, Tívoli, Tibur
en época romana, fue, gracias a sus
condiciones naturales, un lugar de retiro
cercano a la capital. Cátulo y Horacio
tuvieron allí villas. También
Bruto, el asesino de César. En su
casco antiguo destacan algunas casas e iglesias
medievales. La Rocca Pia, el voluminoso
castillo del siglo XV, fue lugar de veraneo
de los papas y sus invitados, entre ellos
Miguel Ángel y Rafael. Pero Tívoli
es famosa por Villa Adriana
(distante unos seis kilómetros) y
Villa d'Este.
Pasear por las ruinas de Villa Adriana (o
Villa Tiburtina), entre petirrojos, árboles
centenarios, restos de magníficos
mosaicos, fragmentos caídos de cúpulas,
cariátides, estanques y columnas,
es un privilegio que permite evocar el esplendor
de una época irrepetible.
Adriano fue el segundo emperador hispano-romano.
Era un erudito, compuso versos y aspiró
a la gloria literaria. Entre sus celebradas
definiciones, la de la paz: una libertad
tranquila. Su pasión por el joven
bitinio Antinoo y el sacrificio de éste
fueron recreados por Marguerite Yourcenar
en su conocida novela Memorias de Adriano.
Deificado por el emperador, el culto a Antinoo
originó un nuevo ideal de belleza
escultórica, caracterizado por la
expresión de tristeza serena.
Adriano dejó numerosos edificios.
En Roma, su mausoleo, sobre el que ahora
se eleva el castillo de Sant'Angelo, y la
reconstrucción del contundente panteón
de su nombre (o de Agripa) se deben a él.
Sus viajes por el imperio le inspiraron
Villa Adriana, construida entre 118 y 134
después de Cristo. Desde la entrada,
enormes olivos, cipreses y pinos impresionan.
Cerca de ella, una maqueta ayuda a imaginar
la grandeza de la villa. Paneles en italiano
e inglés identifican in situ las
ruinas e informan sobre ellas. Su complejidad
es tal que lo que sigue no es sino un somero
esbozo.
Tras pasar las imponentes murallas, lo primero
que vemos es el estanque del Pecile, llamado
así por el pórtico de Atenas,
la Stoa Poikilé -de donde tomaron
su nombre los estoicos- que admirara a Adriano.
Forman el núcleo de la villa el Teatro
Marítimo, el Patio de las Bibliotecas
(griega y latina), el palacio propiamente
dicho y la Piazza d'Oro, asíllamada
por la riqueza de mosaicos y estatuas allí
encontradas. Un poco más apartado,
el Estadio y las Termas. A continuación,
al sur, el Canopio. Más alejada aún
quedaba la Academia, donde se encontró
el hermosísimo mosaico de las palomas
bebiendo, que por sí solo justifica
visitar los Museos Capitolinos de Roma.
El Teatro Marítimo (que no era tal),
un canal de agua verde rodeado por un pórtico
de columnas jónicas, conforma una
pequeña isla circular, compartimentada
por unos muros. Su belleza, ligada a la
fascinación del agua, atrapa. El
patio del palacio conserva aún algunos
mosaicos en blanco y negro, de dibujos geométricos.
Restos de suelos de mármol y de pinturas,
o los mosaicos de colores en la sala de
las tres naves, dan idea del lujo con el
que se rodeó Adriano, un lujo debido
no sólo al tamaño y la riqueza
de la villa, sino también al buen
gusto.
El Canopio, homenaje a Antinoo, un estanque
de 119 metros por 18, es de visita obligada.
En invierno, congelado, presas en el hielo
las hojas caídas de los robles que
lo flanquean por un lado, su belleza se
hace aún más misteriosa y
sugerente. Con los calores del estío,
es una promesa de alivio y frescor. Debe
su nombre a Canope, ciudad unida a Alejandría
por un canal de 20 kilómetros.
Las cuatro cariátides y los dos silenos
originales se guardan en el museo adyacente.
