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La
venus del espejo (1647-51)
Diego
Velazquez (1599-1660)
Pintura barroca española
Museo National Gallery de Londres
Oleo sobre lienzo (122x177 cm)
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la
obra
Tema:
Recostada en unas sábanas de color
gris, una mujer desnuda, de espaldas, se
observa en un espejo. El espejo es sostenido
por un niño desnudo, apoyado en la
misma cama. Los personajes son Venus, diosa
de la belleza, y su hijo Cupido, dios del
amor. El espejo nos permite contemplar el
rostro de la diosa que en un principio estaba
oculto.
Espacio: Como todas las pinturas desde el
Renacimiento hasta el siglo XIX, el espacio
ilusorio que se encuentra más allá
del plano del lienzo está configurado
mediante la perspectiva: el espectador ve
lo que ocurre como si estuviera al otro
lado del cuadro.
Velázquez, además, juega con
la perspectiva aérea, difuminando
los-perfiles e iluminando los primeros planos
(como el cuerpo de la mujer) para que parezcan
más cercanos, mientras lo que está
al fondo es más oscuro e indefinido.
Luz y color: La luz es cálida y luminosa.
Respecto a los colores, predominan el blanco,
el negro y el rojo aunque también
podemos apreciar algún toque de ocre
y rosa en las cintas que se posan sobre
el espejo.
Simbolismo: El cuadro representa a Venus,
que es la diosa de la belleza. Se mira en
un espejo, que es símbolo, por una
parte, de la verdad; y, por otra, de la
vanidad.
Frente a ella está Cupido, que encarna
la pasión amorosa. El gesto de Cupido
es melancólico: se siente como preso,
como resignado. La cinta que está
sobre el espejo representa el lazo de unión
entre el amor y la belleza. Es como si el
amor se rindiese ante la belleza, como si
se sintiese prisionero de la belleza.
En consecuencia, el cuadro se ha interpretado
como una derrota del amor por el poder que
tiene la belleza.
Pero, también, el rostro que se ve
en el espejo, el que nos enseña Cupido,
es un rostro vulgar. Por eso, el cuadro
podría ser interpretado como una
moraleja: nos advierte del peligro de quedar
seducidos por la belleza del cuerpo, como
si fuera el de una diosa, cuando, en realidad,
es el de una mujer cualquiera.
El
estilo
Explicación
del estilo: En el estilo maduro de Velázquez,
al que pertenece esta obra, hay que fijarse,
sobre todo, en:
• La fluidez de la pincelada, que
parece diluirse suavemente por el lienzo,
como si captase la atmósfera, el
aire.
• Los contrastes luminosos y de colores,
que son limpios y claros, como si reflejasen
algo visto de forma inmediata.
• La sencillez compositiva, que traduce
una sensación de realidad, de ausencia
de complejidad.
Explicación
del autor: Fue uno de los mayores exponentes
de la pintura española, ya no sólo
en su período barroco, sino a lo
largo de toda su historia. De hecho, Velázquez
está actualmente considerado como
uno de los mayores pintores de la Historia.
A los once años inicia su aprendizaje
en el taller de Francisco Pacheco donde
permanecerá hasta 1617, cuando ya
es pintor independiente. Al año siguiente,
con 19 años, se casa con Juana Pacheco,
hija de su maestro, hecho habitual en aquella
época, con quien tendrá dos
hijas.
Cuando todavía era un adolescente,
pintó algunas obras religiosas (La
Inmaculada Concepción, La Adoración
de los Reyes Magos) con un realismo inusual
y pronunciados efectos de claroscuro.
Relación con su época: A finales
del siglo XVI se habían producido
dos hechos claves para la Historia de España:
la unificación territorial y el descubrimiento
de América. En el año 1516
murió Fernando "el Católico".
Carlos I llegó a España. Poco
después, y pese a la oposición
castellana, se coronó emperador de
Alemania con la idea de unificar Europa
en un solo imperio cristiano, es decir,
restaurar el Sacro Imperio Romano.
Carlos I abdicó el imperio en favor
de su hermano Fernando y el reino de España
en su hijo Felipe II, quien prosiguió
el empeño de su padre. Tampoco pudo
realizarlo debido a la oposición
europea a la hegemonía española.
Logró una breve unión con
Portugal. La economía española
se encontraba en un estado lamentable, y
la primera muestra de ello fue la rebelión
de los comuneros, opuestos a las ideas imperiales
de Carlos I. A mediados de siglo la deuda
ascendía a siete millones. La potencia
española era ya un espejismo y el
imperio se desmoronó en el siglo
siguiente. Cisneros fue el fundador de la
Universidad de Alcalá, pronto famosa
en toda Europa. El período entre
el Renacimiento y el Barroco, la "Edad
Dorada" de España realmente
se extendió durante dos siglos (el
XVI y el XVII) y es la etapa más
fecunda y gloriosa de las Artes y las Letras
españolas. Entre los primeros pintores
del siglo XVII que practicaron el realismo
figuran Ribalta y Rivera pero este estilo
alcanzó su esplendor con Diego de
Velázquez.