
Franz
Schubert es otro de los tantos compositores
nacidos en Austria y muerto joven, sin duda
con un talento admirable, pero obviamente
menos conocido que Beethoven o Mozart, quienes
tienden a eclipsar a los demás músicos
ante los ojos de los no muy aficionados.
Pero, ¿Quién era Schubert?
Curiosamente, fue el único nacido
en la capital de la música, Viena,
a finales del siglo XVIII y principios del
XIX. Vivió rodeado de pobreza y careciendo
de éxitos, consiguiendo su reconocimiento
al morir, sin poder disfrutarle. Su situación
nunca fue fácil, eran trece hermanos
y su padre tenía un trabajo modesto
como profesor, haciendo así más
difícil el poder alimentar a una
familia tan numerosa.
Desde pequeño había tenido
un gran talento para la música, y
su profesor, seguro lleno de orgullo, le
llego a decir que no necesitaba saber más,
porque “El conocimiento lo ha recibido
del buen Dios”. Gracias a este don,
consiguió una beca a los once años,
trabajando como cantor en la capilla Imperial.
Pudo costearse los estudios y comenzó
pues sus primeras sinfonías, inspirándose
en algunos grandes de la música,
como Haydn y Beethoven.
A penas cumplió 14 años, comenzó
a crear sus primeros lieder (“poemas
cantados” hechos expresamente para
piano y voz) y en tan solo 5 años
llego a componer más de doscientos
cincuenta lieder, el más famoso es
“Gretchen am Spinnrade”, el
cuál fue inspirado en los poemas
de Goethe.
Con el paso de los años, decidió
vivir de la música y se independizó,
comenzando una vida nómada, sin un
lugar fijo en el que vivir, pues sus ingresos
eran escasos y siempre necesitó la
ayuda de sus amigos. Era, sin duda, un hombre
muy fiel a su pequeño círculo
de amistades, quienes eran siempre los primeros
en deleitarse con sus obras. Nunca se caso
ni tuvo hijos, solo algunas relaciones esporádicas,
quizás por su manera de vida, por
miedo al compromiso, o porque jamás
encontró a alguien adecuado.
Fueron unos años verdaderamente duros,
en los que no consiguió publicar
sus obras, y para empeorar su situación,
contrajo sífilis. Mientras tanto,
su visión comenzaba a empeorar, y
necesito utilizar gafas, que terminaron
siendo sus inseparables compañeras,
dándole así la imagen tímida
que demuestra en las pinturas.
Cabe destacar que no solo sus amigos podían
escuchar sus obras, ya que también
tocaba en las llamadas “schubertiadas”.
Eran unas reuniones de artistas (no solo
músicos) que en un ambiente tanto
animado como amistoso compartían
conocimientos y pasaban buenos momentos.
Franz era muy aficionado a esta clase de
reuniones, ya que siempre fueron de su agrado
las tabernas y los ambientes populares.

Ya en los últimos años de
su vida, comenzó a escribir piezas
magistrales gracias a su experiencia. Como
siempre, su inspiración llegaba de
vivencias o poemas, dándole a sus
obras una marca distintiva que las hace
únicas, un buen ejemplo es “Wanderer-Fantasie”,
compuesta solo para piano, o “La bella
molinera”, un Lieder.
En aquel entonces, y con tan solo treinta
y un años, se matriculo para estudiar
fuga, pero contrajo gonorrea, la cual se
complico y termino en su muerte. Muchos
esperaban este final para él músico,
ya que había tenido una vida difícil
y comenzaba a ir “por el mal camino”,
refiriéndose a su creciente afición
por el alcohol y a las muchas relaciones
esporádicas que comenzaba a tener.
Sin embargo, este lado de Schubert podría
estar justificado, ya que muchos médicos
opinan que tenía un trastorno bipolar,
lo cual le llevo a la bebida, y seguramente
a dejar sin terminar muchas de sus obras
sin ninguna razón aparente.
Muere en 1797, dejando tras de sí
muchas obras sin completar, una de las más
famosas es, sin duda, la “sinfonía
en si menor”, de la cual se encargo
uno de sus buenos amigos, Hütenbrenner,
quien la guardo en un cajón, donde
permaneció varias décadas
hasta ser entregada al director Johaan von
Herbeck, encargado de estrenarla en Viena.
Así termina la corta vida de Franz
Schubert, llena de excesos y obras incompletas,
que siempre nos dejaran con la intriga de
saber cómo las terminaría,
y por supuesto, de cómo terminaría
su vida.