Ricardo
Lorenzo nació en Torrelavega
el 1 de febrero de 1927. Cursó
sus estudios en diversos centros escolares,
comenzando en las Escuelas del Oeste
de esta ciudad para continuarlos en
los Escolapios de Santander, en el
Instituto Cardenal Cisneros de Madrid,
el Instituto Jaime Balmes de Barcelona
y, por último, ingresó
en la Escuela de Arquitectura de esta
ciudad.

Alfredo
y Ricardo Lorenzo. Torrelavega.
Su
traslado a Madrid y Barcelona estuvo
condicionado por la necesidad de su
padre, Pedro Lorenzo, de alejarse
de su tierra natal, Cantabria, por
razones políticas. De ideología
próxima a Manuel Azaña
ejerció como alcalde de Torrelavega
en fechas próximas al inicio
de la guerra civil y llegó
a ingresar en prisión en Santander,
de donde, una vez obtenida la libertad,
marchó con su familia provisionalmente
a Madrid y de forma definitiva a Barcelona.
La
influencia de su padre, de profundas
inquietudes intelectuales y artísticas,
fue decisiva en su formación
personal. Su padre se encontraba frecuentemente
con artistas y escritores, tales como
Rafael Alberti, Gabriel Miró
y Joaquín Sunyer.
Precisamente
Joaquín Sunyer acogió
a la familia Lorenzo cuando ésta
emigró a Barcelona, y más
tarde mantuvo buenas relaciones con
Ricardo cuando éste ya formaba
parte activa del mundo artístico
catalán.

Retrato
de Ricardo Lorenzo realizado por Federico
Correa en 1949.
En
Barcelona compartió su tiempo
con pintores, poetas, músicos,
actores teatrales…
En 1946 formó con algunos de
estos artistas el grupo “Els
Vuit”, al tiempo que continuó
profundizando en sus estudios en la
escuela de arquitectura de la Ciudad
Condal, que junto a la de Madrid eran
las únicas existentes en aquél
momento.
Estas relaciones con el mundo de la
intelectualidad artística jugaron
un importante papel en la formación
profesional de Ricardo. Los arquitectos
Gio Ponti, Gabriel Alomar, Bruno Zevi
y Alberto Sartoris llegaron a Barcelona
con motivo de un ciclo de conferencias
organizado por el Colegio de Arquitectos
de Cataluña, conferencias que
se consideran hoy como el punto de
partida de la arquitectura organicista
en España. Tras las mismas
Ricardo retuvo la amistad del arquitecto
italiano Alberto Sartoris, uno de
los fundadores del Congreso Internacional
de Arquitectura Moderna.



Asilo de Torrelavega,
construido en colaboración
con Federico Cabrillo.
A
finales del año 52 Ricardo
finalizó sus estudios de arquitectura,
y tras ellos tomó una de las
decisiones más transcendentes
en lo que a su vida profesional se
refiere. Estando él y su familia
felizmente acomodados en Barcelona,
cuando recibe su primer encargo en
Torrelavega decide mudarse definitivamente
a la por aquel entonces llamada provincia
de Santander. Esta decisión
siempre ha sido difícil de
comprender, ya que se trata de una
especie de renuncia a la obra artística,
soñada o pensada frente a la
obra construida.


Proyecto de
43 viviendas y locales comerciales.
C/. Ceferino Calderón, Torrelavega.
En colaboración con Manuel
Calatayud
Este
joven Ricardo Lorenzo llega a Santander
ilusionado, intentando aunar su gran
bagaje artístico y plástico
aprehendido durante su formación
con una comprensión de la demanda
comercial, las circunstancias sociológicas
y el ámbito cultural.
Ricardo Lorenzo aportó un esfuerzo
cultural al progreso de la arquitectura
española y sus entornos geográficos
y culturales.
En toda su obra es claro el recuerdo
de su período universitario
en Barcelona y del grupo social y
profesional que frecuentaba.
Para
comprender la obra de Ricardo Lorenzo
es necesario trasladarse a la España
de mediados del siglo pasado, cuando
los arquitectos barceloneses consiguieron
romper con la triste permanencia de
los falsos clasicismos impuestos por
la autarquía política
apoyándose en los primeros
retazos de una cultura europea de
la que nos habíamos separado.



