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El
Grito (1893)
Edvard
Munch (1863-1944)
Pintura contemporanea
Museo galeria Nacional de Oslo
óleo, témpera y pastel
sobre cartón, 91 x73.5 centimetros.
analizar
un cuadro
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Esta
obra, de la que el autor realizo unas cincuenta
copias es uno de los iconos del arte moderno,
simbolizando el terror, la angustia, el
dolor y la soledad del hombre de hoy, asi
como la relación del hombre con la
naturaleza.

El
autor explicó, en unas notas redactadas
en 1892, durante una estancia en la ciudad
de Niza lo siguiente: «iba caminando
con dos amigos por el paseo. El sol se ponía
y el cielo se volvió de pronto rojo.
Yo me paré. Cansado me apoyé
en una baranda. Sobre la ciudad y el fiordo
azul oscuro no veía sino sangre y
lenguas de fuego. Mis amigos continuaban
su marcha y yo seguía detenido en
el mismo lugar temblando de miedo y sentia
que un alarido infinito penetraba toda la
naturaleza».
Edvard Munch (Loten, 1863-Ekeley, 1944)
está considerado como uno de los
precursores del expresionismo europeo. Se
inició en la pintura muy joven, siguiendo
la técnica impresionista, hasta que
elaboró su propio lenguaje pictórico,
basado en el colorido de la composición
y la simplificación de la forma,
después de conocer en París
la obra de Van Gogh y Gauguin. Su producción
-más de 1.000 obras- estuvo marcada
por la angustia, la fe, la soledad, la muerte,
la enfermedad (su madre y su hermana fallecieron
de tuberculosis cuando él era un
niño) y la desesperación del
ser humano (lo que él mismo definió
como «la vida psíquica moderna).
Durante
mucho tiempo, Munch se sintió incapaz
de reconsbuir en un cuadro aquella puesta
de sol que lo había atormentado.
El pintor definió el color rojo del
cielo que vio aquella tarde como el de la
"sangre coagulada".
Una
de las caracterfsticas más comunes
en sus pinturas de esta época es
el uso de la perspectiva exagerada. En este
cuadro la perspectiva realza el sentido
de angustia que rodea la figura central:
el puente desaparece, en su avance, hacia
los dos amigos que se alejan del espectador,
adentrándose en el cuadro.
A
pesar de ser uno de los grandes innovadores
de la historia de la pintura, Munch siempre
se mantuvo fiel a la realidad y encontró
la inspiración en los paisajes y
lugares que conoció. En "El
Grito", las colinas que rodean el fiordo
de Oslo están reproducidas con sus
proporciones exactas. El istmo que se proyecta
desde la derecha al centro del cuadro es
el promontorio sobre el que el rey Haakon
V Magnusson construyó el castillo
Akershus hacia el año 1300. En el
extremo derecho, el pintor insinuó,
en varias de las versiones que realizó
de la pintura, la cúpula de la iglesia
neogótica de la Santísima
Trinidad. El paisaje, en su conjunto, está
inmortalizado desde un lugar situado al
este de la ciudad, localizable hoy en dia.
Según
el historiador de arte Robert Rosenblum,
el modelo que inspiró a Munch la
figura central del cuadro fue una momia
peruana que custodiaba el Musée de
I'Homme de París. El resto de las
personas -los dos amigos- que aparecen en
el cuadro se muestran aisladas, como separadas
por un paréntesis imaginario del
espectador, que queda enfrentado de esta
manera, en soledad, como en un diálogo,
al dolor y la emoción de la imagen
retratada en primer término.
En febrero de 1994, dos personas robaron
El grito de la Galería Nacional de
Oslo, tras saltar la valla del edificio
y entrar, ayudados por una escalera, por
la ventana de la sala en la que se encontraba
el cuadro. Los ladrones apenas invirtieron
50 segundos en la operación. La policía
noruega logró detenerlos y recuperar
la pintura, en perfecto estado de conservación,
tres meses después.