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Analizar
un cuadro
El sueño (1910)
Henri
Rousseau (1844-1910)
Pintura pre cubista
Museo metropolitano de Nueva York
Oleo sobre lienzo
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Muchos
críticos le han tachado de Naif,
primitivista o salvaje, pero lo cierto es
que Henri "El aduanero" ("Le
douanier") Rousseau (nacido el 21 de
mayo de 1844 en Laval, Francia e hijo de
un hojalatero local) fue toda su vida un
artista inclasificable, aunque claramente
el que más personalidad y menos vergüenza
demostró, tras el declive del movimiento
impresionista.
Al contrario que otros artistas de la época,
su vocación resulto ser más
bien tardía, pasando su juventud
envuelto en líos y, a temporadas,
en la cárcel. Un robo de 20 francos
en un bufete de abogados le obligo a enrolarse
en el ejército, con el que serviría
en Angers y México. Ello explica,
además de su audacia, el que no comenzara
su andadura pictórica hasta bien
entrados los 70, y en primera instancia
como copista de obras clásicas

En
1886 se inauguró en París
una extraña exposición organizada
por la Societé des Independants ,
en la que dos lienzos llamaron especialmente
la atención: el primero de ellos,
el célebre "Tarde de domingo
en la Isla de la Grande Jatte", de
Georges Seurat. El segundo, " Una noche
de carnaval", de un desconocido agente
de aduanas llamado Henri Rousseau. Eso sí,
los motivos por los que destacaron fueron
bien distintos: la obra de Seurat fue aplaudida
por audaz y novedosa. La de Rousseau, con
su estilo aparentemente burdo e infantil,
provocó burlas y risas, hasta el
punto de que sólo gracias a la intervención
de Tolouse-Lautrec pudo Rousseau evitar
ser excluido.
La razón estaba en las circunstancias.
La critica nunca habia admitido de buen
grado el impresionismo, menos aun lo haria
con un estilo tan personal y rompedor como
el de Henri, que lejos de ser infantil,
resultaba profundamente innovador , al experimentar
con técnicas y tematicas modernistas,
en una estructura de percepción muy
novedosa.
Seria en 1891 cuando Henri sorprenderia
al mundo del arte con su lienzo “¡Sorpresa!",
que mostraba una acechante fiera en medio
de un fantástico paisaje selvático.
Claramente influenciado por las plantas
y árboles exóticos que el
pintor observaba en los invernaderos y jardines
botánicos, la obra era el preámbulo
de las pinturas selváticas que Rousseau
pintaría a partir de 1904.
Ya jubilado, Henri pinta en 1894 uno de
sus proyectos más ambiciosos: el
terrible cuadro de "La Guerra"
(1894, Paris, Musée d'Orsay) que
llevaba el subtítulo de "Pasa
rauda horrorizando a la gente y por todos
los lados deja tras de si desesperación,
lágrimas y destrucción"
. Para realzar ese aspecto inhumano, impersonal
y universal de la guerra Rousseau no pinta
rostro alguno.
En 1897, en el "Salón de los
Independientes", Rousseau profundiza
aun más en su estilo salvaje presentando
"La Gitana dormida" (Nueva York,
Museo de Arte Moderno), que llevaba el subtítulo
de "La fiera, aunque salvaje, duda
si lanzarse sobre su víctima, profundamente
dormida de cansancio". La obra, fantástica
hasta el punto de que su audacia supera
cualquier obra postimpresionista o simbolista.
Ya
en Desagradable sorpresa (1901, Barnes Foundation)
Rousseau muestra a una bestia salvaje atacando
a una indefensa mujer. Este cuadro -que
impresionó al mismo Renoir- muestra
el lado más terrible y violento de
la naturaleza salvaje, como también
se muestra en Lucha entre un tigre y un
búfalo (1908, Cleveland Museum of
Art), "Lucha entre un gorila y un indio"
(1910, Richmond, Virginia Museum of Fine
Arts), o "La comida del león"
(1907, Nueva York, Metropolitan Museum of
Art) Contrastando con la violencia de estos
lienzos, encontramos la alegre narrativa
de Los alegres bromistas (1906, Philadelphia
Museum of Art) o el lirismo de La encantadora
de serpientes " (1907, Paris, Orsay)
Pero
la indiscutible obra maestra de este periodo,
cumbre del arte de Rousseau junto con La
Gitana dormida , es "El sueño"
(1910, Nueva York, Metropolitan Museum of
Art), una pintura sensacional que reúne
en si misma toda la magia y fantasía
del arte Rousseau.
Hay en ella, como en sus anteriores y posteriores
obras, una mezcla de inspiraciones que van
desde Las flores del mal" de Baudelaire
hasta las poesías de su amigo Apollinaire,
pasando por la fascinación por la
naturaleza salvaje tan típica de
los artistas bohemios de finales del siglo
XIX.
Su
última gran obra «La mujer
que dormita en el diván sueña
con ser transportada a la jungla al escuchar
el sonido del instrumento que toca el encantador
de serpientes.» Eso es lo que, en
palabras de Rousseau, significa el lienzo.
La mujer tiene los rasgos de una amante
polaca que el pintor tuvo en su juventud.
Homenaje a la música Rousseau rinde
tributo en el cuadro a una de sus pasiones:
la música. El pintor tocaba el violín,
enseñó solfeo para saldar
sus deudas de juventud y compuso algunas
piezas musicales. La melodía que
toca el músico de la obra hechiza
a las bestias y contribuye a diluir la frontera
entre sueño y realidad. El espectador,
como los leones, sucumbe ante el embrujo
de la escena y la canción que cree
oír. La claridad de la luz de la
Luna, plana y fría, sobre el bosque
virgen acentúa el efecto mágico.
Su
método Primero, Rousseau dibuja a
lápiz la vegetación. Superpone
hojas reales directamente sobre la tela
y copia los modelos que contempla durante
horas en el Jardín de Plantas de
París. Después, extiende,
uno tras otro, hasta 50 tonos de verde,
limpiando la paleta cada vez, para no mezclarlos,
en pinceladas planas y puras. Para reproducir
los animales visita el zoo, se inspira en
Delacroix y copia las escenas de libros,
calcando los contornos de los animales sobre
la tela y reproduciéndolos a escala.
Sin
perspectiva El pintor no cuida la perspectiva
y reproduce los elementos yuxtapuestos en
una estricta frontalidad. Así, los
planos se superponen como si fueran los
decorados de un teatro. Las formas y los
volúmenes intuitivos e incorrectos
aumentan la sensación de fantasía
en el espectador. Poco a poco, pese a las
reticencias iniciales, los cuadros de Rousseau
acabaron imponiéndose en los ambientes
de la vanguardia parisina como una aportación
original y moderna a la historia del arte.