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El
almuerzo en el campo
Edouar
Manet, arte impresionista, siglo XIX
Oscar
Medel
Oscar
Medel
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Esta
obra, clave del movimiento impresionista,
marcó el punto de ruptura con el
arte académico y tradicional a fines
del siglo XIX.
Presentado por Edouard Manet al Salón
de París de 1863 con el título
de El Baño. fue rechazado por el
certamen junto a otras obras. Pero el emperador
Luis Napoleón III decidió
organizar con las piezas rechazadas el Salón
des Refusés, para que el público
pudiera apreciar por qué no se habían
aceptado. Los jóvenes artistas -que
más tarde conformarían el
grupo impresionista- consideraron la obra
como una muestra de vanguardismo y animaron
a su autor a seguir, agrupándose
en torno a él. Ésta es una
de las obras más representativas
de Manet y un cuadro clave en la historia
de la pintura. El título El almuerzo
en el campo sustituyó al original
cuatro años después.

La
técnica
Manet desarrolló en esta pintura
sus investigaciones sobre la estructura
de la composición y 'violó'
conscientemente las leyes de la perspectiva
renacentista. Abolio las distancias, elevó
la línea del horizonte y atrapó
la mirada del espectador en los ojos de
Victorine Meurant.
Los aspectos más criticados por los
contemporáneos fueron la técnica
y el color.
La contraposición violenta de masas
claras y oscuras, su renuncia a las normas
académicas sobre
el volumen y la escasa integración
en el paisaje de las figuras causaron estupor
e Indignación.
Resulta sorprendente el contraste entre
los negros trajes masculinos y la clara
desnudez de la modelo, que elimina las tonalidades
intermedias para remarcarlas aún
más. El empleo del negro puro no
era muy académico, por lo que sus
obras siempre fueron censuradas por críticos
y jurados oficiales.
Manet utilizó la base de la pintura
tradicional para crear una escena moderna.
La idea del cuadro le sorprendió
a orillas del río Sena, mientras
veía bañarse a un grupo de
mujeres. Según escribió su
íntimo amigo Antonin Proust, el pintor
dijo aquel día: "Parece que
es necesario que pinte un desnudo. Pues
bien, voy a hacerles uno.Cuando estábamos
en el taller copié las mujeres de
Giorgione, las mujeres con los músicos...
Quiero rehacer eso... con personajes como
los que vemos allí abajo. Van a despellejarme".
El pintor se inspiró en dos composiciones
del Renacimiento: El concierto campestre,
atribuido entonces a Giorgione (1477-1 51
O) Y hoya Tiziano (1490¬1576), yen un
detalle de un grabado de Marcantonlo Raimondi
(1475-1534) sobre la pintura de Rafael (1483-1520),
El juicio de París.
Los
detalles.
Al presentar a sus personajes con vestimentas
modernas y mostrar un cuerpo femenino lejos
de la perfección clásica,
Manet planteó el dilema de los límites
temáticos de la pintura, haciendo
evidente la hipocresía moral de la
época.
Virtorine
Meurant, es sin duda en esta obra el rostro
del escándalo. El pintor conoció
a Victorine Loulse Meurant en 1862. Ella
tenía, por entonces, 18 años
y era una Joven fuera de lo común,
extravagante, con conocimientos de guitarra
y también de dibujo. Hizo su primera
aparición en la obra de Manet en
el cuadro "Victorine Meurant en traje
de espada". Después de "La
tañedora ambulante", comenzó
oficialmente a prestar su rostro de rasgos
irregulares a las escandalosas figuras femeninas
creadas por Manet, personajes que retan
al pudor y acogen con insolencia la lluvia
de críticas del público burgués
de su tiempo.
Excelente pintor de naturalezas muertas,
Manet no renunció a integrar en esta
tela un bodegón, en este caso un
cestito de frutas que confiere clasicismo
a la escena. Victorine se sienta sobre la
hierba, junto a los restos del almuerzo
al aire libre, como el pan y una botella.
La presencia de su vestido caído
en el suelo Indica que la modelo no es una
mujer desnuda, sino una mujer "desvestida".
La presentación de un cuerpo femenino
desnudo, natural y realista, en una escena
de contenido sexual, fue muy criticada.
El triunfador del Salón de París
de ese año fue Alexandre Cabanel
(1823-1889), con el Nacimiento de Venus,
obra también erótica. Pero,
al contrario que Manet, Cabanel retrató
la desnudez del personaje según las
normas de la época, al margen de
la realidad y en un contexto mitológico.
Las reacciones a la exposición de
la obra fueron furibundas. Una crítica
anónima, aparecida en la Gazette
des Jeaux-Arts, decía: «El
Sr. Manet tiene las cualidades necesarias
para ser rechazado por unanimidad por todos
los jurados del mundo. [...] Tiene toda
la aspereza de esos frutos verdes que no
llegarán a madurar». Otro crítico,
-Emest Chesneau, afirmó: "Tendrá
talento el día en que aprenda dibujo
y perspectiva; tendrá gusto el día
en que renuncie a los temas que escoge...
No podemos considerar casto sentar en el
bosque, rodeada de estudiantes, a una joven
vestida sólo con la sombra de las
hojas"