
Tras
la llegada del PSOE al Gobierno, el Plan
Hidrológico Nacional (PHN) proyectado
por PP fue anulado y, por lo tanto, uno
de los proyectos más polémicos
del ejecutivo de Aznar: el trasvase del
Ebro. El plan diseñado para trasvasar
agua, construir embalses, reforestar cuencas,
mejorar los regadíos y optimizar
la gestión ha desatado en los últimos
años la polémica por su medida
más impopular: el trasvase de 1.050
hectómetros cúbicos anuales
del Ebro a las cuencas mediterráneas.
El Gobierno del PP se enfrentó a
partidos políticos, ecologistas e
incluso a las autonomías, con Aragón
a la cabeza, donde se produjeron numerosas
movilizaciones.
El Partido Socialista presento y ejecuto
una enmienda alternativa a la totalidad
del PHN, que consiste en una plena reutilización
del agua, multiplicar por tres el número
de desaladoras, un plan de regadíos,
un plan forestal, la creación de
un banco de agua público y una mejora
de infraestructuras.
A continuación te explicamos todo
lo relativo a las desaladoras y al proceso
de desalinización: qué es,
cómo funciona, qué ventajas
e inconvenientes tiene, etc.
Las personas han buscado por mucho tiempo
la forma de purificar las aguas saladas
para hacerlas aptas para el consumo humano
y la agricultura. Del total de agua que
tiene nuestro planeta, sólo el 2,5%
es “agua dulce”, el resto es
agua salobre y agua de mar, con niveles
de contenido de sales que no permiten sostener
vida humana o agricultura. Se entiende por
agua dulce aquella agua que tiene bajos
contenidos de sales, en niveles no perceptibles
por el paladar humano. De toda esta
agua dulce, el 0,3% se encuentra en ríos,
lagos y acuíferos poco profundos,
y de esta última solo un 11% es recurso
renovable disponible para consumo humano.
La desalación, también llamada
desalinación o desalinización,
es una alternativa de fuente para sectores
que no cuentan con recursos de agua fresca.
Es un proceso de tratamiento en el cual
se le extraen las sales disueltas al agua
de mar o a las aguas salobres para producir
agua de calidad potable o agua dulce. Lo
anterior, en cifras, se puede expresar como
bajar las sales disueltas de 38.000 mg/lt
(agua de mar) a menos de 500 mg/lt (agua
potable).
Las tecnologías de los procesos para
desalar agua de mar han sido conocidas por
largo tiempo. El problema fue que en sus
orígenes, estos procesos eran de
tan alto coste que se hacía inviable
desarrollar plantas de cierto tamaño
desde el punto de vista comercial.
La mayor demanda de agua y la actual explotación
al límite de las fuentes tradicionales
está abriendo la posibilidad de desarrollar
alternativas tecnológicas de producción
de agua potable e industrial distintas a
las tradicionales, y que a pesar de su mayor
coste, hoy resultan factibles económicamente
en el mercado actual frente a la amenaza
de demanda insatisfecha.
Entre estas alternativas tecnológicas,
se destaca la Desalación de Agua
de Mar. Esta fuente no convencional utiliza
el agua de mar como materia prima para la
producción de agua potable, por medio
de la Osmosis inversa, que es una tecnología
de desalación ya probada y consolidada
en el mundo en cuanto a su fiabilidad, eficiencia
y calidad del producto final. Esta tecnología
punta, además, es calificada como
“limpia” desde el punto de vista
medioambiental.

¿Qué es la ósmosis
inversa?
La ósmosis inversa es un proceso
inventado por el hombre que revierte el
fenómeno de la ósmosis natural.
Su objetivo es obtener agua purificada partiendo
de un caudal de agua que está relativamente
impura o salada. Esto se logra al separar
de este caudal de agua contaminada con sales,
un caudal menor de agua pura.
En el proceso de ósmosis inversa,
se le aplica presión a la solución
que tiene más alta concentración
de sales y así se fuerza un caudal
inverso a través de la membrana semipermeable.
