
El
Sol es una estrella como tantas otras, sólo
que mucho más cercana a nosotros
que las demás. Sin ella, en nuestro
planeta sólo habría mucho
frío y una noche eterna.
La luz y el calor tardan 8 minutos en llegar
a la Tierra. La Tierra no intercepta más
que la cantidad adecuada: 2 calorías/minuto
por cm2. Es decir, ha sido exactamente calculado
para que exista la vida en la Tierra. Supone
una fuente directa e indirecta de casi toda
la energía empleada por los seres
vivos (luz para las plantas, electricidad
para los hombres, etc.).
Copérnico demostró en 1543
que la Tierra y los demás planetas
giraban alrededor del Sol que se convirtió
en el centro del universo. El Sol forma
parte de un enorme conjunto de estrellas
que, a su vez, constituyen una galaxia llamada
Vía Láctea. La Tierra y los
planetas son arrastrados con él,
en dirección a la estrella Vega,
a la velocidad de 20 Km./segundo.
Contrariamente
a la Tierra, el sol no es sólido.
Es una enorme masa de gas siempre en movimiento.
Este movimiento produce, a veces grandes
protuberancias. Las protuberancias son enormes
puentes de materia gaseosa que se elevan
por encima de la Fotosfera y que son retenidos
por el campo magnético del Sol. Pueden
llegar a elevarse hasta varios cientos de
miles de Kilómetros. Las protuberancias
quiescentes se desarrollan con lentitud,
y pueden durar varios meses. Las eruptivas
se forman en pocos minutos y desaparecen
en algunas horas. A veces, proyectan grandes
cantidades de materia y energía.
Cuanto
más cerca está del centro,
más comprimido se encuentra el gas.
Si se pudiese resistir su temperatura y
su atracción, ningún astronauta
podría poner jamás el pie
sobre su superficie, porque no existe.
Se
encuentra unas 400 veces más lejos
de la Tierra que la Luna, a unos 150.000.000
de Km. La gigantesca esfera gaseosa solar,
es mucho mayor que la Luna. Tiene un diámetro
de 1.400.000 Km. (109 veces el de la Tierra
y 1.300.000 veces su volumen).

En su mayor parte 98% es una mezcla de:
Hidrógeno 75% y de Helio 23%. El
2% restante está formado por elementos
que abundan en la Tierra como Carbono, Nitrógeno,
Oxígeno, etc. El Hidrógeno
asociado con el Oxígeno forma el
Agua (H20).
La composición del Sol no es uniforme.
Se distinguen varias capas. En tres de ellas
es de donde salen todas las radiaciones
que reciben del sol, los rayos X, radiación
ultravioleta, luz visible, infrarrojos,
ondas radioeléctricas que, desde
el exterior al interior son:
La Corona Solar (gas rarificado y caliente
(1.000.000 de ºK). Unos 3.000.000 de
Km. de espesor y su forma, algo alargada,
varía en función de la actividad
solar.
La Cromosfera (8.000 Km. de espesor) está
exactamente encima de la superficie visible.
Su temperatura varía entre 20.000
y 5.000 ºK
La Fotosfera corresponde a la superficie
visible. Capa fina (300 Km. de espesor)
de donde nos llega la luz y su temperatura
es de unos 5.500 ºK.
Existe una zona intermedia que impide que
la energía del núcleo se escape
con rapidez. El núcleo es la parte
central del sol, su caldera. Es allí
donde se crea la energía y donde
el Hidrógeno se transforma por fusión
en Helio.
La cantidad de energía (luz y calor)
que emite el Sol apenas ha cambiado durante
los últimos mil millones de años.
Hasta hace poco, no se sabía como
lograba el sol producir tanta energía
durante tanto tiempo.
En 1939 Bethe y Von Weizsäcker explicaron
que el sol actúa como un gigantesco
reactor nuclear. Bajo el efecto de la elevadísima
temperatura de su núcleo (15.000.000ºK),
el Hidrógeno se transforma en Helio.
Su centro es un reactor de fusión
nuclear que funciona como una formidable
bomba H. (4 núcleos de átomos
de Hidrógeno para producir 1 núcleo
de átomo de Helio (más ligero
que los 4 átomos de Hidrógeno
que lo han formado). Ha habido, una perdida
de masa en esta reacción que se ha
transformado en energía. Por otra
parte periodos de fuerte actividad parecen
reproducirse de modo más o menos
regular (ciclos de 8 a 14 años).
Para terminar hemos de mencionar varios
fenómenos que se constatan observando
el Sol: la rotación, las manchas,
las protuberancias y las erupciones.
Debido a su gran luminosidad resulta difícil
de observar. Cuando la luna se coloca entre
él y nosotros: se produce un eclipse
de Sol (parcial o total) que facilita su
estudio. Gracias a los espectrógrafos
se ha podido descomponer la luz de los rayos
solares y analizar su composición.
Si utilizamos un cristal triangular (prisma)
vemos que la luz blanca se descompone en
los colores del arco iris. Pero nuestro
ojo no percibe más que una pequeña
parte de la radiación solar. El calor
no es producido por la luz, sino por las
radiaciones no visibles como las que emite
un radiador. Todas en conjunto pertenecen
a las ondas electromagnéticas. Que
se pueden clasificar en abanico según
longitud de onda, espectro.
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