
Hoy
en día no es raro oír hablar
de niños prematuros. Se suele asociar
el concepto de prematuridad a niño
pequeño y a incubadora como si para
su cuidado bastase poner al niño
en la incubadora y esperar a que creciese.
Sin embargo, cuando se tiene un niño
prematuro, sobre todo si es muy prematuro,
se comprueba que la situación es
muy diferente. Durante los primeros días
o semanas de vida, los niños suelen
presentar problemas, a veces muy importantes.
Los recién nacidos prematuros no
han alcanzado un completo desarrollo de
todos los órganos y esto les predispone
a padecer determinadas enfermedades. De
todas formas los niños muy prematuros
aunque estén sanos requieren una
serie de cuidados especiales en relación
con su inmadurez. Por ejemplo, aunque un
niño de 30 semanas y 1200 g de peso
esté bien, no podrá comer
del pecho paterno o de un biberón
durante las primeras semanas. A las 30 semanas
no se tiene una adecuada coordinación
de la succión con la deglución
y se podría atragantar al pasar la
lache a la vía respiratoria. Esto
mismo ocurre con la temperatura de su cuerpo,
los niños prematuros no son capaces
de controlar la temperatura de su cuerpo
y por eso hay que ayudarles con las incubadoras.
También hay que ocuparse de que la
experiencia en la UVI sea lo menos estresante
posible. Su cerebro no está bien
organizado y está poco preparado
para resistir este ambiente agresivo: mucha
luz, mucho ruido y poco descanso, por eso
ahora en la UVI se intenta, dentro de lo
posible, reproducir el ambiente tranquilo
del útero materno, poca luz, poco
ruido y sobre todo se intenta respetar el
sueño de los niños. Otra preocupación
es disminuir el dolor y el sufrimiento.
En definitiva son muchos cuidados que hay
que proporcionar a los niños prematuros
aunque estén sanos.
En los niños prematuros suelen son
frecuentes enfermedades respiratorias (síndrome
de dificultad respiratoria, neumotorax,
displastia broncopulmonar, pausas de apnea),
enfermedades cardiacas (ductus arterioso
persistente), enfermedades infecciosas (sepsis),
patología neurologica (hemorragia
intraventricular), enfermedades digestivas
(enterocolitis necrotizante) o enfermedades
tales como anemia o retinopatía de
la prematuridad).
Unas de las grandes preocupaciones de los
padres, es pensar si su hijo podrá
llevar una vida como la de los otros niños.
La mayoría de los prematuros tendrán
una vida sin limitaciones, pero unos pocos
tendrán problemas motores, intelectuales
o sensoriales que es los casos más
graves provocarán discapacidades.
Entre las más importantes:
Parálisis
cerebral. Es un trastorno motor, que afecta
a la capacidad del niño para moverse
y para mantener la postura. Está
causado por una lesión en el cerebro
en desarrollo. En las formas graves se produce
discapacidad y se retrasa o impide la adquisición
de habilidades cotidianas como sentarse,
caminar o usar las manos.
Retraso del desarrollo o psíquico.
Se suele hablar de retraso del desarrollo
en el niño, menor de siete años,
que no ha alcanzado las habilidades y capacidades
que corresponden a su edad en el niño
cercano a los siete años ya se puede
hablar con inteligencia, y cuando no alcanza
los niveles medios que le corresponden se
habla de retraso intelectual o cognitivo.
Problemas sensoriales: destacan la ceguera,
considerada como falta de visión,
a pesar de la máxima corrección
posible con lentes y ka hipoacusia (sordera),
en este caso la forma discapacitante es
la que afecta a los dos oídos con
pérdida importante de la audición.
También se presenta con más
frecuencia la miopía grave y estrabismo.

La mayoría de los niños prematuros
no presentan ninguna discapacidad pero algunos
presentan otro tipo de problemas relacionados
con la inmadurez cerebral con la que nacieron,
y con el ambiente en el que tuvieron que
pasar el principio de sus vidas. Se suelen
manifestar después de los dos primeros
años, en edad escolar o incluso en
la adolescencia.