Aparte del campo y los jardines, otras muchas
construcciones completaban la villa, en
la que existía incluso una reproducción
de los infiernos, allídonde terminaba
la red de túneles de servicio. En
las bóvedas de los subterráneos
del Criptopórtico, junto a la Peschiera
(otro estanque), se distinguen firmas de
visitantes.
Restaurada por Diocleciano en el siglo lB,
Villa Adriana sufrió después
el abandono, el saqueo y la devastación.
Esculturas suyas se reparten por diversos
museos, como los Capitolinos o los Vaticanos.
Villa d'Este
El cardenal Ippolito d'Este (1509-1572)
era hijo de Alfonso I Y de Lucrecia Borgia.
Gobernador de Tívoli desde 1549,
fracasados sus simoniacos intentos de convertirse
en Papa, se consoló construyendo
la villa
que le haría famoso, como a su arquitecto,
Pirro Ligorio. Sus sucesores, los cardenales
Luis y Alejandro d'Este, continuaron las
obras. La villa conoció posteriormente
la decadencia. En 1918 pasó a ser
propiedad del Estado, que la restauró.
En el patio de entrada al palacio, en una
fuente, una Venus recostada exhibe su exuberante
cuerpo: ya desde el primer momento se nos
avisa de su carácter mundano. El
palacio, hoy casi tan desnudo como esa Venus
(sólo le quedan las pinturas), estuvo
lleno de esculturas clásicas, de
las que Hipólito era un compulsivo
coleccionista.
Hubo que expropiar casas, realizar desmontes
y reconducir el Aniene para construir el
costosísimo jardín diseñado
por Giacomo della Porta. A este modelo de
jardín italiano, que Fragonard pintó
y que inspiró a Liszt, se desciende
a través de senderos flanqueados
por setos de mirto. Las avenidas, perpendiculares
a los estanques y a las Cien Fuentes, pretendían
crear una perspectiva que, desde la antigua
entrada principal, enfrente del Bicchierone
atribuido a Bernini (la fuente en la que
un gran cáliz es sostenido por una
enorme concha) y la fuente de los Dragones,
centrara el palacio, un poco desplazado,
y aumentara la sensación de profundidad.
Desde las dos logias del palacio, o desde
el jardín, se abarca toda la llanura
lacial, con Roma al fondo.
Cada cual es aquí libre de buscar
su rincón, fuente o estatua preferido:
el Pegaso, sobre la Sibila de la fuente
del Oval; la Centaura, de cuyos voluminosos
pechos salen dos chorros de agua, o las
grutas, ejemplos de naturaleza domesticada:
cariátides, mosaicos, bóvedas
de crucería, dialogan con la roca,
la
vegetación y el agua. Yo estuve varios
minutos en la terraza superior mirando cómo
se elevaba el agua de la fuente de Neptuno,
blanca y cambiante, contra el sol: como
mirar a su contrario, el fuego, era algo
que no cansaba. Fácil resultaría
coincidir en el gusto por el espectacular
y romántico camino de los Cien Caños,
que va de la fuente del Oval a la Pequeña
Roma. Las fuentes, de las que D'Annunzio
escribió que "hablan suave y
despacio como bocas femeninas", estaban
revestidas de mármoles; hoy, el musgo
y las plantas les dan un encanto diferente.
Hipólito consiguió eternizar
el nombre de su familia en parte por algo
que no imaginaba: el tamaño alcanzado
por algunos de los árboles. Los cipreses
pasan por ser los más altos del mundo,
aunque, sin ir más lejos, los de
Villa Adriana no les andan a la zaga. También
es cierto que si ha ganado ese atractivo,
ha perdido otros: la fuente del Órgano
tenía un órgano hidráulico
que llenaba de música el jardín;
en la de los Pájaros aparecían
regularmente un búho que ululaba
y unos pájaros que cantaban; había
otra, en fin, de apariencia inofensiva,
que de pronto salpicaba a los mirones...
