
Criaturas
de pesadilla tales como los zombis llevan
invadiendo (y arrasando) el mundo sucesivas
veces, tanto en la gran pantalla como en
series de televisión, desde que en
1985 se estrenase la exitosa “Day
of the Dead”, del director americano
George A. Romero (por otra parte, uno de
los más prolíferos y conocidos
creadores de películas de terror
que incluyen muertos vivientes)
Las invasiones zombis son una de las mayores
odiseas cinematográficas. Hemos visto
tantas películas, tantas sagas y
tantos tipos de zombis (no confundir con
los infectados de “28 días
después”) y situaciones comprometidas
de supervivientes al holocausto que por
cada nuevo estreno de esta misma temática
nuestra mente perversa y visceral se ve
un poco más saturada. Pero dicen
que la curiosidad mató al gato, y
no hay ser más ávido de sorpresas
y nuevas y maquiavélicas historias
que el hombre. Lo cual podemos traducir
en que un aficionado al cine zombi siempre
verá un nuevo estreno, por manida
que esté la idea de una invasión
de muertos vivientes.
El cine zombi tuvo su origen en la década
de los 30, como reflejo directo de la tradición
haitiana, que asociaba este tipo de criaturas
a la magia negra y al vudú. Fue un
tema tan amplio y tan novedoso que dos años
después se estrenó la que
hoy se ha convertido en la primera película
de zombis de la historia, “White Zombie”,
del guionista Garnett Weston, basando su
argumento en una obra de teatro escrita
por Kenneth Webb, estrenada en 1932.
La idea inicial de estas películas
era la dominación de la raza humana
por parte de un único individuo,
al frente de una horda de zombis completamente
a su servicio, a los cuales utilizaba como
instrumento para alcanzar su propia meta
y beneficio. Este tema se repitió
sucesivamente, con variantes en cuanto al
tipo de villano al frente de los muertos
vivientes, en las siguientes grabaciones.
Ejemplos de este cine zombi tradicional
son: “The Walking Dead”, de
Michael Curtiz o “I Walked With A
Zombie”, de Jacques Tourneur, estrenadas
en 1936 y 1943, respectivamente.
Pero la mente humana evoluciona y los muertos
vivientes también, aunque no fue
hasta el estreno de “Day of the Dead”
cuando por fin vio la luz la nueva generación
de zombis nacidos de la delirante perversidad
humana. George A. Romero introducía
en la gran pantalla un nuevo género
de no muertos: los zombis son una plaga
de muertos que se levantan de sus tumbas
con el único objetivo de aniquilar
la raza humana y alimentarse de su carne.
La causa de la infección puede variar
de una película a otra, aunque no
es lo esencial de la historia. No es importante
su velocidad, ni su nivel de inteligencia
(ya que sólo conservan sus instintos
más básicos, tales como el
de supervivencia o la necesidad de alimento),
lo único que cuenta es su aparición
masiva y su voracidad. Nadie lidera ni puede
controlar a esta horda invasora, sólo
queda matar y sobrevivir.

La idea fue acogida con gran calidez entre
los demás cineastas, y la producción
de cine zombi aumentó en los años
siguientes. George A. Romero es considerado
uno de los maestros del género, contando
en su historial con títulos como
“El amanecer de los muertos”,
“La tierra de los muertos vivientes”
o “Diary of the Dead”, una de
sus películas más recientes.
A medida que pasaban los años, la
historia, el origen del apocalipsis fue
haciéndose un hueco cada vez más
grande dentro de los filmes de cine zombi.
Las teorías se multiplicaron, las
enfermedades y virus cada vez eran más
variados y a cada cual más estrambótico,
los motivos comenzaron a ser el centro en
torno al cual giraba todo el argumento.
Incluso la salvación se incluyó
dentro de la historia (como es el caso de
“Soy Leyenda” o la exitosa saga
“Resident Evil”, basada en una
serie de videojuegos del mismo nombre)
Aquí es cuando entran en escena los
infectados de “28 Days Later”,
una película que en 2002 resucitó
el género. Los muertos ya no se levantan
de sus tumbas para infestar la humanidad
como una plaga sanguinaria y asesina, sino
que los vivos, humanos normales y corrientes,
se ven atacados e infectados por la mutación
de algún virus que extrañamente
los vuelve agresivos y con las mismas características
que los zombis. Los infectados conservan
las mismas habilidades que poseían
estando vivos (lo cual, por poner un ejemplo,
les permite correr a la misma velocidad
que un ser humano) y sus facultades mentales
no son tan bastas como las de los muertos
vivientes, sino que se han visto deformadas
hasta una violencia y necesidad de sangre
exacerbadas. En el caso “28 días
después” se trata de una mutación
de la rabia.
Los zombis han sido maltratados por los
seres humanos tantas veces que han llegado
a ser ridiculizados en títulos como
“Shaun Of The Dead” (“Zombis
Party”, título de la traducción
española) o “Braindead”,
una de las películas más sangrientas
de la historia, rodada a inicios de los
90 y dirigida por Peter Jackson, que fue
traducida como “Tu madre se ha comido
a mi perro”.
En definitiva, sea cual sea el motivo de
la infección, las habilidades de
los zombis o el nivel de agresividad y velocidad
de los infectados, el guión y el
argumento seguirán evolucionando,
así como las criaturas, para engendrar
nuevos capítulos en esta larga historia
plagada de sangre, zombis comecerebros y
armas de fuego.
Y nosotros continuaremos yendo al estreno.