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El
lavatorio de pies (1547)
Tintoreto
(1518-1594)
Pintura renacentista manierista
Museo del Prado
óleo sobre lienzo 210 x 533
centimetros.
analizar
un cuadro
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Bajo
el pseudonimo de Tintoretto se esccondia
el pintor veneciano Jacobo Robusti, famoso
por sus grandes obras religiosas, precedente
inmediato del barroco veneciano. Vivio entre
1518 y 1594. Sobre la pared de su estudio
de trabajo se leia la frase "El color
de Tiziano y el dibujo de Miguel Ángel",
elementos que aspiraba a combinar. Introdujo
un sentido manierista al movimiento y la
expresión coproral. Su obra más
famosa es la serie de frescos que pintó
para la escuela de San Roque en Venecia
(Italia. 1564-1587) entre los que destacan:
La crucifixión , La huída
a Egipto y Adán y Eva (Galería
de la Academia, Venecia), El milagro de
San Marcos ( Galería Breda, Milán
), Bautismo de Cristo y Mujer descubriendo
sus senos ( Madrid. Museo del Prado), Cristo
en la casa de Marta y María (Alta
Pinacoteca, Munich) y El Nacimiento de San
Juan Bautista (The Hermitage, Venecia).
Su apodo procede de la profesion de su padrs,
fabricante de tintes textiles. Su vida y
obra se desarrollaria en la época
del gran imperio español de Carlos
V y Felipe II, con quienes Venecia estaba
aliada. El concilio de Trento, las guerras
italianas y la reforma religiosa, marcarian
profundamente su obra.

Esta
pintura ilustra un pasaje del evangelio
de San Juan (13,1-20) el cual narra el momento
en que Jesús se dispone a lavar los
pies de su discípulo Simón
Pedro.
Tintoretto presenta una visión atípica
de la estancia, que más parece un
escenario teatral y cuya escena principal
queda desplazada hacia la derecha, dejando
una magnífica perspectiva de fondo.
Este truco hace que la escena se encuentre
en un marco grandioso que proporciona dignidad.
A esto se le une el color (el pintor utiliza
colores fríos y cálidos) y
la luz (elaboró tres tipos de iluminación:
una que unifica la escena de los apóstoles
creando un gran óvalo central luminoso;
un foco lateral que ilumina la cara de Cristo
desde detrás de las figuras en pie
delante de él; y una última
luz fría que ilumina la ciudad, aislándola
y confiriéndola un valor irreal de
ciudad fantasma), típico de los pintores
venecianos, extraordinario en el caso de
Tintoretto. Asimismo este cuadro delata
la afinidad de Tintoretto con los polígrafi,
mezclando una profunda religiosidad con
situaciones jocosas como el esfuerzo de
varios apóstoles por quitarse las
calzas.
En 1547 la Scuela del Santísimo Sacramento
de San Marcuola de Venecia encargó
a Tintoretto “El Lavatorio”
y una “Última Cena” aún
conservada in situ. Estas Scuole estaban
dedicadas a fomentar el culto a la eucaristía,
y en sus reuniones, el guardián ofrecía
a los cofrades agua bendita, gesto de humildad
que recordaba al de Jesús lavando
los pies a los apóstoles. Luego pasó
a la colección de Carlos I de Inglaterra,
en cuya almoneda fue adquirido para la colección
de Felipe IV e instalado en las Salas Capitulares
del Monasterio de El Escorial, hasta la
guerra civil española; finalmente,
como se ha citado anteriormente, desde 1939,
se encuentra en el Museo del Prado, en Madrid.
Con esta obra Jacopo Tintoretto representa
la escena en la cual, antes de celebrar
la Pascua con sus apóstoles, entorno
a la mesa de la última cena, Jesús
se dispone a lavarles los pies, ante la
expectación surgida por tal acto
de humildad. Formaba parte de las tradiciones
orientales el acto purificador llevado a
cabo antes de la comida cuando un esclavo
debía lavar los pies de los invitados.
De esta forma Jesús se hace servidor
de sus discípulos al lavarles los
pies él mismo. Sin lugar a dudas
la escena ha sido y sigue siendo interpretada
como un acto de humildad fraterna que Cristo
quiso enseñar a sus discípulos,
pero también como símbolo
de penitencia.