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La
Gioconda (Retrato
de Monna Lisa)
(1503-1506)
Leonardo
di ser Piero Da Vinci (1452 - 1519)
Pintura renacentista italiana del
Quatroccento
Museo del Louvre, Paris
Tabla (77 x 53 cm)
Marta
Bustamante
Estudiante
de bachillerato, Torrelavega (Cantabria)
www.eolapaz.com
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Es la última gran obra de Leonardo,
en la que emplea su propia técnica,
el sfumato cuya imprecisión anteriormente
nombrada ayuda a la multitud de enigmas
que se plantean sobre esta obra. Leonardo,
lo emplea de una forma inimitable. Sin embargo
no es por eso por lo que es la obra más
famosa del mundo sino por el halo de misterios
que se ha escrito de ella. Destacan: su
sonrisa, siempre misteriosa y hasta sarcástica
según muchos escritores; su mirada,
al igual que la sonrisa la describen como
misteriosa y sin embargo profunda; quién
fue la modelo, la teoría más
aceptada es que era su vecina, esposa de
Francesco Bartolomeo del Giocondo y que
su nombre era Lisa Gherardini; y la posición
de las manos hace suponer que la modelo
estaba embarazada.
Leonardo junto con Miguel Ángel son
los dos grandes genios del cinquecento.
Ambos son manieristas es decir no quieren
estar tan apegados a las normas del cuatrocento
sino que quieren añadir algo al arte
que ellos crean. En el caso de la Gioconda,
es un retrato en tres dimensiones, con la
figura bien proporcionada y tiene sensación
de movimiento: en el paisaje (ríos)
y la forma imprecisa de la modelo hace que
tenga “dinámica” todas
estas características coinciden con
el objetivo de lo que se buscaba en el cuatrocento,
o lo que es lo mismo en la cultura greco-latina
ya que el cuatrocento es una vuelta a las
normas.
Sin embargo, el paisaje en el que el horizonte
del lado derecho es más alto que
el izquierdo, es un ejemplo de la libertad
que los manieristas buscaban. En este caso,
Leonardo.
Materiales
o técnicas empleadas: es un óleo
sobre tabla. Primero dibujó el esbozo
del cuadro y después aplicó
el óleo diluido en aceite esencial.
Emplea el sfumato que es un efecto vaporoso
que se obtiene por la superposición
de varias capas de pintura extremadamente
delicadas, proporcionando a la obra imprecisión,
así como un aspecto de lejanía.
Se utiliza para dar una impresión
de profundidad en los cuadros del renacimiento.
Esta técnica es muy característica
de Leonardo ya que el mismo la inventó.
Anexo
Leonardo
nació en 1452 en Vinci, un pequeño
pueblo de la Toscana. Era hijo ilegítimo
del notario del pueblo y de una de sus sirvientas,
la campesina Catarina Vacca. Estudió
en el taller del pintor y escultor florentino
Andrea Verrochio. Durante su primera etapa
florentina fue acusado del delito de homosexualidad
y denunciado ante los tribunales por utilizar
como modelo a un muchacho de mala reputación.
Inició su carrera de pintor protegido
por Lorenzo de Médicis, el Magnífico,
que le proporcionó dientes. En 1482
fue enviado a Milán para servir al
duque de Sforza. En 1517, aceptó
la hospitalidad que le ofreció el
rey de Francia Francisco I en el castillo
de Cloux, cerca de Amboise, donde falleció
el 2 de mayo de 1 519.
Leonardo
ejecutó el cuadro con paciencia y
virtuosismo, logrando una perfección
técnica totalmente insuperable y
nunca lograda hasta el momento. Primero,
preparó una delgada tabla de madera
de álamo blanco con varias capas
de enlucido. Luego dibujó el motivo
directamente sobre el cuadro, antes de pintar
con colores muy diluidos en aceite esencial.
Ello le permitió aplicar innumerables
capas de color casi transparente y retocar
una y otra vez el rostro de la mujer, sometiendo
al dijo a un efecto de difuminado (sfumato,
como el mismo lo denominó), por medio
de suaves contrastes de sombras y luces
que prestan volumen y un aire realmente
enigmático a la figura retratada
La técnica en cuestión le
permitió alcanzar uno de sus objetivos
artísticos prioritarios: retratar
la personalidad del modelo buscando el fondo
por encima de la forma «El buen pintor
debe representar esencialmente dos cosas:
el personaje y su estado de ánimo',
escribió el autor.iSONRIA, POR FAVOR!
Uno
de los elementos más enigmáticos
y posteriormente analizados de todo el cuadro
es la misteriosa sonrisa de la mujer retratada.
La leyenda dice que Leonardo entretuvo a
Monna Lisa mientras la pintaba con la actuación
de músicos y bufones, con el fin
de lograr la expresión
deseada Su rostro, despojado de elementos
accesorios, se ha convertido en el epítome
de la belleza «No te das cuenta -escribió
Leonardo-, que entre las bellezas humanas
es el bello rostro que detiene a los paseantes
y no los ricos adornos....FEMENINA Y...
SINGULAR
La
pintura muestra a una mujer sentada con
las manos cruzadas, vestida a la usanza
florentina de la época, de cabello
largo, moreno, lacio y cubierto con un ligero
velo negro, sobre un brumoso paisaje de
fondo visto panorámicamente desde
arriba -que un paleontólogo italiano
creyó identificar en el año
1996 con el pueblo toscano de Ponte a Buriano,
muy cerca de Areno-. El tiempo siempre pasa
su factura al arte. Las manos de la figura
revelan hoy un estado de conservación
bastante mejor que otras zonas del retrato,
como el rostro.
No existe ninguna prueba definitiva acerca
de la identidad de la modelo retratada en
el cuadro. Según escribió
Giorgio Vasari, el primer biógrafo
de los artistas del Renacimiento italiano,
la obra representa a Monna Lisa, esposa
de Franceso di Bartolomeo di Zanoli del
Giocondo, un rico burgués con quien
se habría casado en 1495. Una segunda
versión atribuye el retrato a una
«cierta dama florentina realizado
del natural por encargo de Juliano de Médicis»,
probablemente su amante, quien habría
devuelto la imagen a Leonardo tras contraer
matrimonio con Filiberta de Saboya. El tercer
testimonio describe el cuadro como el «retrato
del natural de Píetro Francesco del
Giocondo», lo que indicaría
que el cuadro seria en realidad el retrato
de un hombre, o que Leonardo pintó
un retrato de éste que se ha perdido.
Para otros muchos autores, el cuadro podría
ser el retrato de la mujer ideal, según
la concepción del pintor, o su propio
autorretrato.
El
biógrafo Giorgio Vasari describió
La Gioconda con las siguientes palabras:
.Sus ojos límpidos tienen el resplandor
de la vida: orlados de matices rojizos y
plomados, estaban bordeados de pestañas
cuyo resultado supone la mayor delicadeza.
Las cejas, con su implantación a
veces más espesa o más rala,
según la disposición de los
poros, no podían ser más verdaderas.
La nariz, de encantadoras aletas rosadas
y delicadas, era la vida misma
El
cuadro todavía se asienta sobre el
soporte originario y no ha sufrido el posterior
impacto de pintura alguna. El marco oculta
ligeramente las dos columnas de los laterales.
En 1998, los responsables del Louvre parisino
descartaron remover la espesa capa de barnices
que protege la tabla, pese a que oscurecen
y uniforman los tonos de la pintura, por
temor a dañar la delicada técnica
que ejecutó Leonardo Da Vinci.