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Finis
Gloria e Mundi
(1671-72)
Juan
Valdes Leal (1622 - 1690)
Pintura barroca española
Oleo sobre lienzo (270x216 cm)
www.eolapaz.es
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El
tema del lienzo de Valdés Leal.,
“Finís Gloria e Mundi”
es la Muerte, como la gran igualadora que
a todos nos equipara.
En la obra se combina perfectamente un desgarrador
realismo con un tremendo juego simbólico.
En cuanto al realismo, el cuadro nos presenta
en un primer plano, una atmósfera
húmeda y fétida de la tumba,
los insectos y gusanos devoran la cabeza
de un obispo con todos sus atributos, donde
se inicia la descomposición de su
carne.En un segundo plano, podemos observar
un caballero en otra fase de descomposición.En
el fondo encontramos tinieblas, una ráfaga
de luz amarillenta ilumina la cabeza de
una lechuza, un ataúd y un montón
de huesos representan la fase final de la
muerte.
En una sola escena Valdés obtiene
una atmósfera terroríficamente
estremecedora y siniestra.
Desde el punto de vista simbólico,
en la parte superior del cuadro podemos
contemplar una mano estigmatizada, la mano
de Jesús, que sostiene una balanza
aludiendo al juicio final.En el platillo
de la izquierda están representados
los siete pecados capitales mediante animales
simbólicos, en el de la derecha los
libros de oración y las penitencias.
La tendencia del lienzo es tenebrista, donde
se combina oscuridad con zonas iluminadas
(luz amarillenta sobre la lechuza y la mano
de Jesús) así como objetos
con intenso colorido (cruz de Calatrava)
Resumiendo, lo que nos quiere hacer ver
el autor con esta pintura, es que la fama
y la gloria no sirven ante la muerte, y
lo que verdaderamente pesa, ante la justicia
son las buenas y malas acciones realizadas
en la tierra.

Desde
el punto de vista cronológico se
conoce como BARROCO al arte comprendido
entre los primeros años del siglo
XVII y mediados del siglo XVIII que se extiende
hasta el Rococó.Nace en Italia y
expresa opulencia y poder .Los estados se
encuentran en un momento de prosperidad
y ésta se refleja en un arte desmesurado
y lleno de riqueza. La iglesia católica
encarga obras deslumbrantes que admiren
al creyente.En Roma, los Papas serán
los grandes mecenas del arte.
La idea de belleza renacentista se ve sustituida
por la idea de verdad. La iconografía
católica busca claridad y huye de
toda necesidad de interpretación.
Ésta verdad muestra el poder moral
y económico de la Iglesia. La exaltación
del poder tiene en Francia uno de sus máximos
ejemplos. El arte se encamina a la exaltación
del soberano.
España disfruta de un largo y fructífero
Barroco, en el terreno artístico
se dio un momento de gran trascendencia
por lo que se conoce ésta época
como Siglo de Oro.
Las influencias más evidentes en
el Barroco español provienen de la
pintura flamenca y del Barroco italiano
.Algunas de las mejores figuras del arte
son: Zurbarán, Velázquez,
Alonso Cano, Ribera o Murillo… que
han inspirado a los pintores de todo el
mundo hasta nuestros días.
Las características son: predominio
de la temática; sencillez de composición
y formas; naturalismo y misticismo (lo imaginativo
y fabuloso apenas aparece en nuestra pintura);
géneros y tipologia (además
de temas religiosos aparecen bodegones,
retratos, paisajes, pinturas de historia
y cuadros de género con escenas de
gentes humildes).
El termino “Barroco” ha tenido
diversas interpretaciones a lo largo de
la historia .En general se ha utilizado
como algo despectivo y decadente, aunque
hoy en día se considera a este periodo
como uno de los más importantes de
la Historia del Arte.
Juan
de Valdés Leal, es junto a Murillo,
uno de los máximos representantes
de la pintura Barroca en España.
Nació en Sevilla, de padre portugués
y madre sevillana, se formó en Córdoba
donde realizó sus primeras obras.
Su estilo más preocupado por la expresión
que por la belleza, muestra una gran personalidad
y magníficas dotes como colorista
pero resulta desigual por las frecuentes
incorrecciones del dibujo. El dinamismo
predomina en sus composiciones, generalmente
recargadas y enfáticas, aunque su
nombre se ha vinculado, sobre todo, a lo
tétrico y lo macabro, a causa de
los cuadros dedicados a las “Postrimerías”
de nuestra vida. En ellas, su realismo es
truculento y extremado con la intención
de recordar al espectador su último
fin y la vanalidad del esplendor terreno,
siguiendo un sentido moralizante que también
imperó en nuestra literatura del
Siglo de Oro.
A
pesar de ser contemporáneo de Murillo,
Valdés posee un temperamento completamente
opuesto; nervioso y violento, se dejaba
seducir más por el movimiento desenfrenado,
por la expresión, por el sentido
de un exagerado dramatismo y un intenso
colorido ,que por la dulzura y el costumbrismo
burgués de Murillo.
Una de sus facetas más importantes
es la de grabador, género en el que
inició asimismo a sus colaboradores
y discípulos, al igual que lo había
hecho en la pintura mural y en el que dejó
ejemplares de la calidad de su autorretrato,
la custodia de Arte de la Catedral Hispalense,
restaurada bajo su dirección y sobre
todo las láminas del libro de Fernando
de la Torre Farfán sobre las fiestas
celebradas en Sevilla en 1671, con motivo
de la canonización de San Fernando.
Se hizo hermano de la Hermandad de la Santa
Caridad de Sevilla, institución dedicada
al auxilio de pobres, enfermos y moribundos.
Precisamente, por encargo de Miguel de Mañara,
fundador de dicha institución, realizó
dos de sus cuadros más famosos, en
la actualidad, conocidos con el nombre de
las “Postrimerías”, convirtiendo
el Templo de San Jorge, del Hospital de
la Caridad, en un museo del barroquismo
sevillano .Igualmente, para este Hospital
realizó dos tallas de la Virgen del
Rosario, siendo la faceta escultórica
muy desconocida en este autor.
Presidió la Academia sevillana de
pintura, por su sentido expresionista como
por la soltura de su paleta, llega a Goya
y a ejercer influencia sobre románticos
e impresionistas franceses. La sala VIII
del Museo de Bellas Artes de Sevilla está
consagrada a su nombre.