Ahora, un nuevo proceso de desalación
liderado por la empresa Mtorres es el que
se va a poner en práctica por el
Gobierno. En principio, la idea es impecable:
se usa enegía eólica (sin
emitir, por tanto, CO2) y se produce la
desalación, resolviéndose
así el otro gran problema del medio
ambiente patrio.
El asunto, así visto, parece estar
muy claro. Sólo queda la praxis.
Y ha tenido que ser precisamente un murciano
(Manuel Torres) el promotor del primer proyecto
específico de desalación limpia:
una plataforma flotante que albergará
un aerogenerador y una desaladora.
Un proyecto sobre el que Torres ya ha dicho
que 'con quinientas máquinas como
ésta resolvemos el déficit
de la cuenca del Segura'. ¿Los números
'gordos'? La plataforma flotante, que sobresaldrá
del agua unos cuatro metros, será
ubicada a entre uno y cinco kilómetros
de la costa, donde las aguas tienen una
profundidad de entre 40 y 80 metros. Sobre
ella será instalada una turbina eólica
de 2,5 megawatios que producirá energía
durante unas 2.500 horas al año y
mediante la cual podrán ser generados
más de dos hectómetros cúbicos
anuales (volumen suficiente como para abastecer
durante un año a una población
de 30.000 habitantes). La plataforma tendrá
un diámetro de 40 metros, y la torre
medirá 60 (cada aspa del molino,
40 metros).
La planta tiene un presupuesto inicial de
10,21 millones de euros y podría
contar con financiación pública.
El ingenio podría estar funcionando
en 18 meses (la empresa calcula que puede
construir 200 plataformas al año).

El proyecto de Torres apuesta por convertir
el viento en energía mecánica,
energía que se aplicará directamente
a bombear agua del mar a alta presión.
M. Torres ha previsto hacer grupos de tubos
de membranas de forma que solo trabajan
todos cuando el aerogenerador alcanza su
máxima potencia. Y así, si
disminuye el viento y baja la presión
del agua, automáticamente se regula
el número de tubos necesarios que
deben trabajar para mantener la presión
constante.
La elección del enclave también
puede tener en cuenta el biodinamismo (aguas
movidas), que favorecería la dispersión
natural de las salmueras, minimizando así
el impacto.
Por tanto, se supone que los principales
inconvenientes de la desalación (el
daño a la flora marina y a la agricultura)
se verán reducidos en parte. Ventajas
que la desalación aporta son, por
ejemplo: poca ocupación del terreno
respecto al trasvase del Ebro (ya derogado)
o un 30% menos de consumo de energía.
Por tanto, la desalación de aguas
procedentes del mar ha creado grandes expectativas
en la cuenca mediterránea, pero también
se ha constituido en fuente de polémica.
Esta tecnología se propone como un
medio alternativo a los discutidos trasvases
para conseguir recursos hídricos
de calidad en una zona históricamente
afectada por la escasez de agua.
Por otra parte, los investigadores llevan
años intentando minimizar el problema
del alto consumo de energía de las
desaladoras. De hecho, existe ya una tecnología
para crear energía basándose
en la propia salmuera: un dispositivo llamado
PE (Intercambiador de Presión, Pressure
Exchanger en inglés) que transfiere
energía directamente de la salmuera
al flujo de alimentación sin los
problemas de rendimiento de los ejes giratorios
de alta velocidad de las fábricas
actuales. Si se siguiera este sistema, la
reducción de los costes energéticos
y económicos podría suponer
que por primera vez sería posible
producir agua potable a partir de agua de
mar con un coste inferior por metro cúbico
que el obtenido por otras vías (pantanos,
canales, trasvases). Porque ese es otro
de los aspectos claves, todavía no
resuelto, de la polémica: ¿cuál
es el precio final de un metro cúbico
de agua desalada industrialmente y cuál
el del proveniente del trasvase del Ebro?