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Mujeres
de Tahiti
(1891)
Paul
Gauguin (1848 - 1903)
Pintura contemporanea de Estados Unidos
Museo Orsay, Paris
Oleo sobre lienzo (69 x 91,5 cm)
Ana
Vellido
Estudiante
universitaria (Cantabria)
www.eolapaz.com
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Paul
Gauguin nacio en París el 7 de Julio
de 1848. Fue un pintor neo-impresionista.
Su padre fue un periodista liberal y tuvo
que emigrar con toda su familia a Perú
tras el golpe de estado de Napoleón
III. En Lima residió la familia Gauguin
hasta el otoño de 1854, que regresaron
a Francia, instalándose en Orleáns.
En 1861 se trasladan a París donde
la madre trabaja como modista para sacar
a la familia adelante.
Gauguin se convirtió en agente de
cambio para la empresa Bertin en la Bolsa
de París, donde obtiene un gran éxito
en sus negocios. Llevó una vida burguesa
y acomodada junto a su mujer y sus cinco
hijos.
Su tutor, Gustave Arosa, hombre de negocios
y gran amante del arte, introdujo a Gauguin
entre los impresionistas. En 1874, conoce
una obra del pintor Camille Pissarro y visita
por primera vez una muestra de pintura impresionista.
De esta manera, se aficiona al arte y empieza
a tomar clases de pintura y a especializarse
en esta materia. Expone sus obras junto
a los impresionistas y reúne una
colección personal con obra de Manet,
Cézanne, Monet y Pissarro.

En
1890 Gauguin deja una carta diciendo que
se marcha a Tahití, una pequeña
isla de Oceanía donde, según
el, “las necesidades materiales de
la vida diaria pueden solucionarse sin dinero”.
Es allí, durante estos años,
donde pinta este cuadro y algunos más
con temas similares. Gauguin permanece prácticamente
el resto de su vida en esta isla donde aprende
a convivir con los indígenas y se
inspira en su cultura y sus tradiciones
para completar su Obra, con numerosos y
coloridos cuadros que muestran como es la
vida en la isla. Sus experimentos sobre
el color y el conjunto de su obra influyeron
en la evolución de la pintura, en
especial sobre el fauvismo, movimiento que
se desarrolla entre 1898 y 1908.
Este
cuadro representa a dos mujeres de la isla
de Tahití en la playa. Una de frente
y la otra casi de espaldas, sentadas juntas
sobre la arena. La mujer de espaldas viste
una camiseta blanca y una falda roja con
estampados de flores blancas. Tiene su largo
pelo negro recogido en una coleta y una
flor blanca tras la oreja. Está mirando
hacia la otra mujer y el trabajo que ésta
desempeña. La segunda mujer esta
sentada con las piernas cruzadas y de frente.
Lleva un vestido rosa y un lazo del mismo
color en el pelo, también negro.
Entre las manos tiene unas hierbas amarillentas
que esta trenzando poco a poco. Las dos
tienen la tez morena característica
de la Polinesia y los ojos oscuros.
Es
un cuadro con mucho color, muy alegre. Hay
un foco de luz que da de pleno en las mujeres,
a las cuales se las ve muy bien ya que están
en un primer plano, en cambio, el mar, en
segundo plano, se aprecia difícilmente
ya que está muy oscuro y apenas se
ve. Las sombras aplicadas en los pliegues
de las ropas de las mujeres dan volumen
a la escena.
Como
ya se cita anteriormente Gauguin decide
marcharse a la Polinesia, concretamente
a la isla de Tahití. Durante su estancia
allí trabaja con diversos cuadros
ampliando su Obra.
Huyó a Tahití en busca de
paz, calor…en busca de una sociedad
en la que lo más importante no fuese
el dinero. Antes de marchar, en la carta
que dejó, decía:
“Allí
por lo menos, bajo un Eterno cielo de verano,
en una maravillosa tierra fértil,
el tahitiano sólo tiene que levantar
sus manos para conseguir su alimento; y
además, nunca trabaja. Mientras en
Europa, los hombres y las mujeres solamente
sobreviven gracias a trabajar intensamente,
luchando entre convulsiones de frío
y hambre, víctimas de la miseria;
los tahitianos, por el contrario, son los
habitantes felices del desconocido paraíso
de Oceanía, y sólo conocen
la dulzura de la vida”
Al
morir dejó un cuadro a medio terminar,
o eso creían. Se buscó intensamente
el elemento que pudo haberle inspirado para
descubrir que había allí pintado.
Finalmente alguien dio la vuelta al cuadro
y se descubrió un paisaje de casas
nevadas, lo que indica que antes de morir
añoró sus orígenes
y el frío de Europa en invierno.
El
cuadro da sensación de paz y tranquilidad,
de felicidad sin rastro de preocupación.
Exactamente lo que iba buscando Gauguin
a Tahití.

Otra de las
escenas tahitianas de Gauguin