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Analizar
un cuadro
"Venecia desde la escalinata
del hotel Europa" (La dogana)
(1842)
William
Turner (1775-1851)
Pintura romantica británica
Tate Gallery (Londres)
Oleo sobre lienzo (61 x 92 cm)
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William
Turner fue un genio autodidacta. En vida
se le consideró un maestro indiscutible
y, tras su muerte, el pintor más
grande salido de Inglaterra. Sus primeros
dibujos datan de 1787. A los 2 años
entró como profesor de perspectiva
de la Royal Academy, donde estuvo hasta
1828. Junto con John Constable, es el representante
más destacado del paisajismo inglés
y el mayor renovador del romanticismo británico.
Las
pinceladas de Tumer son rápidas y
continuas y su simplicidad llega a rozar
la abstracción. Las gamas cromáticas
del óleo están muy matizadas,
para imitar el cambio de atmósferas
veneciano en otoño. El color domina
por completo el espacio del cuadro, sin
ceñirse a los límites Impuestos
por el dibujo. El autor fuerza la perspectiva
y la distancia real entre los edificios
para que el Gran Canal parezca más
ancho de lo que es.
El
pintor siempre viajó a Venecia en
otoño, cuando la atmósfera
veneciana le brindaba contrastes lumínicos
Imposibles. Un millar de dibujos a lápiz,
150 acuarelas y decenas de óleos
sobre la ciudad de los canales fueron el
fruto. Fascinado por su luz y sus evocaciones
históricas y literarias, la ciudad
generó sobre él una atracción
irresistible durante toda su vida; mucho
antes, incluso, de visitarla por primera
vez, en 1819.
El lienzo reproduce el edificio de la dogana
o antigua aduana. Tras ella aparece la cúpula
de Santa Maria della Salute, transformada
por la luz del alba. Y a la izquierda, la
iglesia de San Giorgio Maggiore.
Los dorados edificios, envueltos en una
bruma casi translúcida, parecen disolverse
en sus propios reflejos. El dibujo lineal
de los elementos arquitectónicos
denota la influencia de Canaletto, maestro
de Tumer.
Para Turner, la luz fue una obsesión
que pintaba con un indudable sentido del
espectáculo. En esta obra lo básico
son los efectos que ésta provoca
en los edificios, las barcas y las nubes.
En los últimos años de su
carrera, el artista estudió y aplicó
la teoría de los colores, de Goethe.
Según ésta, la luz era el
principio ordenador del mundo y la que revelaba,
mediante los colores, la naturaleza de las
cosas.
La escena de este óleo la captó
desde su habitación del hotel Europa.
Allí, el pintor inglés realizó
innumerables estudios de la ciudad y en
varias notas manuscritas dejó testimonio
de su excitación por el hecho de
ser el poseedor temporal.. de aquellas vistas.
El cuadro emana la impresión de una
ciudad suspendida en el tiempo.
Para Tumer, el paisaje fue un tema artístico
en si mismo, y no un elemento decorativo.
Su interés por él lo condujo
a estudiar al detalle los fenómenos
atmosféricos. Asimiló el paisajismo
de Claudio de Lorena y Nicolas Poussin y
reinterpretó las técnicas
de los autores renacentistas venecianos.