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La
persistencia de la memoria
(1931)
Salvador
Dali (1904-1989)
Pintura surrealista
Museo de arte modernod e Nueva Yorks
Oleo sobre lienzo (24x33)
Miguel
Gómez
Estudiante
de bachillerato, Torrelavega (Cantabria)
www.eolapaz.com
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Salvador
Dali fue uno de los artistas más
importantes del siglo XX y el máximo
representante del surrealismo español.
Su obra estuvo influida por las teorías
de psicoanálisis de Freud, la religión,
la ciencia y la historia. Fue amigo de Lorca
y Buñuel y en 1929 conoció
a la rusa Helena Diakonova, Gala, quien
se convirtió en su modelo, musa.
Gran
dominador del dibujo, Dalí detalla
minuciosamente cada uno de los objetos del
cuadro. El trazado es totalmente académico,
al igual que la sensación de perspectiva.
Empleó en la elaboración pinceles
de marta cebollina, mamífero apreciado
por la finura de su piel; una lente de aumento
de orfebre y un reposamanos. El color y
la luz evolucionan gradualmente desde la
oscuridad, lo onlrico, hasta la zona intensamente
luminosa del fondo, el mundo real.

Este
lienzo de Salvador Dalí, que pertenece
a la época más surrealista
del autor, en concreto en su variante objetiva,
se caracteriza por su extravagante tema.
En esta obra Dalí expresa metafóricamente
sus pensamientos y su concepción
del paso del tiempo, por ello encontramos
un reloj a la izquierda en primer plano,
cayendo de un muro, que simboliza que el
tiempo en su paso es imparable y una vez
que avanza, no se puede detener. Podemos
ver también otro reloj sobre un árbol
seco, que simboliza el paso del tiempo.
En el centro apreciamos como el autor ha
plasmado una cara con sus proporciones deformadas
(cara que él utiliza en más
de un cuadro para pintarse a sí mismo)
con uno más de esos "relojes
blandos" encima de él diciéndonos
que ni él mismo está a salvo
del tiempo. Además de éstos,
hay un cuarto reloj, este último
un reloj de bolsillo cerrado, con hormigas
rondándole por encima. La luz es
muy importante en esta pintura, se aprecian
dos partes claramente diferenciadas del
cuadro, la primera tenebrista con un foco
de luz que ilumina débilmente los
objetos y la segunda con una claridad y
una luz muy blanca, casi irreal. Este cuadro
de Dalí está considerado además
como uno de los más trabajados y
elaborados del autor en cuanto a la composición,
ya que, aunque las dos mitades del cuadro
no sean simétricas, tienen cierta
armonía y los objetos están
colocados con gran maestría respecto
al punto de vista del observador. El color
está equlibradamente aplicado, pues
contrasta colores fríos (azul, gris
o negro) con colores más calidos
(ocre, marrón o amarillo). Por último,
se aprecia una de las características
del Surrealismo objetivo, el dibujo claro.
Las líneas están trazadas
claras y con exactitud lo que da lugar a
figuras detalladas pero deformadas. Es un
cuadro que representa muy claramente la
corriente literaria del autor a pesar de
su pequeño tamaño.
