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Analizar
un cuadro
La crucifixión de S. Pedro
(1600-1601)
Michelangelo
Merisi da Caravaggio (1571 - 1610)
Pintura barroca italiana
Museo Capilla Cerasi, Sta. Mª
del Popolo (Roma)
Oleo sobre lienzo (230x175 cm)
Marisol
Castillo
Estudiante
de bachillerato, Torrelavega (Cantabria)
www.eolapaz.com
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En
esta obra de Caravaggio se muestra a tres
esbirros crucificando a San Pedro, principal
tema de la obra.
Una característica curiosa de este
cuadro es la posición de San Pedro,
retratado como un anciano en la cruz, donde
aparece cabeza abajo al solicitar a los
verdugos que no le dieran martirio de igual
manera al Señor, por creer que no
merecía ese honor.
Los personajes de este cuadro aparecen sin
rostro, despersonalizados, excepto un esbirro
cuya cara se muestra entre sombras y el
propio San Pedro, que aparece iluminado
y con cierta expresividad en sus facciones.
En cuanto a los esbirros, Caravaggio quiso
mostrar con esta despersonalización
la rudeza y falta de pasión en su
tarea, apreciándose incluso en los
sucios pies de uno de ellos (el del rostro
en semi-sombra).
Otro rasgo a destacar, es la mirada perdida
de San Pedro hacia algún punto situado
fuera del marco, que no es otro que un crucifijo
ubicado en el altar de la capilla donde
se encuentra el cuadro, lo cual le adorna.

Caravaggio quiso reducir este cuadro a lo
fundamental, es decir, los cuatro personajes
(los tres esbirros y San Pedro), no hay
paisaje ni un espacio, ni tampoco hay más
luz que la que desde un lateral alumbra
a San Pedro. Además no aparece un
“público” o espectadores
excepto nosotros mismos.
En
Italia, el periodo barroco fue una época
de innovación artística.
Entre los innovadores artistas de este estilo,
fue probablemente Caravaggio quien más
influencia ejerció entre sus contemporáneos
con su estilo más característico,
el tenebrista, de fuertes efectos de claroscuro
tanto en pinturas religiosas como de género
(pinturas que representan escenas cotidianas).
Este
pintor italiano se proclamo como uno de
los personajes más destacados de
la escuela naturalista que surgió
en Italia como oposición al movimiento
manierista triunfante en el siglo XVI, basado
en la utilización de figuras exageradas
e irreales.
El artista utilizaba una inspiración
totalmente contraria utilizando como modelo
la realidad sin someter a los personajes
de sus obras a ningún proceso de
idealización.
Como ya he nombrado antes, los protagonistas
de sus obras son tanto religiosos como tipos
vulgares sacados de la vida cotidiana: mendigos,
prostitutas, jornaleros, borrachos,…
Por la excesiva vulgaridad con la que podía
llegar a representar a los modelos de santidad
tuvo problemas con la Iglesia y atrajo la
atención de la Contrarreforma.
Como con la mayoría de los artistas
su temperamento violento y explosivo condiciono
sus obras, siendo éste problemático
con una vida plagada de peleas, huidas,
encarcelamientos y conflictos. Encontramos
pues, sus obras marcadas por profundas reflexiones
en ocasiones intensamente poéticas.
Fueron
importantes las innovaciones que Caravaggio
introdujo en el siglo.
Merece mención especial el modo con
el que el pintor trata las escenas religiosas,
nunca consintió modificar sus obras
para adecuarse a los modelos que la Iglesia
imponía para sus santidades. Este
fue pues, una rebelión importante
contra estos cánones si contamos
con la idea de que la imagen pictórica
era durante esa época la manera más
rápida y eficaz de que la Iglesia
llegara a sus fieles.
Esos
cambios aparecían en sus obras recordando
de alguna manera a la pintura veneciana:
un fondo neutro sin espacio ni paisaje,
repleto de sombras y la utilización
tan característica de la luz (quizás,
porque sus escenas eran tomadas directamente
al natural sin ningún tipo de preparación
previa) con la que lograba remarcar su condición
social así como dar un matiz realista
a la escena, en ocasiones sin público,
únicamente contemplada por nosotros
mismos (como en el caso de la Crucifixión
de San Pedro).
Es
importante destacar de igual manera la técnica
que el propio Caravaggio inició en
Italia, el tenebrismo, ya nombrado anteriormente
como rasgo característico del barroco
de la época. El artista se centra
en plasmar en sus obras de un modo fiel
la realidad, decantándose por el
empleo del tratamiento de los focos de luz
para moldear de esta manera las figuras
representadas en su pintura. Por medio de
esta técnica y mediante los hábiles
golpes de luz, con el que Caravaggio resaltaba
las partes más elocuentes de las
obras mientras permanecía el resto
en penumbra, el artista italiano es conocido
como uno de los artitas más reformadores
e innovadores del barroco italiano del S.
XVII.