Como
bien sabéis, el gótico
es un arte europeo que se desarrolló
entre los siglos XII y XVI, aunque esto
varía según la zona geográfica,
sufriendo en ese periodo importantes
variaciones.
Es un arte, quizá el primero,
total, abarcando casi todas las manifestaciones
artísticas (arquitectura civil
y religiosa, pintura, escultura, mobiliario,
música o vidriera). Su nombre,
no solo desvela la forma peyorativa
en que los defensores de las artes clásicas
se refirieron a él, como cultura
de los bárbaros godos, frente
al mundo greco romano, sino que indica
su origen , el nervio que le sostuvo,
el mundo germánico.
Es sin duda un arte urbano, que refleja
la vida en la Baja Edad Media, esa que
se aleja cada vez más de las
sombras feudales, las guerras contra
los sarracenos y la oscuridad rural
del colonato. Un arte que simboliza
en sus bóvedas y vidrieras los
bosques germanos, y en su altivez y
luz la pujanza de las ciudades.
LA
ARQUITECTURA
Engrandecido en el terreno arquitectónico,
es resultado de la mezcla de dos culturas,
la germana y la romana, de dos formas
de entender el mundo, la eclesial y
la mundana, y resultado de las nuevas
necesidades urbanas y las nuevas soluciones
técnicas. Su influencia fue tal,
que perduraría en medio del renacimiento,
cuando no le influyó.
Frente a la arquitectura románica,
caracterizada por los arcos de medio
punto, las estructuras macizas con escasos
vanos y las bóvedas de cañón
o arista, el gótico empleó
el arco apuntado, agujas, chapiteles
y gabletes, creando un sensación
ascensional, magnífica y luminosa,
en edificios, estilizados, livianos,
casi en vuelo, en medio de estructuras
minimizadas. Todo esto fue obra y gracia
de innovaciones constructivas, como
la bóveda de crucería.
Esta bóveda consiste en el cruce
de dos arcos o nervios apuntados, lo
que crea una estructura resistente sobre
la que se colocan los ligeros plementos
o elementos de relleno de la bóveda.
Esto crea un sistema muy ligero y adaptable
a diversos espacios, aportando muchas
opciones constructivas y modulares,
y una gran variedad tipológica.
Ello, además, permitía
concentrar los empujes en los cuatro
puntos del vértice y posteriormente
apearlos por medio de pilares, muros
y columnas, aligerados aquello por arbotantes
(arcos externos que envían las
fuerzas a un contrafuerte, decorado
con un pináculo, para hacerle
más esbelto). Ello permitía
muros más livianos, llenos de
vanos ricamente decorados con vidrieras
y dotados de gran altura, como elevándose
hacia Dios.
La planta más habitual de estas
catedrales se articulo en torno a tres
o cinco naves longitudinales, un transepto,
un coro, una girola y un presbiterio,
es decir, una composición similar
a la de las iglesias románicas.
Junto a estos elementos, muchos románicos,
pilares compuestos y arcos apuntados
marcaron lo diferencial, la verticalidad
gótica.
La fachada gótica típica
se divide en tres cuerpos horizontales
y tres secciones verticales o calles,
donde se abren las tres portadas que
se corresponden con las naves del interior,
todo encuadrado por dos torres laterales
rematadas por agujas o chapiteles. Por
último, el gran rosetón
sobre la portada central es el centro
que corona esta estructura a caballo
entre lo arquitectónico y lo
escultórico.
Este arte complejo y maduro, atravesó
en estos siglo muchas variaciones y
evoluciones, que podríamos resumir
así:
1.El
Gótico Temprano.
Esta
ligado a la aparición de las
primeras crucerías, en el siglo
XII, y en catedrales como la girola
de la iglesia abacial de Saint-Denis,
que fue panteón real cerca de
Paris.. Corresponden a este periodo
Notre Dame de París Laon y Noyon.
En todas el concepto de espacio estilizado,
fluido y luminoso rompía el románico.
2. El Gótico Clásico.
Las
pruebas iniciales toman cuerpo definitivo
en la construcción de la catedral
de Chartres, donde se elimina la tribuna
del segundo piso, se mantiene el triforio
y se eleva el muro mediante de un amplio
claristorio o piso de ventanales. La
expresión máxima de esta
nueva concepción es visible en
la catedral de Reims, llena de muros
calados, tracerías y ventanales
subdivididos en dos o más arcos
apuntados por medio de finas columnillas
de piedra llamadas parteluces. Este
sistema de muros plenos de arquerías
y vanos seria también visible
en Bourges, Chartres o Beauvais.
3.
El Gótico Radiante o rayonnant.
El
término rayonnant identifica
el uso de elementos radiales, como los
de una rueda, visibles en los enormes
rosetones característicos de
este estilo. Este periodo se fija más
que en la altura en aliviar los muros,
extendiendo los ventanales y reemplazando
el muro exterior del triforio por vanos
de tracería.
Ello resulta característico en
la reconstrucción de la iglesia
abacial de Saint-Denis, en Sainte-Chapelle,
la espaciosa capilla Palatina construida
para Luis IX en la Île-de-la-Cité,
en el centro de París.