"La
Persistencia de la Memoria" es un cuadro
que representa a la perfección el
surrealismo, tan característico del
autor que nos ocupa. Es un cuadro de la
época más prolífica
del autor, donde se ven representados todos
los rasgos del autor, desde la importancia
de la limpieza del trazo del dibujo, el
juego con figuras sin ningún sentido
aparente, pero que esconden un simbolismo
muy profundo, como los relojes (simbolizan
el paso del tiempo y la memoria). Utiliza,
como la mayoría de los surrealistas
de la época, como Miró, una
interesante contraposición de colores
cálidos con colores fríos,
y comparte con sus colegas de estilo artístico
el gusto por colocar la línea de
horizonte muy abajo, haciendo que la vista
del que lo ve sea un tanto elevada. También
usa la técnica del automatismo, que
consistía en dibujar figuras sin
ningún sentido, bailando el pincel
de un lado a otro, dibujando aleatoriamente
hasta que cogiera forma y la desorientación
reflexiva, por la que asocian objetos extraños,
surgidos del subconsciente, en espacios
lógicos y realistas. Otro aspecto
característico, tanto de Dalí,
como de los surrealistas, es el gusto por
lo onírico, como se puede apreciar
en la atmósfera de este cuadro. Esta
obra pertenece además a la variante
objetiva del surrealismo, pues utiliza una
técnica casi fotográfica para
plasmar sus formas en el lienzo. El uso
de la luz innova respecto al surrealismo
ya que va más allá con una
utilización exquisita del claroscuro
y del cambio de la luz a la sombra. Los
cuadros de Dalí son a grandes rasgos
definidos como divertidos y perfectamente
formados. Un rasgo de Dalí conocido,
y presente también en esta obra,
es su peculiar personalidad, que aparte
de hacerle pensar en dibujos tan extravagantes,
se aprecian en el título de sus obras,
siendo "La persistencia de la Memoria"
uno de sus menos conocidos, entre los que
se encuentran "Sueño causado
por el vuelo de una abeja alrededor de una
granada un segundo antes de despertar".
Con ellos se aprecia que Salvador Dalí
no se conformaba con pintar, quería
ser reconocido, no pasar desapercibido,
innovar lo máximo posible. Como anécdota
sobre esto decir que la idea de pintar este
cuadro le vino a Dalí por una indigestión
causada por queso camembert, del que sacó
la idea, y en el que se basó para
los relojes blandos. Salvador Dalí
es sin duda, uno de los autores más
influyentes, extravagantes y magníficos
del realismo español, y por extensión,
del arte pictórico español
a lo largo de toda la Historia.
Concibió
esta obra en una noche de 1931. Aquejado
de migraña, decidió no ir
junto con Gala y unos amigos al cine. Acababa
de pintar un paisaje y se quedó contemplando
los restos fundidos de Camembert que sobraron
en la cena. Antes de acostarse fue al estudio.
«Estaba a punto de apagar la luz -comentó-,
cuando instantáneamente 'vi la solución.
Vi dos relojes blandos, uno de los cuales
estaba colgado lastimosamente de las ramas
del olivo."
El
pintor reproduce un paisaje desolado y agreste,
inspirado en el cabo de Creus, cercano a
su casa de Portlligat, el extremo más
oriental de la Península y una de
las dos terminaciones mediterráneas
de los Pirineos. La unión del cielo
y el mar en el horizonte, apenas separados
por la luz del crepúsculo, transmite
la sensación de infinito. Las rocas,
erosionadas por el viento, y el agua a lo
largo de los siglos simbolizan el paso del
'tiempo real', en contraposición
al 'tiempo blando' de los relojes en el
sueño.
Estos
diminutos insectos son habituales en toda
la pintura daliniana. Representan los miedos
infantiles del autor, quien, de niño,
contempló horrorizado cómo
un grupo de ellas devoraba un lagarto en
estado de descomposición. En la obra,
estas hormigas se concentran en el único
reloj cerrado y todavía rlgido que
aparece en la escena Simbolizan la podredumbre,
la putrefacción, la muerte y la corrupción
de la vida.
El ampurdanés se interesó
siempre por los descubrimientos y teorías
científicas del siglo pasado. Desde
la energía atómica y el ADN
hasta los más revolucionarios sistemas
de visión holográfica. Sus
relojes blandos son el mejor ejemplo artístico
acerca del concepto del tiempo concebido
por la teoría de la relatividad de
Albert Einstein. El pintor catalán
sintetizó en ellos la relatividad
de la interaccin espacio-temporal del genio
alemán.
La
extraña silueta que aparece en el
centro de la composición, con la
nariz alargada y una enorme lengua fuera
de la boca, es un au. torretrato del propio
Salvador Dali. Su cuello y el resto del
cuerpo se pierden en la oscuridad. El ojo
cerrado, con una larga pestaña, indica
que está durmiendo, soñando
la escena que se desarrolla a su alrededor.
El autor reflexiona asl sobre la débil
frontera que existe entre dos mundos: lo
onfrico y la realidad.
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