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Cuadros
Falsa
figura dentro del espejo
(1971)
Francis
Bacon (1909-1992)
Pintura contemporanea
Museo de Bellas Artes de Bilbao
óleo sobre lienzo 198,5 x 147,5
centimetros.
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Javier
Merchan
Estudiante
de bachillerato, Granada
www.eolapaz.com
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Inquietante
es el adjetivo que mejor se ajusta a este
cuadro. En el interior del lienzo, alguien
se retuerce de dolor. Mitad hombre, mitad
monstruo. El objetivo de Bacon, crear desasosiego,
transmitir la angustia existencial de las
sociedades modernas.

Francis Bacon nació en Dublín
en 1909, y falleció en Madrid, a
los 82 años, víctima de una
neumonía. Hoy en día está
considerado como uno de los creadores más
originales y decisivos del siglo XX. Heredero
de las técnicas e influencias surrealistas,
cubistas y expresionistas de la época,
profesó, a lo largo de toda su vida,
una gran admiración por los grandes
maestros clásicos de la pintura,
Picasso, Tiziano y, en especial, Velázquez,
cuyo retrato del papa Inocencio X llegó
a convertirse en una auténtica obsesión
para el pintor, que realizó decenas
de estudios y trabajos sobre él.
Su obra no es abundante. Era tan severo
y meticuloso con su trabajo. que destruyó
gran cantidad de lienzos que no acabaron
de satisfacerlo. La temática de sus
composiciones se centró en tres motivos
recurrentes: paisajes, seres en habitaciones
y retratos existencialistas.
Bacon, que siempre se calificó como
autor realista, está considerado
máximo representante de la Escuela
de Londres. Este grupo, integrado por 'artistas
marginales' como Lucien Freud, Frank Auerbach
y R. B. Kitaj, se caracterizó por
la defensa de la pintura como medio de expresión,
la dedicación a la figura humana
como tema básico y el intento por
mostrar en sus obras los sentimientos humanos
más profundos.
En
el cuadro que hoy tratamos, las ventanas
oscuras, con las cortinas bajadas, reflejan
la idea de un ser atrapado en un espacio
cerrado e indefinido. No se aprecia qué
hay en el exterior ni se sabe qué
relación tiene la figura con lo que
hay fuera El color negro provoca una sensación
claustrofóbica que contrasta con
los colores cálidos de la pared y
el suelo. En muchas de sus obras, Bacon
reflejó su obsesión por las
ventanas con cortinas subidas y bajadas.
Las
formas contorsionadas son constantes en
la obra de Bacon. La de este cuadro presenta
distorsiones en las nalgas, un pezón
y una pierna Pero también puede asemejarse
a un animal, a una bestia deforme, sobre
todo en el lado izquierdo. Es como si el
artista, antes de pintarla, hubiera di seccionado
al hombre, reduciéndolo a su mínima
expresión, y luego lo hubiera reconstruido,
gestando esta imagen para tratar de entenderlo.
El
espejo es, junto con la figura y las ventanas,
el tercer elemento en importancia Su misión
no es decorativa, sino que ejerce una función
capital. El espectador contempla la escena
a través de él: no ve el ser
o las ventanas directamente, sino su reflejo
en el cristal, lo que confiere mayor ambigüedad
al lienzo. El marco del espejo, esbozado
con dos líneas blancas, es un recurso
técnico prodigioso: acota la habitación,
los límites del suelo y la pared,
otorga profundidad y divide el cuadro en
dos áreas.
La
convulsión del ser que se encuentra
tumbado frente al espejo en la habitación
simboliza la violencia, el desgarro, la
soledad y la desesperación existencial
que acompaña al hombre contemporáneo,
pero también manifiesta un cierto
grado de erotismo, así como la lucha
interior del artista por plasmar sus ideas
en imágenes concretas. Las figuras
amorfas que Bacon solía expresar
en sus obras van más allá
de la lógica y los sentidos y atacan
directamente el interior del espectador.
Los
colores empleados por Bacon en la mayor
parte del lienzo no resultan repulsivos
ni dramáticos para el espectador.
Son el contrapunto al individuo que ocupa
el centro del cuadro y transmiten una información
distinta, sosegada y fría a la angustia
que refleja el cuerpo. Las dos grandes tonalidades
utilizadas, el amarillo del suelo y el morado
de la pared, aíslan la figura, concentran
la vista del espectador sobre ella y no
provocan rechazo. En el cuerpo, el autor
juega con diversos matices de tonos cálidos,
pero algo más oscuros: marrones,
grises, rojos y azules.