
El
Templo de Luxor está junto al Nilo,
en dirección a Karnak. Este templo
está dedicado a la triada de dioses
tebanos –Amón, Mut y Jonsú-,
se completó durante el reinado de
Amenofis III, de la dinastía XVIII,
y tiene añadidos efectuados por Ramsés
II, de la dinastía XIX. Aunque fue
modificado por varios soberanos posteriores
como Alejandro Magno, mantuvo una gran coherencia
arquitectónica. En el siglo III d.C.
fue un campamento romano y poco más
tarde fue abandonado. Los siglos lo cubrieron
de arena y vegetación y una aldea
creció en el interior del recinto.
En 1881, el arqueólogo Gastón
Maspero lo redescubrió, aunque, antes
de iniciar los trabajos de excavación
hubo que trasladar la aldea. De aquella
población solo queda la mezquita
de Abu al Haggag, del siglo XIII, que se
alza sobre las capas de tierra acumulada
durante siglos.
Se accede al templo a través de una
avenida de esfinges que en el pasado se
extendía entre Luxor y Karnak(casi
a dos kilómetros de distancia). En
la entrada esta el gigantesco primer pilono,
decorado con escenas de la victoria de Ramsés
II sobre los hititas en la batalla de Gadesh.
Dos enormes colosos sedentes de Ramsés
y un obelisco de granito de 25 metros de
altura flanquean la entrada al templo. Originalmente
otro obelisco acompañaba al que todavía
queda, pero fue retirado a principios del
siglo XIX y colocado en la plaza de la Concordia,
en Paris, regalo del soberano Mohamed Alí
al pueblo de Francia.

Pasado
el primer pilono se encuentra el patio de
Ramsés II, en una de cuyas esquinas
se alza la mezquita de Abu al Haggag. La
altura en la que se encuentra la mezquita
de idea de la tierra y los desechos que
en el pasado cubrieron el templo entero.
En otra de las esquinas se ubica un santuario
de barcas (que alberga las barcas sagradas
de los dioses), dedicado a la triada tebana.
Dos filas de columnas papiriformes rodean
el patio, con dos grandes colosos de Ramsés
II intercalados entre ellas.
Más estatuas gigantes de Ramsés
II guardan la entrada al templo original,
que comienza con la majestuosa columnata
de Amenofis III. Los muros de esta estancia
fueron decorados durante el reinado de Tutankamón
y describe la fiesta anual de Opet, cuando
las estatuas de Amón, Mut y Jonsu
se llevaban en procesión de Karnak
a Luxor. En el muro occidental muestra el
traslado hacia Luxor y el oriental y el
oriental la vuelta a Karnak. La columnata
da paso al patio de Amenofis III, con sus
filas de columnas papiriformes, las más
elegantes y mejor conservadas del templo.
En 1989, las obras en los cimientos del
templo permitieron el descubrimiento de
22 estatuas del Imperio Nuevo, piezas que
se exhiben en el Museo de Luxor. La sala
hipóstila, al sur del patio, hacía
las veces de vestíbulo del templo
principal. Tiene 32 columnas papiriformes
dispuestas en cuatro filas. Tallados en
ellas pueden verse los cartuchos de Ramsés
II, Ramsés IV, Ramsés VI y
Seti I. En el siglo IV d.C. los romanos
convirtieron en iglesia la antecámara
que sigue a esta sala, cubriendo los relieves
faraónicos con yeso que decoraron
con motivos cristianos. Una segunda antecámara
más pequeña, la capilla de
las Ofrendas, da paso a otra sala columnaza
con el santuario de la barca sagrada en
el centro. Reconstruido por Alejandro Magno,
en este santuario de granito finalizaba
la barca de Amón su viaje desde Karnak
durante la fiesta de Opet. Esta decorado
con escenas de Alejandro presentando las
ofrendas a la triada tebana. La sala de
los nacimientos, situada al este, cuenta
con relieves que describen el nacimiento
divino de Amenofis III, destinados a darle
prestigio como descendiente directo de Amón.
Finalmente detrás del santuario de
la barca sagrada, otra sala conduce a un
pequeño y deteriorado santuario que
alberga la estatua de Amón.