
Se
trata de una extensión de aproximadamente
1.2 kilómetros cuadrados, de jardines
e invernaderos, situados en gran Bretaña
junto al río Támesis muy cerca
de Londres.
Estos
jardines fueron fundados en 1759 por el
Capellán de Tewkesbury, que posteriormente
se ampliaron a petición de la princesa
de Gales, Augusta. No fue hasta 1840, cuando
se declara como real jardín botánico.
En ese año, su director y prestigioso
botánico inglés Sir William
Jackson Hooker, decidió aumentarlos
aún más, alcanzando las actuales
120 hectáreas. No se ampliaron más
hasta 1987, cuando la princesa Diana inauguró
el invernadero “Princesa de Gales”.
Los
jardines son considerados patrimonio de
la humanidad, desde que la Unesco los incluyó
en 2003.
El
complejo cuenta con un gran número
de invernaderos y recintos botánicos
además de poseer el Herbario de Kew.
Este herbario es uno de los más grandes
del mundo, con aproximadamente siete millones
de especies. El herbario es rico por tener
especies de todo el mundo, en especial de
los trópicos. Además este
herbario colabora con la universidad de
Harvard y con el herbario nacional de Australia
en la nomenclatura botánica.
Los
jardines también cuentan con un banco
de semillas. Aunque las condiciones no son
demasiado buenas (pues al estar cerca de
Londres hay mucha contaminación),
es un importante productor de semillas.
Asimismo
poseen la mayor biblioteca sobre botánica,
con más de medio millón de
objetos, incluyendo libros, ilustraciones
botánicas, fotografías, cartas,
manuscritos y mapas de diferentes épocas.
Además
colaboran como laboratorio forense, ayudando
a las fuerzas policiales de todo el mundo,
en situaciones en las que las plantas puedan
ser pruebas o pistas relevantes en los casos.
Los
jardines cuentan también con variedad
zoológica, debido a los caprichos
de la realeza, que durante un periodo de
tiempo residieron en el palacio de Kew,
en los jardines. La mayoría son animales
comunes como caballos o una colección
de caninos, pero también hay incluidas
aves exóticas e incluso canguros.
El
recinto no es solamente atractivo por sus
especies, posee además diferentes
estructuras consideradas atracciones como:

La
casa alpina, una estructura de acero y cristal,
que funciona como invernadero. Los cristales
calientan el aire y generan brisas en el
interior.
El
“Chokushi-Mon “, o la Entrada
japonesa, se construyó en Japón
y se trasladó a Kew en 1911. Es una
réplica de la entrada del ancestral
templo Nishi Hongan-Ji en Kioto.

El
palacio de Kew, es el más pequeño
de los palacios de Inglaterra. Fue construido
por Samuel Fortrey, un mercante holandés
en 1931. Más tarde lo compró
George III, quién lo convirtió
en el palacio real.

La
Pagoda, una torre de arquitectura china.
Consta de nueve pisos cada uno de los cuales
tiene un tejado saliente adornado con dragones,
cubiertos por una capa de cristal de distintos
colores.

La
“Orangery”, un bonito edificio
de estilo victoriano diseñado por
Sir William Chambers y construido en 1791.
Actualmente se utiliza como cafetería.
Cuenta
además con un conservatorio, una
galería de arte y dos museos. Son
muchas las actividades que se pueden realizar
en estos jardines que, sin duda alguna,
son una visita obligada para todos aquellos
que viajen a Londres o a los alrededores.
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