Divertimentos, por otra parte, que contribuyen
a imaginar el mundo frívolo y hedonista
de este alegre cardenal. Olvidemos sus pecadillos,
y agradezcámosle el que, si nos acercamos
a Tívoli, podamos disfrutar por unas
horas del murmullo y la fascinación
del agua, de las fuentes, surtidores, estanques
y cascadas que sufragó para su placer
y mayor gloria de la ferraresa casa de Este.
Para quien ya conozca la Ciudad Eterna,
estas dos villas se convierten en una de
esas tentaciones en las que lo imperdonable
sería no caer.
La
Roma de cine
Roma
no es solo la ciudad de los cristianos,
la sede del imperio, la cuna de una civilización,
sino, ademas, un inmenso escenario cinematografico.
Hoy te contamos la Roma cinematografica,
los rincones que podras revivir en tantas
peliculas, de quien mejor la supo retratar,
el director Federico Fellini, en peliculas
como "La dolce vita" y "Las
noches de Cabiria".
Estos
son los siete lugares que deberas visitar
para sentir una Roma de pelicula, tal como
la recreo Fellini, en, como el dijo, un
juego de espejois.
Largo
Federico Fellini .
Saliendo de Porta Piciana, detrás
de los jardines de Villa Borghese, se encuentra
esta pequeña plaza que el Ayuntamiento
de Roma bautizó con el nombre del
director. Ahí comienza la Via Veneto,
que "La dolce vita " (1960) haría
famosa en todo el mundo. Via Veneto ya había
servido antes de escenario en "Las
noches de Cabiria" (1957).

Via Veneto
Via
Veneto
Una de las calles más famosas de
la historia del cine. Sus locales nocturnos,
cafés y restaurantes fueron reconstruidos
al milímetro en Cinecitta para La
dolce vita. La calle la ocupan casi por
entero hoteles de lujo como el Excelsior,
donde Anita Ekberg volvia al alba tras una
noche loca con Marcello Mastroiani en "La
dolce via". Sigue siendo el cartel
del espiritu bohemio de la ciudad, aunque
ha perdido parte de ese clima disipado que
le conferian por nobles aburridos, divas
del mundo del espectáculo y, sobre
todo, paparazzi (término inventado
por el director que se convertiría
en universal) que Fellini retrato en su
película. Aunque reformados, siguen
en pie los dos símbolos de Via Veneto:
el Café París y enfrente el
Café Doney. En este último
se puede pedir el cóctel favorito
del director, el Doney, la especialidad
de la casa; paradójicamente, no aparece
escrito en la carta, pero los camareros
lo siguen preparando para los habituales.
Sólo un detalle de la Via Veneto
ha permanecido intocable desde los sesenta.
Se trata de una pequeñísima
fuente, en el número 66, para uso
exclusivo de los perritos de compañía
de las señoras.
.
La Fontana di Trevi
Las aglomeraciones de turistas durante el
día hacen preferible la visita a
la famosa fuente por la noche, cuando está
desierta. Aqui se produjo la famoisa escena
en la que Silvia (Anita Ekberg) se bañña
vestida ante los ojnos de Marcello, en la
secuencia más célebre de La
dolce vita. Es un majestuso monumento de
fines del XVIII, en el que hoy esta prohibido
depositar monedas. Pero la foto es obligada.
Ocupa casi toda la plaza, por lo que para
conseguir una buena foto, situate en la
esquina izquierda del edificio que la alberga,
al final de la via delle muratte, la calle
que desemboca en la plaza. Tras la foto
puedes visitar la Academia Nazionale sde
San Luca, donde podras admirar obras de
sus antiguos alumnos, como Canova y Kauffman.
