
En Nazca, un pequeño pueblo al sur
del Perú, a unos 450 km de Lima,
nos encontramos con uno de los mayores misterios
arqueológicos de la humanidad, las
líneas de Nazca.
Muy cerca del pueblo, en el desierto de
Nazca, uno de los paisajes más áridos
del planeta, se encuentra un terreno conocido
como “la pampa” donde se pueden
observar cientos de líneas y dibujos
de figuras geométricas perfectas,
espirales, laberintos, dibujos de animales
marinos y terrestres, y vegetales de enormes
dimensiones, cuya característica
principal y más misteriosa es que
desde tierra estos dibujos pasan desapercibidos,
sólo pueden ser apreciados en toda
su extensión desde el aire, lo que
ha dado lugar a las más variopintas
teorías sobre su origen.
Estas líneas fueron trazadas por
la cultura Nazca y no son más que
rayas y figuras dibujadas sobre una llanura
seca, las rayas pueden medir desde pocos
metros hasta cientos, y aparentemente no
parten de ningún sitio ni llevan
a ningún otro. Para trazar estas
líneas los nasqueños aprovecharon
las condiciones especiales del terreno.
Este es un sitio donde prácticamente
no llueve (media hora cada 2 años)
y el suelo es rico en minerales, lo que
sumado a la acción del viento hizo
que se formara una fina costra oscura, que
al ser removida contrasta con el color claro
del subsuelo, de manera que los dibujos
aparecen como líneas claras sobre
un fondo oscuro que sólo pueden ser
observadas desde gran altura. Las mismas
particularidades climáticas y geológicas
del terreno que permitieron hacer los dibujos
son las que han posibilitado que no se hayan
borrado en 1.500 años.
La primera mención a estas figuras
de la que tenemos conocimiento está
en una relación del conquistador
español Pedro Cieza de León
en 1547, aunque sin identificar de que se
trataba. Más tarde, en 1568, el corregidor
de su majestad, Luis de Monzón, las
define como carreteras trazadas por los
indígenas del pasado, pero no es
hasta principios del siglo XX cuando Toribio
Mejía Xesspe las redescubre, aunque
sin darles demasiada importancia, y las
presenta al mundo científico.

Fue Paul Kosok (1896 – 1959) quien
sacó a la zona del olvido y comenzó
a investigar en Nazca, pero no fue hasta
un día de 1939 en que sobrevolaba
el territorio, cuando descubrió los
inmensos dibujos grabados sobre el suelo
de “la pampa”. Su conclusión,
después de dedicar años a
investigar e ir descubriendo uno a uno las
líneas y dibujos, fue que se trataba
de un mapa astronómico cuya función
era registrar los movimientos de los astros
y constelaciones, como un calendario con
un sentido religioso.
En la misma línea de investigación
continuó la labor de la astrónoma
y matemática alemana María
Reiche (1903 – 1988) que dedicó
50 años de su vida a investigar y
desarrollar la teoría de Kosok sobre
las líneas, así como a protegerlas
y crear conciencia de su importancia y la
necesidad de su conservación.
María Reiche descubrió nuevas
líneas y diseños, trazó
mapas y elaboró teorías que
profundizaban en las de su mentor. Según
ella los dibujos eran un gigantesco templo
al aire libre donde se realizaban ceremonias
religiosas relacionadas con hechos astronómicos,
y el gran tamaño venía dado
por la esperanza de que fueran vistos por
los dioses.
El gran misterio era la forma en que los
indígenas lograron hacer esos gigantescos
dibujos en el suelo con tal precisión
y sin poder verlos nunca en su totalidad
ya que la mayoría solamente pueden
verse desde el aire. María Reiche
dedujo que se habían hecho clavando
estacas y tendiendo cuerdas entre ellos,
y que esas mismas estacas con cuerdas atadas
girando a su alrededor, se habían
utilizado como compases. Muchos científicos
no comparten esta teoría porque creen
imposible tal precisión en los dibujos
con ese método, por lo que la forma
en que fueron trazados permanece en el misterio.
Existen otras muchas teorías acerca
de las líneas de Nazca, algunas disparatadas
como la de Von Daniken, que dice que las
líneas se construyeron como pistas
de aterrizaje para naves extraterrestres
que se encontraban realizando viajes interplanetarios
y que visitaron la región de Nazca,
y que están hechas siguiendo los
surcos dejados por las naves al aterrizar
en sus anteriores visitas.

Otra teoría curiosa fue la de unos
investigadores norteamericanos que afirmaban
que los Nazcas podían haber dominado
la navegación aérea. Su teoría
era que los ingenieros Nazcas podían
construir globos aerostáticos desde
donde supervisaban la construcción
de los geoglifos. Se basaron para elaborar
esta teoría en algunos dibujos de
la cerámica nazca que pueden parecer
globos.
Otros investigadores las han considerado
como dedicadas al culto funerario y las
líneas serían senderos que
eran recorridos en las ceremonias religiosas
en honor a los dioses.
Hoy en día, las teorías más
aceptadas y fundamentadas son las que relacionan
las líneas con el agua y el culto
a la fertilidad, y su función como
inmenso templo al aire libre. El estadounidense
Dr. Anthony Aveni descubrió que muchas
de las líneas rectas estaban orientadas
hacia pequeños ríos y canales
de riego de las elevaciones circundantes,
y que casi todos los puntos en que las líneas
se unen pasan por lugares donde hay manantiales.
Él cree que el fin de las líneas
es caminar sobre ellas y rogar a los dioses
del agua que hicieran fértil la tierra.
Y las figuras podrían ser tótems
que se adoraban durante la celebración
de las ceremonias rituales.
En definitiva, todas las teorías,
desde las que siguen un razonamiento científico
hasta las más fantasiosas, tienen
lagunas y ninguna resuelve totalmente el
misterio. Lo que sí es cierto es
que mucho antes de que naciera el imperio
Inca, en Nazca dominaban la tecnología
suficiente para hacer estos complicados
y enigmáticos dibujos.
En cuanto a las figuras son de dos tipos:
las líneas y los dibujos. Técnicamente
las líneas de Nazca son perfectas.
Las rectas apenas tienen pequeñas
desviaciones a lo largo de kilómetros.
Los dibujos están bien proporcionados,
a pesar de sus grandes dimensiones, lo que
demuestra el gran conocimiento geométrico
de los antiguos habitantes de esta zona.
Las líneas son las más numerosas
y forman una complicada red de rayas que
se cruzan unas con otras en todas direcciones,
y que se diferencian entre ellas porque
tienen anchuras y largos diferentes. Forman
figuras geométricas como triángulos,
rectángulos, espirales y trapecios.
Hay miles de ellos y están trazados
con absoluta precisión, las hay desde
las más pequeñas de solamente
unos centímetros de ancho, hasta
las que miden cientos de metros, y unas
pocas que miden varios kilómetros
en línea recta.
Los dibujos están entre las líneas
y representan animales marinos y terrestres,
vegetales y algunas formas abstractas que
todavía no se han identificado. Algunos
son gigantescos y hay casi 70. Podemos encontrar
un lagarto, un pelícano, algunos
de los más famosos son el mono, la
orca, el perro, el colibrí y la araña.
Las figuras de plantas son más escasas,
y muy pocas las representaciones de humanos,
la más conocida es el Astronauta
que se encuentra un poco alejado de los
demás dibujos en la ladera de un
colina cercana y que, posiblemente, es la
que ha dado pie a las teorías más
extravagantes.
Desde 1994 la UNESCO inscribió a
las líneas de Nazca como Patrimonio
de la Humanidad.
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