Ello permitiría ambientes acristalados
llenos de aire sagrado y simbólico,
generado por la luz coloreada, especialmente
el azul oscuro y el rojo rubí
brillante.
4.
Expansión de la arquitectura
gótica.
Sembrado
en Francia, el gótico pronto
prendió por toda Europa. En España,
este estilo, con mucha presencia civil,
eclosionó durante el reinado
de Fernando III, cuando se acometieron
las catedrales de Burgos, Toledo y León.
Es este un arte singular, no una copia,
lleno de elementos constructivos y decorativos
propios, mudéjares y prerrománicos
entre ellos. Quizá el lugar donde
más se siguió el plan
francés seria, lógicamente
en el Mediterráneo, como demuestran
las catedrales de Barcelona, Palma de
Mallorca y Gerona. Aquí predomina
la planta de salón (con naves
a la misma altura), el espacio diáfano,
las capillas laterales encajadas entre
contrafuertes, la oscuridad interior
y la falta de arbotantes, con lo que
los muros son más robustos.
En Alemania predomina la herencia románica,
como demuestra la catedral de Colonia,
y en menor medida San Esteban de Viena,
Praga, Friburgo y Ulm.
En Italia y Gran Bretaña la influencia
francesa fue escasa, como demuestran
Siena y Orvieto, donde el gótico
queda reducido a la fachada, siendo
más que un estilo, una suave
transición desde el románico
al renacimiento, que abriría
Filippo Brunelleschi.
En Gran Bretaña el gótico
solo es visible en la ampliación
oriental de la catedral de Canterbury
y en la abadía de Westminster.
En general es una versión del
gótico donde predomina la longitud
y la horizontalidad.
5.
Gótico Final o tardío.
Tras
la peste y la guerra de los Cien Años,
Paris perdió la hegemonía
artística europea. Su final recibe
el nombre de gótico flamígero
o flamboyant, por recordar su tracería
curva a las llamas de una hoguera. Las
iglesias se hacen en su interior más
simples, eliminando pilares y capitales
y centrándose en las bóvedas.
La arquitectura flamígera se
originó a fines del siglo XIV
de la mano del arquitecto cortesano
francés Guy de Danmartin, pero
solo cuajo tras la cruel guerra de los
Cien Años, que permitió
reiniciar la actividad constructiva
pospuesta por la guerra. Así
la mayoría de las obras de este
periodo pertenece a los siglos XV y
XVI, como es visible en la catedral
de Troyes y las fachadas de los transeptos
de Senlis y Beauvais.
Pero el culmen de ese estilo se daría
en España, en obras como la lonja
de Palma de Mallorca, la capilla de
San Jorge del palau de la Generalitat
de Barcelona o en muchos palacios catalanes.
Quizá de este estilo derive una
creación típicamente española,
el estilo hispano-flamenco, caracterizado
por la fusión de formas flamencas
y mudéjares, y que también
ha dado en llamarse isabelino. Destacan
en ese periodo arquitectos como Hanequin
de Bruselas autor de la capilla de don
Álvaro de Luna en la catedral
de Toledo, Juan Guas, con el castillo
de Manzanares el Real (Madrid), el palacio
del Infantado en Guadalajara y el convento
toledano de San Juan de los Reyes; Antón
y Enrique Egas, que trazaron los hospitales
de Santiago, Granada y el de Santa Cruz
en Toledo; Juan y Simón de Colonia,
con obras como la capilla del Condestable
de la catedral de Burgos; y, en el área
de Salamanca, Juan Gil de Hontañón,
que construyó la catedral de
Segovia en pleno siglo XVI, y su hijo
Rodrigo Gil de Hontañón.
Es algo parecido al arte manuelino,
vigente en Portugal por esas fechas
y marcado por la profusión ornamental
de motivos exóticos y marineros.
Gótico
tardío también hubo en
Inglaterra, llamado gótico perpendicular,
y caracterizado por el uso de molduras
verticales en los muros y las tracerías
y por las bóvedas de abanico.
Ejemplo son la capilla de la Virgen
en Gloucester, la de San Jorge en Windsor,
la de Enrique VII en Westminster y la
del King’s College en Cambridge,
todos ellos marcados por el uso de las
bóvedas de abanico, que prolongan
de manera continua los paños
rectangulares de los muros y las vidrieras.
En
este periodo tardío una de los
rasgos más distintivos es la
gran tendencia a la construcción
de edificios civiles, palacios coronados
por torres (la gran lonja de Ypres),
los elegantes châteaux que aúnan
lo residencial con la defensa militares
o los edificios administrativos. Ejemplos
de todo ello son los añadidos
del palacio de Westminster, el s châteaux
flamígero de Josselin en Bretaña,
o los de Amboise y Blois en el valle
del Loira (Castillos del Loira). También
el palacio del Dux de Venecia, la Ca’
d’Oro, los palacios Tudor de Hampton
Court y las lonjas de Barcelona, Valencia
y Palma de Mallorca.
Para
terminar, y a modo de ilustración,
os comentamos las características
principales de algunas obras muy significativas