Si te colocas con la fontana a tu espalda
podras ver a tu izquierda la gran fachada
de San Vicenzo e Anastasio, una magnifica
iglesia barroca
Via Margutta
Andando desde Piazza di Spagna a Piazza
del Popolo - Fellini la consideraba su "cuarto
de estar" - se encuentra la Via Margutta,
una calle en L, estrecha y adoquinada, cuya
calma contrasta con el bullicio de la superpoblada
Piazza di Spagna. En el número 10
vivió el director con su mujer, la
actriz y protagonista de muchas de sus películas,
Giulietta Masina. Via Margutta es uno de
los lugares con más encanto de Roma.
Es la calle de anticuarios, galerías
de arte y tiendas de alta costura. Entre
tanta sofisticación, llama la atención
una pequeña marmolería que
hace pensar en la Roma Antigua. Deja el
arbolado de Piazza Spagna a tu espalda,
vete a tu izquierda, al llegar a una fuente
gira a la derecha, estas en via condotti,
la calle de las tiendas mas elegantes de
la ciudad. A la espalda de esa fuente tendras
la casa del poeta ingles Keats, un romantico
fallecido en 1821. Si sigues por la calle
de esa fuente (via inmaculata) podras observar
una gran estatua sobre una columna, es la
Inmaculada Concepción.
El
Jardín de los Naranjos
El Aventino es el lugar ideal donde hospedarse
en Roma. La cadena Aventino Hotels ha convertido
varias de las antiguas villas de esta zona
residencial en hoteles acogedores y no demasiado
caros. Su punto panorámico privilegiado
es el célebre Jardín de los
Naranjos, escenario de Las noches de Cabiria.
Atravesando la avenida Aventino se llega
a las termas de Caracalla, una imponente
construcción en ruinas del siglo
III que hospeda fundamentalmente dos cosas:
prostitutas por la noche y ocasionalmente
espectáculos de ópera en los
meses de verano. Allí trabajaba la
protagonista de Fellini, que no era sino
su esposa haciendo de prostituta romana.
Ten cuidado en esa zona, sobre todo con
la cartera y las camaras.
Puente
de Sant'Angelo y el Vaticano
Punto de referencia de la cultura barroca
y ejemplo del gusto escenográfico
de la época de los sesenta, la zona
del Vaticano y sus alrededores han servido
de escenario a muchísimas producciones
cinematográficas. En el Puente de
S. Angelo, entrada perfecta para dar un
paseo por la Roma vaticana, Fellini ambiento
la escena de una de sus primeras películas,
El jeque blanco (1952). Su protagonista,
Wanda (Brunella Bovo), está de luna
de miel en la Ciudad Eterna y busca desesperadamente
al hombre de sus sueños, protagonista
de la fotonovela El jeque blanco (Alberto
Sordi), con el que se da cita en la plaza
de San Pedro. Después de conocerlo,
se lleva tal desilusión que, atormentada
por los sentimientos de culpa que siente
hacia su marido, se tira al Tévere
inducida por la pureza de los angelotes
de Bernini del puente de Sant'Angelo.
Las escaleras que llevan a la cúpula
del Vaticano fascinaban a Fellini: "Que
digan lo que quieran, pero seguir a una
mujer que avanza moviendo las caderas mientras
que el campanario de San Pedro difunde campanadas
castigadoras y amenazantes es una de las
visiones que siguen fascinándome".
En una secuencia de La dolce vita, para
la que reconstruyó la cúpula
de Miguel Ángel, el director escenificaria
su fantasía.
EUR
En esta zona de monumentales construcciones
fascistas se encuentra el Palazzo della
Civilita del Lavoro, edificio al que los
romanos han apodado el Coliseo Cuadrado
y que Fellini convertiría en un escenario
surrealista para Las tentaciones del doctor
Antonio (1962), uno de los episodios que
conforman la película Boccaccio '70.
Las geometrias y los vastos espacios desiertos
de esta zona residencial spsrecemn en "La
dolce vita, como metáfora del malestar
metropolitano. Es famoso en la zona el restaurante
panorámico conocido, por su forma
de champiñón, como Il Fungo,
en la plaza de Pakistán.