Aunque su inteligencia sea normal, podrán
tener dificultades de aprendizaje que condicionen
un menor rendimiento escolar. Se han descrito
dificultades para concentrarse, procesar
la información o el cálculo.
Los trastornos de conducta más frecuentes
son problemas de atención, sociabilidad
y emocionales. Pueden ser más inquietos,
impulsivos, obstinados o ansiosos o presentar
un trastorno con déficit de atención
e hiperactividad. Estos problemas suelen
ir mejorando con el tiempo, con pautas educativas
adecuadas, evitando la sobreprotección,
potenciando su autoestima y ayudándoles
a ser independientes.
El número de bebés prematuros
se ha incrementado un 13% en España
desde 2001. La Sociedad Española
de Neonatología ha alertado en su
último congreso de este fenómeno,
difícil de detener, que se ha convertido
en un grave problema sanitario, pero también
social y económico.
El coste medio de la asistencia hospitalaria
de un neonato sin complicaciones no supera
los 600 euros, en tanto que el tratamiento
de un gran prematuro alcanza los 80.000
euros. Los costes sociales y sanitarios
se mantienen durante años.
El
aumento de los nacimientos de bebés
prematuros ha hecho que los especialistas
se ocupen en profundidad de buscar qué
provoca que el parto se desencadene antes
de tiempo. Parece que hay muchas causas:
médicas y también las relacionadas
con los hábitos de vida de la embarazada.
Causas médicas
- Anomalías en el útero
- Embarazos múltiples
- Problemas de salud durante el embarazo
que hacen peligrar la vida del niño
o de la madre
- Alguna infección en el útero.
- El mayor uso de técnicas de reproducción
asistida que lograr en muchas ocasiones
embarazos múltiples y, por tanto,
aumenta el riesgo de prematuridad.
- La familia ha envejecido, cada vez son
más las parejas de 40 años
que quieren tener hijos por primera vez
y ésta no es la etapa más
fértil.
Hábitos
de vida
-
El estrés de la madre durante el
embarazo provocado en muchas ocasiones por
el ritmo acelerado que marca el trabajo
dentro y fuera de casa.
- El tabaquismo
- El abuso de alcohol y/o drogas. Un buen
control de la gestación es la mejor
manera de prevenir el nacimiento prematuro.
El médico, al detectar estas situaciones
de riesgo, actuará a tiempo para
evitar que se produzca el parto antes de
tiempo.
En
muchas ocasiones es posible tratar a tiempo
las amenazas de parto mediante el reposo
o con medicamentos específicos. De
esta forma se consigue frenar el proceso
evitar que el bebé nazca antes de
la fecha señalada.
Grandes
prematuros
Se consideran grandes prematuros a los niños
que nacen por debajo de los 1000 gramos
de peso.
Hace 20 años los recién nacidos
que pesaban menos de 1.000 gramos morían.
En la actualidad, esta situación
ha cambiado radicalmente. Los niños
que nacen con un peso algo superior a un
kilogramo tienen el 90% de posibilidades
de sobrevivir. A medida que se reduce el
peso y el tiempo de gestación, el
riesgo de fallecimiento es mayor.
No obstante, la probabilidad de supervivencia
cuando el peso del bebé está
entre los 750 y los 1.000 gramos se sitúa
entre el 70% y el 80% y el riesgo de secuelas
no es alto. Los más frecuentes son
los trastornos menores como déficit
de atención, dificultades ligeras
de aprendizaje, etc. Éstas aparecen
más tarde y se dan en el 10-15% de
estos niños.
Entre el 50% y el 60% de estos recién
nacidos precisa intubación tras el
parto. También se les administra
surfactante, sustancia que hace unos años
sólo era producida por el organismo
del pequeño y que ahora ya se fabrica
artificialmente. Gracias a su administración,
mejora el desarrollo pulmonar de los bebés.