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Mujer
peinandose ante un espejo
(1936)
Julio
Gonzalez (1876-1942)
Escultura de vanguardia
Museo Instituto valenciano de arte
moderno
escultura en hierro
Blanca
Ahijado
Estudiante
de bachillerato, Corrales (Cantabria)
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La
obra aborda un tema muy común en
las artes plásticas desde mediados
del siglo XIX: la mujer que se peina delante
de un espejo en la intimidad.
La apropiación del espacio no se
realiza sólo mediante el volumen
físico que ocupa cada elemento de
la escultura, sino, sobre todo, mediante
el vacío. Las formas son dibujos
en un espacio tridimensional. Por eso tiene
tanta importancia lo que está como
lo que no está, lo lleno y el hueco.

González juega con la textura brutal
del hierro, con la soldadura, con los golpes.
Esa rusticidad sugiere algo primigenio.
La obra sugiere violencia. Las formas son
agresivas, colisionan unas con otras. Tienen
carácter amenazante. Recuerdan insectos
extraños, casi monstruos. A veces
parecen orgánicas y otras veces inorgánicas,
como si fueran minerales.
La obra se inscribe en la escultura de Vanguardia.
Esto significaba innovar o liberar la cantidad
de reglas y estamentos que ya estaban establecidos
por los movimientos anteriores; por eso
se dice que la única regla del vanguardismo
era no respetar ninguna regla. La vanguardia
se manifiesta a través de los ismos.
González es uno de los grandes renovadores
de la escultura de su tiempo. Concibe la
escultura como construcción, como
adición de elementos. Su posición,
por lo tanto, es importantísima,
ya que ese procedimiento de creación
será dominante durante la segunda
mitad del siglo XX. Los fragmentos metálicos
dibujan en el espacio y, a la vez, encierran
espacio, que forma parte de la escultura.
Esta interpenetración de las formas
creadas en el espacio en el que se ubican
es un elemento fundamental del arte de González.
Ha sido reconocido por todos los expertos
como uno de los grandes maestros de la escultura
del siglo XX. Considerado el inspirador
de la escultura moderna en hierro, es uno
de los pilares sobre los que se asienta
la colección del IVAM.
El arte del siglo XX se caracteriza por
configurarse de múltiples corrientes
que se denominan ismos. No todas las tendencias
se suceden linealmente en el tiempo, sino
que muchas son coetáneas y tienen
interrelaciones entre ellas. Las vanguardias
no se pueden entender intentando establecer
un orden cronológico. Esta época
está llena de inventos como la máquina
de escribir, máquina de coser, avión,
submarino, bicicleta, teléfono, cine
o lámpara eléctrica.