
En
2006, 9.2 millones de personas; un tercio
de la población mundial, estaba enferma
de tuberculosis. Pero de eso hace ya 5 años,
puedes pararte a pensar, pero aún
en pleno siglo 21 cuando existe el tratamiento
que pone fin a esta enfermedad, el número
de infectados a nivel mundial sigue aumentando.
Los países que se encuentran en cabeza
con mayores enfermos son lo africanos, China
e India entre otros. Paises estos últimos
que se jactan de encontrarse en pleno desarrollo,
pero que mantiene a sus pobalciones sujetas
a conflictos y grandes desigualdades sociales.
La Tuberculosis pulmonar es una enfermedad
infectocontagiosa, casi siempre de carácter
crónico provocada por “Mycobacterium
tuberculosis”, una bacteria que afecta
a diferentes órganos del cuerpo,
pero en especial a los pulmones.
La bacteria se transmite de una persona
a otra a través de vía respiratoria;
es decir, una persona enferma al toser expulsa
partículas infectadas por la bacteria
que inhala la otra u otras personas que
se encuentran alrededor. Otro modo de transmisión
es el de una mujer embarazada que se encuentra
infectada, esta transmite al feto las partículas
a través del cordón umbilical.
Cuando la bacteria se acomoda en los pulmones
se forman en estos, nódulos (agrupaciones
celulares o fibrosas en forma de nudo).
Con el tiempo y sin un tratamiento la tuberculosis
puede comenzar a expandirse desde los pulmones
al sistema nervioso (provocando meningitis)
hasta los huesos. A pesar de la rapidez
con la que se propaga la bacteria existen
casos en el que el sistema inmunitario del
enfermo mata las bacterias o los aísla,
manifestándose la enfermedad años
después de haberse contagiado.
Los síntomas más frecuentes
son malestar general, cansancio intenso,
sudoración abundante, pérdida
de peso, fiebre y toses severas con sangre.

La
tuberculosis es una de las enfermedades
más antiguas que existen y lleva
a sus espaldas miles y miles de muertes,
pero en el siglo XIX comienza la lucha contra
la enfermedad. En 1882 el médico
alemán Robert Koch, considerado fundador
de la bacteriología, descubre la
bacteria de la tuberculosis, por lo cual
recibiría, años más
tarde el Nobel de Medicina. Los datos acerca
del descubrimiento saldrían a la
luz el 24 de marzo de 1882, día que
hoy ha pasado a ser el Día Mundial
de la Tuberculosis, cuyo fin es el de dar
a conocer esta enfermedad, llevar ayudas
y conciencia de lo que es a todas partes
del mundo. Gracias a sus hallazgos en el
campo de la tuberculosis, con el paso de
los años se ha ido encontrando antibióticos
que acaban poco a poco con la enfermedad
una vez infectado o vacunas que se utilizan
como test para ver si estas contagiado o
no. Pero todos estos avances no siempre
son para todos, solo hay que ver las cifras.
Hoy en día la tuberculosis nos abre
los ojos hacia la verdad que vive un país.
Hambre, sed, diferencias abismales entre
grupos sociales, guerra, corrupción
(…) son la suma que da lugar a las
enfermedades que habitan en el aire de los
países.
India es un ejemplo de lo que en realidad
significa la tuberculosis. A primera vista
India es un país emergente, que algunos
ya avecinan que será una de las primeras
potencias mundiales. Pero eso es la cara
buena de un país que vive con 2 caras,
si rebuscamos y nos vamos acercando hacia
otra cara, veremos una India enferma y marginal.
Un alto porcentaje de la población
marginal está enferma, las 3 enfermedades
que viven entre ellos son la malnutrición,
el sida y la tuberculosis. En muchos casos
está última viene dada por
el sida, ya que el sistema inmunológico
es más débil. India muestra
orgullosa la calidad de su sanidad, pero
habiendo tanta calidad sanitaria y sabiendo
que las tuberculosis es una enfermedad con
tratamiento para su fin; ¿Por qué
hay tantas muertes? Simple, el gran porcentaje
de los infectados son pobres y mientras
la cara rica del país alaba su sistema
sanitario al mundo entero, los tratamientos
pueden llegar a costar 2400 rupias (38.8
euros), pero lo que un mercader en 2 meses
puede llegar a ganar son 600 euros (9.70
euros) ni siquiera la mitad de lo que cuesta
el tratamiento. Un país con un gobierno
corrupto, que mira hacia otro lado cuando
el mundo le hecha en cara lo que está
haciendo mal, nunca llegará a parar
las muertes por tuberculosis. Ni de tuberculosis
ni de ninguna enfermedad que seguramente
se puede poner fin. El día mundial
de la tuberculosis no solo debería
ser una llamada contra la enfermedad, debería
de ser un llamamiento a todos los gobiernos
que buscan mejorar el país electrónicamente,
económicamente; pero ¿para
que tanta mejora si gran parte de su población
se esta muriendo? ¿Y por qué
los políticos del mundo se empeñan
en pasar a la historia como unos asesinos
corruptos, por qué no pasar a la
historia siendo una persona que dio su vida
por levantar su país, de evitar muertes
o de conseguir la calidad de vida que toda
persona merece? Y es que la humanidad vive
un problema mucho más grande, una
enfermedad mucho mayor, la avaricia y el
poder rompen cualquier rastro de bien en
la persona.
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