Proyecto Círculo de Recreo
y viviendas. C/. Barón y Peramola,
Torrelavega.
En colaboración con Domingo
I. Lastra.
Ricardo
Lorenzo ponía una mirada apasionada
en la arquitectura de Le Corbusier,
la arquitectura nórdica y la
de los españoles J.A. Coderch
y M. Valls, tras dejar a un lado la
carga de su formación académica.
Para Ricardo, el dibujo en color,
las perspectivas, las visiones desde
diferentes ángulos y los detalles
en obra fueron sus instrumentos de
trabajo adelantados a la arquitectura
que ofrecía al cliente.



Iglesia
de San Miguel, Campuzano
Una de sus obras más importantes
en Torrelavega es la iglesia de San
Miguel de Campuzano. Esta iglesia
tiene planta oval, un jardín
interior rodeado de vidrio... Los
muros son curvos y envuelven la iglesia
dejando espacios para la circulación.
La cubierta de su torre acristalada
es una pesada cubeta de hormigón
con muros blancos, que deja una franja
acristalada en la parte superior para
permitir la entrada de la luz.
Ricardo
fue fiel a un racionalismo en constante
revisión. En la década
de los años cincuenta y sesenta
se acercó al estilo moderno,
lo que le llevó a unas soluciones
con predominio de unas formas geométricas
elementales.


Proyecto de edificio de viviendas.
C/. Ruiz Tagle, Torrelavega.
Durante veinte años el funcionalismo
fue su lenguaje más querido,
al que sucedió un interés
por el ladrillo como material de un
organicismo artesanal demandado por
un nuevo lenguaje que deseaba introducir,
el realismo constructivo.
Esta elección del material
fue muy bien acogido por promotores
y clientela. Fue tal su acierto sobre
el mercado que se generalizaron e
industrializaron los ladrillos con
todo tipo de curvas diseñado
por Ricardo Lorenzo. (Ver fotos asilo)
Un
expresionismo plástico tomó
forma en sus proyectos de la década
de los sesenta, apareciendo la curva.
(Ver fotos iglesia de Campuzano)
En
la construcción de la estación
marítima de Santander, obra
civil y neobarroca, el expresionismo
simbólico (la fuerza del mar
expresada en sus cubiertas) es heredero
de la obra en hormigón bruto
de Le Corbusier.

Proyecto de estación marítima.
Muelle de Calderón, Santander.
En
su primera época, la más
interesante, su obra estaba bajo un
racionalismo purista.
A comienzo de los ochenta reivindicó
una actitud postmoderna construída
con su único material admirado,
el ladrillo y sus variantes artesanales.


Proyecto de
viviendas, C/. Ceferino Calderón,
Torrelavega
En los últimos años
de su vida fue notoria la cantidad
de dibujos a color que realizó.
También lo es la cantidad de
proyectos realizados, unos seiscientos
a lo largo de su trayectoria profesional.

Para
realizar las fotografías que
ilustran este artículo he investigado
sobre su trabajo en Torrelavega, y
he fotografiado algunas de sus construcciones
sin seguir ningún criterio
riguroso.

Si
quieres saber más sobre este
importante arquitecto torrelaveguense:
-Componente
Norte (revista de arte, literatura
y humanidades).
Nº3 - Año 3 - 1998
-Componente
Norte (revista de arte, literatura
y humanidades).
Nº2 - Año 2 - 1997
-Ricardo
Lorenzo 1927 - 1989
Publicación del Colegio Oficial
de Arquitectos de Cantabria.
Copyright: Fernando Porras- Isla y
Federico Soriano
C.O.A. Can.
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